lunes, 30 de julio de 2012

Malditos ignorantes

Comunicado del Sevilla FC

"Hedwiges Maduro será sometido a unas exhaustivas pruebas tras habérsele detectado una anomalía congénita en el corazón. Se trata de un hallazgo casual realizado en el curso de una exploración complementaria y que no es posible detectar en exploraciones convencionales. Por ello, el jugador será sometido a nuevas pruebas para valorar el alcance de esta alteración y las posibilidades terapéuticas. El club convocará una rueda de prensa para explicar con más detalles la situación".

Mi padre murió hace dieciocho años por una anomalía congénita en el corazón. Él tenía cuarenta y nueve años. Yo, diecinueve. Dicha anomalía es detectada hoy día a los niños que la tienen nada más nacer, en las pruebas rutinarias que se hacen a todos los neonatos antes de darles el alta. Y se cura con una intervención de lo más simple, sin demasiado riesgo. Casi sobre la marcha. Cuando mi padre nació, eso no era así. Se detectaba, sí, pero no se curaba. La persona tenía que vivir con ello. Unos aguantaban más, y otros menos. Mi padre, sin embargo, siendo médico como era, siempre estuvo atento a la evolución de la técnica empleada para su curación. Al principio no la había, luego era muy arriesgada, más tarde menos, pero había que irse al extranjero. Posteriormente se comenzó a emplear en España con cierta seguridad..., y para cuando, por fin, se podía hacer aquí sin demasiados problemas y él decidió operarse, su corazón ya estaba demasiado desgastado después de 49 años funcionando con esa malformación y no lo resistió. Murió al día siguiente de la operación. 

Por cierto, antes de seguir, mi hijo también nació con un problema cardíaco. No tenía nada que ver con el de mi padre, eso sí. A mi hijo le hicieron una infinidad de pruebas médicas antes de darle el alta porque fue prematuro. Pero una infinidad, estuvo cerca de un mes en el hospital desde que nació hasta que lo pudimos llevar a casa. Bien, pues esa problema congénito se lo descubrieron posteriormente. En una consulta pediátrica rutinaria. Le hicieron un seguimiento y finalmente su cuerpo corrigió la anomalía con el tiempo sin necesidad de intervenir. De haber sido necesario, se hubiera hecho sin mayores complicaciones. Afortunadamente, no hizo falta. 

Volviendo a lo de mi padre, gracias a Dios, aquel dolor lo tengo más que superado. Cuando recuerdo aquellos días, ya no siento pena. Lo que me da pena es que mi hijo no tenga abuelo, pero el hecho de que mi padre no esté ya no me trastorna. Me acuerdo de él de manera positiva, no lastimosa. Y os aseguro que me acuerdo. No exagero si digo que sueño con él al menos una vez por semana. Y los sueños se producen en el presente, en escenas de hoy día, como si estuviera entre nosotros. Evidentemente, mi padre está conmigo. En alma, en espíritu, llamadlo como queráis. Hay un dicho que asegura que nadie muere si permanece en el recuerdo de alguien. Es absolutamente cierto. 

Sin embargo, hay una cosa de aquellos días que sí que me sigue trayendo malos recuerdos. Y no por pena, sino por enfado. Me refiero al inmenso daño que mucha gente me hizo por hablar más de la cuenta. Gente que se supone que quería a mi padre, que estaban allí para acompañar, para ayudar, para consolar.... Gente que se dedicó a opinar, sin tener ni puta idea de nada, acerca de lo ocurrido, de le que se debería haber hecho y de lo que se debía hacer en adelante. Gente que decía que mi padre no se debía haber operado, que no hizo bien haciéndolo. No sabían que, de no haberlo hecho, podría haber muerto súbitamente en cualquier momento, por ejemplo, conduciendo su coche y puede que matando de paso a otras personas. No sabían, pero se permitían el lujo de opinar aún con el cuerpo presente. 

Malditos ignorantes. 

Gente que se metió desaforadamente con los médicos que operaron a mi padre, incluso algunos diciendo que les iban a denunciar por negligencia, cuando esos médicos eran amigos de él, compañeros de trabajo, y estaban allí también, hundidos después de ver cómo un ser querido se les había ido de entre las manos. 

Malditos ignorantes también. 

