martes, 22 de diciembre de 2009

Alvaro Negredo

Vaya por delante que a mi Negredo me parece un extraordinario jugador, que puede ofrecer muchísimo al Sevilla FC. Se trata de un goleador, y estos tipos viven de las rachas. Igual parece que se salen, que luego da la sensación que no le marcarían ni al arco iris. No me quiero meter con él. Al contrario, pienso que él no tiene la culpa de ser el fichaje más caro de la historia del Sevilla, que está trabajando mucho para parecerse al jugador que maravilló en el Almería, y que el tiempo dará la razón a los que se lanzaron a su contratación.

Pero yo ya lo advertí cuando su fichaje era ya un secreto a voces. Lo hice en este post, y los hechos me están dando la razón. Para no obligaros a releer lo que en su día escribí, transcribo el párrafo al que me estoy refiriendo:

Si Alvaro Negredo acaba viniendo al Sevilla, se tratará de un sensacional fichaje, eso a nadie se le escapa. Pero no porque así lo digan los de la prensa nacional madridista. Negredo es un tipo que promete ser un delantero excepcional, pero que aún no ha hecho nada. De hecho, aún le queda todo por hacer. Y entre esas cosas que aún le quedan por hacer está el demostrar que es mejor de alguno de los siguientes futbolistas: Frederique Kanouté, Luis Fabiano Clemente, Ernesto Javier Chevantón, Alejandro Alfaro, Arouna Koné, Renato Dirnei, Diego Perotti, Lautaro Acosta y José Carlos Fernandez. Todos estos futbolista pueden ocupar sin problemas, y con suficiencia, el puesto de delantero en el Sevilla FC. Ellos están aquí, aunque la inmensa mayoría son apenas conocidos, por no decir absolutamente desconocidos, por esa prensa perdona vidas o aplasta carreras (según la latitud geográfica, o la procedencia sanguíneo-futbolística de la variable a tratar). Pero el hecho de que la invisibilidad marque sus vidas a los ojos de estos tipos no quiere decir que no sean excelentes jugadores. O dicho de otro modo, el hecho de que Negredo venga del lugar donde el foco luminoso de la prensa salva a las personas de esa invisibilidad no significa que vaya a tener que ser necesariamente la espada salvadora que saque de la inmundicia a ese club de provincias tan venido arriba últimamente. Vamos que Negredo, si viene, no lo hace para menguerizar a esos olvidados del sur, sino que tendrá que demostrar que es mejor que el último chico del filial que ha subido al primer equipo, para acabar por ganarse un puesto. Y si no lo hace, no jugará, y dejará de ser cotizado, con lo que igual es necesario encajarlo en la selección. Aunque no juegue. Todo sea por salvar el culo de la galaxia. Igual esto les suena a herejía o a blasfemia a alguno de estos tipos, pero, insisto, el hecho de que no sean capaces de ver al equipo invisible no quiere decir que ese equipo no exista. Lo mismo que sus jugadores y su innegable calidad. Que muchos de ellos son mejores que algunos otros elevados a las alturas galácticas.”

Me escandaliza ver hasta qué punto se está cumpliendo lo que dije. Lo digo en serio, y no es que yo tenga dotes de vidente. Es que la burra que nos quisieron vender desde Madrid era tan evidente, que yo no sé como aún tienen la cara sobre los hombros, y no se les ha caído de la vergüenza, lo cual me lleva a pensar…, pues eso, que a esta gente la vergüenza no es algo que les condicione. No es un insulto. No llamo sinvergüenza a nadie. Sólo que la vergüenza no es lo que les hace o evita que escriban o dejen de escribir algo.

Alvaro Negredo lo va a tener difícil en el Sevilla. De hecho, lo está teniendo ya. De hecho hasta ahora ha sido el tercer delantero, y ojo con Arouna Kone, que a nada que comience a coger confianza, le va a quitar esa posición. Esta última jornada ha marcado, por fin, lo cual no quita nada en absoluto de lo que estoy diciendo. Pero, claro, eso en Madrid es intolerable. A mi no me cabe en la cabeza que jugadores como Palop, David Castedo, Martí o Fernando Navarro no vayan o hayan ido a la selección, y de Negredo se diga que es casi fijo para el Mundial. Por supuesto, el rendimiento no es el motivo para tal afirmación. Es otra cosa, y todos sabemos de qué se trata, ¿verdad?

Cuando Negredo vino al Sevilla, desde Madrid se le vendió como la cosa más grande que nos podía ocurrir, como ya advertí en el post mencionado. Y eso es una falta de respeto descomunal a nuestros jugadores. Empezando por Kanouté y Luis Fabiano (¿a quien quitamos para dejar paso al “cedido” por el Madrid?). Siguiendo por Koné, a quien estos tipos no conocen de nada. Y luego a Perotti (entonces no había “interés” del Madrid), a Renato, a Acosta, o hasta al propio Jose Carlos. Pero, claro, ¿qué se puede esperar de estos expertos, que han descubierto a Navas cuando ha ido a la selección?

