sábado, 30 de enero de 2010

Los medios de comunicación

Esta semana, desde los medios de comunicación, se nos ha bombardeado de un modo que raya lo obsceno con el asqueroso tema de la agresión de Cristiano Ronaldo a Mtiliga, con el unico propósito de lavar la imagen del sensacional futbolista portugués. Esto ha provocado la indignación de la afición del Málaga, por supuesto, y también de la del Sevilla, porque en este caso las comparaciones, no es que sean odiosas, es que son realmente humillantes.
Pero yo, desde mi humillación, pienso que esto que está pasando es lógico, y sin duda previsible. Al hablar de estos temas muchas veces nos equivocamos en la base, en el concepto, de un modo estructural, podemos decir. Es como tratar de evaluar la calidad de una construcción sin mirar los cimientos. Nos podemos hartar de hablar de ladrillos, cemento o tejas, que si no miramos los cimientos no comprenderemos nada.
Y en este tema de los medios de comunicación nos pasa eso. Partimos de la base de que un medio de comunicación debe ser imparcial e independiente, pero eso es una estupidez. Una romántica e ilusionada estupidez. Los medios de comunicación no son independientes porque son empresas que se deben a los que los mantienen económicamente, y que compiten entre ellos, con lo que tratan de sacar partido de las "noticias" de mejor forma que el rival, para así poder vender más. Y a la vez están interrelacionados unos con otros, con lo que tienen objetivos comunes, y utilizan los mismos medios para alcanzarlos.
Tenemos al grupo Prisa, que aglutina, entre otros, a la Cadena Ser, Cuatro, Digital +, El País, y el Diario As.
Luego está el Grupo Antena 3, al que pertenecen Onda Cero, Antena 3 y el Diario Marca
A Vocento pertenecen ABC y Punto Radio
La Sexta pertenece al Grupo de Inversiones Audiovisuales la Sexta y a Mediapro, y hace poco acordó su fusión con Cuatro (!!!), aunque ambas cadenas mantendrán su marca. Esta fusión estuvo a punto de hacerse con Antena 3, pero al final fueron los otros los que llegaron a un acuerdo. Todos sabemos el abismo que hay entre la línea editorial (ideología, vamos) de ambas cadenas, Antena 3 y Cuatro, con lo que, si la fusión inicial era entre estas dos, no creo que la que ha surgido al final se haya hecho bajo criterios de independencia periodística.
Telecinco, por su parte, es gestionado por Gestevisión Telecinco, y sus acciones pertenecen en su mayoría a Mediaset (Berlusconi) y Grupo Prisa. Gestevisión también gestiona la cadena Cuatro, y posee el 22% de Digital Plus, y junto a Mediaset, el 75% de Endemol (una compañía holandesa de producción televisiva que opera a nivel multinacional) A su vez, las acciones de Gestevisión pertenecen en su mayoría a Mediaset y Grupo Prisa...
¿Os dais cuenta de la merienda de negros que es todo esto? ¿Donde puede estar la independencia aquí?
Pues todos estos son los tipos que nos bombardean día a día con noticias, con sus noticias, con sus verdades. Los que nos manipulan.
Pero es que incluso los que tienen claro esto, se siguen equivocando a menudo. Porque muchos creen que los que mantienen económicamente a los medios son los lectores (oyentes o televidentes), pero eso no es así. Los que los mantienen económicamente son las empresas que se gastan la pasta gansa en publicidad. A estos se deben los medios. A estos y no a otros. Y partiendo de esta base, el análisis varía por completo.
Y entonces, ¿qué somos para estos tipos nosotros, los televidentes, oyentes o lectores?
Pues simple y llanamente el medio (no el fin) para obtener el dinero que les mantiene. Las empresas pagan por publicitarse, y pagan más mientras más audiencia tengan, y la audiencia somos nosotros. Esos medios de comunicación no nos informan, sino que nos venden su información, la que ellos creen que más nos puede interesar o motivar, para que les leamos, oigamos o veamos. Les importa una mierda que lo que digan sea verdad, medio verdad o mentira directamente. Sólo quieren audiencia. Para que las empresas se sigan gastando el dinero en publicidad, y así poder subsistir. Esto no es malo. Es la actitud normal de una empresa. Ni más ni menos. Lo malo es que nos quieran vender que son imparciales o independientes. No lo son, es imposible que lo sean. Si lo fueran, no sobrevivirían. Así de duro.
Volviendo al tema de Cristiano Ronaldo, este chico no es más que uno de los productos que nos venden para tratar de obtener audiencia. De hecho, tiene su propio nombre de marca: CR9. Aquí hay muchos intereses creados. De entrada, el Real Madrid, el equipo que más audiencia recaba (más audiencia = más ingresos por publicidad PARA TODOS), se ha gastado un pastizal en él, para que juegue, venda camisetas, y sea icono de todo este meollo del que estoy hablando. Y luego, los medios de comunicación, que se gastan otro pastizal por sacar al Madrid, retransmitir sus partidos, hablar de ellos, publicar noticias, etc. Y también las empresas, que confían en que el tirón de audiencia de CR9 y el Madrid en los medios en los que se gastan su dinero en publicidad se mantenga.
CR9 es un producto. Para que un producto se pueda vender, ha de ser atractivo para el consumidor, y se ha defender a toda costa ese atractivo, ya sea con goles espectaculares, o con calzoncillos de marca. Da igual. Y, evidentemente, el codazo a Mtiliga (algo que pasa a menudo en el fútbol, pero aquí no hablamos de fútbol, sino de negocios), ensombrece la estrella de este producto. Lo mancha. Hay que limpiarlo. Y a eso se están dedicando. Ni más ni menos. Todos a una, porque a todos afecta. A TODOS.
Aquí no se habla de independencia, ni de imparcialidad, ni siquiera de sensatez o vergüenza. Aquí importa una mierda cómo se encuentra Mtiliga, o qué pasó en otras ocasiones en que algún jugador haya hecho algo parecido. Aquí de lo que se trata es de mantener ante el consumidor el atractivo de un producto que ha costado muchísimo obtener, y que hay que amortizar.
Bajando un poco al suelo, en los medios sevillanos pasa algo parecido. Lo único que tratan es de vender. Por eso tanto debate. A la prensa no le interesa que las cosas vayan bien. Si las cosas van bien, no hay noticias impactantes, y sin estas se venden menos periódicos, bajan las audiencias, y con ello los ingresos por publicidad. Eso es inadmisible. Hay que crear polémica. Y a ello se dedican.
¿De verdad se creen los "anti Jiménez" que si se va Jiménez se acabaron los problemas?
En absoluto. Se inventarán otros, y seguirán con lo suyo. De hecho, los que ahora defienden a Juande lo vilipendiaron cuando vino. Y también a Palop, del que se decía que no había demostrado merecer la portería del Sevilla. Y a Kanouté, ¿recordáis? un viejo sin gol, jeje. Hay multitud de ejemplos. Da igual de qué se trate, siempre buscarán la polémica y la división, porque es lo que les da de comer. Y si se va Jiménez, el que venga también será cuestionado. Y tratarán por todos los medios que el sevillismo siga dividido, porque eso les reporta dinero. Los periodistas no dejan de ser empleados al servicio de una empresa que les paga un sueldo. No pueden ser imparciales, se deben a su empresa, la cual se debe a los que pagan por la publicidad, y con ese dinero se abonan dichos sueldos. El periodista tiene que sacar noticias que impacten a la audiencia, para que esta se mantenga y las empresas sigan pagando. Y si no hay noticias, se las tienen que inventar. Yo también haría lo que fuera para dar de comer a mi niño todos los días. No son independientes. No lo pueden ser. Tienen que conservar su empleo.
En el Diario As salen a menudo el tal Delgado y el tal Lama contestando a una pregunta. Uno dice que sí sobre el tema, y otro que no. ¿Es que estos dos nunca están de acuerdo en nada? Eso importa muy poco. La cuestión es sacar una polémica que les salve la tirada del periódico cuando no hay noticias. ¿Qué es si no lo de Raúl y la selección? Importa un rábano lo que estos dos piensen de verdad. Uno que sí, y otro que no. Y a vender. Si hasta mi admirado Jesús Alvarado reconoce que se hacía pasar por un hincha del Barça cuando colaboraba en el programa de Gemma Nierga. Si esto no es grande. Alvarado del Barça.... En esto consisten los medios de comunicación.
Donde de verdad está el sentir de la afición es en los blogs, eso lo he dicho muchas veces. Y estos tipos nos leen, no os quepa duda. Para conocer ese sentir, y saber cómo actuar al respecto para no perder audiencias. Más de una vez he visto o leído en prensa argumentos expuestos por blogueros en alguna ocasión. Lo más grande que he visto al respecto fue cuando en Deportes Cuatro sacaron una imagen del blog sevillista Alirón Carmesí. ¿No os lo creéis? Pinchad en este enlace. No me diréis que esto no es grande.
Bueno, pues esto es lo que hay. Está claro que estamos solos. Aquí sólo valen las audiencias. Por eso Canal Sur hace más caso al Madrid o al Barça que a nosotros, que somos los grandes de Andalucía. Porque en Andalucía hay muchos más aficionados a los dos grandes que al Sevilla, o a cualquier otro equipo andaluz. Y eso bien que lo sufren clubes como el Málaga o el Almería, y no digo ya otros más pequeños como el Granada o el Córdoba. Y por eso el empeño de José María del Nido para expandir el sevillismo más allá de Sevilla. El Sevilla necesita más seguidores, para que esos seguidores aumenten el porcentaje sevillista de las audiencias, de modo que los medios tengan que prestarnos más atención y así la marca Sevilla FC sea más rentable. Porque el Sevilla FC también es una empresa. Muy bien gestionada, y esta sí dependiente de sus seguidores, pero empresa al fin y al cabo.
Es evidente que esto aleja mucho al fútbol de lo que siempre ha sido: un deporte seguido por multitud de aficionados. Pero es lo que tenemos hoy día, y a los seguidores sólo nos queda el sentimiento.
Que no nos lo arrebaten también, en busca de beneficios económicos.

