martes, 29 de septiembre de 2009

¡Qué grande!

No tenía pensado escribir ahora, después del partido. De hecho, no soy demasiado aficionado a hacer crónicas de los partidos, porque yo no soy periodista, y creo que no se me dan bien (no hay que serlo para hacer buenas crónicas, está claro). Normalmente prefiero dejar pasar unas horas después de los encuentros, para despejar mi mente y hacer luego reflexiones acerca de la situación del equipo y lo que le rodea.

Pero hoy no lo voy a hacer. No puedo resistirme. Porque lo de hoy es histórico, esa es mi opinión. No es que el Glasgow Rangers sea actualmente un grande de Europa (aunque hace dos años jugó la final de la UEFA con el Zenit de San Petersburgo), pero sí que es un equipo admirado y respetado. Y desde hoy mismo Europa sabe que el Sevilla le ha metido un 1-4 escandaloso en el Ibrox Park. Si lo del domingo en Bilbao fue un puñetazo sobre la mesa, con lo de hoy la hemos dejado hecha astillas. El Ibrox Park es uno de esos estadios temidos por la presión que ejerece la afición local en favor de los suyos. Me refiero a temidos incluso por los grandes del continente. A partir de hoy lo será un poco menos. ¡Qué barbaridad!

En estos momentos estoy que no quepo en mi de orgullo. Estamos hablando de que le hemos metido cuatro al Rangers en su casa en un partido de Liga de Campeones. Esto es grandísimo, no sé si estais de acuerdo conmigo (me conformo con un 100%, no hace falta que llegueis al 123 :)). En verdad no estoy seguro de si el sevillismo sabrá valorar, en medio de tanta euforia, y con el Madrid en capilla, lo que nuestro equipo acaba de hacer esta noche. No hemos ganado ningún título, pero la simbología de este triunfo es de una enorme contundencia. Hemos aplastado a un clásico, en su estadio, ante su gente, disputando la máxima competición a la que un club puede aspirar. Y lo hemos hecho jugando a lo nuestro, aplicando rotaciones, dejando en casa a futbolista que perfectamente podrían ser titulares. Lo hemos hecho sobrados. Esto es grandioso.

Os prometo que en estos momentos me importa un bledo el partido del domingo contra el Madrid. Me importa uno y mil bledos, todos los que queráis. Dentro de un rato me voy a ir a la cama tratando de saborear al máximo esta victoria tan maravillosa, y temeroso de no ser capaz de hacerlo con toda la intensidad que se merece. Porque, aunque a algunos les pueda parecer que soy un poco exagerado, os aseguro que para un romántico del fútbol como yo me considero, ganar por 1-4 en el Ibrox Park a un equipo como el Glasgow Rangers en Liga de Campeones es algo extraordinario. Grandioso. Histórico. La leyenda de Glasgow continúa. ¿Qué más nos deparará el futuro? ¡Qué bien voy a dormir esta noche!

domingo, 27 de septiembre de 2009

Hacia la Premier… ¿Scottish or English?