Gente que me dijo que tenía que dejar de estudiar para hacerme cargo de mi casa sólo porque soy el hermano mayor. Y que comenzaron a mirarme mal por el hecho de no hacerles caso. Por si no tenía bastante ya.... Acabé terminando dos carreras, aprendiendo dos idiomas y haciendo un posgrado en el extranjero. ¿Sabéis por qué? Porque el colegio de médicos otorga becas a los estudiantes huérfanos de médicos. Grandes becas, lo suficiente como para poder seguir estudiando y que tu familia no lo sufra en el bolsillo. Ellos no lo sabían y me miraban mal. Ahora soy yo quien les da la espalda. Les aborrezco. 

¡Qué asco! ¡que atrevida es la ignorancia! 

Hay incluso quien me considera un mal hijo por no haber honrado a mi padre estudiando lo que él (medicina), o por no haberle puesto su nombre al hijo que tuve hace tres años. Ellos no saben que, no mucho antes de morir, mi padre se sentó a hablar conmigo y tuvimos una eterna charla que duró horas. Entre otras muchas cosas, hablamos de lo que quería hacer con mi vida y, en ese sentido, me dijo que estudiar medicina es una locura si no tienes absoluta vocación por ello. Por tanto, que comprendía que me hubiese decidido por otra cosa. Según él, un estudiante de medicina sin vocación acaba en fracasado, en infeliz o en mal médico. Es una profesión muy dura que no se sobrelleva sin más. De esa conversación no tenían ni idea los malditos ignorantes. Ni falta que hace. ¿Qué necesidad tengo yo de ir pregonando lo que yo hablo con mi padre en confianza?

En esa charla, y a modo de anécdota, me dijo entre risas que, por favor, no pusiera a mi hijo el mismo nombre que yo tengo. Que es igual al que tiene él. Que con dos rafaeles ya hay bastante. Tampoco saben de eso los malditos ignorantes. 

Con el tiempo, entendí que, en aquella charla, mi padre se estaba despidiendo de mi. Aunque fuera por si acaso la operación no salía bien. Cada vez que pienso en eso, me acuerdo de como aborrezco a esos putos ignorantes que tanto hablaron, tanto opinaron sin saber y tanto daño me hicieron. 

Esos malditos ignorantes siguen por aquí, la mayoría aún viven. Y yo les doy la espalda. Son personas cercanas. Algunos mucho. Incluso, el resto de mi familia aún se pregunta qué coño me pasa. ¿Por qué no quiero saber nada de ellos? Y yo se lo explico, aunque no me acaban de entender. Dicen que de eso hace ya mucho, que no se puede guardar tanto rencor. Que tampoco es para tanto. Bien, puede ser. Igual estoy marcado por un trauma de la adolescencia. O igual soy así de mala persona, me da lo mismo. Yo soy así y así siento las cosas. Supongo que no se puede perder a un padre de adolescente y que no te deje ninguna secuela. 

Pues bien, con lo que ha ocurrido con Maduro este fin de semana, aquella secuencia de hechos ocurrida hace dieciocho años ha vuelto a mi mente. Otra vez, un problema cardíaco y, otra vez, gente opinando con total impunidad sin tener ni idea de lo que dicen. Afortunadamente, no hay muerte de por medio, seguramente gracias a la sensacional labor de los médicos del Sevilla. ¿Sabéis lo primero que pensé cuando supe lo del holandés? Que si Dani Jarque hubiera fichado por el Sevilla, hoy estaría vivo. Tal cual lo digo. Y a continuación me pregunto cuántos jugadores habrá por ahí con problemas ocultos que no salen en los reconocimientos médicos. Reconocimientos que le hicieron a Maduro en el Ajax, en el Valencia y en la selección holandesa. Nadie dio con ello, sólo en el Sevilla. ¿Y la culpa es de los médicos del Sevilla por dar el OK al fichaje para después ver un problema cardíaco?

Porque ¿alguno de esos que opinan tan libremente sabe qué cantidad de patologías cardíacas puede haber? ¿Cuántas pruebas, completamente diferentes unas de otras, hay que hacer para detectarlas? Como decía al principio, mi hijo fue prematuro, estuvieron un mes haciéndoles pruebas en el hospital, y su anomalía se la vio un pediatra meses después. ¿Eso es culpa de los médicos o es que no es tan sencillo ver según qué cosas? Os aseguro que se trata de lo segundo. 

