martes, 27 de octubre de 2009

Los buenos entrenadores

No existe una definición consolidada acerca de lo que es un buen entrenador. Supongo que es algo que depende de lo que cada uno prefiera a la hora de ver fútbol. Los hay que piensan que un buen entrenador es el que lleva a su equipo a jugar con excelencia, como vía para conseguir victorias, y otros que defienden que lo importante es ganar, da igual cual sea el medio que se utilice para alcanzar ese objetivo. Algunos opinan que una de las cosas más importantes es la psicología, y otros están convencidos de que sin disciplina y mano dura no se va a ninguna parte. En mi opinión, un buen entrenador es aquel que es capaz de sacar el máximo partido de un grupo de futbolistas. Por eso me hace mucha gracia cuando a un entrenador le ponen la etiqueta de defensor del buen fútbol, o del “catenaccio”, o de estratega, o de incondicional del “patapúm y tos palante”. Yo pienso que el tipo de juego dependerá de los mimbres con los que se cuenten, que igual lo que le gusta al técnico es inviable con los jugadores disponibles. A no ser que se prefiera fracasar antes que cambiar de método, que de todo hay en la vida. Y también me llama la atención que los mejores entrenadores del año para los “expertos” siempre son los técnicos de los mejores equipos del mundo, sólo por el hecho de que han ganado títulos. Hombre, a ver, sin duda habrán hecho un mejor trabajo que los entrenadores de los otros grandes, a los que vencieron para obtener los títulos mencionados, pero yo me pregunto: ¿qué hubieran hecho esos entrenadores sin las grandes estrellas que marcan los goles y deciden los partidos? Porque muchas veces ese supuesto buen entrenador se limita a mantener un poco de orden en un grupo plagado de estrellas vanidosas y caprichosas (e.g. Del Bosque en el Real Madrid), pero en cuanto lo sacas de ahí, no es capaz de hacer nada. Viene esto a cuento por la noticia que ayer saltó a la palestra: Juande Ramos ha sido cesado de su cargo en el CSKA de Moscú. Yo no me considero mala persona, pero no puedo evitar sentir un regusto agradable cada vez que a este tipo lo echan de algún sitio. No es que me alegre del mal ajeno, que ya quisiera yo todos los males deportivos del nota este a cambio de su cuenta bancaria, pero es que yo siempre he opinado lo mismo, y estas noticias no hacen más que darme la razón. Yo siempre he opinado que fue el Sevilla el que hizo grande a Juande, y no Juande el que hizo grande al Sevilla. Y ya lo vemos. El Sevilla sigue ahí, en las alturas, aspirando a lo que aspira, y Juande está donde está, repudiado por el Tottenham, repudiado por el Madrid, repudiado por el CSKA…. El Sevilla sigue creciendo, sea quien sea el entrenador, pero Juande no ha vuelto a triunfar, porque fue el Sevilla quien le llevó al triunfo. Y es que, mientras tipos como este son admirados y adorados por algo que hicieron una vez, hay casos de grandes entrenadores que pasan desapercibidos por la manía de la prensa de elevar a los altares a ídolos de barro. Es lo que pasa, por ejemplo, con Martin Jol. Este era el entrenador que llevó al Tottenham a las puertas de aspirar a competir con los grandes ingleses. Los londinenses quisieron dar el salto definitivo, y pensando que Jol no estaba capacitado para más de lo que estaba haciendo, contrataron a Juande, convencidos de que ahí estaba la clave. Que hiciera en el Tottenham lo que hizo con el Sevilla. Claro que tardaron poco más de un año en darse cuenta de que la clave no estaba en Juande. Y lo echaron a la calle, después de erigirse como el segundo peor entrenador de la historia del club. Y no llegó a ser el primero porque lo despidieron antes. Por su parte, Martin Jol hizo dos temporadas magníficas en el Hamburgo alemán. El año pasado, para no extenderme demasiado, disputó la Bundesliga hasta el último partido, y fue semifinalista de la UEFA. Y esta temporada ha redirigido el rumbo del Ajax de Amsterdam. Lo tiene tercero en la Liga Holandesa, a tiro de piedra del liderato, jugando bien y ganando contundentemente. En la UEFA mantiene el tipo en un grupo complicado. Y lo está haciendo con casi el mismo equipo del año pasado, ya que el único fichaje importante ha sido el del internacional holandés, ex del AZ, Demy de Zeeuw. Y esto me sirve para conectar con el siguiente entrenador, en este caso malo según mi opinión: Ronald Koeman. Este tipo, por el hecho de haber formado parte de aquel Barça de antología, parece que tiene un punto más que el resto de entrenadores a la hora de valorarlo. Y lo que hizo con el Valencia hace dos años no tiene nombre. Aquello fue demencial, y no me explico cómo es posible que haya equipos que sigan confiando en el. Esta temporada Koeman entrena al AZ Alkmaar, un equipo que lleva años creciendo, pero que esta temporada ha perdido a su gran valedor, Louis Van Gaal. Con el mismo equipo que el año pasado, quienes ganaron la liga con una autoridad insultante esta temporada están perdidos en la medianía. De hecho, esta última jornada han perdido en casa con el Ajax por 2-4. ¿Quién es el buen entrenador? Van Gaal ganó la Champions en el 95 con un Ajax plagado de adolescentes. Y cuando digo adolescentes hablo de jugadores de menos de 20 años. Luego triunfó en el Barça, y tuvo que marcharse de allí por culpa de su mal carácter. Más tarde hizo del AZ un grande de Holanda. Y ahora entrena al Bayern Munich, donde habrá que ver qué hace. ¿Y Koeman? No ha triunfado en ninguno de los equipos en los que ha estado. Sin más. Pero ahí sigue. Otro entrenador desconocido para muchos, pero muy bueno, es Steve MacLaren. Este era el técnico que llevó al Middlesbrough a la final de la UEFA que perdió con el Sevilla. No está mal hacer eso con un equipo de la mitad para abajo de la Premier. Luego fue temporalmente seleccionador inglés. Y desde hace dos años entrena al modesto Twente holandés. Y a este modesto lo hizo subcampeón de liga el año pasado. Este año se le han ido sus mejores jugadores, como suele pasarles a los modestos equipos holandeses. Braafheid al Bayern Munich, Elia al Hambugo y Arnautovic al Inter de Milan. Bueno, pues el Twente es líder de la Eredivisie, por delante del PSV y del Ajax. Aún no ha perdido un solo partido, es líder de su grupo en la UEFA, y nadie sabe hasta donde puede llegar este equipo. A mi me tiene muy sorprendido, porque pensé que el Twente se vendría abajo este año. Pero ahí está. Un pedazo de entrenador. Eso sí que tiene mérito. Los buenos entrenadores son los que saben adaptarse a las circunstancias de los equipos en los que recalan. De nada sirve empeñarse en hacer un jogo bonito a la brasileña si es el Eibar el equipo que te contrata. Y es absurdo jugar a la defensiva y encomendarse a la épica cuando entrenas al Real Madrid (lo que hizo el traidor el año pasado). Lo bueno es estudiar a los jugadores que tienes entre manos, y ser capaz de imponer un estilo acorde con las características de los mismos. Y eso hay pocos entrenadores capaces de hacerlo. Muy pocos. Y esos son los buenos. Lo de Guardiola con el Barça del año pasado es para quitarse el sombrero. No cabe duda, y sería de necios no reconocerlo. Por eso todos coinciden en que ha sido el mejor técnico de la pasada campaña. Pero también es cierto que hay multitud de entrenadores buenos que son ninguneados, y otros mediocres que son elevados a cotas inmerecidas porque así lo quieren los que tienen el poder de hacer llegar su opinión a millones de personas a diario. Aquí, en Sevilla, la prensa elevó a los altares a técnicos que no lo merecen, y así lo están demostrando: Marcelino, Valverde, Emery…, el propio Juande, por supuesto. A cada uno hay que darle lo que se merece. Yo no digo que esos sean unos inútiles, que no lo son, claro. Pero los grandes entrenadores son muy pocos (por eso destacan), muy caros, y muy caprichosos, que para eso tienen a multitud de equipos babeando detrás de ellos. Y si un club como el Sevilla no está dispuesto a gastarse un dineral en un personaje, que además vendrá pidiendo la Luna en forma de jugadores, pues tendremos que “conformarnos” con otra cosa. Y creo que se va demostrando que lo que tenemos es difícil de mejorar en estas circunstancias.