Si os apetece, podeis echar un vistazo a este otro post, en el que dejo ver algo más de mis supuestas dotes adivinatorias. En él me reía de estos “expertos” que calificaron al delantero del Ajax Luis Suarez como la nueva perla del fútbol uruguayo (llamar así a un jugador con cerca de 200 partidos oficiales a sus espaldas, casi 30 internacionalidades y cercano a los 100 goles es algo cuando menos ridículo), y continuaba con la guasa haciendo una comparación, imaginando que a Del Bosque le daba por convocar a Navas para un supuesto partido contra Uruguay, y la prensa sudamericana lo llamaba “la nueva perla del fútbol español.”

La convocatoria de Navas llegó, aunque el partido fue contra Argentina (me equivoqué de orilla del Estuario de la Plata, pero casi acierto). Pero lo que más gracia me hace es que no fueron los periodistas argentinos los que se sorprendieron de la calidad del Duende, sino los propios españoles. La realidad supera mi cachondeo imaginario. Es así de triste. Y de escandaloso.

Volviendo al tema de Negredo, estos “expertos” no se podían ni imaginar que le sería tan difícil entrar en las alineaciones. Al principio encontraron la explicación en la “rotaciones”, pero eso ya se va viniendo abajo por su propio peso. Mientras Kanouté y Luis Fabiano siguen metiendo goles, Negredo, hasta este fon de semana, no veía puerta ni sin portero. Y desde que el 9 de Brasil y 15º mejor jugador del mundo está lesionado, es Koné quien juega de titular. Por supuesto, Del Bosque salva el culo, la cara y todo lo que queráis de la prensa galáctica, llevándose al jugador con la selección, que no se diga que estos “expertos” se han equivocado. Y seguramente jugará el Mundial. Nadie pone en duda su presencia con la roja, pero sí la de Navas, porque Navas, según parece, no se lo merece tanto. Es que es lamentable, patético y hasta histriónico. (Histriónico es algo tan absurdo que produce la risa, experto, por si no conoces el concepto)

Y de esto, el futbolista no tiene culpa de nada. De hecho, yo le he escuchado decir que él no es canterano del Real Madrid (como los adláteres del Florentino se empeñan en afirmar), sino del Rayo Vallecano. Este chico ha venido huyendo del vestuario blanco, en busca de un lugar más acorde en el que seguir creciendo como futbolista, y me parece fantástico.

Pero que no nos vengan con historias raras. Negredo no es la salvación galáctica de ese equipo del sur tan venido arriba últimamente. Ese equipo del sur está tan venido arriba porque entre sus filas tiene a una pléyade de sensacionales futbolistas (insisto, el que estos expertos no los conozcan no quiere decir que no sean sensacionales futbolistas), entre las que otro magnífico pelotero como Negredo tiene difícil la titularidad.

¿Te escandaliza, experto? ¿Te extraña? ¿No lo entiendes? Pues haz de buen experto deportivo por una vez en tu vida, y presta algo de atención a ese equipazo que va tercero en la tabla (a pesar de haber cedido siete puntos en los últimos tres partidos en casa). Igual así comprendes algo más esto de lo que estoy hablando.

Y para finalizar, me voy a limitar a reescribir el primer párrafo.

Vaya por delante que a mi Negredo me parece un extraordinario jugador, que puede ofrecer muchísimo al Sevilla FC. Se trata de un goleador, y estos tipos viven de las rachas. Igual parece que se salen, que luego da la sensación que no le marcarían ni al arco iris. No me quiero meter con él. Al contrario, pienso que él no tiene la culpa de ser el fichaje más caro de la historia del Sevilla, que está trabajando mucho para parecerse al jugador que maravilló en el Almería, y que el tiempo dará la razón a los que se lanzaron a su contratación.

Que quede claro.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Y ahora vienen los otros a tocar las narices

