viernes, 29 de abril de 2011

Un buen entrenador

Hace unos días publicaba un post en el que defendía que el Sevilla debería de gastarse el dinero para el próximo año en un buen entrenador. En uno bueno de verdad que sea capaz de sacar partido a la parte de la buena plantilla que tenemos que permanecerá tras el fin del curso, y también de aprovechar lo que viene por debajo, la gran generación que tan fuerte está pegando en el Sevilla Atlético. 

Desde que hace ya un decenio volviéramos a Primera División, y a consecuencia de todo lo bueno que nos ha pasado, el nivel salarial de los futbolistas que ficha o renueva el Sevilla ha aumentado de un modo más que considerable. De jugadores cedidos y medio desconocidos que cobrarían dos duros, hemos pasado a futbolistas que ya son considerados como algunos de los mejores de la historia de nuestro club. Kanouté es considerado así, el malí y Luis Fabiano ya son dos de los máximos goleadores de la historia del Sevilla, Renato es el extranjero con más partidos disputados (superó hace muy poco a Achúcarro), Jesús Navas va camino de pulverizar todos los récords batibles en el seno de la entidad.... Y ya no fichamos a unos cualquieras, ahora traemos a internacionales, futbolistas seguidos por multitud de grandes equipos etcétera, etcétera.

Sin embargo, en lo que se refiere a los entrenadores, pocas cosas han cambiado. Caparrós fue quien nos ascendió. Luego vino Juande, que se fue por dinero, el que no le querían dar aquí, claro. A continuación cogió el equipo Jiménez, de la casa, cobrando cuatro duros. Y más tarde Alvarez, ya sabemos, más de lo mismo. Por último se fichó a Manzano, que aunque cobrará más que los dos anteriores, tampoco creo que cueste una fortuna (creo, no estoy seguro, sería ya el colmo)

Pues bien, vuelvo a repetir, en mi opinión, el Sevilla debería de cambiar esta costumbre. Estoy convencido de que ha llegado la hora de traer a un técnico de los buenos. Claro, eso cuesta dinero. Pero pensadlo del siguiente modo:

¿Cuánto dinero le ha costado Gregorio Manzano al Sevilla?

Es evidente que el jiennense cobra bastante menos que otros técnicos de más caché, con lo que el Sevilla se ha ahorrado ese dinero. Pero es que, por su mal hacer, el club se va a quedar sin Liga de Campeones (esperemos que al menos nos metamos en UEFA), y el Presidente ya ha dicho que eso supone un 20% del presupuesto de este año a restar para el del próximo. Si el montante para este año es de poco más de 100 millones de euros, el coste de la mala gestión de Manzano, aparte de su sueldo, es de 20 millones de aquellos.

Yo no digo que nos gastemos 20 millones de euros en un entrenador. Pero mi abuela, que no era directiva de ninguna empresa porque a duras penas sabía leer y escribir, solía decir que, al final, lo barato sale caro. Si yo voy a comprarme una TV, y veo que hay tres, una de 500 euros, una de 1000 y otra de 1500, igual tengo la intención de llevarme la de 500. Si lo hago y me sale mala porque su calidad es lamentable, acabaré por tener que comprarme otra. Y entonces compraría la de 1000, que no se me estropea, pero que tampoco es nada del otro mundo. Al final, el coste de la tele de mi casa es de 1500, pero tengo un aparato de una calidad media.

¿No habría sido más sensato comprarme directamente la de 1500 y así, por el mismo coste, tendría un televisor de primera calidad?

Sin duda, la siguiente vez, y dada la experiencia, me comportaría de otro modo a la hora de comprar algo. Es  posible que no adquiriera lo más caro directamente, pero lo más barato tampoco. 

Pues eso es lo que yo le pido al Sevilla del año que viene. Que, dada la experiencia con entrenadores baratos y de poco perfil, nos dejemos de historias y apostemos por lo seguro. O por lo más seguro al menos. 

No sé qué se hará al final, pero o se toman medidas en este sentido, o dentro de poco volveremos a ser lo de siempre. Eso a lo que ninguno de nosotros queremos volver. 

jueves, 28 de abril de 2011

El puto amo

Utilizando esta frase, y empleando un tono de lo más irónico, fue como definió Guardiola a Mourinho en la previa de la ida de las semifinales de la Champions, después de la clásica rajada del portugués contra el entrenador rival (sea quien sea) de antes de cada partido. 

Luego pasó lo que pasó en el terreno de juego, y vino la patética rueda de prensa del luso que se cree que es el mejor entrenador del mundo y que este año se está comiendo ... (esto lo rellenáis vosotros, lo dejo a libre elección)

De las declaraciones no voy a decir nada por dos cosas. Primero porque ya se ha dicho de todo y no me gusta redundar. Y segundo porque aún no acabo de entender del todo que causen revuelo, es decir, que la gente se crea que eso es lo que opina el tipo este. 

Yo pienso que todo es una gran farsa. No sé cómo será Xosé en la intimidad, pero Mourinho en la vida pública es un personaje de ficción, como lo puede ser Paco de los Hombres de Paco, el Aguila Roja o el mismísimo Bob Esponja. Es todo humo, fuegos de artificio, tambores y trompetas, ruido, ruido y más ruido. 

Bernard Madoff, el gran estafador de Wall Street, fue capaz de convencer a mucha gente de que, en tiempos de crisis, él era capaz de dar unas rentabilidades fabulosas si invertían el dinero con él. Engatusó a muchísimas personas y se hizo de oro. Cuando llegó la hora de devolver ese dinero con sus extraordinarios intereses (que eran falsos, por supuesto), pues convenció a otro gran número de personas, las cuales invirtieron con él, y Madoff utilizó ese dinero para pagar a los primeros y él seguir visitiendose de oro. Así estuvo durante años hasta que todo estalló y se demostró que ese extraordinario hombre de finanzas no era más que un "bluff". Mucha fachada, nada por dentro. 

Salvando las distancias, algo así es Mourinho. En mi opinión. Un "bluff" detrás del cual no hay nada. Cuando gana, parece que nadie puede superarle, se vende como el mejor técnico de la historia de este deporte. Y hay gente que le cree. Como a Madoff. Mucha gente. Pero cuando pierde... no hay nada. Ya lo vimos ayer. Lloros y quejas, sí. Pero no hay argumentos, no hay explicaciones. No hay nada. 

Mourinho es como un alto directivo que promete a una empresa resultados a corto plazo, pero sin proyecto. Aplica tres o cuatro medidas básicas, consigue buenos números y se va. No hay proyecto de futuro. No establece las bases para que esos resultados se prolonguen en el tiempo. No hace nada de eso. Utiliza sus armas para hacer lo que tiene que hacer, y se marcha a otro sitio para hacer lo mismo. Se gana una fama y cobra un dineral por ella. Mourinho lo ganó todo con el Inter. Y se fue de allí. No dejó ninguna herencia, no estableció las bases de un futuro halagüeño. Ganó y se fue. Como este alto directivo. 

¿Y cuáles son esos métodos? Pues los que sean. Como un Maquiavelo cualquiera de la vida, el fin justifica los medios. Utiliza su enorme inteligencia (que la tiene) para conocer de qué pie cojean los que le rodean. Luego aplica la técnica intimidatoria del borracho, como dice mi madre, que riñe para que lo le riñan a él. Emplea un lenguaje chulesco y ofensivo con el que se gana el respeto del violento. Y luego utiliza eso. Con la prensa, con los árbitros, con los entrenadores y jugadores rivales, incluso con su propia plantilla. Seguro que habrá gente a quien le tiemblen las piernas delante de Mourinho. Eso es lo que consigue con su discurso. Con meterse con todo el mundo. Pero es una técnica, no nos equivoquemos. Es eso lo que busca. Se ha llevado días hablando de árbitros porque lo único que se le ocurre para detener al Barça es utilizar el juego violento, y necesita que aquellos sean tolerantes con el mismo. Y buscando eso les intimida.

Eso valió en España, en la final de Copa. Pero, amigo, en Europa no. En Europa, no.

Mourinho no es nada. No hay nada detrás de Mourinho. Mourinho no saca jugadores de la cantera, no forma profesionales, no da salida a jugadores, no los aprovecha. Mourinho no establece un método de trabajo, no sabe sacar partido a los jugadores que menos juegan para que lo hagan bien si hay bajas entre los que sí lo hacen. Mourinho busca un once titular y lo sobre-explota. No cuenta con nadie más. Y si uno de esos once se lesiona (Higuaín), monta una pelotera para que le fichen a otro (Adebayor), en vez de buscar soluciones entre lo que tiene. Incluso desprecia en público al suplente de su titular (Benzemá), aunque no le queda más remedio que utilizarlo mientras le fichan al otro. Porque se lo fichan, claro, ya lleva meses intimidando con su conducta de matón y le respetan. Incluso Florentino le respeta. Ya veis, Valdano ha dejado de existir. ¿Le respeta Florentino, o no?