domingo, 25 de octubre de 2009

Faltó el gol... y sobró Kameni

Ya es por la mañana. Ya ha pasado la noche y, aunque normalmente los rayos del sol me hacen ver las cosas con más claridad, tanto el mundo que me rodea como los pensamientos que copan mi mente, estoy decepcionado porque yo pensé que una vez me levantara de la cama, y abriera la ventana para dejar que la claridad lo invadiera todo, comprendería las cosas un poco mejor. Pero no ha sido así, y aquí estoy, tratando de encontrar alguna explicación a lo inexplicable. No sé que extraña alineación de planetas y constelaciones se tuvo que dar anoche, entre las diez y las doce, para que el Sevilla no fuera capaz de ganarle al Español. Hacía tiempo que no veía un partido tan inverosímil. Quizás nunca en mi vida.
Y es que pocas veces se habrá visto a un equipo tan descaradamente lanzado al ataque, y a otro, el rival, tan descaradamente echado atrás, con el autobús, el remolque y el carrito de los helados delante de la portería, y patadón que te crió a ver si el delantero engancha alguna, que alguna enganchó y alguna ocasión tuvieron al contragolpe.
Sinceramente, yo no tengo ninguna queja del Sevilla de anoche. Ni de la alineación, ni de la forma de plantear el partido, ni de los cambios... ni siquiera del árbitro, que ya es decir. Se hizo lo que había que hacer, con los mimbres que había, y se hizo bien, esa es mi opinión. De todos modos, no creo que con Kanouté o Luis Fabiano en el campo la cosa hubiera cambiado demasiado. Lo de anoche no fue cosa de mayor o menor calidad, o de poner a un delantero u otro. Lo de anoche fue digno de que la plantilla del Español comprase lotería de Navidad antes de que acabara el día, porque yo no sé si se pude tener más suerte.
El Sevilla lo intentó de todas las maneras posibles. Elaborando el juego con Renato y Zokora (madre mía, el partido que se marcó el marfileño), dando patadones en busca de la cabeza de Negredo y la incorporación de los demás, por la izquierda con Perotti, por la derecha con Navas, con los laterales doblando a los extremos en busca de superioridades, con Zokora escorado a la izquierda, con Zokora basculando a la derecha, con Zokora tratando de romper por fuerza y velocidad por el centro, con Renato de segundo delantero, con Renato de organizador, con Navas por la derecha, con Navas por la izquierda, con Navas por el centro, dando entrada a Capel, y a Koné... joder, hasta a Chevantón, que ya es grande la cosa. Y no hubo forma. Se intentó con disparos lejanos, con jugadas elaboradas por la derecha, por la izquierda o por el centro, a balón parado... ¿Cuántos corners lanzó el Sevilla, Dios mío? ¿Cuantas ocasiones de gol hubo, quince, veinte..., veinticinco?
Y lo más destacable por parte del Español... ¿Cuántas paradas salvadoras hizo Kameni? ¿Cinco, seis... siete? ¿Cómo es posible?
En mi opinión, el Sevilla hizo el partido que tenía que hacer, y no ganó porque Dios no quiso, como diría mi abuela. No quiso, y punto. Llámalo Dios, llámalo suerte o llámalo alineación de planetas y galaxias. Me da igual. No era el día, la cosa estaba para que no, y cuando es que no te puedes poner haciendo el pino, que es que no.
Pero no estoy enfadado, ni preocupado, ni nada de eso. De cada cien partidos como el de ayer, el Sevilla ganará 98, empatará uno y perderá otro (que ayer casi lo perdemos con esa jugada de no se qué jugador del Español en el último minuto). Así que yo sólo pido que sigamos así. Que si jugamos siempre como ayer, llegaremos lejos en todas las competiciones. ¿Qué digo lejos? Lejísimo.
Eso sí, siempre que Dios quiera, y el portero del rival no sea Kameni.

miércoles, 21 de octubre de 2009

¡Cómo hemos cambiado!

Permitidme que empiece esta entrada con una historia que me ocurrió cuando era niño. Corría el año 1984, y yo tenía 9 años. El colegio en el que estudiaba organizó una “excursión” (así lo llamábamos) para visitar el Ramón Sánchez Pizjuán (yo estudiaba en un muy buen colegio, como podéis ver), y una mañana, todos los compañeros de clase y un profesor nos desplazamos al coliseo para conocerlo por dentro. No ya las gradas, que esas ya las conocía, sino las entrañas, lo que no se puede visitar como espectador, incluso pudimos pisar el césped. Imaginaos la emoción de aquellos críos. Yo creo que algún incipiente bético de mi clase se pasó al otro bando ipso facto. Como anécdota, recuerdo que un recién retirado Pablo Blanco fue el representante del club que nos guió en la visita y, en un momento dado, este que escribe, haciendo gala de la ingenuidad propia de una persona de la edad que tenía, le eché valor y me atreví a preguntar al ex – capitán: - ¿Y por qué te retiraste del fútbol? Pablo Blanco se echó a reír, al igual que el resto de personas mayores que en esos momentos estaban con nosotros, mientras yo no entendía qué de gracioso tenía la pregunta que acababa de hacer. Entonces, el ex – futbolista me miró con cariño, y sin quitar la sonrisa de los labios, me contestó. - Yo me retiré, niño. A mi me retiraron. En esos momentos no entendí esa respuesta. Con los años, y aun sin estar seguro de en qué condiciones se retiró Pablo Blanco, creo comprender que el entrenador de turno le diría que no iba a contar mucho con él (en aquella época los centrales titulares del Sevilla eran nada menos que Antonio Álvarez y Ricardo Serna), y el futbolista decidió retirarse y quedarse a trabajar en el club de su vida. Aparte de anécdotas, la visita fue una gozada. Vimos las oficinas, bajamos al césped y jugamos un partidillo, nos enseñaron la sala de trofeos (con los trofeos que entonces había, que vaya envidia les tengo a los niños de hoy día) conocimos a algún que otro futbolista, y hasta a don Juan Arza, que andaba por allí. Lo recuerdo como si fuera ayer. Es de esas cosas que se te quedan grabadas en la mente para siempre. Y aún conservo una especie de reliquia que me fue entregada aquel día: un ejemplar de una revista que el club publicaba en la época, y que se llamaba “Sevillismo” (era en blanco y negro, salvo la portada, el la que la palabra “Sevillismo estaba en rojo, y las fotos de la misma en sepia. Dios, que viejo me estoy sintiendo en estos momentos). En la revista, entre otras cosas, había un reportaje amplísimo de la última hazaña del Sevilla. La sensacional victoria por 4-1 contra el PAOK de Salónica en la Copa de la UEFA. Uno de esos partidos que pasó a la historia de la entidad, y que ha quedado ensombrecido por los éxitos de estos últimos años. Era la época de Buyo (la primera camiseta del Sevilla que yo tuve fue la de Buyo, esa negra con las rayas rojas en el lateral), Alvarez, Serna, Francisco, Montero, Santi, Magdaleno, López, Pintinho…. De hecho, aún me sé de memoria el equipo titular: Buyo, Nimo, Serna, Alvarez, Rivas, Francisco, Montero, Pintinho, Santi, Magdaleno y López. También era una buena época para el Sevilla At. Francisco, Serna, Choya, Ruda o Moisés acababan de subir (Manolo Cardo era el técnico del primer equipo), y pronto lo harían Jiménez, Ramón, Rafa Paz… ¡Qué recuerdos! Esta historia viene a cuento porque el siguiente rival del Sevilla en aquella UEFA fue el Kaiserlautern alemán, un club del que yo nunca había oído hablar en mi corta vida, y al que le ganamos por 1-0 en la ida en el Sánchez Pizjuán. Luego tocaba la vuelta, en Alemania, y allí nos metieron un soberano 4-0 que nos mandó pa casa casi sin darnos cuenta de donde estábamos de pie. Y anoche, viendo al Sevilla ganar como un grande al Sttutgart en Alemania (el Sttutgart de hoy tiene más o menos el nivel del Kaiserlautern del 84), no pude evitar acordarme de aquella historia, de aquel partido, y exclamar para mis adentros eso de “¡cómo hemos cambiado!” Para bien, claro. Alemania ha sido tradicionalmente terreno vedado para los clubes españoles… y no españoles en general. Cada vez que uno de los grandes tiene que jugar allí, los comentarios son los mismos: “qué pocas veces hemos ganado allí”, “qué difícil es jugar en Alemania”, alguien dijo una vez que “el fútbol lo juegan once contra once, y siempre ganan los alemanes”. Desde aquel Kaiserlautern que me dejó conmocionado, pasando por el Hamburgo de mediados de los 80, el Borussia Dortmund que ganó alguna que otra Copa de Europa en los 90, el Werder Bremen, el Bayern Munich, por supuesto…, el Schalke 04 que ganó la UEFA hace no tanto, lo equipos alemanes suelen ser dificilísimos de batir. Otra de las historias futbolísticas de los alemanes que me impresionó fue la final de la UEFA del 88. De aquella se jugaba a doble partido, y la disputaban el Español y el Bayern Leverkusen. Los pericos ganaron en Sarriá la ida por 3-0. Y los alemanes le dieron la vuelta a la situación… en Alemania. Ganaron por 3-0 también, y se cargaron en los penalties a unos españolistas hundidos moralmente porque lo pasaron realmente mal en aquel partido. No hablo de uno o dos equipos alemanes. Hablo de un montón de ellos. Todos en general suelen ser complicadísimos, y mucho más a nivel de Liga de Campeones. Bueno, pues el Sevilla ganó ayer por 1-3 en Alemania. Ya hay por ahí quien dice que no jugamos bien, que ganamos a balón parado, que ellos dominaron, que si no fuera por el error de Lehmann otra cosa hubiera pasado, que los primeros 20 minutos fueron de infarto, que los últimos 20 también… basta ya por favor. Basta ya de menospreciar y despreciar a los rivales. Basta ya de inventarse excusas para quitarnos méritos. El Sevilla se plantó ayer en Alemania (en Alemania, no olvidemos), sin Palop, sin Konko, sin Fazio, sin Renato, sin Escudé, sin Negredo… casi sin Adriano (se retiró a la media hora, lesionado), casi sin Luis Fabiano (que el primer tiempo lo jugó andando, y en el segundo ni salió) casi sin Kanouté (porque Kanouté no está del todo, que si estuviera nos hubiéramos puesto con 0-5, que eso sí que sería para tirarse por la ventana y morir feliz). El Sttutgart jugaba en casa el partido más importante de lo que llevan de temporada, en el que se decidía si aspiraban a clasificarse con cierta soltura, o pasaban a sufrir fatiguitas en la segunda vuelta de la liguilla. El campo se llenó, y los locales apretaron de lo lindo. Un equipo fuerte, disciplinado y táctico. Un equipo con la calidad suficiente como para disputarle el año pasado la Bundesliga hasta el último partido al Bayern Munich de Kahn, Ribery o Schweinsteiger, y a otros cuatro equipos más. Un equipo con jugadores como Lehmann, Tasci, Boulharouz, Bokka, Osorio, Khedira, Hleb, Hitzlsperger, Cacau, Progrebniak… vale que tú, experto, o no los conozcas, o apenas sepas de ellos, pero eso no quiere decir que no existan, o que sean malos. Que sí, que ya, que el Sttutgart no es el Manchester o el Chelsea, pero tampoco es el Rubin Kazan, y ya vemos las cosas que pasan cuando se desprecian a los rivales. Es que uno se cansa de estas cosas. Ahora resulta que la victoria en Glasgow queda devaluada porque el Unirea ha hecho allí lo mismo que nosotros. Pues yo digo que esa victoria queda igual de devaluada como apreciada la que conseguimos contra los rumanos, ¿no? Porque a esos rumanos que decían de ellos que eran unos aficionados que jugaban en el patio de un colegio, y por eso no podían disputar la Champions en su campo, resulta que sólo el Sevilla ha sido capaz de ganarles. Viva el menosprecio. Ya está bien, hombre. Ya está bien. El Sevilla está haciendo historia. HISTORIA, señores. Y hay por ahí tipos que se dedican a analizar la conveniencia del cambio de Luis Fabiano por Duscher, la suerte que tuvimos de no encajar un gol al principio del partido, el estado de forma de Kanouté, el porcentaje de posesión del balón, que fue favorable a los alemanes, o la alineación de los planetas en el minuto exacto en que se produjo el fallo de Lehmann. Que la jugada de Perotti hay que hacerla, y a ese balón que llegó Navas hay que llegar, después de estar donde hay que estar, y de ganarle la posición a ese defensa costamarfileño llamado Bokka, que es muy bueno, muy rápido y muy fuerte… aunque tú, experto, no lo conozcas de nada, y lo menosprecies como lo haces. El Sttutgart dominó el partido. Cierto. ¿Y qué? El partido era en su estadio, se lo jugaban casi todo, son alemanes… pero les ganamos. El Sevilla no fue capaz de imponer su estilo y arrasar. Cierto. ¿Y qué? ¿Acaso se puede hacer eso siempre? El cambio de Luis Fabiano por Duscher fue defensivo. Cierto. ¿Y qué? Si ese cambio lo hace Cruyff, Mourinho, Wenger, o el traidor, dirían que vaya genios estrategas que leen el fútbol mejor que nadie. Pero como lo hace el cateto de Arahal… ¡Ay, Dios! ¿Quién es el cateto aquí? Y que conste que a mi ese cambio no me gustó nada. El Sevilla ganó a lo grande. Como lo hacen los grandes. Luchando, peleando, zafándose, sin perderle la cara a un partido dificilísimo. Sufrió, pasó fatigas, incluso tuvo un poco de suerte y gozó alguna que otra ayuda arbitral (el segundo gol de Squilachi es en fuera de juego). Pero también es cierto que nos pusimos con 0-3 (no fue una victoria rácana y por la mínima), el gol de ellos fue de falta directa e imparable (de otra manera les fue imposible marcar), y que con Kanouté en plenitud nos habríamos puesto con 0-5. Esto es mucho, señores. Y tengo que reconocer que el Sevilla ayer no me gustó. Y el cambio de Luis Fabiano, ya digo, tampoco. Y la actitud de algún que otro jugador (e.g. el propio Luis Fabiano), tampoco. Hay que mejorar fallos. Hay que seguir creciendo. Hay que hacer muchas cosas y no dormirse en la autocomplacencia. Pero también hay que reconocer el enorme mérito que tiene lo que llevamos hecho. Yo no hago más que acordarme de aquel Kaiserlautern 4 – Sevilla 0. ¡Cómo hemos cambiado! Hoy es un día para disfrutar como enanos de un momento histórico, no para perderse en detalles, críticas y comentarios. Ya habrá tiempo para eso. Ahora mismo, no nos privéis del gustazo.