jueves, 28 de enero de 2010

Ojalá yo tenga razón

En una noche fría y lluviosa, con unas gradas medio vacias, con la eliminatoria resuelta gracias al sensacional resultado de la ida, con un rival plagado de suplentes y jugadores juveniles, cuyo entrenador ya dejó claro que no creían en la machada de remontar, con nuestro equipo saliendo de la peor racha de la temporada (o tratando de salir), pensando en la batalla de verdad que es el domingo, reservando a los mejores para dicha batalla, y dando minutos a los recién reincorporados para que vayan cogiendo forma...
¿Qué se podía esperar?
Anoche el Deportivo ganó porque aprovechó la única ocasión que tuvo, mientras que el Sevilla fue incapaz de materializar las varias de las que dispuso en la segunda mitad. Exactamente lo mismo que ocurrió en el partido de liga. Y justo lo contrario que la semana pasada en Riazor (el Deportivo mandó al palo su ocasión, y el Sevilla marcó las tres que tuvo). Es el juego del Deportivo. Y respecto al Sevilla, la historia de siempre. El concepto del juego del fútbol por antonomasia: si el balón entra ganamos, y si no, pues no lo hacemos. Ni más ni menos.
Ahí están las excusas. Quedan dichas. Viendo el partido desde esta óptica, se comprende la derrota. Muy bien. Ahora viene lo otro. Porque, con la actitud que salió el Sevilla ayer, el Valencia nos hará un destrozo que tardará mucho en arreglarse, si es que alguna vez se hace. Anoche vi el partido con esa idea que nuestro compañero en la red Gol Sur Tribuna Alta ha sacado a la luz en los últimos días: el Sevilla juega sin motivación, y habría que dar un repaso al cuerpo de psicólogos. Lo de los psicólogos lo dejo para quien crea que sirven para algo (yo no lo creo). Pero que el Sevilla de ayer fue indolente y apático es indiscutible, sobre todo en el primer tiempo. Si al Deportivo le hubiese dado por apretar un poco, y nos mete un segundo gol, yo creo que nos elimina. Y esto enfada a la afición, claro que sí, a pesar de las excusas del primer párrafo.
"Pero es que era un partido para jugarlo así, no desgastarse, y pensar en el próximo rival, que ese sí que es importante"
Eso dirán algunos... muchos. Y no les falta razón, pero otros lo que ven es que, otra vez, el Sevilla es incapaz de sacar adelante un partido de casa. En circunstancias normales, la afición hubiera sabido perdonar el desliz, está claro. Pero es que aquí, llueve sobre mojado. En lo futbolístico y en lo meteorológico. Que vaya coñazo de mal tiempo. ¿Os dais cuenta que desde que empezó a llover en Sevilla allá por diciembre (y no ha parado), el Sevilla apenas levanta cabeza? Es curiosa la coincidencia. Ayer volvió a llover. Ayer, otro jugador se volvió a lesionar. El jugador más en forma de la plantilla actual. Ese que jugó porque por sanción no lo puede hacer el domingo, y así se reserva a Escudé, aún no terminado de recuperar del todo, para que lo esté contra el Valencia. Bueno, pues Drago es baja para un mes, y Escudé tiene que forzar para jugar contra el Deportivo. Lo dicho, que no para de llover.
Sin embargo, el equipo que saldrá contra el Valencia no tendrá nada que ver con el de ayer. De entrada jugará Palop. Que no es que Javi Varas lo haga mal, pero Palop no deja de ser Palop. En defensa jugará Stankevicius por la derecha. Y ahora voy a decir algo que igual a alguno le sorprende o irrita:
No me gusta Adriano como lateral derecho...
Hala, ya lo he dicho.
Stankevicius parece un futbolista serio y con oficio, que juega a lo que sabe, sin florituras ni alaracas. Y eso está bien, sobre todo cuando el equipo no anda sobrado de confianza. Ya habrá tiempo de otra cosa, pero contra el Valencia, en defensa, seriedad y seguridad. Stankevicius.
Y atrás, además, jugarán Valiente, Escudé y Navarro o Adriano. Yo prefiero a Navarro, con el brasileño por delante en lugar de Perotti, porque el argentino, como a todos los futbolistas del mundo les pasa todos los años, está un poco de bajón. Lo normal después de tanto partido.
En el centro del campo, vuelve la máquina. Vuelve Zokora. Zokora y Renato. Entre los dos no jugaron ni un minuto contra el Deportivo. Ambos estaban aptos. Con eso queda todo dicho. La derecha para Navas y la izquierda, como he dicho, espero que para Adriano.
Y arriba, vuelve la artillería pesada. Kanouté y Luis Fabiano. ¿Cuánto tiempo hacía que no jugaban los dos juntos?
Repasando, Palop, Stankevicius, Valiente, Escudé, F. Navarro, Zokora, Renato, Navas, Adriano, Kanouté y Luis Fabiano.
Salvando las bajas en defensa, este equipo es otra cosa. Yo acepto y comprendo el cabreo de buena parte de la afición sevillista. Pero yo, hasta que no vea a este nuevo once jugar, no me pronunciaré. Que el Sevilla pierda sin Squilacci, sin Zokora, sin Adriano, sin Kanouté, sin Luis Fabiano... pues me cabrea. Y si lo hace por no saber jugar bien, pues mucho más. Pero yo soy de los de las excusas. De los que piensan que no se juega bien porque no están los mejores. Ya están aquí los mejores. El domingo se da la oportunidad de comprobar si tengo razón o no. Si el domingo, con los mejores (o buena parte de ellos), el Sevilla gana bien, yo estaré en lo cierto y mi ilusión se desbordará. Y si el domingo, con los mejores, las cosas siguen igual, tendré que replantear mi discurso. No me quedará otra, porque cuando hay un problema, mirar para otro lado no vale si no para agravarlo.
Por lo demás, y a partir de ahora...
Valencia, Valencia, Valencia y Valencia.
Hay que comerse al Valencia. Hay que dstrozarlos, aplasatarlos, borrarlos del mapa. Los jugadores tienen que salir con la actitud justo contraria a la de ayer. Y la afición tiene que olvidarse por 90 minutos de sus debates. A muerte. A reengancharse al objetivo. Ya habrá tiempo de otra cosa.
El once del domigo se parecerá mucho al ideal del Sevilla. Al de aquel equipo candidato a todo.
Que sea verdad lo de las bajas y las lesiones. Que lo demuestren el domingo.
Yo ya me estoy concentrando para el partido. Ojalá tenga razón.