Mourinho no ha sacado a ni un sólo jugador de la cantera. Ni siquiera ha querido promocionar a jugadores jóvenes y muy buenos como Canales, Pedro León, Gago, Granero.... Nada de eso. Él va a lo suyo. No deja nada detrás, no siembra. Va a lo suyo. Sus triunfos al coste que sea, y a otra cosa.

Pero hete aquí que se ha encontrado con el mejor equipo de la historia del fútbol. Con el Barcelona de Guardiola, que está mejorando al Madrid de los 50, al Ajax de los 70, al Milán de los 80 o al propio Barça de los 90. Y fijo que Mourinho pensó que no había mayor reto que superar a ese equipo. El summum de la megalomanía, de la egolatría, del egocentrismo... de la chulería. "Yo puedo con Guardiola", pensaría. 

Pero no ha podido con Guardiola. Ya se puede decir que no ha podido. No va a ganar la liga. De hecho, se va a quedar a una distancia sideral del Barça. Por lo pronto van 8 puntos. Y tampoco va a ganar la Champions, está claro. Sólo ganaron la Copa del Rey que le regalaron. En Sevilla sabemos muy bien que se la regalaron.

La vergüenza de anoche no fue la rueda de prensa. Eso me lo esperaba. La función Mourinho. Como el borracho, dice mi madre. Riñe para que no le riñan. Echa pestes de todo para que no se hable de su fracaso. La vergüenza fue ver al Madrid, al Real Madrid nada menos, en el Bernabéu cediendo el balón hasta el punto de que la posesión fue un 25 - 75. A un Madrid que deja la hierba más alta de lo normal para que el balón ruede bien y así entorpecer el juego del rival. A un Madrid que juega a lo matón..., a lo Mourinho, vamos, con dureza, con violencia, echado atrás. En el Bernabéu. En la Copa de Europa. En sus semifinales. Eso es lo vergonzante. Para un club que se vende como el mejor de la historia, claro. 

Y como contrapunto, Guardiola. Todo respeto, todo educación, todo saber estar. Un tipo que es capaz de superar al Madrid de Mourinho con una plantilla de 17 jugadores. Un tipo que ha formado la base de este estratosférico Barça empleando jugadores de la cantera. Sentando las bases del futuro, lo que nunca hace Mourinho. Lo que no sabe hacer. Un tipo que sí que le saca partido a los jugadores medianos tipo Adriano, Afellay, Maxwell, Milito (aquel que rechazó el Madrid porque tenía una lesión que le impedía ser futbolista), Pinto.... Un tipo que de cuando en cuando va tirando de chavales del filial para que se vayan formando y estén en condiciones cuando de verdad hagan falta (¿tomas nota, Manzano?) Un tipo al que no le dolió en prenda dejar de lado al jugador más caro de la historia de la entidad (Ibrahimovic) para darle la camiseta a un tal Pedrito, al que ahora todos conocen como Pedro. 

Mourinho echa pestes de todo para que no se hable de su fracaso. Plaga la prensa de titulares y debates para esconderse él detrás de ellos. Porque no es nada, es un "bluff". Mourinho ha fracasado. Y lo ha hecho estrepitosamente, hundiendo de paso la reputación del club que le paga. Y ha sido así porque enfrente se ha encontrado con el equipo entrenado por el verdadero puto amo.

Pep Guardiola.

El mejor entrenador del mundo.

Por mucho que le pese a Mourinho

lunes, 25 de abril de 2011

Rossi, los balones, la actitud, lo que nos queda... y un poco de Almería

Hoy es lunes, el día después de un partido del Sevilla. No me gusta escribir los días después, ya sabéis, pero hace tiempo que no actualizo este sitio y no está de más hacer una excepción. Mucho más cuando ha ganado mi equipo. 

Hoy no voy a fabricar un post prosaico de esos que demasiadas veces me salen. Hoy voy a hablar de ciertos temas concretos, paso a paso, punto por punto. Y por empezar por algún sitio, empezaremos por el final.

Lo de los balones.

Lamentable. Ni más ni menos. Ya sé que eso pasa en casi todos los campos, pero que sólo se habla de ello cuando pasa aquí. Ya sé que han habido cosas más graves a lo largo del partido que van a quedar ensombrecidas por esta chorrada. Ya sé que el Presidente no dudó en calificar el hecho como merece. Todo eso lo sé, lo sabemos todos. Pero lo ocurrido está muy lejos de ser propio de un club grande y señor. De hecho está en las antípodas de ello, es justo lo opuesto. He sentido vergüenza, no de ser sevillista, que eso nunca, sino de que pueda haber gente que me identifique con ese tipo de actitudes. Yo no soy así, ni tampoco la inmensa mayoría de la afición. Por favor, que no se vuelva a repetir. Y eso no quita para que nos quejemos de la asquerosa doble vara de medir que se nos aplica siempre a nosotros. 

Lo de Giusseppe Rossi.

Los jugadores de la liga se conocen todos los unos a los otros. O casi todos. Rossi lleva en España el tiempo suficiente como para conocer a muchos de los jugadores del Sevilla. Puede que no conozca a gente como Medel, como Rakitic, como algún que otro canterano, que llevan poco tiempo aquí. Pero Rossi conoce perfectamente a Escudé. No me creo que no le conozca. En ese sentido, todos saben que, por ejemplo, a Diego Capel, cuando le endiñan, se cae de un modo muy aparatoso que hace que a veces las faltas parezcan mucho más graves de lo que son. No es que no sean faltas, que lo son, pero es un jugador frágil que se cae de un modo más espectacular que otros. Muy bien. Pero Escudé no es así. Escudé, si se queda tumbado en el suelo es porque le ha pasado algo importante. No se cae con facilidad, no se esconde, no finge, no se arruga. De hecho, anoche estuvo a punto de llevarse una patada en la cara en cierta jugada al despejar con todos los cojones del mundo un balón con la cabeza. Por tanto, cuando Rossi siguió la jugada después de dejar a Escudé en el suelo, se comportó como un indigno y un miserable. Que conste que yo soy de los que pienso que las jugadas hay que seguirlas a no ser que el árbitro las pare. Pero una cosa es esa y otra es lo ocurrido anoche. Sobre todo cuando fue el propio Rossi quien le metió a Escudé tan fuerte que le hizo sangrar por el labio. Y esto es más grave que lo de los baloncitos. 

La actitud del Sevilla

Después de ver al Sevilla anoche, me pregunto con más fuerza por qué no hicimos lo mismo en las dos últimas jornadas, de modo que ahora pudiéramos estar a un solo partido de poder meternos en Champions. Lo he dicho muchas veces. El Sevilla no es malo, la plantilla es magnífica, al menos lo bastante magnífica como para aspirar a la cuarta plaza. Lo que pasa es que a veces parece que no les da la gana de jugar bien. Y a mí que no me fastidien, es cierto que los que juegan son los jugadores, pero es el entrenador el que les hace jugar, el que les motiva, el que sabe tocarles donde debe para que saquen lo mejor de ellos mismos. Los jugadores (la mayoría de ellos) son mercenarios que cobran lo mismo jueguen o no, con lo que tiene que haber algo más que les haga rendir a tope. Y ese algo más es cosa del entrenador.

Lo que nos queda

Pues lo que nos queda es jugarnos dos puestos que dan acceso a la Europa League de un modo directo contra Athletic y Atlético. Por cierto que el Athletic le ha ganado en sus dos últimos partidos a Osasuna y Real Sociedad. Yo no sé si es casualidad o es que hay algo más como algunos aseguran, pero siempre que te juegas algo contra un equipo vasco o navarro y ese equipo vasco o navarro se enfrenta a otro equipo vasco o navarro, acaba ganando el partido. Siempre, oye. Puede que todo esto no sean más que estupideces conspiratorias, pero es que siempre pasa. A nosotros nos ha pasado contra Alavés, Osasuna, Athletic... En fin, que me voy por las ramas.

Lo que nos queda a nosotros es: Almería (c) - R. Madrid (f) - Osasuna (c) - R. Sociedad (f) - Español (c)

Al Atlético: Deportivo (f) - Malaga (c) - Racing (f) - Hercules (c) - Mallorca (f)

Al Athletic: Español (f) - Levante (c) - Deportivo (f) - Malaga (c) - Racing (f)

Parece que lo tenemos un poquito más difícil que ellos, aunque en caso de triple empate nosotros seríamos quintos, el Athletic sexto y el Atlético séptimo. En los enfrentamientos particulares ganamos a los madrileños y perdemos con los vascos, que son, para mí, los grandes favoritos para quedar quintos (tienen dos puntos más que sus dos rivales y ganan en su average con el Atlético también). Eso si no les da por hacer la machada de dar caza al Villarreal, que los tienen a 6 puntos, aunque con el goal average perdido.