domingo, 18 de octubre de 2009

Una derrota oportuna

Que quede claro que me molesta sobremanera que el Sevilla pierda hasta al cara o cruz. O a las chapas, o al parchís o a lo que se os ocurra que pueda perder. Pero a mi me gusta tener los pies en el suelo. Intento hacerlo, procuro ser coherente, no dejarme engatusar por cantos de sirena.
Estas dos semanas que han pasado desde la victoria sobre el Madrid me han parecido patéticas. No me han gustado nada, se nos ha tratado de manera injusta, se nos ha valorado sin conocimiento de causa, se nos ha puesto un cartel que no nos corresponde, y se nos ha perjudicado muchísimo. No pongo esto como causa de la derrota contra el Deportivo, ni mucho menos, pero se nos ha perjudicado.
Vamos a ver, el Sevilla no puede ser calificado como candidato al título. Eso es insultar a la inteligencia de la gente. Y mucho menos cuando corre la jornada 7. El Sevilla debe tener como objetivo la tercera plaza, por un lado, y sumar como mínimo diez o quince puntos más que el año pasado, con la esperanza que los dos grandes (no uno, sino los dos) fallen esta temporada (que ya es complicado), y podamos llegar a los últimos partidos con ciertas opciones. Entonces, sólo en ese momento, se podrá calificar al Sevilla como candidato a algo, y sin presiones. Que eso es para las dos grandes.
Estas dos semanas se nos ha echado por lo alto tanta azúcar (que decía el gran Caparrós), que nos han enterrado hasta los ojos, impidiéndonos ver la realidad. Y hoy se puede leer por ahí cosas como estas:
"Un mal día lo puede tener hasta el mejor escribano, pero para pelear con los grandes, dos son ya demasiados"
"Lástima de este frenazo en seco cuando parecía que la velocidad crucero del conjunto hispalense era imparable"
"El Deportivo presenta su candidatura"
"Quizás el pequeño pecado hispalense fue creérselo antes de tiempo"
¿Para pelear con los grandes...? ¿Equipo imparable...? ¿Ahora el Depor es candidato...? ¿Qué es lo que dices que nos hemos creído...?
Señores, que estamos en la jornada 7. Que faltan 31. ¿De qué estamos hablando?
Al Sevilla no se le pude exigir pelear con los grandes. Que nos den 200 millones para fichajes, y entonces hablaremos de otra cosa.
El Sevilla no es imparable. ¿De verdad alguno se creyó que íbamos a ganar todos los partidos? Estamos donde estamos, que además es donde debemos estar, no como otros que están en otro lugar, muy por debajo de donde se esperaba que fueran a encontrarse.
Y ahora resulta que es el Deportivo el nuevo candidato. ¿Candidato a qué? ¿Al título? ¿Ya no es el Sevilla la alternativa? ¿Ahora es el Deportivo? Pues ¿sabeis lo que os digo? Que me parece genial. Que nos dejen en paz, y que se fijen en otros. ¿El Deportivo? Pues muy bien. Se trata de un equipo al que admiro, porque con jugadores currantes y poco mediáticos, y un entrenador que se ha ganado con su sacrificio hasta la última gota de éxito que disfruta, se han colocado en un lugar que hace no tanto era habitual para ellos, pero que habían perdido por querer ser el tercer grande de España. Ojo a lo que digo. Intentaron ser como Madrid y Barça, se pegaron un batacazo, y tuvieron que llevarse a Joaquín Caparrós para que este les enseñase el método que sigue el Sevilla para crecer sin despilfarrar. Ese otro método. El método invisible.
No permitamos que eso nos ocurra precisamente a nosotros. Nosotros no somos el Madrid o el Barça. Que no nos traspasen la presión. ¿No nos damos cuenta de que es lo que quieren? Nos convierten en súper grandes como por arte de magia, de golpe y porrazo (un par de titulares y el análisis interesado de algún "experto" bastan), no traspasan la presión, y cuando el Madrid nos supere, lo normal por mera cuestión de presupuestos, aun con juego ramplón, pues venden que vaya pedazo de Real Madrid, que ha superado al fantástico Sevilla de Negredo y compañía. (Que a pesar de que Negredo es suplente en el Sevilla, parece que aquí no hay nadie más en la plantilla).
¿Nos damos cuenta de lo que significa esto? Pues significa que nos están utilizando para alabar las bodades del Florentino y su panda. Si nos inventamos un tercer candidato, pues el hecho de que el Madrid esté arriba, tiene más mérito. Y el hecho de que caiga un poco, pues tiene más excusas. Y eso no debe ser así. Nosotros no estamos al nivel de ellos. Nosotros no podemos asumir esa presión. No nos corresponde. No nos dejemos engañar por los cantos de sirena.
Y ahora se inventan un nuevo candidato. Ya son cuatro, ¿no? ¿O siguen siendo tres porque nosotros, por arte de magia, de golpe y porrazo, ya no lo somos?
Por todo esto digo que esta derrota es oportuna. El Sevilla necesita que se olviden de nosotros. Que nos dejen seguir siendo invisibles. Que no nos traspasen la presión que corresponde a otros. Que nos comparen con Valencia, Atlético de Madrid o Villarreal, que esos sí que son nuestros rivales (los tres con más presupuesto que nosotros, por cierto), que nos dejen en paz de milongas e historias raras. Que si van a halagarnos, que lo hagan de verdad, pero que no nos quieran vender una burra para beneficio de otros.
Que no, señores, que el Sevilla no puede tener la vitola de candidato al título. Que eso es injustísimo. Que eso es como si me ponen a mi al lado de Usain Bolt, y me proclaman candidato al oro olímpico de los 100 metros lisos. Que sí, que es cierto que estos últimos meses he perdido peso y me he puesto en forma, pero de ahí a lo otro.... No me comparéis con Usain Bolt, joder, comparadme con mis compañeros de gimansio, que con esos sí que puedo competir.
"Pero, ¿y si resulta que Usain Bolt se cae en los 60 metros, y no puede seguir, y entonces tú tienes la oportunidad de ganarle, y te llevas el oro olímpico?"
Pues bien, muchacho. Llegados a ese extremo, entonces hablaremos de mis posibilidades de llevarme la medalla. Pero ahora mismo, al principio, déjame de historias. El favorito es el otro, y y voy a lo que voy.
Quedémonos en un segundo plano. Disfrutemos del gran momento del equipo. No nos dejemos engatusar. No permitamos que un tercer puesto pueda ser tildado de fracaso. Vayamos a por todas, por supuesto. Y mucho más después de demostrarnos a nosotros mismos de lo que somos capaces. Sigamos creciendo. Dejemos atrás el juego ramplón del año pasado, y pisemos fuerte. Intentemos sacar más puntos que el año pasado, intentemos llegar más lejos en Europa, pongámonos la Copa del Rey como un posible título a conseguir...
Pero dejemos la presíón a quien le corresponde.
No nos permitamos que nos engañen.