miércoles, 27 de enero de 2010

Un poco de fútbol holandés

La verdad es que hace tiempo que no escribo sobre la Liga Holandesa, aunque eso no quiere decir que ya no la siga. Pero si apenas tengo tiempo de mantener el blog actualizado con la actualidad sevillista, como para también cargarme con un trabajo extra. Sin embargo, hoy me gustaría dar un repaso acerca de cómo está yendo esta temporada la Eredivisie.

Cuando ya se llevan disputadas 19 jornadas de esa liga, la lucha por el título parece claramente reducida a dos equipos. Uno previsible, y el otro, en mi opinión una enorme y agradable sorpresa. Por un lado, el PSV Eindhoven parece querer darme la razón cuando decía a principio del ejercicio que era el máximo favorito para alzarse con el triunfo, por mucho que la prensa holandesa le diese ese cartel al Ajax de Amsterdam. Y por otro, el Twente Enschede, que tras el segundo puesto del año pasado, y después de vender a sus más importantes estrellas, parece empeñado en mejorar la ya de por sí espectacular temporada que hicieron en la 2008/2009. Han liderado la Eredivisie hasta justo la jornada pasada, en la que un empate a cero en el campo del Groningen les ha hecho ceder el primer puesto a favor del PSV.

El Ajax, por su parte, aguantó el ritmo de estos dos equipos durante un número de jornadas, pero tras perder por 4-3 en su visita al Philips Stadion de Eindhoven (en un partido realmente espectacular), se descabalgaron un poco, y ahora andan terceros, a nueve puntos de liderato (en la clasificación de la barra lateral no se contempla un partido aplazado del Ajax, que ganó finalmente). Una diferencia asumible cuando queda toda la segunda vuelta por jugar, pero que será difícil de enjugar si tanto PSV como Twente (o sólo uno de ellos), mantienen la marcha infernal que llevan sosteniendo desde principios de campeonato. Esa por la que los primeros han ganado 16 partidos y empatado tres, y por la que los segundos han empatado uno más, y ganado uno menos. Ninguno de los dos ha perdido aún ningún encuentro de liga. Que una racha así la mantenga un equipo puede caber en cabeza razonable, pero que lo hagan dos es algo inaudito.

El PSV Eindhoven ya tenía una plantilla bastante competente la pasada temporada, a pesar de que terminó en fracaso. De la mano del entrenador Fred Rutten, este año han sabido mantener la base de dicho grupo, fichando además a dos jugadores muy contrastados. Dos veteranos internacionales holandeses: el defensa Andre Ooijer, procedente del Blackburn Rovers, y el centrocampista Orlando Engelaar, venido del Schalke 04. Además, cuentan con jugadores del nivel de Isaksson, el portero de la selección sueca, los defensas internacionales por Holanda Krompkamp (ex del Villarreal) y Marcellis, y la pareja de centrales de Mexico, Maza Rodríguez y Carlos Salcido. En el centro del campo, aparte de Engelaar, cuentan con otro internacional holandés, Ibrahim Affellay, con el veterano capitán de la selección belga, Simmons, y con dos jugadores de una proyección extraordinaria: el marroquí con pasaporte holandes Ottman Bakkal, y el húngaro Balasz Dzsuzsak, que llevan 8 y 7 goles respectivamente, nada mal para ser centrocampistas. Y arriba, en la delantera, cuentan con varios jugadores de nivel, como el serbio Danko Lazovic, el veterano holandés Danny Koevermans, y sobre todo, el sueco de 23 años Ola Toivonen, fichado en enero de 2009, y que lleva marcados 10 goles esta temporada.

Contra estos, el único equipo que está siendo capaz de presentar batalla por el título es el sorprendente Twente. Después de dejar marchar a sus tres mejores jugadores del año pasado (el defensa Edson Braafheid al B. Munich, el centrocampista Eljero Elia al Hamburgo, y el delantero Marko Arnautovic al Inter de Milan), los fichajes más importantes que hicieron fueron los de los delanteros Bryan Ruiz, costarricense, y Miroslav Stoch, eslovaco. Y vaya si acertaron, porque entre ellos dos, y el veterano Blaise N’Kufo, llevan marcados 29 goles en liga. Aparte, cuentan con el veteranísimo portero holandés Sander Boschker, el defensa brasileño Douglas, y sobre todo, un centro del campo fortísimo, formado por los holandeses Wout Brama y Theo Jansen, el marfileño Cheikh Tioté y el incombustible danés de origen canario Kenneth Perez. Con este equipo aparentemente limitado, el técnico inglés Steve McLaren está haciendo historia. Si lo del AZ Alkmaar de Van Gaal del año pasado fue sorprendente, lo del Twente de McLaren lo supera sin lugar a dudas. No sólo por que la plantilla es sobre el papel inferior, sino porque aún no han perdido ni un solo partido, y únicamente han cedido cuatro empates. El resto, victorias. Impresionante. Y muy, muy sorprendente.

Por su parte, el Ajax de Amsterdam, de la mano de Martin Jol, está manteniendo la regularidad que se echaba de manos en el equipo que el año pasado dirigía Marco Van Basten, aunque contra lo que están haciendo los dos que van primeros poco se puede hacer. Y eso que tienen un muy buen equipo. Su portero lo es también de la selección holandesa: Maarten Stekelenburg, que rechazó ofertas de Inglaterra para quedarse en Amsterdam cuando supo que Van Basten no seguiría. No se llevaba bien con el ex delantero, quien lo tenía relegado a una inesperada suplencia, agravándose el tema por las buenas actuaciones de su sustituto Kenneth Vermeer.