Por tanto, yo me centraría en mirar a ver qué hacen los patéticos, al tiempo, por supuesto, que nosotros nos dedicamos a ganar nuestros partidos, empezando por el próximo en Almería.

Por cierto, el año pasado, muchos sevillistas estaban que trinaban por el comportamiento que tuvieron los almerienses en nuestro último partido de liga, con todo lo que nos jugábamos nosotros y la nada absoluta que se jugaban ellos. ¡Qué profesionales fueron! Y muchos nos preguntábamos si tendríamos la oportunidad de devolvérsela, siendo igual de profesionales cuando ellos se jugasen algo.

Pues bien, ahí tenemos la oportunidad. Una victoria sevillista en el Estadio de los Juegos del Mediterráneo casi sentenciaría el descenso del Almería a Segunda División. 

¿Alguien da más?

miércoles, 20 de abril de 2011

Es momento de parar

En medio de la vergonzosa campaña de marketing y de venta de burra a destajo a la que hemos sido condenados por el hecho de que haya cuatro Madrid - Barça a lo largo de las próximas semanas.

En medio de la lamentable decepción  (depresión se podría decir incluso) en la que está sumida el sevillismo después de lo visto en los últimos dos partidos.

En vista de que del partido del Villarreal apenas se habla, con lo importante que es, lo cual igual es hasta bueno, porque de hablar hablaríamos de lo chungo que lo tenemos.

Teniendo en cuenta que estamos en Semana Santa y que Sevilla está vestida de gala a pesar de la maldita lluvia (maldita por inoportuna, y eso que yo no soy capillita en absoluto)

Y estando en vísperas de cuatro días de vacaciones, con la falta que nos hace a algunos unas vacaciones, para pasar con la familia.

Creo que es el momento ideal para para un poco, desconectar de todo esto (sobre todo de las burras que nos venden en los medios nacionales) y recuperar fuerzas.

Nos veremos después del partido contra el Villarreal.

De la final de la Copa del Rey no me habléis, porque no la pienso ver. Ni por todo el oro del mundo.

lunes, 18 de abril de 2011

La crispación del sevillismo

Cualquiera que pase habitualmente por este sitio sabe que no suelo escribir nada el día posterior a los partidos del Sevilla. Y mucho menos cuando pierde. No me gusta hacerlo porque prefiero dejar pasar un poco de tiempo para tener la cabeza fría y no decir ninguna tontería. Porque yo, cuando no tengo la cabeza fría, digo muchas tonterías. 

Ayer no fue una excepción, pero sí que me entretuve leyendo lo que escribieron otros. Y me pasó una de esas cosas que me pasan a menudo cuando me ocurre lo que decía antes, cuando me caliento porque no he dejado pasar el tiempo necesario para poder pensar con claridad. Cada uno tiene sus defectos y he aquí uno de los míos. 

Leyendo el blog "Latidos de Nervión", se me calentaron los cascos cuando vi esto escrito:

"Es una tomadura de pelo que la única idea que tenía Manzano para plantarse en Getafe era mantener la portería a cero. Y esta tomadura de pelo es aún mayor tras escuchar las paparruchadas que se han venido diciendo ante la posibilidad que veían "los sevillistas de verdad", esos que no respetan otra opinión que sea la suya, para alcanzar al Villarreal.
¡Vega ya por favor!

(...)

Hay que tenerla más dura que la pata de un paso."

Entonces hice lo que nunca suelo hacer el día después de un partido en el que el Sevilla pierde: escribir. Dejé un comentario que se demostró que estaba fuera de lugar, dándome por aludido, no yo en concreto, sino el sector de la afición que pensaba como yo y que aún veía ciertas opciones de dar caza al Villarreal, considerando lo que leí como una falta de respeto y alguna que otra chorrada más.

Afortunadamente, el bueno de Nacho Mateos tuvo la deferencia de dedicar parte de su tiempo a darme explicaciones (cosa a la que no estaba obligado en absoluto). Evidentemente, eso no iba contra ningún sevillista que tuviera mi opinión, sino contra ciertas personas que en su momento le faltaron al respeto y ahora él se ve con la razón como para dirigirse a ellos en esos términos. Y, como siempre me ocurre en casos como este, volví con las orejas gachas a pedir disculpas por mi exabrupto. 

La cosa quedó ahí, más que nada porque no tenía más recorrido, pero yo he meditado sobre algo al respecto. Y es que no sé bien qué nos está pasando, pero hay en el sevillismo un algo de crispación que no se entiende demasiado bien, sobre todo teniendo en cuenta que, en la peor temporada de los últimos muchos años, andamos por la quinta o sexta plaza, cosa que hubiese firmado cualquier sevillista en los años sesenta, setenta, ochenta, noventa.... Y esa crispación es la que lleva a gente como yo a ver fantasmas donde no los hay. 

Pues eso, ¿qué es lo que está pasando?

La conclusión a la que llego es que el sevillismo ve, siente, palpa, nota, percibe (llamadlo como queráis) que el equipo puede dar mucho más de sí, no ya este año, sino desde el mismo momento en que se marchó Juande Ramos y terminó aquella majestuosa racha de resultados y títulos, y que estamos dejando pasar una oportunidad de oro de afianzarnos entre los grandes. Es como ese padre de familia que se mata a trabajar durante años para mantener a los suyos,  que vive feliz con ellos a pesar de las penurias y que cierto día logra un importante ascenso y comienza a ganar bastante más dinero. Entonces ve que su familia comienza a gastar más de la cuenta, en vista de la bonanza en la que empiezan a vivir, y él se enfada porque nota que están malgastando el dinero. ¿Por qué es más infeliz ahora que le van bien las cosas que antes que eran pobres? Pues porque ahora que le van bien las cosas no quiere volver atrás, pero nota que con ese nivel de vida que mantiene su familia no podrán aguantar así mucho tiempo. 

El Sevilla de Jiménez (y de Alvarez) se mantuvo en las alturas a pesar del mal juego y de la desconfianza generalizada. Pero el Sevilla de Manzano está volviendo a una mediocridad que teníamos olvidada, a la que no queremos regresar por nada del mundo. Y eso nos crispa. A mí, me crispa. Nos lo estamos viendo venir. Y queremos (yo al menos quiero) pensar que no es así, que aún quedan (quedaban) opciones para entrar en Champions. Pero la realidad nos da una bofetada y nos grita a la cara que si nos metemos en UEFA, será para darnos con un canto en los dientes. Y esto no puede ser. Esto es inadmisible.

Yo es que no lo entiendo. Igual que la familia de antes gana bastante dinero como para no pasar por penurias, el Sevilla tiene plantilla suficiente para estar más arriba. Al menos para luchar de verdad por estar más arriba. La portería está bien cubierta, eso no le debe caber duda a nadie. En defensa contamos con buenos elementos: Fazio, Cáceres, Escudé, incluso Fernando Navarro (campeón de la Eurocopa con España, no lo olvidemos, no puede ser tan malo). En el centro del campo tenemos a Zokora (le llamábamos la Zokomotora, ¿recordáis? ¿Qué coño le ha pasado?), a Renato, el gran Renato con el que ganamos dos UEFAs. Renato tiene 31 años, ¿es esa una edad para estar acabado, por Dios?. Cigarini fue convocado por Italia. Por Italia no va convocado cualquiera, ¿es que es tan malo como parece? Además, ahora contamos con Medel y Rakitic. ¿Y las bandas? Capel, Navas, Perotti... si es de lo mejorcito que hay en España. Al menos así piensa toda España. Y arriba... hasta hace dos días estaba Luis Fabiano, el nueve de Brasil del último Mundial. Y Kanouté (para muchos el mejor jugador de la historia del Sevilla) que precisamente este año se ha lesionado menos que en otros. Y Negredo, que deslumbró en el Almería y al que muchos miran como uno de los delanteros con los que contar para la selección. Para la Española. Para la campeona del mundo, no una cualquiera. 

Para colmo, contamos con una de las mejores generaciones de jóvenes en el filial que se recuerda. ¿Es que esto no da para más que ser quintos, sextos o séptimos? ¿Es que esto no da para pelear en igualdad de condiciones con Valencia y Villarreal? Olvidémonos de Madrid y Barça. Con Valencia y Villarreal. ¿Es que estos dos son tantísimo mejores que nosotros? Si hasta hace dos días competíamos con ellos (y les ganábamos)

Y todo ello asumiendo los errores en fichajes que se han producido, las lesiones, las bajas formas, las malas rachas que todos los equipos pasan.... A pesar de todo eso, tendríamos que estar mucho mejor.