viernes, 16 de octubre de 2009

A ver cuanto aguantamos

Tengo un compañero de trabajo que es malagueño, aunque se declara seguidor del Barcelona. Pero no un simple simpatizante que se alegra de forma relajada de las victorias del club catalán, sino un auténtico forofo de aire que raya lo enfermizo y que además se permite el lujo de restregarte por la cara cualquier tipo de éxito obtenido por los culés. Como si su nombre fuera Joan, y su apellido Laporta (o Gaspart, que lo mismo me da). Como si su padre fuera natural de un pequeño pueblo de la provincia de Barcelona, y su madre la nieta de unos emigrantes andaluces de origen malagueño. Como si se hubiera criado en el catalismo más recalcitrante, y el azul y el grana fuesen los colores que decoraron su residencia familiar durante décadas. Como si su abuelo tuviese uno de los diez primeros carnets del Barça, y recordase como si fuera ayer la época de Kubala, Ramallets o Luis Suárez. Algo tremendo, de verdad. A mi particularmente esa actitud me parece patética, sobre todo cuando se trata de un aficionado malagueño, de Málaga de toda la vida, el cual, que yo sepa, no se lleva nada por las victorias de su admirado equipo. Por supuesto, este es de los que, cuando el Sevilla juega en la capital de la Costa del Sol, es el primero en acribillar a insultos a nuestros aficionados. Él no lo reconoce abiertamente, pero yo sé que lo hace. Sin embargo, cuando es el Barça el equipo que juega en La Rosaleda, se une a los azulgrana, en contra de los aficionados del equipo de su ciudad. Yo le suelo decir que no entiendo cómo es posible que, siendo de Málaga, sea hincha del Barcelona, a lo que él me responde, con cierto tono desdeñoso, y claramente a la defensiva, que cada uno puede ser del equipo que le de la gana. Y ante ese argumento, yo tengo clara la contestación. En ese momento yo alzo en mentón, pongo gesto de orgullo, de altanería podría decir, y me limito a decirle simplemente lo siguiente: “Yo soy del equipo de mi tierra” Y me quedo tan ancho. No me estoy metiendo con la afición del Málaga. Más bien es justo lo contrario. Me pregunto cómo se sentirán estos hinchas blanquiazules cuando sus propios conciudadanos animan al equipo rival en su propio estadio. Yo tengo una anécdota que contar al respecto, con la cual me hago una idea de lo que tiene que ser eso. Corría el año 2003, y el Sevilla de Caparrós recibía al Real Madrid. Aquel partido se jugó en el Estadio de La Cartuja, seguro que todos lo recordáis. Maldita la hora que se le ocurrió al que fuera hacerlo así. Yo de aquella vivía muy lejos Sevilla (eran mis años de destierro laboral), pero por razones que no vienen a cuento me encontraba en mi ciudad, y aproveché para ir al partido con mi señora esposa (que por entonces sólo era mi querida novia). Me cobraron una barbaridad por la entrada, cosa que comprendo, como más tarde explicaré. Salimos de casa dos horas antes del partido, y llegamos tarde al mismo por culpa del apoteósico caos de tráfico que se organizó en los alrededores del estadio. Pero una vez sentado en mi localidad todo se me olvidó, porque era el Sevilla el que estaba jugando. Si ya de por si el orgullo y el sentimiento es enorme, no os digo nada hasta qué punto se eleva cuando vives tan lejos de aquí. Los pelos de punta. Aquel Madrid era muy superior a aquel Sevilla, pero nuestro equipo les plantó cara, cómo no, el técnico era Caparrós. Sin embargo, no tardó en llegar el zarpazo merengue, y los de la capital marcaron el primer gol. Para mi fue una decepción enorme, pero nada comparado con lo que vi a mi alrededor. Para mi estupor, una enorme cantidad de personas se levantó de un salto, y a voz en grito celebraron como posesos el tanto marcado por no me acuerdo bien (creo que fue Ronaldo… Nazario, no Cristiano) A partir de aquel momento el partido se convirtió en una tortura para mi. Me encontraba en un estadio extraño, rodeado de andaluces aficionados al Madrid (los grandes catetos madridistas), que animaban de forma lamentable al equipo visitante, y que me miraban por encima del hombro, como si ellos fueran más que yo por ser madridistas y yo sevillón. Valientes desgraciados. Para colmo, el Sevilla perdió por 1-3, y tuve que salir de aquel infierno con las orejas gachas y la cartera vacía, que así de cara fue la entrada. En aquella época el Sevilla no tenia 40.000 socios, sino unos 25.000, y el estadio de La Cartuja tiene un aforo superior al Sánchez Pizjuán, con lo que la presencia de sevillistas y madridistas era bastante equilibrada. Claro que ese era el objetivo de aquella directiva. Con un club arruinado, se buscaba un fuerte ingreso económico gracias al elevadísimo precio que pagaron por las entradas los catetos madridistas y los pobres emigrantes como yo. Afortunadamente eso no se ha vuelto a repetir. Eso sí, cada vez que Madrid o Barça vienen, los precios de las entradas para los no socios son desorbitados. Y a mi me parece muy bien. Si alguien va a nuestro templo a animar al rival, que pase por caja y que se deje desplumar primero. Y si se quejan pues les cobramos más, para que se quejen con más razón si cabe. Eso también pasa en Málaga, como se queja mi compañero, y yo lo entiendo perfectamente. Maldita gracia le hará al malaguista de toda la vida (que los hay pocos, pero los hay), que se le llene el estadio de animadores del rival. Ellos que han soportado a su club en penurias, en Segunda, en Tercera, desaparecido y renacido, siempre al pie del cañón. Qué pena da eso. Porque nosotros los sevillistas nos quejamos del trato que se nos dispensa por parte de los medios de comunicación, pero al menos paseamos con orgullo la fortaleza de nuestra afición. En Sevilla apenas hay madridistas o barcelonistas. Recuerdo cómo se quejaba un conocido forastero que tuvo que pasar en Sevilla un fin de semana, y alucinó porque en ningún bar echaban el partido del Madrid. - En cualquier ciudad de España lo echarían – Me decía - Es que esta no es cualquier ciudad – Fue mi evidente respuesta. Ya escribí algo así hace poco, pero no me queda más remedio que repetirlo. Los medios de comunicación se están cargando el fútbol español con ese afán por el bipolarismo. Si las aficiones de equipos como el Sevilla, el Valencia, el Athletic… incluso del Atlético de Madrid (aunque estos tienen un poco menos de razón) se quejan del trato que tienen por parte de estos medios…, ¿qué no podrán decir los aficionados de equipos más pequeños o menos históricos como el Valladolid, el Mallorca, o el propio Málaga? Estos tienen sus ciudades plagadas de catetos madridistas y acomplejados barcelonistas. Y sus estadios se llenan de conciudadanos animando al rival cuando alguno de los dos grandes les visitan. ¿Y qué decir de esos equipos que están en Segunda, para colmo, como el Celta, el Castellón, el Hércules o el Murcia? Si ya estando en Primera pasan cosas como las de Málaga, imaginaos estando en Segunda. ¡Qué cosa más triste! En un país que presume de ser de izquierdas, en lo futbolístico se favorece al rico a costa del pobre de una forma dramática. La campaña de marketing a favor de los dos grandes está comiendo el cerebro cada vez a más gente. Me preocupan los niños, las nuevas generaciones. ¿Cuántos hijos de esos malaguistas, racinguistas o murcianistas de pro acabarán animando al Madrid o al Barça, para desesperación de sus padres? Si la moda es ser Cristiano Ronaldo o Zlatan Ibrahimovic, ¿a quién van admirar esos niños? ¿Quién va a ser su ídolo? ¿Qué jugador del Mallorca, del Celta o del Numancia puede asumir ese rol? Afortunadamente aquí en Sevilla tenemos un equipo grande, y podremos resistir, pero ¿por cuánto tiempo? Porque yo educaré a mi hijo en sevillista, está claro, pero es que, cuando mi hijo vaya al colegio, es posible que la niña más guapa de la clase sea de padre cateto madridista. Y mi hijo querrá impresionarla, así lo espero de él. ¿Y si esa niña sólo se deja impresionar por la camiseta del Kaká de turno? Para mi sería dramático que mi niño viniera pidiendo por Reyes la camiseta del Kaká de turno. No sé que haría, pero comprársela seguro que no. Todo esto que parece una tontería puede llegar a ocurrir, es lo que pretenden con tanto bombardeo informativo. Y me preocupa, claro que sí. Porque de tanto exprimir la gallina de los huevos de oro van a acabar por destrozarla. Y entonces, cuando los clubes españoles sean tan flojos que los dos grandes les ganen siempre con la gorra, la liga perderá competitividad, y estos grandes se juntarán con otros grandes de otros países para inventarse una Súper Liga Europea (no me invento nada, ya se ha hablado de eso). Y ese será el fin para los equipos que no entren en la misma, y por ende del fútbol a nivel nacional. Llamadme agorero, o catastrofista, o exagerado. Pero esto está empezando a ocurrir. ¿Cuántos partidos han perdido los grandes? ¿Contra quien? Al menos hay un equipo que les aguanta el ritmo. Y, gracias a Dios, es el Sevilla. Seguramente por eso la niña más guapa de la clase de mi hijo será sevillista, y este me pedirá para Reyes la camiseta del Kanouté de turno, la cual le compraré de mil amores y con los ojos cerrados. A ver cuánto aguantamos.