Entre la noche del sábado y ayer estuve leyendo opiniones sobre el tema y aquel enfado tan terrible que me entró cuando tenía diecinueve años y la gente opinaba sin mesura sobre lo que le ocurrió a mi padre volvió. Gente que habla sin tener ni puta idea de lo que dice. Gente que sentencia, haciendo un ridículo espantoso. Es cierto que basta con pasar de ellos, pero en este tema soy sumamente sensible. Como decía antes, puede que sea por culpa de un trauma adolescente o porque soy así de mala persona. 

Sea como sea, a toda esa gente sólo les digo que son unos malditos ignorantes, que bien podrían estarse callados y que, igual que me pasa con aquellas personas de las que hablaba con anterioridad, yo les aborrezco. 

viernes, 27 de julio de 2012

La mangla

Supongo que a todos os ha pasado alguna vez. Hay ocasiones en las que cualquier cosa que tengas que hacer, te cuesta más trabajo de lo normal. Momentos en los que sólo te acuerdas de lo malo aun sabiendo que, en muchos aspectos, eres un privilegiado. Situaciones en las que todo se ve oscuro, lejano y cuesta arriba. Esa sensación de ser incapaz de seguir caminando, de tener que hacer un ingente esfuerzo para hacerlo. Esa sensación de que todo lo que haces te sale mal. 

Hay quien llama a eso levantarse con el pie izquierdo, aunque los hay muy torpes que caen en el mismo error día tras día. Si es así yo llevo una buena temporada abandonando la cama de ese modo todas las mañanas. Tengo todos los síntomas: la mente embotada, dolores corporales que antes estaban, pero que dolían menos, falta de fuerzas. O mejor, de ganas. Andar arrastrando lo pies, pensar siempre en cosas malas, no poder concentrarse en nada. Hoy empiezan los Juegos Olímpicos, y a mí me importa un bledo. El Sevilla anda conformando la plantilla, pero yo no tengo opinión. Me da igual de todo, no me van a arreglar mis problemas. La economía va y viene como todos los días, pero yo paso. Sé que un simple golpe de mala suerte puede arruinarme, aunque al final siempre salgo adelante. También saldría de dicho golpe, pero ni siquiera lo pienso. Me da igual de todo. Que sea lo que Dios quiera. Alá proveerá. 

Mi abuela me diría que esto es la caló, que mangla a la gente y le deja sin ganas de ná. Pues igual es eso. Igual es la caló, aunque el verano tampoco está siendo para tanto. Además, mi abuela le echaba la culpa de todo al clima. Siempre había una excusa climática para todos los males (y bienes) del mundo. La lluvia provoca dolores de huesos, la caló mangla, el frío te hace sudar (aunque parezca una paradoja), el viento causa dolor de cabeza, la niebla da picor en los ojos... ¡yo qué sé! Una cantidad de secuelas climáticas...

Yo no creo en las posturas a la hora de levantarse ni en las consecuencias de los factores meteorológicos. Pero sí que sé que corren malos tiempos. Y que ya viene de largo. De demasiado largo. Y no me refiero a la manida crisis económica, que a quien diga que peor no se puede estar, le recomendaría que leyera algo llamado II Guerra Mundial, o Guerra Civil que queda más cerca, por centrarse en algo no demasiado lejano en el tiempo. De la crisis saldremos por muchas piedras que nos pongan desde el Gobierno. Pero el ánimo va por otros derroteros. No me encuentro animado. Y ya hace demasiado de eso. 

Motivos los puede haber a miles, pero, por una vez, creo que le voy a dar la razón a mi abuela. La culpa es de la mangla, o sea, del verano. Yo odio el verano. Siempre ha sido así. No me gusta nada, es más, lo aborrezco. El calor me pone de mala hostia, no lo puedo evitar. No sé como combatirlo, y no me digáis "aire acondicionado" porque no me puedo permitir la factura de la luz que llega después de todo un mes con el aparato puesto. Me conformo con un ventilador de los chinos. 

Para colmo, en verano la gente compra menos, con lo que yo gano menos también. Si ya de por si me cuesta llegar a fin de mes, lo de la época estival es para echarse a llorar (es lo que me queda). Por supuesto, no hay vacaciones, no hay descanso. Si resulta que gano menos, ¿cómo voy a cerrar para irme de vacaciones? No va a poder ser, tendré que seguir metido en este zulo, que es como yo veo últimamente el comercio que tengo abierto al público. Lo poco que entre es mejor que nada. Así son las cosas. 