En defensa cuentan con el joven lateral derecho internacional Gregory Van der Wiel, un jugador que a mi me encanta. Salvando las distancias, es un estilo a Dani Alves, un lateral que ataca muy bien y que mete goles (este fin de semana el Ajax ganó al AZ con un gol suyo). Ha sonado para el Atlético de Madrid, aunque yo creo que su precio está fuera del alcance de los colchoneros. Por la izquierda entra el deseado por Monchi Urby Emanuelson (si Monchi lo desea, sobra que yo diga lo bueno que es). Y los centrales son el internacional belga Jan Vertonghen, y el joven holandés Toby Alderweireld, que se ha hecho con el puesto tras la marcha de Thomas Vermaelen al Arsenal. El ex del Barça Oleguer está teniendo pocos minutos este año. En al centro del campo cuentan con jugadores contrastados como los internacionales holandeses Demy de Zeeuw, fichado este año del AZ Alkmaar, e Ismail Aissati, o el danés Dennis Rommedahl, aparte de jóvenes jugadores que poco a poco van madurando como el camerunés Eyong Enoh, o los holandeses Vurnon Anita o Siem de Jong. Pero el gran potencial de este Ajax está en el ataque, con el croata Marko Pantelic, el serbio Miralem Sulejmani, el argentino Darío Cvitanich, y sobre todo, por supuesto, el sensacional uruguayo Luis Suárez, quien por cierto, ha sorprendido a todo el mundo esta semana renovando su contrato con los holandeses hasta 2013. Además, en el mercado invernal han fichado a una de las más firmes promesas del fútbol uruguayo, el centrocampista Nicolás Lodeiro, gran amigo de Suárez para más señas.

De todos modos, nada de esto es suficiente con el temporadón que están haciendo PSV y Twente. En Amsterdam se espera que al menos estos últimos decaigan un poco, con la esperanza de alcanzar el segundo puesto que da acceso a la Liga de Campeones. Porque lo del PSV, por mucho que al principio de la temporada dijera la prensa holandesa respecto al favoritismo del Ajax, era algo que se veía venir.

Por lo demás, destacar la buena temporada del Feyenoord, que va cuarto, y que tiene en sus filas a gente tan importante como Gio Van Bronkhorst o Roy Makaay, y el terrible descalabro del AZ Alkmaar, que de la mano del ya destituido Ronald Koeman, no son capaces de superar un triste séptimo puesto, muy lejos de lo que de ellos se esperaba. Repetir el título del año pasado quizás era un poco aventurado, pero con jugadores como Sergio Romero (portero de la selección argentina), Moussa Dembele o Mounir el Hamdaoui, al menos deberían estar disputándole el tercer puesto al Ajax.

Y por último, me gustaría destacar la excelente temporada que está haciendo un club modesto como es el Heracles de Almelo, que hasta 2005 jugaba en segunda división. De la mano del técnico Gert Jan Verbeek (que el año pasado fracasó en el Feyenoord), van quintos en la clasificación, más o menos a tiro de las plazas que dan derecho a disputar la UEFA (perdón, la Europa League, vaya nombrecito), que son la tercera y la cuarta, ocupadas por Ajax y Feyenoord. En la última jornada perdieron en casa ante el Vitesse, y se han alejado un poco hasta los seis puntos de desventaja. Pero eso no quita nada de la estupenda campaña que están realizando. De todos modos, los clasificados 5º a 8º juegan un play off para obtener otra plaza europea, con lo que ese objetivo lo siguen teniendo al alcance.

Tienen un equipo modesto, en el que es difícil destacar a alguien. Sin duda se impone el juego de conjunto, con futbolistas experimentados y con oficio en su mayoría. Si acaso podemos mencionar al delantero internacional sub 21 holandés Bas Dost, o al Ghanés ex del Ajax Kwame Quansah. Poco más, lo cual no hace otra cosa sino reafirmar el mérito que está teniendo la campaña que llevan.

Sea como sea, e igual que pasa todos los años, la Eredivisie, siendo una liga menor, no deja de tener su interés. Por la gran cantidad de futbolistas que todas las temporadas dan el salto a ligas mayores (es una de las grandes canteras de Europa), y por la irrupción de equipos modestos, como el año pasado el AZ, y este el Twente, que, le dan un atractivo del que carecen otras ligas más importantes como por ejemplo la española.

lunes, 25 de enero de 2010

¿Y ahora qué?

Anda el sevillismo dividido desde hace ya bastante tiempo, a cuenta de un equipo que, por mucho que vaya cumpliendo sus objetivos, no deja de dar la impresión de poder dar bastante más de si. Unos le echan la culpa al entrenador, y otros a multitud de factores que van teniendo lugar, y que sin duda influyen, aunque, como en todo, nadie tiene la verdad absoluta, pero todos un poco de razón.

Que Jiménez no está sacando todo el partido posible a esta plantilla es algo evidente. No ya en estas últimas semanas, en que las excusas son indiscutibles, pero sí en otros momentos. La temporada pasada se cayó en UEFA demasiado pronto, se dejó de ir una final de Copa que teníamos encarrilada, y en liga, una mala racha incomprensible en el último tercio casi nos cuesta un tercer puesto que teníamos casi asegurado a falta de bastantes partidos para el final.

Tras las primeras diez jornadas de esta temporada se nos daba como candidatos a todo, pero una también incomprensible mala racha de resultados, sobre todo en casa, nos ha dejado descabalgados. Y esa mala racha se inició con buena parte de la plantilla disponible. Luego, se unió con ese momento de la temporada que todos temíamos, que veíamos venir desde el principio, y en el que las excusas son comprensibles. Pero se inició antes de poder justificarla con estas excusas. Y el resultado es el que es, no hay otra. Ahí andamos, sextos en la liga, cuando nuestra posición natural (palabras de Del Nido de hace no tanto) debía ser mucho más alta.

Esto es innegable, imposible de rebatir, la verdad y la realidad. Por muchos motivos que se argumenten, es lo que hay. No podemos mirar para otro lado. No se trata de ser ambiciosos o conformistas. Se trata simplemente de describir lo que ha pasado, sin ir más allá en ningún aspecto.

Pero quedarse aquí no vale para nada. La temporada ha llegado a su ecuador. Tiempo suficiente para ir analizando cosas, como acabo de hacer. Y la conclusión es evidente. El equipo está mal. Sea como sea, se diga como se diga, está mal. No es una catástrofe ni un drama. No hemos perdido nada, todo está en nuestra mano. Seguimos vivos en todo, salvo en la pelea por un título de liga que yo nunca creí que estuviera a nuestro alcance. En ese sentido, y en consonancia con esto último, repito. Todo a lo que podemos aspirar está en nuestra mano.

E igual que la mitad de la temporada es tiempo suficiente para sacar conclusiones y hacer análisis, también lo es para convencerse de que todo está por hacer. De que estamos a tiempo. Y aquí entra la pregunta que hago en la cabecera.

¿Y ahora, qué?

Sí, sevillista, ¿y ahora qué? Me refiero a los sevillistas de corazón, sea lo que sea lo que opinen. Sean de los que ambicionan mucho más, o de los que ven bien lo que se está haciendo. De los que critican o de los que no ven motivo para hacerlo con tanta vehemencia. Esos sevillistas que desde su posición y su opinión, diferente, diversa, respetuosa y sobre todo constructiva, quieren lo mejor para su equipo. Los demás, los otros, esos pocos (muy pocos) que todos sabemos no merecen mi atención. A esos no me dirijo. Esos no están en mi onda. Paso de ellos.

¿Y ahora qué?

Porque el próximo fin de semana, con permiso del Deportivo a quien no mencionaré demasiado porque la vuelta de la eliminatoria de Copa debe ser un trámite (otra cosa sería un escándalo), recibimos al Valencia, nuestro gran rival, el auténtico, el genuino, con el que nos partiremos la cara (previsiblemente) por el tercer puesto. Si ganamos al Valencia, algo que hemos hecho con frecuencia en los últimos años (siempre, menos cuando nos expulsaron a alguien), nos ponemos a tres puntos del tercer puesto. Y si el resultado es bueno, con el goal average a favor.