lunes, 12 de octubre de 2009

La nueva perla del fútbol uruguayo

Estos días se están jugando partidos internacionales en los que algunas selecciones se están jugando la vida, o sea, la clasificación o eliminación para el próximo Mundial. Es lo que le ocurre a Argentina, cuyo seleccionador fue capaz de sobrevivir a las drogas, pero no sé cuantos barrigazos como el de la madrugada del lunes, hora española, será capaz de soportar. ¡Ay, Maradona! Con lo que te he admirado, lágrimas incluidas cuando te vi por primera vez con la camiseta del Sevilla, y que ahora nos des estos espectáculos. Anda la prensa española muy interesada en lo que ocurre con la albiceleste de Messi, Agüero e Higuaín (aunque el héroe fue Palermo, un ex - bético, que ya tiene que estar mal Argentina para que un ex - bético sea su héroe). Y también por lo que va a ocurrir en su próximo partido, contra Uruguay. El que gane, va a al Mundial sin pasar por la repesca. Vaya partidazo, sin duda. Tiene razón la prensa madrileña, aunque a base de meter aún más morbo del que ya de por si tiene un Argentina – Uruguay con tanto en juego, les ha dado por hacer parejitas de baile. Agüero contra Forlán, y Messi contra Luis Suárez, según ellos la nueva perla del fútbol uruguayo. ¡La nueva perla! ¿Que qué hago viendo esas cosas en la tele? Pues os lo explico. Esas cosas en la tele las ponen a la hora de la comida. Y yo, a mi niño de cuatro meses le pongo la tele mientras su madre y yo comemos, y así nos deja tranquilos un ratito. Él se queda embobado escuchando sonidos y viendo colores yendo y viniendo, y a nosotros nos da tiempo de almorzar antes de que se harte. Porque el niño es pequeño, pero no gilipollas, y hasta un bebé acaba hasta los huevos de la basura que echan por la tele. Qué triste, ¿verdad? Que estos tipos acaben por tener que conformarse con entretener a un crío que no se entera de nada de lo que dicen. Si es que la calidad de sus contenidos no da para más. El caso es que fue así como llegó a mis oídos esa perla de afirmación. Porque eso sí que es una perla. A mí me hace mucha gracia escuchar a estos tipos soltando esta clase de comentarios. La nueva perla. Esto es como si en los próximos meses al seleccionador de Madrid… digo… de España, le da un avenate profundo en el lóbulo occipital del cerebro y convoca a Jesús Navas para un partido igual de internacional como de intrascendente contra Uruguay. Y entonces llega el típico experto de Uruguay, que expertos hay en todas partes, y tras un excepcional partido del Duende de Los Palacios (no espero menos de él), se planta en las oficinas de la redacción de su medio comunicativo, en pleno centro de Montevideo, con vistas al Estuario de La Plata, coge un micrófono, se coloca delante de la cámara, y suelta ante ella, sin ningún tipo de remilgo, algo así: “Jesús Navas, la nueva perla del fútbol español, hizo un partidazo que permitió a la selección dirigida por Del Bosque ganar el partido por…” (el resultado os lo podéis inventar vosotros, pero que gane España, y gracias a Jesús Navas). Hombre, señor experto uruguayo, vale que tú a Jesús Navas no lo conozcas de nada, pero llamarle la nueva perla del fútbol español…, después de 5 temporadas en Primera, después de cerca de 200 partidos en Primera, después de dos UEFAs, una Copa del Rey, una Supercopa de Europa, una Supercopa de España (todas como titular)… llamar a Jesús Navas la nueva perla del fútbol español… ¿no te parece un poco aventurado…? Pues os aseguro que la barbaridad perpetrada por este experto español es semejante. Quizás no para tanto, pero sí semejante. Luis Suárez tiene 22 años, (uno menos que Jesús Navas). Subió al primer equipo del Nacional de Montevideo en la temporada 2004/2005 (Jesús Navas debutó la temporada anterior, pero subió al primer equipo también el la 04/05), y al año siguiente fue traspasado al Groningen holandés por un millón de euros (ahí están los holandeses encontrando perlas perdidas por el mundo, que entonces sí que era una nueva perla, para sacarles tajada después). Sus actuaciones en el Groningen fueron tan buenas, que en 2007 fue fichado por el Ajax por 7,5 millones de euros. Ahí está la tajada para el Groningen, pero no quiero ni pensar la que va a sacar el Ajax cuando se decida a venderlo. A aquellas alturas, Luis Suárez ya era internacional por Uruguay (había debutado en febrero de 2007). Estamos hablando de hace más de dos años. Hoy día ya ha sido 25 veces internacional… la nueva perla del fútbol uruguayo… anda que no. Esto es como lo de Arshavin en la Eurocopa. Que como los expertos españoles no lo conocían, pues automáticamente se trata de un jugador desconocido, descubierto por el ojo avizor de uno de esos expertos. La nueva perla del fútbol ruso… con 27 años. Pa mearse de la risa. Pues eso. Actualmente, Luis Suárez está jugando su tercera temporada con el Ajax de Amsterdam, equipo del que es capitán. ¿Cómo puede una nueva perla ser capitán de un equipo como el Ajax, siendo además extranjero? En su primera temporada en Amsterdam jugó 35 partidos y marcó 18 goles. Os recuerdo que ese año jugaba junto a Klaas-Jan Huntelaar. Jugar 35 partidos y marcar 18 goles cuando la estrella del equipo es Huntelaar, y juega en su mismo puesto, no está nada mal. De eso hace ya dos años. El año pasado, con la marcha del “Cazador”, tomó las riendas del equipo, y marcó 28 goles en 37 partidos (hablo de las tres competiciones, Liga, Copa y UEFA), proclamándose máximo goleador de la Eredivisie, junto a El Hamdaoui del AZ, con 22 goles. Y este año, es cierto, la explosión que está teniendo es ya brutal. Lleva jugados diez partidos (8 de liga y 2 de UEFA), y marcados 16 goles (12 en liga y 4 en UEFA). Este jugador lleva siendo seguido por los muy grandes desde hace tiempo, pero parece que este año va a ser el definitivo para él. El que le va a reportar el pase millonario a un club con aspiraciones. Me parece imposible que el Ajax sea capaz de retenerlo. Demasiado hará si logra evitar que se vaya en este mercado de invierno, como le pasó el año pasado con Huntelaar. Sobre todo con equipos como el Barcelona, que están seriamente interesados. Pero no me vengan ahora, expertos, a convertirse en descubridores de la “nueva perla” del fútbol uruguayo. Por mucho que Forlán diga que ve en él a su sucesor, palabras que fueron tergiversadas, porque Forlán no se refería a él como su sucesor como icono del fútbol uruguayo, sino como próximo Bota de Oro. Con 12 goles en 8 encuentros, ya me diréis… no es que Forlán se haya tirado a la piscina con esa afirmación. Y es que estas cosas me molestan mucho. Porque en la blogosfera hay multitud de aficionados al fútbol, que siguen a futbolistas desconocidos por la mayoría de los periodistas, que publican artículos sobre ellos en sus humildes pero sensacionales blogs, y que luego se quedan a cuadritos cuando el experto de turno se anota el tanto. Cualquiera de estos blogueros aficionados conoce a Luis Suárez desde hace un montón de tiempo (¿verdad, José Antonio?), y no creo que ninguno de ellos lo califique como la nueva perla del fútbol uruguayo. Igual que posiblemente habrá en Uruguay algún bloguero aficionado al fútbol español, o al fútbol en general, que se lleve la manos a la cabeza si a algún experto uruguayo, allí en pleno centro de Montevideo, en esa oficina con vistas al Estuario de La Plata, le da por llamar a Jesús Navas “la nueva perla del fútbol español”. Luis Suárez no es la nueva perla del fútbol uruguayo. Luis Suárez es un jugador que lleva 150 partidos jugados en el fútbol de alto nivel, y marcados más de 80 goles. Eso sin contar su 25 encuentros y 9 tantos con la selección. Luis Suárez es un futbolista joven pero contrastado, que sería titular en cualquier equipo europeo de nivel medio alto sin ningún género de dudas, y que está cerca de tener su oportunidad de demostrar que también lo puede ser en un grande. Y cuando digo grande, me refiero a un aspirante serio a ganar la Liga de Campeones. Se trata de un tío que va a costar sin duda más de 20 millones de euros, pagados por un club sensato, no por cualquier presidente subidito a la parra y forrado de tanta pasta que no sabe qué hacer con ella. Está claro que no se trata de un Kaká, o un Ibrahimovic, pero hombre…, a ver…, seamos serios…, tampoco es la nueva perla del fútbol uruguayo. Pero, en fin, esto es lo que hay. Al menos nos dan carnaza para ir escribiendo algo en estos días tan aburridos por culpa de la selección.