Cuando yo era niño, los lunes solían ser o fantásticos o temibles, en función de los resultados de los partidos del domingo. Cuando el Sevilla ganaba, todo iba bien, no pasaba nada. Incluso podía llegar a tener la oportunidad de reirme de más de un bético de por ahí, caso de que el equipo de la Carretera de Cádiz hubiese perdido. De todos modos, yo con los aficionados del otro equipo de la ciudad siempre he practicado la indiferencia. Es mucho mejor que el cachondeo. Es quitarles todo atisbo de importancia que pudieran aspirar a tener. Sin embargo, ellos conmigo no se comportaban igual, y cuando el Sevilla perdía, y ganaba el Betis (eso en aquella época ocurría), los lunes por la mañana se convertían en todo un martirio.
Encima de lo disgustado que estaba por la derrota de mi equipo, llegaba el gracioso verdiblanco de turno a tocarme los... las narices.
Eso hoy día ya no pasa. Por mucho que el Betis gane, es difícil que coincida con una derrota sevillista, simplemente porque nosotros apenas perdemos. Pero si ocurriese, no creo que ningún verdolaga tenga la osadía de hacer el más mínimo comentario al respecto. Y menos ahora que están en Segunda.
Sin embargo, aquella sensación, o temor, llamadlo como queráis, que tenía antaño con los béticos la tengo ahora con otro tipo de personas, y de eso quería hablar hoy.
El Sevilla perdió ayer con el Getafe en casa. No voy a hacer una crónica del partido, no es mi costumbre hacerlo. Fuera como fuese, esto empieza a preocupar un poco, porque en los últimos tres partidos en casa, contra equipos pequeños, hemos dejado escapar siete puntos. Luego vendrán las consideraciones, que si lesionados, que si árbitros, que si goles encajados en los primeros minutos, que si el rival no ha hecho nada y a la primera que llegan marcan... fútbol, fútbol y más fútbol. Este deporte es así. Se gana, se pierde, se empata..., pero un equipo con el poderío del Sevilla debe hacer algo a la voz de ya para evitar que continue esta sangría de puntos en casa.
Estoy muy disgustado, y cabreado, y jodido, y me cuesta escribir sobre fútbol hoy, del enfado tan grande que tengo. Mi equipo ha perdido un partido que tenía que haber ganado de todas todas, y eso escuece.
Y para colmo, encima de todo, ahora vienen los otros a tocarme los... las narices.
Los otros no son los béticos, no. Esos ya no dicen nada. Los otros son esos periodistas toca... toca narices que están esperando la mínima para cargar contra el Sevilla con toda la mala leche. Porque disgustados estamos todos, y críticas estamos haciendo la inmensa mayoría. Pero una cosa es la crítica constructiva, hecha desde el cariño y la preocupación, y otra es la crítica destructiva, hecha desde... ¡yo que se desde donde!
¿Cómo si no se puede calificar esta perla de un tal Paco Cepeda en Muchodeporte?
" ...muchos esperábamos otra cosa de este Sevilla que hace un mes y medio parecía de verdad, pero de la buena, un rival para los dos grandes monstruos. Ahora incluso parece que no está a la altura del Valencia y ya veremos si al nivel de Deportivo o Mallorca."
¿Qué se pretende con esto? ¿A qué viene lo del Deportivo y el Mallorca? ¿Qué tipo de crónica es esta? Y si perdemos otra vez, ¿a luchar por la permanencia? ¿Esta es una buena manera de hablar del partido de ayer? ¿Así se critica de un modo costructivo? Esto es simple y llanamente una verdadera mierda. En mi humilde opinión.
"Sergio Sánchez y Konko que ahora mismo no están y además ya pocos esperan las supuestas excelencias de estos señores "
¿Y esto qué? ¿Esta es la mejor manera de definir la actuación de estos dos jugadores? Puede que no hicieran un buen partido, pero... ¿a qué viene lo de "ya pocos esperan las supuestas excelencias de estos señores"? Un tío que está empezando a entrar en las convocatorias internacionales de Francia, y otro que tiene 21 años y es internacional en su categoría..., ¿qué están, acabados? ¿Por un partido supuestamente malo? ¿Eso es una crítica costructiva? Eso es simple y llanamente una verdadera mierda. En mi humilde opinión.
Estos tipos son los mismos que han dicho hace poco que Romaric es el nuevo Chevantón o Mosquera. Es decir, que Romaric ya puede ir teniendo claro que hasta que no se vaya del Sevilla, estos tipos no van a para de meterse con él, tanto en lo deportivo como en lo personal, minimizando sus buenas actuaciones, y magnificando sus malos partidos. Harán una campaña de acoso y derribo, le llamarán gordo, y malo, y feo, y lento, y patoso, y todo lo que se les ocurra... hasta obligarle a irse. Les importará una mierda que Romaric tenga una familia, que los niños se rian de su hijo en el colegio, que a su mujer se le escapen las lágrimas cuando vea, lea o escuche la forma en que se meten con una persona a la que tanto quiere como es su marido (no se si Romaric tiene mujer e hijos, pero eso le ocurrió a Mosquera)
Y a eso le llaman crítica constructiva. En mi humilde opinión, eso es una verdadera mierda, y quien la perpetra es una mala persona. Mala gente. Y no quiero escribir la palabra que todos teneis en la cabeza.
Ayer perdió mi Sevilla, y estoy muy disgustado. Y enfadado con el equipo. Y preocupado. Pero eso es así porque amo a mi club, y quiero lo mejor para el mismo. Y encima, ahora vienen estos otros a tocarme los... las narices. Como los niños béticos de mi clase en los ochenta. Igual que me ocurría entonces, yo no sé a quien temo más, si a los malos resultados de mi equipo, o a aquellos niños que se metían conmigo y mi sevillismo entonces, y ahora a estos tipos que se empeñan en soltar toda esa mierda sobre mi equipo. Porque, en mi humilde opinión, eso que sueltan es simplemente una auténtica y verdadera mierda.
Y podríais decirme que eso se soluciona no leyéndolos, pero es que no es fácil vivir ajeno a la realidad. Intento no hacerles caso, reírme de sus cosas, pasar por alto las historias de las que escriben... pero llega un momento en el que uno no puede más, y hoy es uno de esos días.
Yo soy un asiduo lector del blog de Jesús Alvarado. En el mismo, su autor habla de su teoría a la hora de explicar la forma de actuar de esta gente. Según él, lo que hacen es al principio vender las grandezas del Sevilla, diciendo que es un equipo aspirante a todo todísimo, incluso a disputar la liga a los grandes (sin hablar de presupuestos ni nada de eso, claro), y traspasándonos a nosotros la presión que corresponde a ellos.
Luego, se apoyan en declaraciones como las que Del Nido hizo en su día, diciendo que esta plantilla es la mejor de la historia del Sevilla. Claro que obvian el alto componente de propaganda que el presidente utiliza cuando dice cosas así. Lo que quiere es animar, arengar, motivar, soliviantar, ilusionar a la gente. Y cuantos más abonos y entradas se vendan, pues mejor para la entidad, que es a lo que él se debe. Eso es así, pero estos tíos, o no lo entienden, o lo tergiversan a drede. (Yo no sé si es peor la ignorancia o la mala leche). Esto es como lo de Calsberg, que en su campaña de márketing se vende como la mejor cerveza del mundo (posiblemente) ¿Lo es? ¿Quién coño ha probado todas las cervezas del mundo para poder afirmar algo así? Y lo que es peor, ¿quién coño es tan tonto de creerse tal cosa? ¡Es puro márketing, joder! Bueno, pues hay tipos que utilizan este tipo de sentencias para... para lo que sea que pretendan. ¿Son tontos? Yo creo que no.
¿Y para qué ensalzan al Sevilla al principio? Pues para que, cuando pierda, poder cargar contra Jiménez, contra Romaric, contra Konko, o Sergio Sánchez, o Koné... para poder vender unas supuestas diferencias entre Kanouté, Negredo y Luis Fabiano..., para así afirmar lo mal que lo está haciendo el Sevilla de la mejor plantilla de la historia, que no es capaz de mantener la estela de Madrid y Barça.
"... y ya veremos si está al nivel del Deportivo o el Mallorca"
¿Tendrá razón Alvarado?
No lo sé, la verdad. Lo que sí que sé es que, insisto, con estos tipos me está ocurriendo lo mismo que con los niños béticos de mi clase de los ochenta. Que con lo cabreado que estoy, ahora vienen estos otros a tocarme los... las narices.
Por si no tuviera ya bastante con la mala racha de mi equipo.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Yo quiero ir a Misa en verano