Detengámonos un poco en este punto. Hablo de que, después de la sangría de puntos en casa, tan escandalosa como inadmisible, después de la indecente racha de lesionados, después de la Copa de Africa y del terrible y previsible mes enero, podemos acabar el mismo como semifinalistas de Copa, octavofinalistas de la Champions, y a tres puntos del tercer puesto, con el goal average a favor. Esto, apenas hace diez días, en pleno hundimiento moral, sonaba a quimera. Pero es lo que hay. Igual que decía antes respecto al bajo aprovechamiento de la plantilla que tenemos, esto también es lo que hay. Las dos cosas. Las dos caras de la moneda. Las dos opiniones enfrentadas del sevillismo actual. La del sevillismo de verdad, el de corazón, el que quiere lo mejor para su equipo, y expone sus argumentos de modo constructivo. Del resto, lo dicho: paso.

¿Qué vamos a hacer a partir de ahora? Porque si el equipo está a tiempo de conseguirlo todo, también lo está la afición. ¿Qué postura vamos a adoptar? Los habrá que piensen que es el momento de animar a muerte, para conseguir recuperar lo que hemos perdido. Y también, por supuesto, los que digan que el entrenador ha perdido su crédito, y que es ahora cuando habría que cambiarlo. Ahora que el que viniera tendría tiempo de enderezar las cosas. Claro que, como decía en mi post anterior, a mi no se me ocurre quien puede venir que mejore lo hecho por Jiménez. Obviando el hecho de que los mejores entrenadores tienen un caché que el Sevilla no puede, o no quiere, soportar (que ya es mucho obviar), esos mejores entrenadores están ya contratados. Los que hay libres son los que nadie quiere (por caros o por malos, por ejemplo Juande Ramos o Ronald Koeman), o los que han sido destituidos por haber fracasado en sus equipos (por ejemplo, Marcelino). O también los que fueron buenos, pero ya andan un poco pasados (por ejemplo, Luis Aragonés). ¿De verdad nos merece la pena el riesgo? Habrá quien piense que sí, y también todo lo contrario, como por ejemplo yo.

Sea como sea, parece claro que la directiva no se plantea un cambio en el banquillo, con lo que tendremos que pensar qué vamos a hacer, teniendo en cuenta que Jiménez va a seguir ahí, salvo hecatombe que nadie desea. ¿O sí hay quien la desea? Porque yo he escuchado por ahí a alguien diciendo que si perdemos contra el Valencia, y luego también con el Zaragoza, la situación sería ya sí dramática, lo cual podría forzar a Del Nido a cargarse a Jiménez, y aún quedaría tiempo para enderezar el rumbo con un nuevo entrenador. A mi estos planteamientos me superan. Desear que pierda el Sevilla para así poder obligar al club a cambiar de técnico es lo que piensan esos a los que no me dirijo. Esos de los que paso. Los hay, eh, os lo aseguro. Dicen que eso no es desear el mal para el Sevilla, sino aceptar unos malos resultados en busca de un bien mayor más a largo plazo. Pero esas cosas a mi no se me pasan por la cabeza. Eso yo no lo acepto. Paso de eso. Los que así piensan no merecen mi atención.

Y respecto al resto, a los demás, a la mayoría del sevillismo, ¿qué vamos a hacer a partir de ahora.

Podemos seguir dando palos al entrenador y a la directiva que lo mantiene. Podemos seguir diciendo que no vale, que no sabe hacer jugar a los jugadores ni hacer cambios. Podemos quejarnos del “trivote”, del “bivote”, o directamente del “vote”. Y por supuesto de que el equipo no sabe crear juego en el medio del campo y abusa del patadón. También podemos meternos con el cuerpo médico, culpándoles de las repetidas lesiones de los futbolistas, o responsabilizar de eso también a Jiménez, porque les carga de trabajo de un modo desproporcionado. Protestemos también contra Monchi, por no haber planificado bien la temporada, por no haber previsto las bajas en enero, por no haber fichado en el mercado invernal, o por haberse gastado doce millones en Koné. Incluso la podemos tomar con ciertos futbolistas, no sé, con Fernando Navarro por sus errores, o con Duscher, que está claro que no vale para el Sevilla (dicen algunos), o con Capel porque no levanta la cabeza cuando corre, o con Acosta y Fazio por no recuperarse de sus lesiones, o directamente echar las culpas del mal juego del equipo a Romaric, porque está gordo. Podemos hablar de la prepotencia de Del Nido (qué tema más manido), o de que lo del sombrero es una ridiculez. Y también marear la perdiz con la forma de repartir las entradas para la final de Copa, cuando aún no se ha dicho cómo se va a hacer el reparto, y cuando ni siquiera estamos clasificados ni para semifinales.

Por otro lado, podemos seguir poniendo excusas para todo. Podemos echar la culpa de los males del equipo a las lesiones, a los árbitros, al estado del terreno de juego, a tal o cual portero que nunca para nada salvo cuando juega contra nosotros, que lo para todo. Podemos decir que el entrenador es el mejor que hay porque es sevillista y nunca nos hará la de Juande. Podemos negar todas las críticas, y decir que los que las hacen buscan el mal para el Sevilla. Podemos incluso insultarlos, y plagar sus blogs de desagradables comentarios anónimos. (Esto también se hace en sentido inverso). Podemos decir que sí a todo lo que venga del club, y conformarnos con lo que hay. Podemos acordarnos continuamente de lo que éramos antes de los cinco títulos, y de lo poco que hace que nos arrastrábamos por los campos de Segunda, para dar gracias al cielo por estar como estamos. ¿Para qué queremos más? Ese conformismo sevillano tan típico, que nos hace creer que lo nuestro es insuperable, que lo de fuera no es para tanto, y que tantas veces nos ha llevado a una triste mediocridad.

Pero, pensándolo bien, ¿para qué sirve hacer una cosa u otra? ¿De verdad se llega a algún sitio de esa manera? Cuando el Valencia nos visite este fin de semana, ¿seguiremos enrocados en nuestras posiciones, y nos pondremos a discutir entre nosotros mismos? Dice el dicho que divide y vencerás. ¿Nos dividimos nosotros directamente, sin que el rival tenga que mover un dedo, y así le facilitamos la victoria?

En mi opinión, es el momento de dejarse de milongas. Ni Jiménez, ni no Jiménez. Ni lesiones ni mal juego. Todos a una. Estamos a tiempo de todo. DE TODO. Olvidemos por una vez nuestras cuitas, y aplastemos al Valencia este fin de semana. Que el jugador número doce del Sánchez Pizjuán juegue para el Sevilla, no para el rival. Pongámonos a tres puntos del tercero, superémosle en el goal average. Y a partir de ahí, animemos a muerte al equipo. Vamos a ganar la Copa del Rey, vamos a pasar a cuartos de la Champions, y a continuación a disfrutar de una eliminatoria histórica contra un mastodonte en forma de equipo puntero de Europa. Y que nos ganen, pero que lo hagan sudando sangre, y preguntándose cómo es posible que una afición anime de esa forma a su equipo (como les pasó a los alemanes de Geselkirchen). Y en la Liga, vamos a superar al Mallorca, al Deportivo y también al Valencia, claro que sí. Como todos estos últimos años, por otra parte, que lo que digo no es nada nuevo.

Y si Jiménez sigue porque se han cumplido los objetivos, pues sigamos animando al equipo, porque es nuestro equipo.

Y si Jiménez no sigue porque la directiva considera que a la plantilla se le puede sacar más rendimiento, pues lo mismo, pero con otro entrenador.

Pero no allanemos el camino de la victoria a nuestros rivales, con nuestras estériles luchas. No seamos imbéciles. Y menos este fin de semana. Cuando podemos reengancharnos a nuestro objetivo, y afrontar la segunda parte de la temporada con todos los frentes abiertos.

¿Es que no os hace ilusión?