Del Athletic 0 - Sevilla 4 de ayer no creo que sea necesario decir mucho más de lo que ya se lee en todos los portales y periódicos, y en la mayoría de los blogs. Fue algo sublime a lo que creo que debemos de ir acostumbrándonos, porque este Sevilla de Jiménez tiene una pinta extraordinaria. Otro día hablaré tranquilamente de las sensaciones que me da el equipo, pero lo que me ocupa hoy es la consecuencia de dicha situación. Con el Sevilla lanzado y desmelenado (también quedó desmelenado el león, pero eso es otro tema :)), ya se habla en todas partes de que somos la única opción de alternativa a los dos grandes. Y eso que para nosotros es un orgullo y una ilusión, para el fútbol español es, o debería ser, verdaderamente deprimente.
Y es que, a pesar de las burras que nos quieren vender los vendeburras de siempre, en el mundo del fútbol creo que está generalmente aceptado que la mejor liga actual es la Premier. No sólo por la calidad de los equipos, y la competitividad, sino por otros temas más relacionados con la gestión y la organización. Creo que es evidente que es el espejo en el que se miran otras ligas, entre ellas, claro está, la súper sobredimensionada y sobrevalorada liga española. Me refiero, por supuesto, a la English Premier, a la Premier inglesa, que el título del post no nos confunda. Y eso que a mi me caen mal los ingleses en general, pero es que lo cortés no quita lo valiente. Habrá alguno que se eche las manos a la cabeza si llega a leer esto, pero es que es así. Y no lo digo sólo por los resultados a nivel europeo, aunque únicamente con eso bastaría para dar una consistencia demoledora a mi argumento. A pesar de las dos Ligas de Campeones del Barcelona y las dos Copas de la UEFA del Sevilla, no hay más que ver los equipos que han llegado a las rondas finales de las competiciones en los últimos años para comprobar que hay ingleses por todos lados. Y no sólo dos súper grandes como en España (y ni aún así llegan). De hecho, nuestro rival en la primera final de la UEFA era inglés…, y no precisamente de los más conocidos. Pero no iba por ahí mi argumento. Lo que más me llama la atención de la Premier es el modo en que gestionan los ingresos de televisión. La liga inglesa se vende en un paquete, y todos los equipos se llevan su parte en los beneficios. El motivo es evidente. Por muy grande que sea el grande, nunca sería nada sin los demás. ¿Cómo va a ser grande el Manchester o el Liverpool si no cuenta con una liga competitiva en la que zafarse y emplearse a fondo? ¿A quién va a aspirar a fichar el Arsenal o el Chelsea si el prestigio de la competición en la que juegan no atrae a los grandes futbolistas? Porque el dinero está muy bien, sobre todo si hay un jeque por detrás soltando pasta a diestro y siniestro, pero por ese motivo igual la liga árabe sería tan fuerte como la española, y evidentemente no lo es. Eso no pasa en España. Aquí en España hay dos equipos grandes, y el aparato mediático deportivo se empeña en que cada día lo sean más, a costa de empequeñecer a los demás, y eso está haciendo trizas el prestigio de nuestra liga. Acontecimientos como la victoria de la Selección en la Eurocopa, la brutal temporada pasada del Barça o la surrealista irrupción de Florentino Perez trayéndose a golpe de talonario a jugadores muy cotizados no hace más que despistar al personal de la realidad. La diferencia entre los dos grandes y los demás es cada vez más grande. Y eso que en los últimos diez o quince años han surgido equipos capaces de hacerles sombra. El Deportivo de la Coruña ganó una liga, un par de Copas y fue asiduo en las rondas finales de la Champions. El Valencia ganó dos ligas, alguna que otra Copa, una UEFA y llegó a dos finales de la Liga de Campeones. El Sevilla ganó dos Copas de la UEFA, una Copa del Rey y está rondando la posibilidad de hacerse con una Liga más pronto que tarde. Y digo yo… ¿se apoya a estos equipos para que de verdad se conviertan en una alternativa que de un mayor prestigio a nuestra Liga? ¿Hace falta que conteste yo mismo? No lo creo, ¿verdad? ¿Qué se hace entonces? Presionar para que Sergio Ramos se vaya al Madrid. Presionar para que Julio Baptista se vaya al Madrid. Presionar para que Dani Alves se vaya al Madrid… aunque al final acabe en el Barça, mal menor aceptado a regañadientes. Presionar para que Villa se vaya a la galaxia (vaya la que habrán tenido que pasar los pobres valencianistas este año). Y lo mismo con Silva, con Rivaldo en su día (atraco a mano armada del Barça, que pagó los 4.000 millones de pesetas de su cláusula el día antes de cerrar el mercado de fichajes), con Luis Fabiano (al final no se ha ido), con Capel (ya se han olvidado de él), con Albiol…, me estoy acordando ahora de Fran, el excepcional centrocampista del Deportivo que le negó en la cara al Madrid una y mil veces para permanecer en su club de toda la vida. Que también hay casos así de raros. Como el de Julen Guerrero, por otra parte. Y mientras, en la prensa de todo tipo, no se hace más que hablar siempre de lo mismo. No ya sólo en la nacional, sino también en las regionales, porque lo de Canal Sur, por ejemplo, es de verdad deleznable. Todavía recuerdo cuando aún no había llegado a la adolescencia, pero la tenía en puertas, y la televisión autonómica echó a andar. A mí me hacía ilusión pensar que se iba a hablar más del Sevilla gracias a eso, pero mi gozo acabó en el fondo de un oscuro pozo, y ahí sigue por los siglos de los siglos. ¿Cómo no van a tener éxito los medios del Sevilla? Si es que cubren una necesidad que lleva años abandonada a su suerte. Vaya gozada poder oír en la radio del coche, mientras vuelvo a casa del trabajo, las últimas noticias de mi equipo, y no lo que se hecho el Ronaldo de turno en el pelo, o las reflexiones del hijo de Del Bosque acerca de la conveniencia o no de llevarse a Raúl a la selección. Si es que no hay color, joder. Aquí en España no se apoya la Liga Española, sino a la gallina de los huevos de oro. Y de tanto exprimirla se la van a cargar. Aquí en España la liga es cosa de dos, y los demás no somos más que meras comparsas, sparrigns, invitados de segunda fila en pro del engrandecimiento de los dos gigantes. Y cuando a alguno le da por asomar la cabecita, a base de buena gestión, deportiva, económica o ambas, pues se le pisa como a una cucaracha, no sea que algún euro se vaya allí donde no debe. Es posible que este año el Barça sea capaz de mantener un nivel de juego y resultados semejante al del ejercicio pasado. Es posible que el Madrid logre por fin superar los octavos de final de la Champions, cosa que no hace desde hace una pila de años. Claro que sí. Incluso casi aseguraría que va a ser así. Pero no nos engañemos. Esto así no va a ninguna parte. Bueno, sí, va a una. Al lugar donde mora la otra Premier. La Scottish. Esa liga escocesa donde el Celtic y el Rangers se disputan el título todos los años, mientras los demás tratan de sobrevivir, sin que ellos mismos sepan bien ni el por qué lo hacen. Ya hay que sentir los colores de tu equipo para aguantar a su lado en esas condiciones. Casi tanto como yo siento los del Sevilla, supongo. De otra manera sería imposible. Y mientras, la liga italiana se la disputan el Inter, el Milan, la Roma, la Juventus, y por ahí cerca andan la Fiorentina, la Lazio, la Sampdoria o el Parma dependiendo del año y del momento de forma de cada uno de ellos. En Francia tuvieron unos años de dominio aplastante del Lyon, pero ahora están también el Olympique de Marsella o el Girondins de Burdeos. Qué curioso, en un país como el galo en el que todo es París y lo demás territorios a su alrededor, los equipos fuertes están en otras ciudades. En Alemania, el año pasado, se disputaron la liga a dentelladas y hasta la última jornada entre Bayern, Wolfsburgo, Hamburgo, Sttutgart, y Hertha Berlin. La acabó ganando el Wolfsburgo. Y luego están el Werder Bremen (finalista UEFA), el Schalke 04, el Bayern Leverkusen, el Kaiserslautern, el Borussia Dortmund…. Hasta en Holanda, territorio histórico de Ajax, PSV y un poco el Feyenoord, los dos primeros clasificados el año pasado fueron el AZ y el Twente. Y por supuesto, Inglaterra, claro. Allí hay cuatro súper grandes, mientras que en España hay uno (el Barça), y una fábrica de humo que lo fue y aspira a volver a serlo. Y mientras, los ingleses miran como alguno de sus equipos medianos como el Everton, el Manchester City o el Tottenham intentan por todos los medios subirse al carro de los de arriba, en España, el equipo que trata de hacer lo propio con mayor intensidad todos sabemos cual es, y todos sabemos cómo se le trata. Pero esto es lo que hay, y es lo que nos merecemos. Un país de catetos madridistas y de acomplejados barcelonistas no puede tener más que esto. Un nación bipolarizada en lo político, y bipolarizada en lo futbolístico, que viendo los telediarios parece que no hay otra cosa en España que la pugna PP-PSOE y la pugna Madrid-Barça. Pero esto me hace sentir orgulloso. Porque yo soy distinto. Yo soy del Sevilla, y lo llevo con altivez allí por donde voy. Y es que todo el mundo lo sabe, pero no lo quieren terminar de reconocer. El Sevilla es el club mejor gestionado de España. El Sevilla no ganó la liga en 2007 porque los árbitros se la regalaron al Madrid. Y el Sevilla no será alternativa a los grandes mientras los que manejan el cotarro no quieran. Eso lo sabe toda España, aunque miren para otro lado. Y nos insultan, y tratan de reírse de nosotros, y minimizan nuestros éxitos, y nos ocultan y ningunean. Pero todos los saben. Si al final es el Sevilla quien consigue que la Liga Española se parezca más a “English Premier” que a la “Scottish one”, me sentiré aún más orgulloso si cabe. Servicio gratuito que ofrecemos por el bien general del deporte español. Aunque muchos no se lo merezcan.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Mañana vuelvo...