Hoy es viernes, por fin viernes. Esta mañana, en la oficina, el ambiente que se respiraba era el propio de la previa del fin de semana. Todos los compañeros estábamos ahí, al pie del cañón, pero con una parte de la mente puesta en el hecho de que, en pocas horas, nos iríamos a casa para disfrutar de un par de días de descanso, para unos más merecidos que para otros, que no todo el mundo rinde por igual. Son cosas que pasan en todas partes.

Ha sido una mañana tranquila. Parte de mi trabajo consiste en atender al público, pero hoy ha venido poca gente. Mejor, porque hoy no me encontraba yo demasiado motivado. Llevo una semana complicada, y estaba deseando que terminara de una vez, con la esperanza de que el lunes me encuentre en mejor estado de forma.

Para distraernos un poco, solemos poner la radio a un volumen suficiente para escucharla, pero también para no molestar o entorpecer la tarea. A mi me relaja el sonido continuo de fondo. La mayoría de las veces ni siquiera me entero de lo que se dice en la emisora, pero por alguna razón me hace sentir mejor eso de escuchar las voces. Es como lo de mis siestas, que si no es en el sofá y con la tele encendida, aunque en voz baja..., pues no es lo mismo.

Sin embargo, a eso de las doce, mi atención se centró total y absolutamente en lo que estaba escuchado a través de las ondas. Comenzaba el sorteo de la Liga de Campeones, y aunque al locutor parecía que sólo le interesaba el Madrid y el Barcelona (y se lamentaba continuamente de la ausencia del Atlético), lo cierto y verdad es que ahí estaba también mi Sevilla. Me da igual lo que eso importe o deje de importar al personal. Ya hace tiempo que decidí que estos personajes tan lamenteblemente parciales metidos a expertos periodistas deportivos no me iban a quitar ni un ápice de la ilusión que tengo. Pero ni un ápice. Y si algo consiguió esta mañana sacarme de esa modorra en la que estaba inmerso fue precisamente eso: la ilusión.

A pesar de mis preferencia, he llegado a casi convencerme a mi mismo que me daba igual el rival que nos tocase, pero cuando el locutor comenzó el sorteo, tuve que reconocer que eso, ni de coña. Antes que ver a un grande en el Sanchez Pizjuán, prefiero ver a mi equipo superando rodas. Yo quiero un equipo asequible.

Y en esas que comienza el sorteo.

"Primero sacarán una bola del bombo de los segundos clasificados, y a continuación otra del de los primeros, para conocer así los emparejamientos." Decía el narrador. Pues qué bien. Vamos, sacad ya la primera bola...

"Stuttgart"

Vaya. Este no nos puede tocar a nosotros. Es fácil, pero ya compitió con nosotros en la fase de grupos, y no nos puede tocar. A ver con quien se enfrentan...

"Barcelona"

Joder, macho, vaya suerte. Ya la podríamos tener también nosotros.

A todo esto, yo no comentaba nada con nadie. Tengo la desgracia que a ninguno de mis compañeros le gusta el fútbol. Pero en absoluto, con lo que el drama y la tensión me los tuve que comer yo solito. Bueno, sí, está el malagueño ese que es súper hincha del Barça, pero esta mañana estaba bastante liado, y no estaba prestando atención. Mejor, la verdad. No me apetecía nada hablar con él del tema de por qué uno no puede ser de un equipo distinto al de su tierra. Así que me concentré en la nueva bolita que iban a sacar. Otro posible rival...