A mí, una barbaridad.

sábado, 23 de enero de 2010

Arouna Koné

Desde el primer momento en que llegó al Sevilla, yo siempre he sido un acérrimo defensor del delantero marfileño. Sobre todo porque lo he visto jugar en el PSV Eindhoven y me parece un futbolista sensacional. Sus condiciones para este deporte son extraordinarias. Es muy fuerte, técnico, veloz e inteligente. Lo ha demostrado en Holanda, y también en una selección tan potente como la de Costa de Marfil, con delanteros tan contrastados como Salomon Kalou o Didier Drogba, y otros que vienen pegando fuerte como Gervinho, Sekou Cissé o Seydou Doumbia, a quien veremos cuando nos enfrentemos al CSKA de Moscú, equipo que lo acaba de fichar en enero tras marcar 37 goles en 47 partidos en el Young Boys suizo.
Sin embargo, y como suelo decir, para triunfar en el fútbol no basta con tener cualidades físicas y técnicas. Hay otro tipo de virtudes necesarias, que hacen que jugadores menos dotados lleguen más lejos que otros en teoría mucho mejores. Hablo de la capacidad para concentrarse, para recuperar, para adaptarse a los sitios y las circunstancias, para competir por el puesto con otros... no sé, se trata de muchas otras cosas que complican mucho la tarea de las secretarías técnicas a la hora de fichar. ¿Por qué unos jugadores triunfan en unos sitios, y son incapaces de hacerlo en otros ? Por poner algunos ejemplos, Baptista, Reyes, ¿recordáis a Nicolás Olivera...? Y Arouna Koné, por supuesto. Porque lo de Koné en el Sevilla no tiene explicación. Vale que el primer año, tan complicado en el Sevilla con la muerte de Antonio Puerta y la marcha de Juande Ramos, pues no se supo adaptar. Vale que el segundo se lesionó, y sólo estuvo apto en el último tercio de la temporada. Pero, ¿y este año? Vale que superar a Luis Fabiano y Kanouté es difícil, y que Negredo vino a complicar aún más el puesto. Pero yo tenía la esperanza de que en estas semanas en las que el Malí estaba con su selección y Luis Fabiano lesionado, pues aprovechara su oportunidad. Incluso, con la caraja que dominaba a Alvaro Negredo, parecía que partía con ventaja, y así lo demostró Jiménez con sus alineaciones. Pero hasta el madrileño ha pasado por delante de él. Koné no ha hecho nada, ni el amago, ni se le vieron las intenciones.
Pero dejad que os explique por qué esa confianza que he tenido hasta ahora en este futbolista. Voy a empezar por su trayectoria. Koné llegó a Europa en 2002 para enrolarse en las filas del Lierse SK belga. Se trataba de un jugador corpulento pero veloz, que jugaba de segundo delantero. En Bélgica estuvo una temporada, en la que jugó 32 partidos, y marcó 11 goles (bastante bien para un segundo delantero). Su buena temporada le valió el pase a la liga holandesa (bastante más potente que la belga), y fichó por el Roda, donde estuvo dos años y marzó 28 goles en 63 partidos (Casi 15 por temporada). Fue entonces (2005) cuando el PSV Eindhoven pagó 9 millones de euros por él, y Arouna se enroló en uno de los mejores equipos del país, y que la temporada anterior llegó a disputar las semifinales de la Champions.
Con el PSV ganó dos ligas cosecutivas. Él era el segundo delantero, y marcó 21 goles en 53 partidos. La responsabilidad goleadora de aquel equipo recaía en su compañero de línea, el peruano Jefferson "La Foquita" Farfán, que hizo 49 goles en ese periodo. En esas dos temporadas se destapó como un sensacional asistente. El típico jugador que abre la lata para que otro remate la jugada. Ese es el juego de Arouna Koné. Él no es un goleador. De él se debían esperar unos diez goles por temporada. Lo que ha hecho en otros equipos. Incluso en la selección lleva 9 goles en 27 partidos, con lo que mantiene esa media. Pero aquí, en Sevilla, nada de nada. Pero nada en absoluto, ni ligeras impresiones. Desconcertante.
Hay quien dice que se trata del mayor fracaso de la dirección deportiva que comanda Monchi, pero yo creo que eso es injusto. El paso natural en la carrera de Koné era un club como el Sevilla. De un equipo medio belga, pasa a un equipo medio holandés, luego a un grande de la Eredivisie, donde triunfa, y lo siguiente es una liga potente. Eso era lo lógico. Ahí no se equivocó Monchi.
Por otro lado, el momento de ficharlo fue para encarar la temporada en la que debíamos aspirar a la liga, y disputar la Champions. Era justo después de los cinco títulos. Había que reforzar el equipo. Teníamos cuatro delanteros, Luis Fabiano, Kanouté, Kerzhakov y Chevantón. Estos dos últimos no acababan de encajar, con lo que el fichaje de otro punta era necesario. En ese sentido, la intención era la correcta.
Y luego estaba el precio. 12 millones de euros. El mayor montante jamás pagado por el club en su historia. Pero hasta aquí considero que se hizo bien. Y si no, pensadlo. El PSV pagó por él 9 millones de euros, y dos años después, cuando se trataba de una de las estrellas de un equipo que había ganado las dos ligas de un modo consecutivo, lo vende por 12. Sólo por 12. Eso es inaudito. Los holandeses son expertos en sacar partido económico de sus estrellas. Sobre todo de los delanteros. Del PSV salieron, entre otros muchos, Romario y Ronaldo. Son unos maestros a la hora de sacar jugadores desconocidos, y venderlos por millonadas. Farfán, por ejemplo, fue vendido al Schalke 04, y le sacaron 8 millones de beneficio. Y eso que es un jugador conflictivo, que ha sido sancionado varias veces por su selección por actos de indisciplina.
¿Qué tipo de negociación no haría Monchi, para traerse a una de las estrellas de un equipo como el PSV, reportando al club de origen un beneficio de sólo 3 millones de euros tras ganar dos ligas consecutivas? Esto es lo que me molesta de algunos expertos periodistas de nuestra ciudad. Que de estas cosas no dicen nada, seguramente porque no las saben. Pero se ceban con lo malo. Hay que decirlo todo, señores. Eso es informar bien.
El caso es que el fichaje de Koné por el Sevilla era, sobre el papel, perfecto, de libro. Pero, como decía antes, hay cosas difíciles de controlar para un secretario técnico a la hora de fichar. Nunca se puede saber si un jugador se va a integrar en un equipo o en una ciudad. Se puede intuir. Koné se integró en el Lierse, en el Roda y en el PSV. ¿Por qué no en el Sevilla? Pues porque no. Peor fue lo del Arsenal con Reyes.
El Arsenal tiene la mejor dirección deportiva, no ya del mundo, sino en mi opinión de la historia del fútbol. Lo que esos tipos hacen es increíble. Jugadores de dieciséis o diecisiete años traídos de cualquier parte, que así de jóvenes comienzan a triunfar en la primera plantilla. Es algo impresionante, colosal. Aquí conocemos el caso de Cesc Fabregas, y últimamente Fran Mérida, pero hay muchos más: Wilshere (18), Walcott (20), Ramsey (19), Nasri (22, pero llegó con 19), Bendtner (22, pero llegó con 17). Y estos son los tipos que vinieron a por Reyes.
Nadie dudará de que el seguimiento que le hicieron al utrerano fue extenso. La prensa sevillana se llevó meses espiando al espia inglés que seguía a nuestro delantero. Yo creo que les dio tiempo a conocerlo a la perfección, no sólo como futbolista, sino como persona. Pagaron 25 millones de euros por él, ¿y cuál fue el resultado? Ya veis. ¿Qué ha sido de Reyes? ¿Cuánto vale Reyes hoy? ¿Cómo es posible que ese jugador triunfara en el Sevilla de la forma en que lo hizo y luego fracasara en todos los clubes en los que ha estado después (y ha estado en varios)? Y lo más grande. ¿Cómo es posible que algo así se le escapara a unos expertos (estos de verdad) tan contrastados como los del Arsenal? Pues porque, como le ha ocurrido a Monchi con Koné, hay cosas que a veces son incontrolables. Por mucho empeño que se ponga.
De verdad os digo que lo de Koné es absolutamente desconcertante. Tan buen jugador como era... Es que lo veo y no lo conozco. Parece incapaz de controlar un balón, de hacer un regate, de dar un buen pase, de pegar una carrera... De verdad que me parece increíble. Y yo ya me cansé. Ya no puedo más. No veo motivos para seguir confiando en él. Se acabó. A estas alturas pienso que el Sevilla debería encontrar la fórmula para darle una salida. Cualquier chico del filial, o del Sevilla C, lo haría como poco igual de bien (o mal) que Koné. Una cesión no sería mala cosa. Que jugara en otro sitio, que se revalorizara un poco, y que se pudiera vender por algo que en parte amortizase el enorme costo que supuso su fichaje.
Y en verdad pienso que con este pasará como con Makukula, que se fue de aquí desahuciado, y acabó por ser internacional con Portugal. Koné acabará triunfando en cualquier sitio, y nosotros nos seguiremos preguntado por qué coño aquí no. Es que es inexplicable.
Sea como sea, Arouna, lo siento. Has perdido al último que te seguía apoyando. Lo siento de verdad, pero es que es demasiado.