Se acabó el paréntesis.
A partir de mañana vuelvo a escribir.
La verdad es que lo estaba deseando. De hecho, no me puedo contener ahora mismo. El Sevilla le está ganando 0-2 al Athletic en San Mamés, y lo que veo es a un equipo que gana porque sí. Como un grande. Da igual como juegue, mejor, peor, regular. Da igual que salga, Escudé o Drago, Konko o Sergio Sánchez, F. Navarro o Adriano, Capel o Perotti, Zokora o Lolo, Kanouté o Negredo...
Se están acabando los últimos rescoldos del "debate". Están cayendo las últimas torres. Aún quedan algunos en las tricheras, pero el Sevilla está callando las bocas que quedaban de una vez. Aún es posible que el Athletic le de la vuelta al macador y me tenga que comer mis palabras, pero...
A partir de mañana vuelvo.
No puedo ver a mi Sevilla así de bien y no desfogarme escribiendo.
Se acabó la espera. Mi espera.
Sólo hay un problema...
Ya somos otra vez terceros....
¡Dios! Ya nos lo advirtieron los que más saben de esto. Con Jiménez en el banquillo nos espera otra temporada con más de lo mismo.
¡Qué gozada!
P.D. Por cierto, este es mi post número 100. Curiosa forma de reengancharme al blog. Con una efeméride.

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