sábado, 10 de octubre de 2009

Para el experto

Este post va dedicado a ti, experto. Si, a ti. A ti que llevas dos años haciendo todo lo posible por desestabilizar al equipo de mi corazón. A ti que desde que el traidor consumó su traición te has empeñado en hacer sangre de todo lo que pudiera sangrar. A ti, si a ti. Va dedicado a ti, experto. A ti que ahora no sabes donde meterte. A ti que te has dedicado a criticar de un modo salvaje, a faltar al respeto a los profesionales, a pasar al plano personal en tus valoraciones, a hacer daño por hacer, a sacar rumores infundados con los que poner nervioso al personal. A ti, experto. A ti que te debes a los intereses económicos de los que te pagan, y aun así te proclamas adalid de la libertad de expresión, sin acordarte de que la libertad de uno termina donde empieza la del que tienes al lado. A ti que vendiste la imparcialidad a cambio de un puñado de euros. Y eso que te entiendo. Si yo fuera tú, igual también defendería con uñas y dientes el pan que come mi familia. Pero a mi me falta carácter para salir día si y día también proclamando a los cuatro vientos cosas en las que no creo. Porque ni tú mismo te crees todo eso que vienes diciendo desde hace dos años ¿verdad, experto? ¿O es que con el paso del tiempo, y a base de insistir en lo mismo, te lo has acabado creyendo? Igual que el secuestrado, víctima del Síndrome de Estocolmo. Sea como sea, experto, este post va dedicado a ti. Y va dedicado a ti porque me tienes harto. Si, experto, harto. Harto de que trates de convencerme de que Koné es malo, cuando apenas lo has visto jugar. Ha estado lesionado, ¿recuerdas? Olvídate por un momento de tu síndrome de Estocolmo y piensa un poco. Yo sí he visto jugar a Koné. En el PSV Eindhoven, cuatro veces campeón de Holanda junto al peruano Farfán. Y te aseguro que es bueno. Pero tú no me hagas caso. Al fin y al cabo, el experto eres tú, no yo. El caso es que si sólo se tratara de Koné, pues no sería para tanto. Pero no se trata sólo de Koné, ¿verdad, experto? Se trata de mucho más. Y mira tú por donde, voy a echarte una mano. Yo soy así de espléndido, ya ves. A pesar de lo harto que me tienes, te voy a ayudar a superar tu síndrome. Lee con atención: Konko no tiene un hermano gemelo que juega muy bien al fútbol. Lo que pasa es que, por mucho que cargaras contra Monchi por fracasar con el fichaje del francés, el problema del francés no era que fuera malo, sino que estuvo lesionado. Por Fazio no preguntan los equipos más grandes porque estén aliados con los que dictan lo que llamáis discurso oficialista. No veáis fantasmas donde no lo hay. Luchad contra vuestro síndrome. Fazio es uno de los jugadores con más futuro del continente, pero está teniendo muchos problemas de lesiones. Sí, experto, sí. Fazio ha estado lesionado y por eso aún no ha podido explotar del todo. Necesita apoyo, no palos. ¿Recuerdas cuando empezaste en la profesión de experto? Seguro que también necesitaste el apoyo de alguien. Como todo el mundo. Así que no digas que quieres lo mejor para el equipo, y luego des palos a los que necesitan apoyo. ¿Seguimos? Si necesitas parar para tomar algo de agua, paramos ¡eh! No quiero agobiarte demasiado. … Seguimos. Acosta… sabías que iba a sacar ese nombre ¿verdad? Sí es que ya me vas entendiendo, experto. Acosta no es otro fracaso de Monchi, experto. Y es que, por muy experto que seas, tú a Acosta no le has visto jugar. Ni tú, ni yo, ni la inmensa mayoría de los que no son argentinos. Que tú opines sobre Acosta es casi lo mismo a que el seleccionador de Paraguay opine sobre José Carlos, el delantero que está a caballo entre el filial y el primer equipo. No tienes ni idea de cómo juega, porque Acosta no ha jugado. Por eso no tienes base para opinar sobre él, y a pesar de eso le has dado palos a diestro y siniestro a él, y a los que lo trajeron. Y no ha jugado porque ha estado lesionado. ¿Otro lesionado? Sí experto, otro lesionado. ¿Recuerdas cuando decíamos aquello de que el Sevilla estaba pasando por una terrible racha de lesiones, y tú decías que no eran más que excusas baratas? Pues a esto nos referíamos. ¿A que ya me vas entendiendo? Pues sí experto. Y tengo más de lo que hablar. Mosquera, Maresca, Crespo, David Prieto, Romaric, De Mul, Chevantón… ¿qué te han hecho estas criaturas, por Dios, experto? ¿Es que piensas que los futbolistas son maquinas programadas? ¿No entiendes que son personas? Sí, es cierto, son privilegiados, ganan un pastizal, se les debe exigir, nadie discute eso. Pero reírse de Mosquera porque parece torpe de movimientos (no menos que el idolatrado Salinas, por poner un ejemplo), o de Romaric por venir con unos kilos de más… O ningunear de esa manera a Crespo diciendo que no tiene condiciones para jugar en el primer equipo, cuando no deja de ser un chico joven en formación…, o hacer lo propio con De Mul, sin tener ni pajolera idea de que si Huntelaar costó al Madrid lo que costó fue gracias a los goles que le servía en bandeja el joven extremo belga. ¿No lo sabías, experto? Pues sí, experto. En aquel Ajax, por la derecha entraba Tom de Mul, por la izquierda Urby Emanuelson y por el centro era Huntelaar el que machacaba. Los tres han estado en la órbita del Sevilla, ¿a que eso sí lo sabías, experto?, y sólo De Mul acabó viniendo. Pero es que se encontró por delante a Jesús Navas, que es mucho mejor, que nunca se lesiona, que nunca se cansa, que nunca le echan, que nunca le sancionan, que no perdona ni un partido, que lo juega todo, siempre, e igual de bien, casi sin bajonazos…, es que así, venga quien venga fracasará. Pero todo eso a ti te da igual, ¿verdad experto? Te importa una mierda, porque la cuestión es dar palos, donde sea, como sea…, como lo de Maresca. El Capo pasará a la historia de la entidad como el héroe de aquella final de Eindhoven. Cuatro temporadas en el club, y sólo una mala. Idolatramos a Poulsen que estuvo dos, y una de ellas tocándose la flor con dascaro, y apaleamos a uno de los tipos más carismáticos que recuerdo en mis 34 años de sevillismo. Igual que lo de Chevantón, un tipo guerrero y correoso que no ha podido disfrutar de la más mínima continuidad para demostrar su valía. Pero que se ha partido el pecho por el escudo cada vez que ha salido al campo. Que Palop marcó aquel tanto con la cabeza en Donetsk, pero el que metió el gol que nos clasificó fue el Cheva. Un poco de respeto, al menos. Pues por todo eso te dedico este post, experto. A ti, sí, experto, a ti. A ti que te has creído que la afición sevillista es borrega. ¡Qué infeliz eres! ¿De verdad te has pensado que nos íbamos a dar de hostias entre nosotros a vueltas con ese debate que os inventasteis hace ahora dos años? ¿De verdad estabas convencido que unos seguían las tesis oficialistas, y otros las tesis “expertistas”? ¿En serio, experto? ¿En serio te creíste que esos sevillistas críticos de buena fe, constructivos y ambiciosos, estaban a tu lado y de espaldas al resto de sevillistas? Entonces supongo que el otro día en el partido contra el Madrid te quedarías de piedra. No, experto, no me refiero al final del partido, cuando se certificó la victoria, sino al principio, cuando todo el sevillismo en comunión cantó el himno. No, experto, no, el sevillismo no está dividido. Eso es lo que tú quieieras. En el sevillismo hay de tó, como en botica. Hay gente que aspira a más, otros que se conforman con menos, algunos que lloran con las derrotas, y también los que se cabrean, o los que saben abstraerse y mirar adelante. Los hay que se conforman con ganar, y lo que no, los que quieren aplastar al rival. Los hay ricos, y pobres, y de rentas medias, y viejos que añoran a las viejas glorias, y jóvenes que no saben lo que es pasarlas canutas en segunda, benditos ellos. Pero todos somos sevillistas, experto. Todos queremos lo mismo, experto. Todos queremos el bien para nuestro equipo. No como tú, experto, que andas vendido a no se qué intereses. Ya sé, experto, que habéis querido aprovecharos de una parte de esa buena gente sevillista, ambiciosa, que criticaba desde el cariño y de un modo constructivo, para servir a esos intereses de los que os pagan. Pero os ha salido el tiro por la culata, esperto. Yo ya sabía que eso sería así, pero me satisface mucho verlo por fin. Al final, todo el mundo está en el lugar donde se merece, y ya lo estás viendo, experto. Y para el final he dejado a nuestro entrenador, experto. Sí, ese cateto de Arahal. Sí experto, ese tipo sencillo, currante y, sobre todo, leyenda viva del sevillismo. Ese que para ti es un ignorante. Ese que no tiene ni idea de fútbol, aunque sea el jugador que más veces ha vestido la camiseta del Sevilla, aunque haya sido internacional, y hasta mundialista. Y que no llegó a más en el mundo del fútbol porque prefirió quedarse con nosotros antes que irse al Madrid. Ese que cuando sale con dos delanteros está mal, cuando sale con uno está mal, cuando hace un cambio está mal, cuando pierde el equipo es por su culpa, y cuando gana es porque Kanouté es muy bueno (que lo es), o porque Luis Fabiano está motivado (que lo está), pero nunca por su buen hacer. Nunca. Ese, experto, ese hombre de pueblo, que para ser cateto no hace falta haber nacido en zona rural. De hecho, con gente como tú se ve claro que entre el catetismo y el expertismo hay una delgada línea. Muy delgada. Muy, muy delgada. Y no digo ya con el imbecilismo. ¿Cómo, en tu condición de experto, te atreviste a asegurar que ese hombre había llegado a su techo como entrenador, sólo con verlo un año o año y medio? Eso no es propio de un experto, hombre. Ahí te colaste, no me lo puedes negar. ¿Por qué lo hiciste, experto? ¿Por qué os habéis llevado dos años sacando nombres para sustituir a nuestro entrenador? ¿Por qué tanta añoranza a ese entrenador al que primero hicimos grande, y que nos dejó tirados a continuación? ¿No te das cuenta del ridículo que habéis hecho? El traidor, en el CSKA de Moscú ¡????!!!!! Dice que no se fue allí por dinero (jajaja), sino porque le ofrecieron un gran proyecto (muchas más jajajaja). Cuando un entrenador comienza a elegir destinos exóticos… poco futuro le queda. ¿O no piensas igual, experto? Marcelino tratando de obtener la permanencia con el Zaragoza. De aquí se fue calentito, por cierto, hace pocas semanas. Valverde con medio pie fuera del Villarreal, y haciendo bueno a Pellegrini, el cual ya es criticado en el Madrid. Consecuencias de su paso por La Bombonera. Manzano haciendo lo que puede con el Mallorca. También se llevó lo suyo en su partido contra el Sevilla. Laudrup fue cesado del Spartak de Moscú. Actualmente está sin equipo, creo. Emery nos ganó los dos últimos partidos…, una vez nos quedamos con diez jugadores. Tú, como experto, sabrás mejor que nadie que con diez se juega peor que con once, por mucho que dijera Vujadin Boskov. (Vaya gilipollez dijo aquel, por cierto). ¿No será por eso que nos ganó? Porque, que yo recuerde, en los partidos jugados contra ellos, once contra once, últimamente nos los llevamos de calle. Claro, eso fue hasta aquella eliminatoria de copa, con aquel gol en fuera de juego de Adriano. Que nos perjudicó, porque debió ser penalty y expulsión del jugador del Valencia. ¿Recuerdas? Sí, hombre, haz memoria. Cuando el presidente de los árbitros aseguró al del Valencia que no volvería a ocurrir algo así. Desde entonces, cada vez que jugamos contra ellos nos quedamos con diez. Lo que me extraña, experto, es que con lo experto que eres, nunca hayas hablado de esto. Por todo esto, experto, ya me tienes harto. Hartísimo. Hasta los huevos, hablando mal y pronto. Y lo último ha sido eso de que Manolo Jiménez ha mejorado gracias a vuestras indecentes, insultantes e insoportables críticas. Con dos cojones. ¿Pues sabes lo que te respondo a eso, experto? Que te vayas a paseo, al carajo, a la mierda, con viento fresco, a tomar por saco, o por donde te guste más tomar, que no pondré melindroso con eso. Que te den, experto. Que te den mucho. Muchísimo. Hasta que te hartes de que te den al menos lo mismo de lo harto que yo estoy de ti. Hasta que pidas que ya no más por favor. Que te den, experto, que te den por aquí, por allá, o por acullá, por donde quieras. Por donde más te guste, o te apetezca. O por donde más coraje te de, que tampoco con eso te pondré objeciones. Yo, por mi parte, voy a seguir descojonándome de risa viendo cómo reculas, experto. Cómo tratas de encontrar la manera de reubicar tu patético discurso a los nuevos tiempos. Cómo intentas explicar lo que has hecho estos dos últimos años, y así evitar que parezca lo que parece evidente. Que el Sevilla FC, todo entero, desde su afición a su entrenador, pasando por la directiva, la secretaría técnica, los jugadores y hasta el último niño que ha entrado en el club en la categoría benjamín te ha dado una soberana bofetada en la cara con lo que está ocurriendo en este inicio liguero. Que luego las cosas se podrá torcer, claro que si, experto. Pero tú ya has quedado en ridículo. Y con eso me vale, ya ves con lo poco que me conformo. ¿Y sabes otra cosa que voy a hacer, experto? Disfrutar. Disfrutar como un enano de la mejor época del Sevilla en décadas. A pesar de ti, experto. Experto de mierda. ¡Viva el Sevilla FC!