jueves, 21 de enero de 2010

La realidad

Lo primero, disculparme por estos días en los que he estado ausente. El motivo ha sido de peso. Mi hijo ha tenido que estar hospitalizado durante este tiempo, con lo que, como todos comprendereis, toda mi atención ha estado centrada en ese hecho. Afortunadamente ya está casa, y completamente recuperado.
Una vez de vuelta, y hablando de fútbol, lo primero que me encuentro es el partido de anoche del Sevilla en Riazor, lo cual no está nada mal como reencuentro con la mayor de mis aficiones. Lo que nuestros jugadores hicieron ayer en La Coruña es propio de equipos grandes que saben lo que quieren, lo buscan y al final lo encuentran. El partido lo vi tranquilamente en mi casa, y me recordó a otros que hemos disputado esta temporada, pero cuyo resultado fue distinto por un motivo muy concreto: que la pelotita no quiso entrar en aquellas otras ocasiones, y anoche sí. ¿Qué diferencia hay entre lo de ayer y el partido contra el Español? Pues que Kameni aquel día lo paró todo. Ni más ni menos. ¿Y con el encuentro de Liga contra el propio Deportivo? Pues que en esa ocasión Guardado convirtió en gol un tiro lejano y casi imposible, mientras que nosotros fuimos incapaces de marcar, y que anoche Juan Rodriguez envió al poste la única ocasión que tuvieron, y el Sevilla supo marcar tres veces. Eso como ejemplo, pero hay varios casos parecidos más. Esto es fútbol, un juego, y como en todo juego, la suerte influye a veces de un modo decisivo. Esa suerte que hay que buscar, pero que no siempre se consigue.
En mi anterior post, escrito en pleno hundimiento moral a pesar de la victoria copera en el Nou Camp, hablaba de la esperanza que tenía de que, cuando pasara esta mala racha de lesiones y aausencias tan absolutamente increíble, igual estábamos en una posición digna en las tres competiciones justo cuando esos ausentes comenzaran a reaparecer, y cuando aún queda más de la mitad de la temporada por disputar. Y ahora que el tan temido mes de enero va llegando a su fin, la realidad es la siguiente:
Somos virtualmente semifinalistas de Copa, después de superar lo más difícil, y de que hayan caído los rivales más poderosos. Estamos en octavos de final de la Liga de Campeones, y aún tenemos tiempo de ir recuperando sensaciones para estar a tope cuando llegue el momento de disputar la eliminatoria. Y en Liga nos hemos caído, pero aún no ha terminado la primera vuelta. ¿Alguien duda de que queda tiempo para sobreponernos? Además, vamos recupeando jugadores. De entrada, ya tenemos en casa a todos nuestros delanteros. Sobre todo a Kanouté y Luis Fabiano. Por otro lado, Zokora no tardará en volver, lo de Adriano no parece demasiado (a ver si a este le dejan en paz las lesiones de una vez), tras el varapalo de Sergio Sanchez, parece que Stankevicius sabe a lo que juega, lo cual es una estupenda noticia. Y quedan Konko, Squilachi, Fazio y Acosta, casi nada, pero poco comparado con lo que hemos tenido hasta ahora. Además, hay jugadores que comenzaron la temporada muy mal, pero que han aprovechado su oportunidad para subirse al carro. Hablo de los Dragutinovic, Romaric, Diego Capel e incluso Negredo, que parece ir jugando cada vez mejor. Y, por supuesto, los canteranos, sobre todo Marc Valiente, que ha demostrado ser un jugador de garantías para cuando sea necesario su concurso. Otros futbolistas no han sido capaces de terminar de centrarse, como le ha ocurrido a Duscher (vaya expulsión la del día del Atlético de Madrid), y sobre todo a Koné. Este último, para mí, tiene mención aparte, y le voy a dedicar un post sólo a él, porque la decepción que me estoy llevando con este jugador es monumental.
Con esto quiero decir que, aunque el bajón del equipo, sobre todo en Liga, ha sido de lo más preocupante, las consecuencias del mismo no han sido dramáticas. Seguimos ahí, vivos en las tres competiciones, y con una final al alcance de la mano. La mala racha ha sido evidente, pero todo el mundo la esperaba desde el inicio de la temporada. Era mencionar la palabra "enero", y las carnes se nos abrían. Es cierto que la mala racha se inició en diciembre, con tanto punto cedido en casa, pero también lo es que, a pesar de todo, seguimos ahí, y que estamos a tiempo de recuperarnos. Yo sigo confiando en el equipo. Yo sigo creyendo que el Sevilla era candidato a todo cuando tenía la plantilla al completo, y que ha dejado de serlo cuando la mitad de la misma ha estado en el dique seco. Y es que, como decía en mi anterior entrada, si a cualquier equipo del mundo le quitas de un plumazo la mitad de su plantilla y le obligas a jugar miércoles y domingo sólo con la otra mitad, el resultado es justo lo que le ha ocurrido al Sevilla en las últimas semanas. Esto es de perogrullo, pero aquí en Sevilla hay que decirlo, porque parece que hay gente que no se entera.
Ah no, perdón, que el que no se entera soy yo. Que el problema del Sevilla no es ese, sino que Jiménez no vale para su puesto, y por eso vamos de fracaso en fracaso. Porque, claro, fracaso es quedar terceros en liga y semifinalistas en Copa como el año pasado, y estar vivo en todas las competiciones en este. Que sí, que ya, que eso no es gracias a Jiménez, sino a los goles de Kanouté y Luis Fabiano, al juego de Zokora en el medio del campo, a la habilidad por las bandas de Perotti y Navas, a la contundencia defensiva de Escudé y Squilacci, y, por supuesto, a San Palop, que si no fuera por sus paradas yo no sé la de puntos que hubiéramos perdido. Y cuando estos jugadores no están, pues el equipo se viene abajo, y eso es culpa de Jiménez, que no vale para esto.
Claro que a mi todavía no me ha sabido explicar nadie dónde está el entrenador que sería capaz de mantener a tope a un equipo, el que sea, en tres competiciones si por lesiones o copas de Africa le quitas a su columna vertebral durante semanas. Yo no sé si existe ese tipo, pero si así fuera, ¿cuánto costaría ficharlo? Imagino que una barbaridad de tal calibre que el Sevilla no tiene capacidad para hacerlo. Porque si mejorar a la plantilla es complicado, también lo es hacer lo propio con el banquillo. ¿Quién mejora a Kanouté y Luis Fabiano? Pues supongo que Drogba, Messi o Ibrahimovic. ¿Podemos ficharlos? NO. ¿Quien mejora a Zokora y Renato? Pues..., Xavi e Iniesta. ¿Están a nuestro alcance? Evidentemente NO. ¿Con quién se puede superar a Navas y Adriano? Yo lo tengo clarísimo. Con Cristiano Ronaldo y Robin Van Persie. ¿Nos los traemos? Jeje. No puedo evitar sonreírme. De hecho, Monchi se quiso traer al holandés, pero fue imposible y acabó viniendo Adriano.
Y ahora, esa pregunta que tanto escuece: ¿Quién mejora a Manolo Jimenez?
Jeje, no puedo evitar sonreírme otra vez. Esto también lo tengo clarísimo. Arsene Wenger, Louis Van Gaal, Jose Mourinho y Pep Guardiola. Recuerdo que mejorar lo que ha hecho Jiménez es superar al Madrid y/o al Barcelona. ¿Nos los traemos? Claro que sí. Y no me digan a Juande Ramos, porque la exigencia y la presión que tenía Juande Ramos no era ni de lejos como la que tiene Jiménez ahora. Pero ni de lejos. Porque Jiménez no ha visto una grada enfervorizada animando a muerte a su equipo como tantas veces vio Juande. Porque es cierto lo que escuché una vez. A día de hoy, el partido de vuelta contra el Schalke 04 de la UEFA 2006 lo hubiéramos perdido seguro, porque en el minuto 15 estarían los de siempre pitando al equipo y murmurando. ¿Que lo que está haciendo Jiménez es mejorable? POR SUPUESTO. ¿Que el equipo puede dar más de si? SIN DUDA. ¿Que un Audi A6 es mejor que el Peugeot con el que voy a trabajar todos los dias? No os quepa duda. ¿Que por qué no me lo compro? Porque no tengo dinero. ¿Por qué el Sevilla no se trae a otro entrenador? Porque los que el sexto equipo de España en presupuesto puede permitirse no aseguran ni de lejos el poder siquiera igualar lo que está haciendo Jiménez en el Sevilla.
¿Nos enteramos? ¿O queremos que nos pase lo que al Valencia cuando echó a Quique Sanchez Flores para traerse a Koeman? (Por cierto, a Koeman ya se lo han cargado en el AZ Alkmaar holandés, después de hacer el ridículo en Liga y Champions)
Ayer el Sevilla puso pie y medio en semifinales de Copa, y la final la estamos rozando con los dedos de las manos. En un mes jugamos los octavos de final de la Liga de Campeones contra un rival más o menos asequible. Y aún no ha terminado la primera vuelta de la Liga, con lo que los objetivos están al alcance.
Critiquemos lo criticable por el bien de nuestro equipo. Pero la realidad es esta que estoy diciendo. De verdad, de corazón o digo, no entiendo el catastrofismo de algunos. No veo los motivos. No sé qué nos está pasando. No me cabe en la cabeza. Todos estamos preocupados por el bajonazo, por las lesiones, por los puntos que volaron, por la sensación de poder dar más de sí, pero...
No entiendo el catastrofismo