Y eso lo sabemos todos. Y nos crispamos. Y nos crispamos porque no queremos malgastar la oportunidad en la que nos encontramos, igual que ese padre de familia no quiere hacer lo propio con la nueva posición económica que ha conseguido. No queremos volver a la mediocridad. No queremos, pero este año estamos volviendo.

¿Y cual es el problema, entonces? 

Es evidente.

EL EN-TRE-NA-DOR. 

Los entrenadores, los que hemos tenido. La mayor virtud que debe tener un entrenador es la de sacar el máximo partido a la plantilla de la que dispone. Y si el sevillismo ve, siente, palpa, nota, percibe (llamadlo como queráis) que el equipo puede dar mucho más de sí, es evidente que esa virtud no está aflorando ni ahora ni nunca desde hace más de tres años. 

El Sevilla se tiene que gastar el dinero en un entrenador. En un tipo que le saque partido a los buenos futbolistas que tenemos para que dejen de parecer malos cuando son buenos. Y también para que sea capaz de ver lo que viene por debajo, en la cantera, y tenga los cojones de tirar de ellos. No sólo eso. Que también tenga la sapiencia de dar con el momento o momentos ideales para hacerlo y no quemarlos. Aparte, que tenga la ambición y la valentía necesarias para que si, por ejemplo, necesitamos como el comer los tres puntos de Getafe, pues vayamos a muerte a por ellos, a comérnoslos, a asediarlos, a aplastarlos con todas nuestras armas. Desde el minuto uno y sin llantos quejas o lamentaciones. Sin echar de menos las bajas o los lesionados. Nada de nada. Ambición, ganas, hambre de triunfo... valentía... cojones.

Eso es lo que nos falta. Y si eso cuesta dinero, en eso hay que gastárselo. Porque plantilla tenemos. Y lo que le falta a esa plantilla, viene por debajo pegando fortísimo. Y lo que le sobre a esa plantilla, que se vaya. Pero la inversión tiene que ser en el entrenador. Ni medios centros, ni sustitutos de Palop, o de Luis Fabiano, o de Renato... nada de eso. Un entrenador. Un gran entrenador. Uno de esos que hace campeones a los equipos. De los que vienen con un método de trabajo claro y definido. De los que cuestan un pastizal, pero que es un pastizal que se amortiza rápido, y que no es un pastizal mayor de lo que cobran muchos futbolistas que no demuestran nada. De los que hay que callarse de vez en cuando y dejarles actuar, de lo que hay que morderse la lengua, hacer la vista gorda, darles algo de poder de decisión. De los que es imprescindible adaptar la estructura organizativa de la parcela técnica para darles cabida. De los que hacen historia, dejan huella y de los que los entrenadores jóvenes de los equipos inferiores aprenden hasta el punto de crecer ellos también como profesionales (y me estoy acordando del ejemplo de Bilardo. ¿Habrá dejando huella Bilardo en el Sevilla? Hasta es la actitud de los recogepelotas). Eso es lo que necesitamos. Justo eso, no más Manzanos de la vida (qué curioso que tanto a Manzano como a Bilardo se les apode "El Profesor" con la diferencia tan abismal que hay entre ellos). Y para el que le pueda interesar, hay uno libre actualmente. Louis Van Gaal, que ha hecho campeón a todo lo que ha tocado. A todo. Incluso al AZ Alkmaar en Holanda, que es como hacer que el Valladolid o el Racing gane la liga en España. Algo así es lo que nos hace falta.

Por favor, esto lo pido desde lo más hondo de mi corazón sevillista. Que Dios, o quien sea, ilumine a la directiva (que ha demostrado todas las virtudes del mundo) para que tomen las decisiones correctas en esta temporada de transición (como ellos la han llamado) y que den con la tecla correcta para hacer que el club siga creciendo como promete que puede seguir haciéndolo. Ya el año pasado se intuyó algo de lo que estoy diciendo cuando se habló de Luis Aragonés para el banquillo . No es que Luis me guste demasiado, pero sí que reúne muchas de esas virtudes que anteriormente expuse. Ahora hay quien habla de Bielsa. O de Caparrós. No está mal. Se habla de lo que se tiene que hablar. Eso me da esperanzas. 

Yo sólo quiero ver que mi equipo aprovechar la oportunidad de convertirse en grande. En más grande. No quiero volver a la mediocridad de celebrar una clasificación para la UEFA en la Puerta de Jerez. No quiero, me niego a ello. 

Por eso me crispo. Y lo siento de verdad, procuraré no volver a decir tonterías ni a ver fantasmas donde no los hay. 

Pero por eso me crispo. 

viernes, 15 de abril de 2011

Un equipo engendrado

Dicen que en Getafe andan preocupadísimos por la situación del equipo y que consideran el enfrentamiento contra el Sevilla como vital, porque el calendario que se les viene encima es de coco y huevo. Por tanto, y para contrarrestar ese vacío tan típico que suelen mostrar las gradas de su estadio, están regalando las entradas para el partido que les medirá contra nosotros este fin de semana.

La iniciativa me parece igual de loable como de patética. Ya hay que tener una afición mala para tener que regalar las entradas. Y aún así, ya veremos qué aspecto presenta el estadio a la hora del partido. Yo intuyo lo que va a ocurrir: que se llenará de aficionados del Atlético, que suelen estar ávidos de hacer lo que sea contra el Sevilla, pero esto es una opinión particular que no va a ninguna parte.

Yo pienso que el Getafe es uno de esos clubes que yo llamo “engendrados”, es decir, sin pasado, sin historia, sin una afición labrada durante décadas y generaciones que lo ha mantenido y apoyado año tras año, lustro tras lustro, en los buenos momentos, en los malos y en los desastrosos. Equipos hechos a golpe del talonario de un señor con mucho dinero al que le ha dado por ahí, o que subieron como la espuma por la razón que fuera y que se encuentran en un lugar muy superior al que por historia le corresponde.

Es algo semejante a lo que ocurre con el Villarreal, por ejemplo.

¿Y en qué me baso para calificar de ese modo a un club? Muy sencillo. Yo, a mis 36 años, si alguien me pregunta de qué equipo era hace 20, no me cabría duda de qué contestar. Del Sevilla FC, por supuesto. Bien, pues ahora cojamos a cualquier aficionado del Villarreal o del Getafe y hagámosle la misma pregunta. ¿Contestarían Villarreal o Getafe? ¿A quien animaba ese hincha de los castellonenses cuando el equipo estaba en Segunda B o en Tercera? ¿Al Villarreal? ¿En serio? ¿Toda esa gente que llena El Madrigal domingo tras domingo animaba al Villarreal hace veinte años?

“Enga ya”

Lo del Getafe es parecido, pero algo distinto, porque el Alfonso Pérez no se llena nunca, pero creo que me he explicado más o menos bien. Que ya tiene que tener poca enjundia un club para que su estadio lleve el nombre de alguien que jamás ha hecho nada por dicho club. Que el único mérito adquirido fue nacer en esa localidad dormitorio de Madrid.

Y no me gustan esos equipos porque, sin tener historia ni enjundia ni nada de nada, ocupan un puesto en Primera mientras que otras aficiones históricas como la del Oviedo, la del Celta, la del Elche, la del Murcia, incluso la del Betis, y en otros años la de la Real Sociedad, el Atlético de Madrid, el Sporting, el Zaragoza o nosotros mismos aguantaron o aguantan a sus equipos en Segunda o en divisiones aún inferiores. Que sí, que es cierto que esos son derechos adquiridos o perdidos en el terreno de juego. Pero pregúntenle a un aficionado del Oviedo (en Segunda B y con más de 10.000 socios – ya los tenían estando en Tercera-) de qué equipo eran hace 20 años y de qué equipo serán dentro de 20. Es así como pienso, sé que es una idea de fútbol bucólica y hasta romántica, pero sobre gustos no hay nada escrito, y mis gustos son los que son.

Anda que en Oviedo va a ser necesario regalar entradas para tener una buena entrada en el Carlos Tartiere. Aun estando en Segunda B o en Tercera.

Ya hubo otros equipos de estos en Primera que luego desaparecieron por completo: Compostela, Mérida, Extremadura…

Y eso que al Villarreal le tengo un respeto porque ya lleva bastantes años en la élite y sin duda se está labrando una historia. De hecho, ya es el 20º en la clasificación histórica de la Liga, con sólo 11 temporadas en Primera. Incluso, deseo que ganen este año la Europa League porque pienso que su trayectoria en la última década merece un título.