Y aquí dentro me paso las horas, esperando que llegue alguien para consumir, aunque sea un poco. Solo y con muchísimo tiempo para pensar. Demasiado. En otras ocasiones me había entretenido escribiendo o leyendo. Pero la blogosfera anda bajo mínimos y la prensa es lamentable. Todo son malas noticias, desastres, incendios, problemas económicos y todas esas gaitas. Todo malo, todo negativo. Ideal para mi estado de ánimo. 

Y lo de escribir... ¿sobre qué? Con la que tengo encima, ¿acaso creéis que me interesa mucho a quien ha fichado el Sevilla o qué pasa con los deportistas españoles de las Olimpiadas? ¿Qué opinión voy a tener de futbolistas que no conozco o de gente de la que apenas he oído hablar en mi vida?

Corren malos tiempos. Para mí, igual que para mucha gente. Y lo peor de esto no es que lo pasemos mal, que, como decía antes, cosas mucho peores han ocurrido (y ocurren). Lo peor es que nos vengamos abajo, como parece que me está ocurriendo a mí en estas últimas semanas. Que perdamos las fuerzas, que no nos queden para seguir luchando. Que nos conformemos con lo que tenemos y que nos entreguemos. Seguramente, es lo que buscan los que nos han traído a esta situación. Lo que siempre han buscado los gobernantes a lo largo de toda la historia. 

Pero igual no es tan grave y no se trata más que de la mangla que decía mi abuela. Si es así, a nada que llegue septiembre, todo cambiará. 

Septiembre...

¡Qué casualidad! Cuando acaba el verano.

martes, 24 de julio de 2012

Canteranos versus fichajes jóvenes

Cualquiera que me lea habitualmente no podrá poner en duda que soy un acérrimo defensor de la cantera. Estoy absolutamente de acuerdo con Guardiola cuando decía eso de que no es que la cantera del Barcelona sea mejor, es que allí ponen a los chavales. A mí me encantaría que el Sevilla fuera un club de cantera (cosa que, en mi opinión no lo es, o lo es sólo de boquilla) y que los foráneos sólo vinieran a reforzar posiciones clave. Sé que no es así y que difícilmente lo será alguna vez, pero es lo que me gustaría.

Por otro lado, hablando de algo completamente diferente, aunque luego ambos temas se entremezclarán, me gusta mucho la política de fichajes consistente en traer jugadores jóvenes y baratos que puedan revalorizarse. Que dejen mucho fútbol aquí y que luego pasen a dejar el mismo montante en dinero. Equipos como Arsenal o Ajax son maestros en esas artes. El caso de Dani Alves es el más evidente que conocemos, aunque los que le llamaron "futbolista de chiste" aún siguen por ahí regalándonos sus sabias apreciaciones.

Tal y como está el mercado hoy día, con una falta de dinero alarmante que impide hacer fichajes caros ni pagar altos sueldos, tanto el primer modelo como el segundo son muy acertados. Y todavía más, una combinación de ambos. Porque no está reñido lo uno con lo otro. No, si se hacen las cosas bien. En este sentido, el Sevilla parece haber apostado por eso de traer jugadores jóvenes. Muy jóvenes. Aparte de varios fichajes para categorías inferiores, como Alban Bunjaku, fichado precisamente del Arsenal para que juegue en el Sevilla Atlético, se ha traído a Bryan Rabello (en principio también para el filial, aunque creo que no durará mucho ahí) y hoy se ha confirmado la incorporación de Geoffrey Kondogbia.

Llegados a este punto, es imposible no hacer una comparación de ambos jugadores con Luis Alberto y Campaña. Al menos, para mi lo es. ¿Por qué el gaditano está casi cogiendo camino de Barcelona y el chileno tiene la oportunidad que se le niega al otro? ¿Por qué se trae a un medio centro sub'19 francés cuando tenemos al capitán de la sub'19 española?

Vaya por delante que yo me quedaría con los dos canteranos. Y con los jóvenes fichajes, que creo que en la  primera plantilla hay morralla suficiente que echar y dejar sitio a los cuatro. Pero comparando a Luis Alberto con Rabello, tengamos en cuenta que el chileno ya ha sido internacional con su país y titular indiscutible con un equipo con la más alta exigencia en su liga como el Colo Colo. Luis Alberto no tiene nada de eso. Le falta esa experiencia. Que yo se la daba aquí, no me cabe duda, pero le falta.