"Olympiakos"

¡Ole! ¡Ole! ¡Ahora, Sevilla! ¡Ahora, por favor!

Momentos de tensión, mientras sacaban la bola del rival de los griegos...

"Girondins de Burdeos"

¡Joder! ¡Qué pena! Vaya enfrentamiento soso. Bueno, así tenemos un posible rival asequible en cuartos. Vamos, no os pareis, seguid sacando bolas, que el corazón se me va a salir por la boca...

"Inter de Milán"

¡Hostia! Aquí está el coco. Vamos, Dios mío, después de lo del Barça en Copa no nos puedes hacer lo mismo. Yo sé que existes, así que manifiéstate, por lo que más quieras...

"Chelsea"

¡Gracias, Díos mío! ¡Gracias! Prometo plantearme volver a ir algún día a Misa. Bueno, te juro que si ganamos la Champions, iré todos los domingos durante el verano al completo... por cierto... ¡vaya enfrentamiento! ¡Vaya eliminatoria! Uno menos para los cuartos de final. Sigamos...

"Bayern Munich"

¡Ahí está el otro! Madre mía, ¡qué nervios! Y yo que creía que me daba igual el rival. ¿Por qué trato de engañarme a mi mismo? Vamos, Díos mío, que lo de ir a Misa va en serio. De verdad...

"Fiorentina"

¡Ole! ¡Ole! Hala, otro hueso menos. Menos mal. Ahora sólo queda que no nos toque el Milán, que ya con los otros, más o menos me conformo. Sé a cual prefiero, pero menos el Milán...

"CSKA de Moscú"

¡Ahora, otra vez! Me da igual del frío. A esos quiero yo. Dios, por favor, sé bueno con nosotros... por favor... por favor...

"Sevilla"

¡OLE! ¡OLE! ¡OLE!

y ¡OLE!

y otra vez ¡OLE!

(Menos mal que prometí lo de las misas por ganar la Champions...)

Gracias, Dios, gracias. Sé que te tengo un poco abandonado, pero siempre supe que estabas ahí. Mientras llega la final de Madrid, prometo tenerte un poco más presente. Sobre todo si pasamos la eliminatoria y entramos en el sorteo de cuartos, jeje

Tengo que reconocer que, a partir de ese momento, el sorteo terminó para mi. Tuve que esperar al mediodía para ver en el telediario el resto de emparejamientos. Milán o Manchester también caerán. El Lyon se lo puede poner pero que muy duro a los del Madrid. Y el Oporto - Arsenal promete ser una eliminatoria de lo más interesante. Pero ya me da igual.

Nos la jugamos contra los rusos. Tendremos que jugar con frío, y en césped artificial. Pero también es cierto que el rival estará en pretemporada, y que la vuelta es en casa.

Podemos con ellos. Estoy convencido de que podemos. Me da buen rollo el asunto, no sé. Tengo buenas vibraciones. Dice Monchi que siempre que vamos a Rusia, acabamos ganando el título.

¡Dios! Ya estoy deseando ir a Misa este verano. Me vas a tener que echar de la iglesia por pesao. Para no tener que seguir escuchándome darte las gracias una y otra vez.

Insisto. Mientras sigamos vivos, la ilusión no me la va a quitar nadie.

Enhorabuena, sevillistas.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Nuestra nueva identidad