Pero lo del Getafe…

En fin, a ver lo que nos encontramos este fin de semana en su “Coliseo”. Sólo espero que el Sevilla gane y sigamos aspirando a algo más que el quinto puesto.

miércoles, 13 de abril de 2011

No son más que excusas y no me valen

Cuando la temporada pasada el Sevilla encadenó aquella mala racha de finales de 2009 y principios de 2010, una parte importante de la afición se quería comer a Manolo Jiménez a pesar de que el equipo, a duras penas, a trancas y barrancas y me atrevería a decir que sin merecerlo, se mantenía en los puestos altos de la tabla y pasaba rondas de la Copa del Rey, como las agónicas contra Barcelona y Getafe.

De aquella se decía, como justificación, que el equipo llevaba semanas (incluso meses) con una media de entre seis y ocho bajas por partido, muchas de ellas de jugadores bastante importantes. Pero ese sector de la afición no hacía caso de tal hecho y decía de ese argumento que no eran más que excusas.

Actualmente, en estos días en los que hay una parte del sevillismo que se niega a dejar de seguir soñando, que no quiere rendirse, mientras que otra parte les mira como si fueran unos lunáticos y algunos incluso los menosprecian por tragarse esas milongas (que eso de que la fe mueve montañas parece que, según algunos, vale para todo el mundo menos para el Sevilla), nos acabamos de llevar el palo de que Navas no jugará lo que resta de la temporada. Eso, unido a que Kanouté aún no se sabe si se recuperará pronto, que cuando lo haga es una incógnita si cogerá rápido la forma y que Perotti está sancionado para el próximo partido (pero sí que jugará, por tanto, contra el Villarreal) pone aún más difíciles las cosas. Hay quien ve peligrar incluso la clasificación para la Europa League. Vaya ánimos. Vaya fe. Así no movemos, no ya una montaña, sino ni siquiera un castillito de arena de la playa.

Pues bien, ante esto, yo digo que eso no son más que excusas y que no me valen.

Hala, ya lo solté.

Y alguno me podrá decir que eso era lo que muchos decían cuando Jiménez y que yo me rebelaba contra ello. Cierto. Lo que pasa es que con Jiménez éramos terceros o cuartos y consideraba que pedirle más (con la que le estaba cayendo) era de lo más injusto. Y con Manzano somos quintos... ahora, que hasta hace dos días éramos séptimos, ocatavos... o aún peor.

Lo que no entiendo es por qué con Jiménez las lesiones eran excusas y se le pedía más a pesar de ellas, y a pesar de ser terceros o cuartos, y con Manzano las mismas lesiones son la justificación definitiva para dejar de remar y conformarse con lo que caiga. Incluso para ir curándose en salud, afirmar que la Europa League está en peligro y así, si por mano del Diablo nos quedamos fuera de la misma, poder decir aquello de "si ya lo dije yo".

Bueno, pues yo me niego. Me niego en redondo. Renuncio con todas mis fuerzas a darle a Manzano la tranquilidad de saber que, con las bajas que hay, el sevillismo se conformará con el quinto o el sexto puesto, de modo que si lo logra, pueda decir que ha cumplido.

No, señor Manzano. Usted no ha cumplido. Ni siquiera habrá cumplido si finalmente suena la flauta y se mete en Champions. Porque si nos metemos, no habrá sido por su buen hacer sino por eso, porque sonó la faluta. Y no me valen las excusas o las lesiones porque si usted le hubiese ido dando oportunidades a los chicos del filial, fijo que ahora estarían muchísimo más preparados de lo que lo están, porque no es lo mismo debutar en la jornada 15 o 20 que en la treinta y pico, con todo lo que nos estamos jugando, usted el primero. De modo que no quiso darles la responsabilidad cuando la responsabilidad a dar era pequeña, y ahora se va a ver obligado a dársela cuando es enorme. Al menos para mí, que sigo exigiendo más. Con Jiménez era más comprensivo porque éramos terceros. Con usted no porque estamos bastante más abajo. Es así de sencillo. Uno no es conformista o exigente porque sí, sino en función de lo que tiene o de lo que recibe. Ni más ni menos.

Así que nada de excusas. ¿O es que el Sevilla no tiene plantilla suficiente como para vencer al Getafe aun sin Navas, Kanouté y Perotti? Porque si no es así, a mí me han engañado. Luego nos viene el Villarreal. Para entonces probablemente ya estará Kanouté y seguro Perotti. ¿No le podemos ganar al Villarreal en casa sin Navas? ¿Es mucho pedir? ¿Es una exigencia desmesurada?

¡No me fastidien, por favor!

Con la que le dimos a un sevillista histórico como Jiménez, a mí me jode una barbaridad que este Manzano se vaya a ir de rositas. No sé dónde se dejó el sevillismo aquella ambición tan furibunda. No lo entiendo. No me cabe en la cabeza.

A mí no se me han ido las ganas. Estar terceros me valía para atemperar mi ímpetu. Estar quintos no me desagrada en demasía. Pero bajar los brazos porque está muy difícil (que lo está) y porque hayamos tenido el contratiempo de un par de lesiones importantes me pone de los nervios. Sobre todo después de lo visto en los últimos años.

Así que eso. Que, como llevo diciendo en las últimas semanas, desde este blog se va a apoyar al Sevilla en todas sus aspiraciones. EN TODAS. Y también se le va a exigir en consecuencia. Hasta que no se pueda más. Luego se conseguirá o no. Pero si no se consigue, que sea porque los rivales han sido mejores, no porque hayamos bajado los brazos.

Tanto cantar eso de "dicen que nunca se rinde" para luego ver y escuchar todo esto...

lunes, 11 de abril de 2011

Como el pez que dejó de tirar

He esperado a que pasen un par de días para hablar de la situación en la que nos quedamos tras el partido contra el Mallorca porque quiero ser lo más justo y razonable posible, y eso después de un encuentro del Sevilla a mí me es imposible.

Y después de ese impás de reflexión, ya tengo las ideas un poco más claras. Es curioso, el partido en el Iberostar Estadi (ahora se llama así, no Luis Sitjar, ni Son Moix ni Ono Stadi... hay que ver las cosas que pasan cuando un club está tieso como la mojama) fue como una especie de alegoría de lo que está siendo la tamporada del Sevilla en su conjunto. Un comienzo desastroso motivado por un planteamiento erróneo, un cambio sobre la marcha antes de lo normal (Rodri debió salir de inicio, no por un cambio en el primer tiempo, igual que los medios centros buenos debieron llegar en verano y no en enero), el equipo que comienza a jugar mejor y reacciona. Igual que lo que está pasando en el transcurso de la temporada. Claro que en el partido la reacción vale para salvar los muebles, empatar cuando se estaba perdiendo, obtener un buen resultado, pero no lograr el objetivo real, que era la victoria. ¿Pasará lo mismo en el cómputo total de la temporada? Es decir, ¿nos tendremos que conformar con la Europa League (buen resultado) porque la reacción que estamos teniendo no va a dar para lograr el objetivo Champions?

Las últimas dos semanas han sido de lo más interesantes en lo referente a la opinión del sevillismo al respecto. Los sevillistas, como siempre y como es natural porque somos muchos, estamos divididos, pensamos de diferentes formas. Lo dicho, es lo normal en un colectivo tan grande. Los hay que llevan tiempo insistiendo en que lo de la Champions es imposible y tachando a los que siguen creyendo de ilusos y de vendedores de milongas. Incluso de borregos al servicio del discurso oficialista, como si no tuvieran intelecto para labrarse una propia opinión (la de los otros, claro), o simplemente no quisiesen utilizarlo, limitándose a decir "sí bwana" a todo lo que se dice desde el club y sus medios.

Sin embargo, el discurso de estos se relajó bastante durante un par de semanas al no poder dar la espalda a la realidad. Había opciones, y las había serias. Muy serias. De modo que, para no quedarse fuera de juego ante una posible reacción del equipo, se pararon en seco y le dieron cierta dosis de credibilidad a lo que hasta un par de días antes tildaban de estupidez.

Pues bien, después del empate del Sevilla en Mallorca, se ha producido lo que yo llamo "efecto boomerang", es decir, que la reacción de esta gente ha sido aún más intensa de lo que lo venía siendo hasta hace un par de semanas. Entrar en Champions es imposible, que no les cuentes milongas, que nos dejemos de historias y que los que quieran, que sigan hablando de cuarta plaza, como dejando caer que vaya pocas luces que tienen algunos.

Y me he acordado de cuando era Jiménez el entrenador del Sevilla, estábamos terceros en la tabla, y yo era de lo más feliz por ver a mi equipo ahí. Bueno, pues estos mismos que ahora me dicen que soñar con la Champions es algo así como una estupidez me decían entonces que yo era un conformista. Que el sevillismo debía de ser ambicioso y aspirar a seguir creciendo. Y que con gente como yo, con gente con la actitud que yo tenía, era imposible lograrlo. Os prometo que eran los mismos. Antes yo era conformista por ser feliz con un tercer puesto y ellos ambiciosos por aspirar a más. Y ahora yo soy un iluso por pedir que sigamos apretendo a ver si suena la flauta y ellos los garantes del realismo.