miércoles, 7 de octubre de 2009

Explicaciones y disculpas

Hace ya un tiempo que tenía en la mente escribir acerca del tema que me ocupa, pero entre una cosa y otra lo he dejado pasar, y creo que no puedo hacerlo así por más tiempo. Y es que en los últimos tiempos los movimientos que se están produciendo alrededor de la blogosfera sevillista están siendo extraordinarios, por número y por iniciativas, y siento que debo decir algo al respecto. Pero dejadme empezar por el principio. Este blog se creó hace más tiempo del que parece. En verdad empecé con él allá por junio de 2008, pero pocos meses después lo dejé un poco apartado. No encontré la forma de contactar con otra gente y, la verdad, aquello era como pegar voces en alta mar. Si nadie te va a escuchar, pues te ahorras el esfuerzo de hablar. Sin embargo, en marzo de este 2009 lo retomé, y las cosas cambiaron. Recuerdo que el primer comentario que recibí fue de Alejandro, del magnífico blog “Lecciones de la Pelota”, que últimamente anda un poco parado, una pena. Muy poco después vino el del Talibán Sevillista y de Ramón Stones. A continuación apareció por aquí José María Ariza, y Jose Antonio, y Gol Sur Tribuna Alta, y el Papi Magase, y Puerta 15, y Chorly…. y últimamente también Universo Nervión, e Ivica y tantos otros menos asiduos pero también tenidos en cuenta. He recibido comentarios de madridistas, de atléticos, de aficionados del Athletic de Bilbao, y del Recreativo de Huelva… y también de gente de otros países, como un chico nicaraguense que es aficionado al Real Madrid, un sevillista en Argentina, o una chica uruguaya que se ha hecho seguidora de este blog porque de vez en cuando hablo de su admirado compatriota Luis Suárez, el delantero del Ajax de Amsterdam. Y cuando miro el mapa que está colgado en la parte inferior derecha de este sitio, en el que se ve desde donde me visitan, la verdad es que me quedo "flipao". Porque haya gente tan dispar interesada en lo que escribo, y porque el Sevilla tenga tanto tirón. El caso es que cuando comencé a escribir aquí, lo hice para desahogarme. Para comentar lo que pienso de lo que ocurre alrededor de mi equipo, y compartirlo con otros que piensan como yo, o que no lo hacen, que de todos se aprende algo. Nada más. Pero es que las cosas no son tan simples, ni mucho menos. De pronto me encuentro con un enorme número de personas que se dedican a lo mismo que yo, cada uno con su estilo, y muchos con una calidad extraordinaria, muy superior a lo que se lee en gran parte de la prensa. Pero que muy superior. Hasta el punto que yo hoy día me informo a través de los blogueros, y la prensa la leo para comprender a qué se refieren estos cuando se meten con aquellos. Pero es que, no conformes con eso, la cuestión sigue avanzando. Un buen número de esos blogueros deciden verse, conocerse en persona, pasar de las líneas ADSL directamente a las visuales. Y organizan una quedada, y hablan de todo un poco, se lo pasan en grande y quedan para otro día. Se abren cuentas en Facebook, se organizan chats, foros… hasta los medios de comunicación del club se hacen eco de todo esto. Y continuan. Vuelven a verse, organizan una asociación de blogueros, y blog en común entre todos, y… Señores, a mi todo esto me supera. Yo que empecé de un modo humilde, sin pretensiones, con el único deseo de comentar cosas a través de la Red..., todo esto me sobrepasa. Y lo digo, porque yo no he estado en esos acontecimientos que se han producido, y aunque no estoy en absoluto obligado a dar explicaciones de por qué voy o no a un sitio u otro… la verdad es que quiero darlas. Si no he estado presente junto a vosotros ha sido simple y llanamente porque no he podido. Porque a mí el día no me da para todo lo que tengo que hacer. Yo tengo mi trabajo funcionarial por la mañana, y un negocio familiar que mantener con mi mujer el cual atiendo por las tardes. El sueldo de por la mañana no da en absoluto para nuestros gastos corrientes. Ahora para colmo estoy metido en temas de concursos-oposición para obtener otra plaza mejor (y más salario, claro). Yo no vivo en Sevilla capital, y cada vez que tengo que ir me supone un considerable trastorno. Además, mi esposa no es de aquí, con lo que en cuanto tenemos un par de días libres vamos a ver a su familia…, o ellos vienen aquí, y se me llena la casa de gente. Y con un niño de pocos meses, pues mucho más, que todo el mundo quiere verlo. Y aún no he hablado de esas cosas de casa que en su día me hacía mi santa madre, y que ahora tengo que hacer yo con mi mujer. Ya sabéis, lavar, planchar, comprar, limpiar, cocinar…. Ante tanta actividad, esto de escribir es para mi como mi rato de intimidad, mi relajación, con lo que me tranquilizo y me desahogo. Y aún así ha habido ocasiones en que lo que tenido que dejar por falta de tiempo. Todo estas cosas que suenan a excusas baratas no son más que mis razones para explicar mis ausencias. Si no he ido ha sido porque no he podido. Os lo digo de verdad. Y veo complicado que lo pueda hacer en un futuro cercano. No os penseis que no quiero hacerlo. En absoluto. Todo lo contrario. Es más, me siento fatal porque de verdad que me encantaría, pero es que ya digo que los días no me dan, no son lo suficientemente extensos, les faltan horas...
Esto de la blogosfera, ya os digo, me está sobrepasando. Hay un montón de blogs de muchos de vosotros que tengo pendiente de visitar y comentar, pero no tengo tiempo. U otros que se han pasado por el mío por primera vez, y estoy deseando de visitar para poder tener una relación continuada... y no tengo tiempo. Me encantaría participar en los foros o chats, pero es que no me da el día. En su día me abrí una cuenta en Facebook sólo porque vi que todos la tenían y yo no quería ser menos, pero lo único que hice fue engañarme a mi mismo. No tengo tiempo para mantenerla y actualizarla. Ni siquiera para consultarla. Tengo hasta propuestas para colaborar en otros blogs, como la de Jose Antonio y sus previas de partidos internacionales. Ya le he pedido que cuando me requiera me lo diga con bastante antelación, no sea que no tenga tiempo de hacerla. Y tengo otra que me apetecería un montón de llevar a cabo, y que consistiría en publicar cada lunes un resumen de la jornada holandesa, en el blog de un aficionado al futbol en general que ha contactado conmigo para pedírmelo. En su día le pedí que esperara a que acabara con el examen del otro día. Y hace ya una semana que volvió a mandarme un email. Aún no le he contestado, y me da hasta vergüenza decirlo pero es que... de verdad... es que no me ha dado tiempo. De hecho, este post lo he escrito a ratos, en el trabajo, a lo largo de estos tres dias que llevamos de semana. Que espero que no me pillen, porque es algo que, evidentemente, no se puede hacer.
Os lo digo de corazón. Ojalá pudiera sumarme a todas esas iniciativas. Ojalá pudiera estar con vosotros, pero de verdad que no puedo. Por supuesto, me uniré al blog de Sevillistas en la Red. De hecho, ya me hice seguidor. Y dentro de mis posibilidades participaré y colaboraré en lo que haga falta. Pero tenía muchas ganas de dejar claro a todo el que pase por aquí el por qué de mis ausencias, y lo que me jode no poder embarcarme en nuevos proyectos. Ojalá en un futuro cercano las cosas mejoren, porque la racha que llevo está siendo complicada. Los hay en peor situación, por desgracia, no me quiero quejar demasiado, pero las cosas son como son. Y el día que eso ocurra, el día que las cosas mejoren, yo seré el primero en estar ahí, al pie del cañón. Mientras, ahí están mis explicaciones y mis disculpas. Mi petición de disculpas, quiero decir.
Este blog seguirá abierto y funcionando si vosotros me permitís seguir siendo uno de los vuestros, aunque no pueda seguiros el ritmo. El día que eso no sea así, el blog morirá, o tendrá que reinventarse y dirigirse a otro público. Porque sin vosotros esto de un blog llamado "Un Sevllista Cualquiera" no tendría sentido. ¿Qué hace un sevillista cualquiera sin el resto de sevillistas?
Sea como sea, os agradezco que sigais pasando por aquí. De verdad que este ratito que paso en soledad delante del ordenador es de los mejores momentos del día... los días que puedo sentarme delante del ordenador.
Un abrazo a todos.

lunes, 5 de octubre de 2009

¿A alguien le sorprende?