Hoy, 13 de diciembre de 2009, el Sevilla juega en Gijón su partido correspondiente a la 14º jornada de liga, en la que se juega volver a ocupar la tercera plaza de la clasificación, y mantener a la vista al Real Madrid, que ocupa la segunda.
Pero hoy me quiero acordar de lo que ocurrió hace 10 años, para ser exactos el 12 de diciembre de 1999. En aquella época yo vivía en Holanda. Era un estudiante universitario y apasionado del fútbol que se enamoró de la forma de trabajar que tenían en el Ajax de Amsterdam. Ese estilo de gestión que tanto me gustaba (y me gusta), basado en el trabajo y la austeridad. En potenciar la cantera y la secretaría técnica para formar jugadores de casa, o traérselos de fuera para terminar de formarlos, y luego vender a buen precio lo que costó nada, como medio para tratar de mantener la estela de los grandes, ya que económicamente es imposible.
Tanto admiraba ese modo de llevar un club, que en cierta época en la que me enganché al PC Fútbol, la llevaba a cabo a la hora de jugar. A mi me gustaba escoger un equipo de Segunda B y moldearlo y pulirlo de esa manera, rebuscando posibles fichajes baratos, y vendiéndolos posteriormente. Llegué a hacer al Andorra seis veces consecutivas campeón de Europa, y esa fue la manera de desengancharme. Como ganaba siempre, me aburrí. El truco del PC Fútbol estaba en el modelo de gestión del Ajax. ¿Cómo podría yo imaginarme entonces que mi Sevilla lo adoptaría no tantos años después?
Bueno, que se me va la pinza. Estábamos en 1999, para ser exactos en el día 12 de diciembre. Era domingo, y se jugaba la 15º jornada de liga. Yo por entonces me informaba de lo que ocurría con el Sevilla a través de una todavía incipiente Internet, con lo que hasta el día siguiente en que fuera a la facultad, se suponía que no sabría el resultado del partido. De todos modos, tampoco es que estuviera demasiado nervioso. Aquel Sevilla era lamentablemente último clasificado de Primera (con diferencia), y el rival era nada menos que el FC Barcelona. Lo único bueno de eso era que, al ser el partido contra los culés, pues podría ver el resumen por la noche en la tele. Aquel Barça era el de los holandeses. Entrenado por Louis Van Gaal, tenía en sus filas a Hesp, los hermanos De Boer, Reiziger, Bogarde, Cocu, Zenden, Kluivert... y era seguido en Holanda como un equipo más del país. De hecho, echaban en la tele los resúmenes de la Eredivisie, y luego el del Barça, con lo que esa noche sabría por cuántos goles habíamos perdido.
Pero no hizo falta esperar ni siquiera a la hora de la cena, porque al final de la tarde me vino un amigo holandés, muerto de risa, asegurando que acababa de escuchar por la radio que el Sevilla había ganado al Barça por 3-2. Por supuesto, creí que estaba de broma. En la vida se me podía pasar por la cabeza que aquel desastroso Sevilla pudiera tener la más mínima oportunidad de ganar al Barcelona, pero el chico insistía en que fue así. En efecto, por la noche, vi en la tele como un sensacional Victor Salas hizo el partido de su vida, ensañándose con los catalanes. La victoria no sirvió para nada, ya que seguimos siendo los últimos de la clasificación, y así fue hasta el final de la temporada. Pero la satisfacción fue muy grande. ¡Con qué poco me conformaba entonces!
Era el Sevilla de los Olsen, Hibic, Quevedo, Tabaré, Hector, Jesuli, Zalayeta, Olivera, Francisco o el mencionado Víctor Salas. Con Marcos Alonso de entrenador, y Rafael Carrión de presidente. Parece que hablo del jurásico, pero hace justo diez años de eso. Un Sevilla que aspiraba a mantenerse en Primera División, como cualquier recién ascendido. Insisto, de eso hace sólo diez años. Desde entonces hemos aspirado a ascender a Primera al año siguiente, a mantenenernos a continución. Luego a consolidarnos en la máxima categoría, para después plantearnos como objetivo la clasificación para la UEFA, hasta el punto de celebrar su consecución abarrotando de banderas y bufandas la Puerta de Jerez (¡Con qué poco nos conformábamos!)
Lo siguiente fue aspirar a meternos en Champions, pero lo que vino fue una enorme y escandalosa racha de éxitos, cinco títulos en quince meses, mejor equipo del mundo.... Si ya creí que aquel chico holandés estaba de broma cuando me decía que el Sevilla ganó por 3-2 al Barça... sólo con eso... ¿imagináis qué hubiera pensado de haberme dicho ese muchacho que mi equipo iba a ganar conco títulos en quince meses apenas seis o siete años después? Es que era algo que no pasaba por mi imaginación ni en mis más recónditos sueños. Pero ni por asomo. Y ocurrió.
Con esto quiero decir que el Sevilla, y el Sevillismo, ha experimentado una brutal progresión en demasiado poco tiempo. Demasiado poco. Y, la verdad, creo que esa es la razón por la que en estos momentos estamos sufriendo una especie de crisis de identidad.
¿Aspiramos a la liga o no? ¿Quedar eliminados en octavos de Champions es un fracaso? O lo que es lo mismo ¿ser uno de los 16 mejores de Europa es un fracaso? ¿Hay que estar forzosamente entre los ocho primeros?
Para no perder la perspectiva, vuelvo a ese chico holandés que en diciembre de 1999 (hace hoy 10 años) me decía que el Sevilla le había ganado al Barça por 3-2, y yo creí que se estaba quedando conmigo. ¿Qué le hubiera yo contestado si en esos momentos me hace estas preguntas que yo estoy formulando?
Es que sólo hace diez años. Es que es demasiado poco tiempo.
Es que yo creo que el Sevillismo no sabe donde se encuentra su equipo. No tenemos ni idea, no hemos tenido tiempo de asimilar el crecimiento. No sabemos valorar en su justa medida un tercer puesto, porque vemos claro que, con muy poco más, el segundo está al alcance y lo queremos. Pero, por otro lado, no está tan lejana esa época de hace 10 años, cuando ganar al Barça era una quimera. Que igual que yo tengo mi anécdota, fijo que todos vosotros también la tenéis. Y a menudo nos acordamos de ellas y nos decimos "joder, con lo que tenemos, ¿también nos vamos a quejar?" Pero luego se nos vienen a la mente los dos empates contra Málaga y Valladolid... "de haber ganado estaríamos en la pomada por el título". ¿Para tanto es ganar en casa al Málaga y al Valladolid? No, ¿verdad? Entonces... ¿qué pensamos? ¿Qué le tenemos que exigir al equipo?
A mi estas cosas me abruman, porque quiero disfrutar del enorme momento en el que estamos, pero me inquieta el pensar que, por no ser un poco más ambiciosos, igual estamos dejando pasar la oportunidad de obtener mucho más. Muchísimo más. Algo histórico. Pero histórico de verdad.
Yo he decidido disfrutar del momento. Pero entiendo a los que quieren más. Los entiendo de verdad. Y espero que pronto, el Sevillismo en su conjunto sea capaz de encontrar su nueva identidad, su nuevo sitio en el mundo. De asimilar el descomunal crecimiento que el equipo ha experimentado en los últimos pocos años. Apenas una década. Demasiado poco tiempo.
Entonces se acabarían los estériles debates, y todos iríamos a una de nuevo.
¿Acaso no es eso, y no otra cosa, lo que nos separa de esos logros históricos de verdad?

jueves, 10 de diciembre de 2009

Vaya desgracia

Lo primero, pediros perdón por haber tenido parado el blog desde hace una semana. Después del partido del sábado estaba tan indignado, que he preferido tomarme unos días de desintoxicación.