La grandeza no la dan sólo los títulos. La grandeza también se consigue a través de la fe y de la ambición. De la verdadera ambición. Si ambicionas algo, lo puedes conseguir o no. Si no lo ambicionas, nunca lo conseguirás. Pero el que no lo consigue a pesar de haberlo ambicionado es más grande que el que no lo hace porque nunca lo hizo. O porque se rindió por el camino.

Os voy a contar una historia real que me ocurrió en cierta ocasión. Era yo un niño (diez o doce años) y mi difunto padre, que tenía una pequeña embarcación de recreo, me llevó junto a otros amigos de él a pescar. Lo hacíamos a menudo, montábamos en el barco, nos alejábamos unas millas de la costa y echábamos las cañas. Normalmente pescábamos ejemplares medianos, nada fuera de lo común, pero aquel día en la caña de mi padre picó algo que debía ser bien grande. Recuerdo que se llevó como media hora luchando con el pez (no exagero). Unas veces conseguía recoger sedal con el carrete, y otras era el animal el que volvía a escaparse un poco. Paso a paso, tirón a tirón, mi padre fue ganando la partida, y como media hora después, el pez dejó de tirar y conseguimos sacarlo del mar. Cuando lo subimos al barco, aún vivía, aunque estaba absolutamente agotado. Y cuando mi padre fue a quitarle el anzuelo, lo hizo con suma facilidad. Entonces me miró y me dijo - "Si hubiera tirado sólo una vez más, se habría salvado de morir".

Aquello me impresionó tanto que desde entonces no suelo rendirme con facilidad cuando afronto algo. Si me canso de luchar, me acuerdo de aquel pez que hubiese salvado la vida con sólo haber tirado una vez más.

Así que el sevillista que quiera dejar de tirar, que lo haga. No será menos sevillista por serlo, ni se alegrará menos del éxito si al final suena la flauta. En absoluto es mi intención insinuar algo así. Para nada.

Pero desde este sitio se apoyará al Sevilla en todas sus aspiraciones porque mientras haya vida se puede lograr.

Yo no no seré como el pez que dejó de tirar.

Aunque a alguno le parezca una estupidez.

viernes, 8 de abril de 2011

Lo de Manzano y la cantera

Estas son las declaraciones que hizo ayer Gregorio Manzano cuando se le preguntó acerca de por qué cuenta tan poco con la cantera:

"Siempre he considerado que son los profesionales los que deben superar las crisis que pueda haber. Para que un jugador del filial suba se tienen que dar dos circunstancias: que lo esté haciendo muy bien en el segundo equipo y que su plaza no esté bien cubierta entre los jugadores de la primera plantilla, y este segundo aspecto no se ha dado"

Supongo que Guardiola pensó de un modo diferente cuando al principio del año pasado le dio la camiseta a un tal Pedrito, que al terminar el ejercicio ya era campeón del mundo con la selección y todo el mundo le llamaba Pedro. Estre tanto, Zlatan Ibarahimovic (que llegó por 60 millones más el pase de Eto'o), se tuvo que ir con el rabo entre las piernas por lo poco y mal que jugó, y aún anda por ahí largando de su ex entrenador.

Y lo mismo se puede decir del técnico del Barcelona respecto a Busquets (que aburrió a Yaya Touré), y se dirá cuando llegue el momento con Thiago, Jeffren, Nolito, etc, etc, etc.

Tampoco debió pensar como Manzano Arsene Wenger cuando le dio la camiseta de titular del Arsenal a un tal Cesc Fabregas que acababa de llegar de los juveniles del Barcelona y apenas tenía 17 años. Y del francés se puede decir lo mismo respecto de Ramsey, Wilshere, Walcott, y larguísimo etcétera de jugadores jovencísimos que salen todos los años de esa cantera (o de ese equipo filial)

Por supuesto, la opinión de Manzano no tiene nada que ver con la de Louis Van Gaal, que ganó la Liga de Campeones de 1996 con un Ajax plagado de adolescentes. Van der Sar, Seedorf, Kluivert, Kanu, Davids, Musampa... Fijaos si serían jóvenes aquellos jugadores que aun hoy día, 15 años después, los dos primeros siguen en activo y titulares en equipos de primerísimo nivel (Manchester United y Milan respectivamente) Luego, el técnico holandés tuvo la deferencia de hacer debutar en el Barcelona a gente como por ejemplo Xavi Hernández, todo un detalle para el fútbol español como ha quedado demostrado con el tiempo.

He hablado de Pep Guardiola, de Arsene Wenger y de Louis Van Gaal, en mi opinión los tres mejores entrenadores del momento. Todos ellos por distintos motivos, por diferentes méritos, pero ese es otro debate que me ocuparía un post entero. A lo que me refiero es que la diferencia de nivel entre Manzano y estos monstruos es análoga a la que puede haber entre Leo Messi y Lautaro Acosta (por mentar a alguien). Y yo no digo que el Sevilla deba fichar a Leo Messi porque no está a su alcance, pero sí a alguien que rinda más que Lautaro Acosta (por mentar a alguien insisto, que no me quiero cebar con el argentino... con el otro argentino). Y lo mismo pienso del entrenador.

La posición de Manzano es cobarde. Muy cobarde.

Vamos a ver, cuando perdíamos un partido tras otro, cuando Drago y Fazio estaban lesionados, Navarro y Alexis hacían aguas por todas partes, el medio centro era un desastre, Zokora y Romaric se iba de fiesta, los extremos titulares estaban lesionados y Luis Fabiano andaba con la mente en las nubes, ¿de verdad no se daba ese aspecto que comenta nuestro entrenador de que las plazas del primer equipo estaban mal cubiertas? ¿Hasta el punto, no ya de no llevarse a nadie del filial, sino de permitir que Luna se marchara cedido al Almería?

Yo no digo que les diera todo el peso de la responsabilidad del primer equipo, pero, hombre, de ahí a ni siquiera hacerles debutar (Luis Alberto, Campaña, Bernardo...) o simplemente darles algún minutillo basura (Rodri o antes de su cesión Luna) va un trecho de lo más largo.

Es evidente que Manzano sólo piensa en el presente, pero el Sevilla lo hace en el futuro. Y mucho. Muchísimo. De hecho, ya hay hasta algún jugador fichado para el año que viene. Y ahí está cavando su propia fosa el jiennense. Estoy convencido de que ni siquiera obteniendo plaza Champions se le renovará. La afición no entiende lo que hace. No lo entiende. Ha necesitado de la llegada de Medel y Rakitic para medio arreglar la marcha del equipo, cuando su antecesor Jiménez, criticadísimo, hizo al mismo tercero con los mimbres que Manzano fue incapaz de explotar en condiciones.

Y para colmo no cuenta con nadie del filial, cuando posiblemente estemos ante la mejor generación en décadas de nuestra cantera. Dos veces campeones de copa en juveniles, aspirando al ascenso a Segunda y jugando al fútbol de un modo excelso. Y el tío no tiene la valentía de poner a ni uno. Pero ni de hacerlos debutar para que vayan cogiendo experiencia. Con la falta que le va a hacer al Sevilla que esos jugadores rindan pronto a su mejor nivel en el primer equipo, ya que es muy probable que las apreturas económicas el año que viene sean importantes por culpa de que nuestro entrenador no ha sido capaz de cumplir con los objetivos marcados.

Igualito que Guardiola. O que Wenger. O que Van Gaal.

miércoles, 6 de abril de 2011

La ambición del Schalke 04 es lo que necesitamos

Anoche me entretuve en ver el mejor partido que se disputaba ayer de los cuartos de final de la Liga de Campeones. Me refiero, naturalmente, al Inter de Milán - Schalke 04 (se llama así, no Schalke de Raúl como algunos nos quieren hacer creer allá por el centro de la meseta). Y os aseguro que no me defraudó. Vaya partidazo. Vaya soberaba paliza que les pegaron nuestros amigos de Geselkirchen a los actuales campeones.

El Schalke 04 tiene este año un gran equipo. Aparte de Raúl, cuenta en sus filas con Neuer, el portero titular de la selección alemana, Jurado, Huntelaar (que ayer no jugó), Edu, Farfán (quien fuera pareja atacante de Koné en el PSV Eindhoven)... Pero es que se enfrentaban al todoposeroso Inter, al equipo que el año pasado hizo la del Barcelona de la tamporada anterior y lo ganó todo, Liga, Copa, Champions y Mundialito de Clubes. El equipo de los Julio César, Maicon, Zanetti, Chivu, Materazzi, Snejder, Milito, Eto'o, Motta, Cambiasso, Zanetti, Stankovic.... Por cierto, vaya golazo que marcó Stankovic en el primer minuto de juego, con una volea casi desde el centro del campo. No un voleón, una volea. De lo mejorcito que he visto en mi vida.