¿De verdad a alguien le sorprende lo ocurrido la noche del domingo en La Bombonera? ¿De verdad es para sentir extrañeza por la racha que mantiene el Sevilla en este inicio de temporada? Yo hace tiempo que lo esperaba. De hecho, se ha retrasado más de lo deseado, pero cualquiera que haya estudiado la andadura de Manolo Jiménez con imparcialidad y detenimiento debía saber que, teniendo en cuenta la calidad de la plantilla sevillista, esto llegaría tarde o temprano. Hace un tiempo escribí este post, exponiendo lo que habían hecho algunos entrenadores reputados en sus dos primeros años en la élite. Los dos años que lleva Jiménez en el fútbol de alto nivel como entrenador. Y el de Arahal los superaba a casi todos. Yo siempre he defendido que el problema de nuestro técnico es la inexperiencia. Y ese problema se soluciona con experiencia. Perdón por la redundancia, pero es que es tan claro y lógico que todavía no entiendo cómo es posible que alguno estuviera tan convencido de que Jiménez no vale para entrenar al Sevilla, sólo con verlo en acción durante un año y poco. A no ser que fueran videntes. El tiempo ha demostrado que como videntes no tienen precio. Y como expertos futbolísticos no digo nada. Insisto que lo que está ocurriendo con el Sevilla se veía venir, y es hasta lógico. No hay más que ver con buena fe lo ocurrido en el tiempo que lleva el entrenador en el primer equipo. Jiménez cogió a un equipo destrozado moralmente por la muerte de un compañero. Hundido en la clasificación por la indolencia de un técnico cegado por el resplandor de una montonera de libras esterlinas. Con una presión extraordinaria por las expectativas creadas tras la mejor racha de éxitos de la historia de la entidad. Y con un grupo de jugadores desorientados por la traición del que debía ser su mayor valedor. Su propio entrenador. Eso es lo que acepta un perfecto novato como Jiménez. Un auténtico, dramático y colosal marrón. Contra viento y marea, con la prensa cebándose contra él, con jugadores pensando en posibles traspasos a final de temporada, con parte de la grada mediatizada por los que le desean el mal al Sevilla, sabe Dios en pos de qué ocultos intereses, con una plaga de lesiones desconcertantes, a contra reloj… el entrenador novel deja el equipo en el quinto puesto (tercero si tenemos en cuenta los partidos dirigidos por él), y a un solo punto de la Champions. De mamazo que diría aquel… salvo que los oscuros intereses convinieran que lo ideal era minimizar lo bueno y resaltar sólo lo malo. ¿Imparcialidad? Los cojones (con perdón) El segundo año comenzó sin Alves, Poulsen y Keita. Los que no querían estar ya no estaban, pero los de los oscuros intereses los echaban de menos. Yo no. Yo no quiero a nadie que no esté dispuesto a partirse el pecho por el Sevilla. Se crea un equipo joven, de futuro, con fichajes arriesgados y costosos, pensando en darle una vuelta a la plantilla, comenzar un nuevo ciclo. Hacía falta paciencia. Con el entrenador, con los jóvenes jugadores… con todo el proyecto. ¿Se tuvo? Evidentemente, no. Se creó un cruel debate alrededor de todo lo que rodeaba al Sevilla, que obviamente perjudicaba mucho y beneficiaba nada. Tuvimos otra vez una horrible racha de lesiones… muchos no entienden que Kone no es malo, es que ha estado lesionado. Igual que Konko, Acosta, Fazio… ¿sigo? No hace falta, ¿verdad? Pero aún así, el equipo quedó tercero, se metió en Champions sin pasar por la ronda previa, y como cabeza de serie. Que los hay que siguen diciendo que hemos tenido suerte con el sorteo… no hemos tenido suerte. Es que estábamos en el bombo 1. Tanta problemática ha hecho madurar como entrenador a Jiménez muy rápido. Y este año se ha hecho la limpia definitiva en el equipo. Jugadores que no estaban al nivel requerido (que no quiere decir que no tuvieran el nivel requerido, sino que no estaban en él por diversas cuestiones, y en muchos casos por culpa de injustísimas críticas), como Mosquera, Maresca, Crespo, Davis Prieto, etc, fueron cedidos o traspasados. Nos quedamos con los “buenos”, y fichamos poco pero contrastado. Los lesionados se recuperan, y los demás se mantienen sanos. Por primera vez, Jiménez cuenta con la mayoría de los jugadores a tope física y mentalmente. Los que están quieren estar, y los que no quieren estar, no están. Sencillo. Si a eso le unimos la experiencia que el novel de Jiménez ha adquirido, obtenemos como resultado lo que estamos viendo. Y vuelvo al principio. ¿A alguien le sorprende? ¿Tan complicado es el razonamiento que he expuesto? ¿Es que estoy pirado de la cabeza? ¿Es que tengo ideas de bombero retirado? ¿Es que mi cabeza no rige bien, y lanzo argumentos peregrinos? ¿Tanta imaginación tengo que me invento una realidad paralela, y no soy capaz de ver lo que ocurre delante de mis narices? ¿O es que de verdad hay oscuros intereses que han impuesto una línea de opinión injusta y malintencionada? ¿Sabéis lo que os digo? Que me importa un bledo. O 1001 bledos :)), que lo mismo me da. Si en el centro de la España futbolística y en sus afines provincias periféricas el acojone ya era considerable, ahora ya deben estar temblando hasta por los huesos. Y si con lo de Bilbao dimos un puñetazo sobre la mesa, y con lo de Glasgow la hicimos astillas, después de lo del Madrid vamos a tener que llegar a un acuerdo con Merkamueble para poder seguir teniendo algún sitio donde apoyar los papeles. O con Ikea, que son más baratas, porque yo no sé la cantidad de mesas que nos quedan por partir a base de golpes, porrazos y puñetazos. De todos modos, estoy convencido que el Sevilla lo debe de tener previsto. Porque seguro que ellos también sabían que tarde o temprano esto iba a ocurrir. ¿Aún habrá quien siga dudando de la capacidad de Jiménez para entrenar al equipo, y de la directiva para dirigir el club? Sigamos reventando mesas.

jueves, 1 de octubre de 2009

Es la hora de disfrutar, no de presionar

En la antesala del mejor partido que se puede ver en la actualidad, según la clasificación de la IFFHS del mes de septiembre, la prensa deportiva nacional está expectante por comprobar si lo que llaman la alternativa a los dos grandes es algo real o ficticio, como si la séptima jornada de la liga pudiera permitir llegar a ese tipo de conclusiones.
Tenemos que ser realistas, pienso yo. Ni ganar al Real Madrid nos asegura la candidatura al título, ni perder contra ellos nos descarta para nada, pero está claro que esa es la idea que quieren que asumamos. Yo, sin embargo, prefiero disfrutar de lo que estamos viviendo, sin pensar más allá. Y es que la presión que nos están imponiendo está fuera de lugar, porque quien debe de verdad estar presionado es el Real Madrid. Y vaya si lo están.
Me ha dado por leer la prensa nacional, valientes ganas de pasar un mal rato, y me ha sorprendido que no hacen más que lloriquear ante la posibilidad de que Cristiano Ronaldo sea baja para el partido. Pues vaya equipo aspirante a todo, que si le falta una de sus estrellas se echan a temblar. Porque eso es lo que hacen, temblar. Todos sabemos del pánico que nos tienen los madridistas. Y también que el juego que están desplegando no invita al optimismo, por mucho humo que nos quieran vender. El portugués es un auténtico crack, y es quien está salvando al Madrid hasta ahora. Se habla mucho de lo bien que ha empezado la temporada, pero poco de que sin él, el Madrid pierde mucho, lo cual es algo bastante lamentable para un club que, ya digo, se supone que lo quiere ganar todo. Que igual vienen aquí sin el luso, nos ganan, y me tengo que comer las palabras, pero lo que parece evidente es que los de la capital no las tienen todas consigo. Y nos quieren traspasar a nosotros una presión que es de ellos.
Yo pediría que no les siguieramos el juego. No nos autoimpongamos un objetivo que no nos corresponde. Limitémosnos a ir paso a paso, en la senda que llevamos hasta ahora, a ver donde nos encontramos en el último tercio de la temporada. Ahí será cuando sepamos a qué estamos jugando de verdad, y si merece la pena apretar un poco más en busca de un logro mayor. Porque nuestra meta es el tercer puesto. La real, la coherente, a lo que podemos aspirar sin duda alguna, por mucho que tengamos el sexto presupuesto de la Liga. La presión es para otros. Y los miedos también, esa debe ser nuestra gran baza, aparte, por supuesto, de nuestro sensacional momento de forma.
Pero no nos obcequemos. Perder contra el Madrid no sería un fracaso. Entraría dentro de la normalidad. Para ellos, sin embargo, sí que lo sería si cayeran contra nosotros. Esa es la realidad. Tengámoslo claro. Y, sobre todo, disfrutemos. Del juego, del momento, de la ilusión, de las perspectivas que se nos abren. Pero no nos dejemos llevar por milongas. No permitamos que una probable derrota contra los merengues nos hunda en el desaliento.
De todos modos, no sé por qué me da que el domingo les vamos a dar "pal pelo"... con el permiso del señor de negro (que no sé cómo vestirá ese día). Yo por mi parte lo voy a disfrutar como un niño chico. Y pase lo que pase ese día, lo seguiré haciendo a partir del lunes. Porque el momento del Sevilla es histórico, y no pienso permitir que nadie me lo estropee. Que tengo un niño de cuatro meses al que le quiero contar cuando sea un poco más mayor que yo lo vi. Que yo lo disfruté.
Por si algún día este sueño se trunca. Ojalá que no pase eso, pero por si acaso...
Mientras dure, por favor, no despertadme.

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