domingo, 10 de enero de 2010

Ahora más que nunca

Vaya por delante que a mi me cuesta una barbaridad escribir cuando el Sevilla pierde. Y no digo nada cuando, como últimamente, encadena una serie de resultados desastrosos, salvo el de Copa.
El Sevilla está muy mal, eso a nadie se le escapa. Muy mal. Pero yo creo que es el momento de mantener la calma, no de desesperarse. Por mucho que cueste.
El equipo salió ayer con una cantidad de bajas verdaderamente increíbles. A saber, Sergio Sánchez, Squilachi, F. Navarro, Fazio, Duscher, Zokora, Navas, De Mul, Acosta, Kanoute y Luis Fabiano. Si a eso les unes un portero, sale un once completo, y sobra uno. O sea, que la mitad del equipo no está disponible. ¡La mitad del equipo! Yo he visto como algún club en situaciones parecidas han pedido el aplazamiento de sus partidos. Y no me extrañaría que a alguno de los rivales directos de los equipos que se enfrenten a nosotros no se le ocurra pedirlo también. Al fin y al cabo, esto puede ser considerado como una adulteración de la competición. Una cosa es tener un número típico de bajas, lo normal en todos los equipos, y otra esta barbaridad que estamos sufriendo. Pongamos por ejemplo a Osasuna, un equipo que está siempre quejándose por todo. Estos podrían decir que el Sevilla que les venció a ellos en su estadio era muchísimo más potente que este que ha perdido con el Racing, su rival directo. Se podrían sentir agraviados, porque lo que nos está ocurriendo no es normal en absoluto.
Pero vamos, que todos sabemos que esto no son más que excusas baratas para ocultar la realidad palmaria. Que pase lo que pase, haga lo que haga, diga lo que diga, Jiménez no está preparado para el puesto que ocupa. Todo lo demás... chorradas.
El Sevilla está muy mal eso es evidente. Negarlo es de necios, mucho más allá de que haya tantas bajas. Pero este equipo es el mismo que a principios de temporada maravillaba... cuando la inmensa mayoría de los jugadores estaban disponibles. Si a aquel equipo "candidato" le quitas la mitad de sus futbolistas, pasa lo que está pasando ahora. Igual que le pasaría a cualquier plantilla del mundo, esté o no entrenada por Jiménez. Esto es igual de evidente que el hecho de que el Sevilla está muy mal. Al menos en mi opinión.
Lo cierto es que, a pesar de lo mal que estamos, a falta de más de la mitad de la liga, los objetivos están al alcance. Es de suponer que nos reengancharemos a ellos cuando la situación actual se normalice. O no, pero es de suponer que si.
También es cierto que, a pesar de los mal que estamos, tenemos un pie en cuartos de final de la Copa del Rey, a punto de eliminar al Barça. Igual cuando recuperemos algunos de esos futbolistas estamos en semifinales, ¿quién sabe? O no, claro, que todo puede pasar.
Y, por supuesto, cuando la Copa de Africa haya acabado, y muchos de esos jugadores lesionados vuelvan, disputaremos los octavos de final de la Liga de Campeones contra un equipo asequible. Igual para entonces la tendencia se haya invertido, y el optimismo nos invada. O no, que no se puede saber, pero la posibilidad está ahí. Todo pasa porque los lesionados se recuperen, y el equipo recupere el fútbol que hacía cuando estos lesionados no estén lesionados. Que la plantilla es la misma, no se nos olvide.
Es ahora cuando hay que estar al lado del equipo. En las victorias y los títulos es muy fácil hacerlo. Está chupado. Lo jodido es apoyar en los malos momentos. Ahí es cuando se demuestra el sevillismo, no enseñando un número de carnet, o mil bufandas y camisetas. Y cuando el equipo se recupere, entonces será el momento de pedir responsabilidades. A quien sea, por supuesto.
Pero ahora lo que hay que hacer es ir todos a una. ¿O de verdad hay sevillistas que desean la derrota de su equipo para que echen al entrenador? A mi me parece escandaloso que eso ocurra, pero...
Está claro que quien no se consuela es porque no quiere. Y yo quiero.
Ahora más que nunca, Sevilla Fútbol Club.

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