Bueno, pues a pesar de jugar contra este mastodonte, en San Siro, y de encajar un gol en el primer minuto, nuestros amigos de Geselkirchen acabaron ganando por un escandaloso 2-5 y ya tienen pie y tres cuartos en las semifinales de la Champions. Nada menos. El equipo del que vino Ivan Rakitic. A suizo-croata ya lo conocemos aquí. Ya tiene que ser bueno el Schalke para que, aun dejándolo ir, sigan haciendo la espectacular temporada que están haciendo. Al menos en Champions. Y tras destituir al entrenador hace casi nada por motivos extradeportivos. Para quitarse el sombrero.

Por cierto, que el puesto de Rakitic en el Schalke 04 lo ocupa ahora el ex atlético Jurado. Es que estos del Atlético son la leche. De modo que dejan de ir a Jurado, no logran convencer ni a Rakitic ni al Schalke 04 y el jugador se viene al Sevilla por poco más de dos millones de euros, y ellos se gastan siete en un tal Elías. Cuando Monchi (o cualquiera) lo hace mal, hay que criticarlo. Por supuesto. Pero, dicho eso, a uno siempre le queda el consuelo de los tontos: siempre hay alguien que lo hace peor. Y además, hay otros que lo hacen incluso mucho peor que los que lo hacen peor.

Pues bien, viendo el partido, no pude evitar acordarme del Sevilla. Es que no lo puedo evitar. El Schalke ganó anoche porque la ambición que demostraron fue extraordinaria. Se fueron a por el partido sin importarle el rival, el estadio, el ambiente, al gol encajado en el primer minuto, el segundo gol que recibieron despues de empatar... les dio igual. Jugaron a lo suyo, se fueron arriba sin contemplaciones y le dieron un baño al rival que tenían enfrente. Daba igual el que fuera. Al actual campeón de todo incluso. Y me acordé del Sevilla porque esa es la ambición que tenemos que demostrar para aspirar al cuarto puesto. El domingo jugamos en Mallorca, y nos debe dar igual que, como dice el tal Webó, el ambiente allí vaya a ser de lo más desagradable para Manzno (y por ende para el Sevilla). Nos debe dar igual el rival, el estadio, la presión, lo que hagan los otros equipos... todo. Igual que no hace tanto tiempo, unas temporadas atrás, cuando jugábamos con esa ambición y si no llega a ser por aquel árbitro (en Mallorca precisamente) también lo hubiésemos ganado absolutamente que todo. Que eso que hizo el Schalke anoche de ganar por goleada en el campo de uno de los mejores equipos del mundo es algo que nosotros también hemos hecho en ocasiones anteriores. No hace tanto. En aquella temporada para ser exactos.

Y anoche, viendo el partido, tuve claro cual debe ser el camino. Aun sin Kanouté, que se nos ha lesionado. Da igual. Con la actitud que tuvo ayer el Schalke, la misma que teníamos nosotros en aquella otra época, todo es posible. Absolutamente todo.

Por último, quisiera hacer una mención acerca de Raúl. No exagero si digo que probablemente sea el jugador que peor me cae del mundo. Quizás sólo por detrás de Cristiano Ronaldo. Pero mientras en el caso de este último es por culpa de su propia actitud (sólo eso suficiente para que me caiga tan mal, a pesar de que haya otros muchos motivos), en el caso de Raúl es por la insoportable paliza que nos pegan continuamente año tras año respecto a él desde los medios de comunicación. Y eso no es culpa de él. De hecho, pocos jugadores de los considerados históricos han aceptado con tanta dignidad su propia decadencia. Y eso que podría haberse aprovechado para sus propios intereses de la indignante defensa que de él hacían (y siguen haciendo) desde la prensa. Nunca dijo una palabra más alta que otra respecto a sus ausencias en la selección, y tampoco de su suplencia en el Madrid. Y cuando le llegó el momento, se negó a ser un dinosaurio cobrando por no hacer nada, se fue a un club de menos categoría y ahora triunfa allí. No sólo ha batido el récord de máximo goleador de la historia de la Copa de Europa, sino que está liderando al Schalke, por ahora hasta las semifinales de la Champions.

Que lo cortés no quita lo valiente.

O dicho de otro modo, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Nota post post: Me han dicho que el Real Madrid le ha ganado por goleada al Tottenham. Bien, a ver si así reservan menos este fin de semana en su partido contra el Athletic de Bilbao. Y respecto a los ingleses, esos fueron los que nos robaron al entrenador más laureado de la historia del Sevilla cuando aún velábamos a nuestro añorado Antonio Puerta. Unos indignos que compran con dinero a otro indigno que se deja vender por dinero. Que les den.

martes, 5 de abril de 2011

Ojito con el Athletic de Caparrós

En los últimos días parece que se extiende entre el sevillismo la idea de que aún es posible alcanzar la cuarta plaza que da derecho a disputar la previa de la Liga de Campeones. Hasta hace muy poco, eso era cosa de ilusos y soñadores, pero la imagen que está dando el equipo, unida al calendario que tiene por delante el Villarreal, está disparando las ilusiones de muchos. Yo el primero.

Sin embargo, hay algo en lo que me gustaría incidir en un empeño por ser lo más realista posible. Todos vemos al Villarreal como gran rival, como el equipo al que se puede dar caza, toda vez que tienen un calendario difícil, que disputan también la Europa League entre medias y que han de visitarnos dentro de tres jornadas. Pero ojo porque hay otro contrincante en esa lucha del que aún no he oído hablar a nadie, y es el Athletic de Bilbao, que ayer ganó con solvencia al Almeria en el Estadio de los Juegos del Mediterráneo, y que se han puesto quintos, relegándonos a nosotros a la sexta posición aun empatados a puntos.

Es cierto que los vizcaínos reciben al Real Madrid la próxima jornada, pero está por ver qué van a hacer los de Mourinho, ya que parece que han dado la liga por perdida y además disputan en estos días la eliminatoria de cuartos de la Champions, su gran objetivo en adelante. Es una verdadera incógnita las prestaciones que los capitalinos ofrecerán. Y no me extrañaría que reservaran todo lo reservable en ese partido con vistas a pasar a semifinales de la máxima competición continental.

Para colmo, los siguientes partidos del Athletic son contra Osasuna y Real Sociedad, y ya sabemos cómo se las gastan los equipos vascos y navarros cuando uno de ellos se juega algo. Luego, el calendario de los de Caparrós se vuelve un poco más liviano, con enfrentamientos contra Español, Levante, Deportivo, Málaga y Rácing.

Lo que yo temo es que se cumpla eso de que "a río revuelto, ganancia de pescadores", es decir, que los vizcaínos se aprovechen del trabajo del Sevilla en su empeño por reducir diferencias con el Villarreal. Si se cumplen nuestros sueños y el 24 de abril, al terminar el Sevilla - Villarreal, nos quedamos a 3 puntos de los castellonenses, puede resultar que el Athletic haya hecho lo propio si consigue ganar a Real Madrid, Osasuna y Real Sociedad. Además, ellos estarían delante de nosotros porque nos ganan en el goal average. Incluso, en caso de triple empate, y pase lo que pase en el Sevilla - Villarreal, serían estos últimos los que quedarían por encima de todos.

Por tanto, y si queremos ser realistas y soñar con algo de verdad factible, bien haríamos con echar un ojo a lo que hace el Athletic de Bilbao. Yo no quiero ser un soñador ni un visionario. Sólo quiero mantener una ilusión. Pero una ilusión de verdad, no un hablar por hablar de lo que al final sólo saque una decepción.

lunes, 4 de abril de 2011

El primer paso ya se ha dado

Hay quien dice por ahí que la jormada ha sido redonda para el Sevilla. Y no diré que no, porque lo ha sido, pero yo lo único que le pedía a la misma era que el Barcelona ganara al Villarreal (algo nada del otro mundo) y que el Sevilla ganara al Zaragoza, que tampoco es pedir la luna. Respecto a lo demás, derrota del Español (que nos viene genial), victoria del Atlético (que ni fu ni fa), y a ver qué hace hoy el Athletic, que es el equipo al que yo más temo de todos los que nos rodean.

Lo cierto y verdad es que ya somos quintos. Mañana puede que seamos sextos, pero, en el peor de los casos, empatados con el quinto. Ya estamos en puestos UEFA (sin rondas previas). Para conseguir ese objetivo, sólo nos queda mantener el tipo. Dependemos de nosotros mismos. Ya podemos mirar para más arriba.