Mi indignación no era por el resultado de empate. Eso me dio rabia, coraje…, un sentimiento de pena por haber dejado escapar dos oportunidades tan bonitas de asentarse en lo más alto. Empatar dos partidos seguidos en casa ante rivales menores no es normal. Y menos teniendo ocasiones para haberlos ganado.

Lo que de verdad me sacó de quicio fue el tratamiento que se le está dando a la situación. Cualquiera me diría que de qué me sorprendo. Que esto es lo que hay, y que todos esos de siempre están esperando la mínima para saltar como lobos contra nosotros.

¿Qué pasa? ¿Qué el Sevilla no puede tener una mala racha? Y eso que hablamos de empates, no de derrotas. ¿No les pasa a todos los equipos del mundo, todos los años? ¿Nosotros somos especiales? ¿Nosotros tenemos que jugar siempre al cien por cien para que estos tíos nos dejen en paz? ¿Qué coño tienen contra el Sevilla? ¿No da que pensar? ¿No se le pasa por la cabeza a uno que debe haber algo más? ¿Qué es ese algo más? ¿De qué se trata?

Anoche, después del partido de Champions, leí en uno de los portales estos que dicen que informan una crónica en la que parecía que hubiéramos perdido. Juraría que ganamos, ¿no es así? ¿Por qué tanto pesimismo? Jugamos sin Escudé, sin Squilachi, sin Perotti, sin Adriano, sin Luis Fabiano…, ganamos fácil, y otra vez fallamos muchísimas ocasiones. El Sevilla es capaz de generarlas, pero por lo que sea, no estamos convirtiendo. Cuando volvamos a hacerlo, que esto es cuestión de rachas, golearemos de nuevo.

Además, también leí un comentario acerca de los posibles rivales que nos pueden tocar en la siguiente ronda. El ínclito pulsateclas se aventura a asegurar que buena parte del sevillismo prefiere un rival de tronío, porque, total, para ser eliminados, mejor hacerlo por un equipo de verdad fuerte.

¿Ya estamos eliminados, tío? ¿No hay opciones? ¿Qué es esto? ¿Por qué se empeñan en robarnos la ilusión? ¿Por dos partidos empatados? Empatados, eh, no perdidos. Por supuesto, también se da por hecho que en Copa, el Barça nos manda para casa. Vaya fracaso de temporada. Eliminados en Champions y en Copa cuando aún es diciembre, y en Liga estamos en franca decadencia. Como sigamos así, pronto veremos el fantasma del descenso. ¿Será eso lo que quieren? Como los Sevilla – Betis venden tanto, pues desearan que se vuelvan a repetir. Y como eso de que el equipo palmerino suba es algo claramente complicado, pues igual es mejor hundir al otro, ¿no? Esto me lo estoy inventando, claro, pero es que es tan raro todo lo que ocurre. Hace un mes éramos “el candidato”, y a ahora todo es negro y sombrío.

Ya lo decía cuando todos se empeñaban en señalarnos como aspirantes al título. Nosotros no somos aspirantes al título. No lo somos, y eso no quiere decir que renunciemos a él si en la jornada 35 lo tenemos a tiro. Pero nuestro objetivo es ser terceros, y no entiendo por qué nos tenemos que echar encima una presión que corresponde a otros.

Además, es que somos el club con el sexto presupuesto en España, con lo que, en justicia, cualquier cosa que supere ese sexto puesto debe ser considerado como un éxito. Fijaos si soy ambicioso que, a pesar de ello, yo a mi equipo le pido que quede tercero. Pero la Liga no, joder. Claro que, una vez establecida esa presión, los dos empates últimos son una catástrofe. Pero para mi no lo son. Para mi se trata simplemente de un contratiempo, porque momentáneamente el Valencia nos ha quitado la tercera plaza. Pero queda mucha liga, hombre. Eso, bajo mi punto de vista. Ese por el que la clasificación para la Champions es el reto ineludible. Para el que piense que el Sevilla ha de codearse con Madrid y Barça…, en fin, que allá él. Con lo bien que nos va, y lo que podemos disfrutar, es una pena tener que pasarlo tan mal.

En octavos de la Liga de Campeones, líderes de grupo, arriba en la Liga…, y pasándolo mal…, viéndolo todo con pesimismo… ¡qué cosas! No hace tanto que nos arrastrábamos por los campos de Segunda.

Eso sí que es una desgracia.

Lo de los campos de Segunda, y lo de pasarlo tan mal en la situación en la que nos encontramos.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Me importa menos que un bledo

Los sevillistas a menudo nos quejamos de la forma en que se nos ningunea desde un amplio sector de la prensa deportiva nacional. En verdad no es sólo en el ámbito del fútbol, sino de una forma general, y aunque es algo que me indigna especialmente, no viene al caso ahora.