La verdad es que me desconcierta un poco que un sector de la afición que todos los domingos canta eso de "dicen que nunca se rinde" sigan mirando de reojo a los que aún creen en la gesta de lograr un puesto Champions. No sé qué problema hay con soñar, con tener ilusión, con mirar hacia adelante. Puede que se trate de un mecanismo de defensa para evitar llevarse un disgusto si al final no se consigue. Me consta que la inmensa mayoría de esos (por no decir todos) se llevarían un alegrón del quince si se logra el cuarto puesto, eso no lo puedo negar porque sería absurdo. Pero sinceramente creo que ayudaría mucho al equipo ver a toda una hinchada volcada con la causa y unida en esa ilusión tan grande.

Como le ocurrió al Madrid aquel año en el que se conjuraron para ganar la liga cuando nadie daba un duro por ellos. Apelaron al espíritu de Juanito, a la fe en si mismos, a la grandeza del Madrid, a la historia, un poco de aliño mediático, mucho de robos arbitrales a los rivales (¡ay! ese Mallorca - Sevilla de finales de la 2006/2007), una afición enfervorizada, unos jugadores embravecidos por todo ello y al final... título de liga.

¿Por qué no podemos nosotros hacer eso?

Yo creo en ello. Desde este blog se va a apoyar la causa con entusiasmo. Y si no se consigue, criticaré todo lo criticable. Pero ahora mismo...

Una vez dado el primer paso, lo siguiente que pido es que el Sevilla gane en Mallorca y que el Villarreal pierda en Mestalla. ¿Pido mucho? A ver, es evidente que es más fácil que el Barcelona gane al Villarreal que lo lo haga el Valencia. Y también es más fácil para nosotros ganar al Zaragoza en casa que hacer lo propio con el Mallorca en el Ono Stadi (se llama así ¿no? Es que a ese estadio yo lo he conocido también como Luis Sitjar y Son Moix, y claro, uno acaba por hacerse un lío). Pero, a pesar de eso, no se trata de dos resultados sorpresivos o inverosímiles. No pido tanto, la verdad.

Y después de eso, a seguir soñando. Si se dan esos resultados. Y si no, pues a amarrar el quinto puesto. Se dice siempre que el equipo que juega a empatar acaba perdiendo. Pues de la misma forma, será más probable acabar quintos si apuntamos al cuarto que si no lo hacemos.

Os voy a ser sinceros. Para mí, el fútbol es una vía de escape de las dificultades de la vida. Yo necesito ilusionarme con el fútbol porque, si no, el pesimismo general de la situación que estamos viviendo me invade. Por eso me agarro como a un clavo ardiendo a esto. No es por otra cosa. Quiero creer que somos capaces de hacerlo. Quiero sentir esa ilusión. Quiero llevarme toda la semana haciendo cuentas de la lechera mientras espero el partido del sábado contra el Mallorca. Eso es lo que quiero. A mi el fútbol no me da de comer. Mi vida sigue siendo la misma gane o pierda el Sevilla. Pero la afronto de distinta manera si mantengo esa ilusión. Si pienso en esas cosas, no lo hago en otras que amargan la existencia.

Por eso soy así de optimisa. O trato de serlo. Y no voya a permitir que nadie me quite eso.

Si es de lo poco que tengo.

viernes, 1 de abril de 2011

¿Y si lo del cuarto puesto no fuera tanta quimera?

Por lo que voy a escribir hoy, es posible que me llamen sevillista "oficialista", o "de sevillómetro alto", o "borrego", "iluso", "soñador", o cualquiera sabe qué otras cosas. No soy nada de eso, nunca me he encorsetado en un grupo homogéneo ni he admirado a nadie hasta el punto que condicione mis opiniones.

Y lo voy a escribir a pesar de que hace apenas un par de semanas me parecía una quimera que el Sevilla lograra la clasificación para la Liga de Campeones. Tras la derrota contra el Athletic, crei estar convencido de que a lo máximo que podíamos aspirar este año era a meternos en la UEFA, aunque fuera a través del séptimo puesto. Y mucho más sabiendo que eran Barcelona y Valencia nuestros siguientes rivales.

Pero las cosas han cambiado, mira tú por donde. Y esta mañana me ha dado por echarle un vistazo al calendario, y ya ves qué cosas, mi opinión ha variado de un modo radical. Ahora sí pienso que podemos aspirar a meternos en Champions. No vía directa a través del tercer puesto, sino para la disputa de la previa a la que se accede mediante el cuarto. Y no hablo de posibilidades matemáticas o ecuaciones logarítmicas de la lechera. Hablo de algo que, no sin dejar de ser compicado, es bastante más factible de lo que algunos se creen. Al menos lo suficiente como para luchar por ello en las próximas cuatro jornadas. Y me explico.

Atención al calendario que tiene por delante el Villarreal (nos saca 12 puntos) en el próximo mes: Barcelona (casa), Valencia (fuera), Zaragoza (casa) y ... ¡ta chan! Sevilla (fuera, o sea en nuestra casa). Y eso aliñado con la eliminatoria de cuartos de final de la Europa League contra el Twente, el actual campeón de la Liga Holandesa y que hoy día ocupa la segunda posición de la misma, a un punto del líder (PSV) y cinco por encima del tercero (Ajax). Un rival lo bastante asequible como para considerarse favoritos, pero lo bastante complicado como para no poder despistarse ni un pelo.

Mientras, nosotros jugamos contra Zaragoza en casa y visitamos Mallorca y Getafe. No es fácil. No está chupao. Tiene su cosa, su miga, pero el Sevilla es capaz de ganar esos tres partidos. Sobre todo el Sevilla de Medel y Rakitic, de Navas y Perotti recuperados y de Negredo enchufado. El anterior, el de hace unas semanas, no lo sería tanto.

¿Es una quimera pensar que el Sevilla puede ganar esos tres partidos? ¿Es una quimera pensar que el Villarreal puede perder en casa con el Barcelona y también en Mestalla? Sobre todo teniendo en cuenta que por esas fechas se tendrá que enfrentar al Twente en algo tan estimulante e ilusionador como unos cuartos de final de la UEFA. ¿Qué nos van contar a nosotros? Que no digo que todo esto se vaya a producir, pero nadie me podrá negar que una quimera no es.

Y para no ser demasiado exagerado, acepto que ganarán al Zaragoza en el Madrigal.

Pues bien, si todo esto se cumple, el Villarreal se plantará en el Ramón Sánchez Pizjuán con seis puntos de ventaja sobre el Sevilla. Y si el Sevilla le gana (¿es eso una quimera?), esa ventaja quedará reducida a tres. Y si el Sevilla le gana por dos goles, también le superará en el goal average. Y quedarán aún cinco jornadas por disputar.

¿Superar tres puntos en cinco jornadas es una quimera?

No, ¿verdad?

Pues esperemos al fin de semana del 24 de abril (que es cuando se juega el Sevilla-Villarreal) para decidir si el Sevilla tiene opciones de verdad o no de clasificarse para la Liga de Campeones. Porque condiciones para que se de un vuelco a la situación las hay. Luego se dará o no, pero a día de hoy, condiciones las hay. ¿Nos vamos a rendir? ¿No vamos a quemar las naves?

Y no hablo de quimeras ni de sueños. Hablo de cosas que se pueden dar. Es complicado, pero se puede dar. No sería nada del otro mundo ni algo tan sorpresivo.

Esdo sí, como en todo, hay un pero a todo esto. Y ese pero lo protagoniza el Real Madrid. Joder, con los de la capital, siempre jodiendo hasta sin quererlo.

Resulta que, después de ese partido contra el Villarreal, tanto los de Castellón como nosotros tenemos un calendario más o menos asequible (puede que el nuestro sea un pelín más complicado, pero no demasiado), salvo por el partido que ambos tenemos que jugar contra el Real Madrid. Lo que pasa es que nosotros lo jugamos en la jornada 35, cuando los madridistas aún pueden tener opciones matemáticas al título, mientras que ellos lo juegan en la 37, cuando seguramente el Barcelona ya sea matemáticamente campeón de liga. No creo que, en estos supuestos, el empuje de los de la capital sea el mismo contra nosotros que contra el Villarreal.

Pero en fin, lo importante es que este mes de abril que hoy iniciamos puede ser de lo más interesante. Tenemos una bonita oportunidad. Tenemos que ganar nuestros partidos y que la suerte nos acompañe un poquito. No es necesario un milagro, pero sí que nos acompañe un poquito.

Y no creo que esto sea ser un iluso.

Ya veremos qué ocurre luego, pero esperemos al 24 de abril para hablar de nuestras opciones.

Curiosamente, el 24 de Abril es el Domingo de Resurrección.

Qué cosas, ¿no?

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