A pesar de la excelente gestión, y el espectacular crecimiento de la entidad a lo largo de los últimos años, seguimos siendo un club ninguneado, anulado, apartado… un equipo invisible, que dicen algunos. Se nos trata de modo arbitrario, apenas se da información de nuestro equipo, y cuando se da, las más veces es para criticar, buscar polémica o desestabilizar. Y, por supuesto, se nos falta al respeto de diferentes maneras (la sanción de 150€ al At. Madrid es un claro ejemplo de ello)

Está claro que a toda esta gente les importamos un bledo.

Y llegados a este punto, hay dos opciones: o cabrearse de modo monumental, hasta el punto de ver fantasmas donde no los hay porque ya todo lo que uno ve publicado le parece irrespetuoso, o mentira directamente; o tomarse el asunto a modo de cachondeo y carcajearse de la estrechez de miras de algunos que campan a sus anchas por ahí. Esto último es lo que yo he acabado por decidir. Que reírse del mundo, empezando por uno mismo, es un ejercicio de lo más sano. (Aunque sin pasarse, que todos los excesos son perjudiciales)

Fue de esta manera como un día me llegué a hacerme una pregunta. Ya que, como dije antes, a toda esta gente les importamos un bledo, una nueva duda asaltó mi mente: ¿qué es un bledo?

Bueno, seamos sinceros, En verdad no fui yo quien tuvo la idea de plantearse este interrogante ¿Verdad GSTA? Pero me pareció tan magnífica la idea que he decidido investigar.

Por lo general, cuando a uno se le viene a la cabeza la palabra bledo, lo asocia a algo nimio, insignificante, prescindible, carente de ningún tipo de valor o relevancia. Algo así como el Sevilla FC para toda esa gente.

Sin embargo, en verdad, un bledo es una planta, un vegetal, más conocido en esa ciencia como amaranto, nombre que, por desconocido, tiene bastante más caché que el defenestrado bledo.

Amaranto es también el nombre de una importante compañía de teatro, que eligió bien su denominación, porque de llamarse Bledo no habrían sido tan respetados. ¡Qué injusticia lingüística tan flagrante! ¿Qué culpa tiene el bledo de tener un nombre tan feo?

Igual el Sevilla debería cambiar de nombre para que estos tipos lo traten con mayor respeto. A pesar de lo bonito que es el nombre de Sevilla.

La planta a la que me refería antes tiene dos tipos diferenciados: el Amaranthus, o bledo normal, que se suele encontrar en los bordes de los caminos o carreteras. Y el Amaranthus Albus, o bledo blanco, muy frecuente en la zona ruderal de cruce del Canal del Duero y el río Esgueva. (¡Ahí queda eso, que no de qué!)

Resulta que de esta planta se obtiene el aditivo colorante para caramelos E -123, aprobado por el Centro de Investigación y Control de la Calidad del Ministerio de Sanidad y Consumo. O sea, que para que un caramelo de fresa tenga el típico color rojo (o el de naranja, naranja, o el de limón amarillo) es imprescindible el uso del bledo. ¿Cuántos niños reconocen sus caramelos favoritos, o empiezan a aprender los colores y sabores gracias al bledo?

Es increíble que algo tan nimio e irrelevante de tanto de sí, pero no es sólo esto. Es incluso más, como veréis a continuación. Investigando imaginé como se debería de sentir un pulsateclas de esos metido a periodista ultramadridista si descubriera lo que se está haciendo aquí en Sevilla.

Y es que el colmo de mi investigación fue cuando descubrí al bledo (esta vez bajo la denominación de amaranto) en el mundo de la cultura. Y no ya por ser el nombre de una compañía de teatro. Mucho más. Aparece en un poema del grandísimo Pablo Neruda (nada menos), perteneciente a su libro “Residencia en la Tierra”.

Aquí os lo reproduzco

De miradas polvorientas caídas al suelo

…De podridas maderas y hierros averiados

…[allí] están golpeando las olas, destruyéndose de muerte...

…Olas del mar, derrumbes,

arrolladas corrientes de animales deshechos...

...estoy solo entre materias desvencijadas......

…caballeros deshechos por las lentas medusas...

…el día se cae con las plumas deshechas….

…triste voz podrida por el tiempo...

…ola de olores muriendo… envueltos en otoño…

…Paredes mordidas por los días de invierno…

…El aire muerde rostros

y se caen sus plumas de amaranto.

En verdad no entiendo lo que quiere decir Neruda con este texto, pero me parece tremendo que algo que hasta ahora consideraba tan vulgar, intrascendente e insignificante pudiera merecer una aparición en un poema de tan importante escritor.

¡Qué atrevida es la ignorancia! ¡Qué manera de ningunear algo, sin tener ni idea de lo que es!

Prometo no volver a utilizar en público la expresión “me importa un bledo”. Más que nada por no comportarme igual que esos que, por la comentada ignorancia, o simplemente por mala leche, nos ningunean a nosotros los sevillistas.

Yo no soy así, o intento no serlo.

Y esos otros que nos ningunean…

Me importan una mierda.

Con perdón.

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