Y respecto a Campaña y Kondogbia, ambos tienen un perfil muy parecido. Misma edad, mismo número de internacionalidades en categorías inferiores con sus respectivos países..., pero la diferencia es que el francés ha sido titular indiscutible con el Lens, de la Ligue 1 francesa (ha jugado 34 partidos la temporada pasada) y Campaña, no. A Campaña le falta esa experiencia. ¿Y por qué no se le da aquí? ¿Por qué no le ponen?

Pues no lo sé. De verdad que no lo sé, y es algo que me come por dentro. Me cabrea muchísimo. Pero después de oír a Marcelino, a Michel y, sobre todo, a Pablo Blanco hablar de él en los mismos términos, igual tendremos que convencernos que, por mucho que el chaval sea muy bueno, igual es que no se toma el asunto lo bastante en serio como para acabar triunfando. Es cierto que el año pasado hubo jugadores que deambularon por el campo mientras el canterano veía los partidos desde el banquillo. Y acepto que igual se trata de un empecinamiento de entrenadores que vienen de fuera de Sevilla como Marcelino y Michel. Pero cuando Pablo Blanco, nada menos que Pablo Blanco, también dice lo mismo... ya me da que pensar.

Yo no soy muy amigo de las cesiones, nunca me han gustado, pero no vería del todo mal que Campaña saliera. Si es verdad lo que dice Pablo Blanco, no estaría mal. Preferiría tener un entrenador con agallas que fuera capaz de coger al chaval y meterlo, aunque fuera a hostias, por el camino correcto. Pero el Sevilla, una institución de la grandeza del Sevilla, no puede quedarse parada esperando a que un chavalín adolescente se caiga del guindo. No puede dejar pasar oportunidades como las de Rabello o Kondogbia sólo porque sus fichajes ocupen un espacio que debería ser para dos chavales de la cantera. Por el Sevilla han pasado varios entrenadores últimamente y ninguno ha confiado en ellos. Eso me da que pensar. En verdad pienso que ninguno ha tenido agallas, pero luego se me vienen a la cabeza las palabras de Pablo Blanco...

Es que Pablo Blanco sabe un poco de cantera, creo yo. Y poca gente en el mundo, aparte de sus familias, les tendrá tanto cariño a los canteranos como él.

sábado, 21 de julio de 2012

El bulo de la loperización

Es increíble hasta donde puede llegar una falacia si es repetida por muchas personas a la vez desde distintos lugares. 

Cuando hace unos años el Sevilla paseaba un titulo tras otro por las calles (y el río) de la ciudad que da nombre al club, una parte de la prensa deportiva aplaudía porque no tenían más remedio, pero en el fondo de su ser se lamentaban, y mucho, porque con la enorme diferencia que se había creado entre Sevilla y Betis, eso de la eterna rivalidad, los derbis, la liga particular, etc. que tanto vendía, iba a dejar de tener ningún sentido. La ciudad pasaría a tener un equipo grande y otro pequeño y ellos ingresarían menos dinero o tendrían que buscarse otros morbos que vender. 

Desde entonces, y la pasada campaña tuvimos clarísimos ejemplos, han intentado por todos los medios desprestigiar al Sevilla y tratar de igualarlo con el Betis. Lo primero ha sido sistemático y todos hemos sido testigos de ello. Y lo segundo era muy complicado estando el Betis en Segunda, pero desde que volvió a la máxima categoría, el bombardeo ha sido incesante. Que si el NO de Marcelino, que si el liderato del Betis del principio de Liga, que si vuelve la liga particular en vista de la mala temporada del Sevilla, que Rubén Castro y Beñat a la selección para igualar a los Navas y Negredo, que vaya la que nos liaron con aquella jornada en la que se llegaron a poner por encima, que vaya triunfo histórico del Betis en el Sánchez Pizjuán..., un horror. Una constante e incesante batería de argumentos (la mayoría de ellos peregrinos) para convencer al personal de que Betis y Sevilla están a la misma altura. 

Y el colmo es lo de la "loperización" de Del Nido y el riesgo de "creaturización" de la afición del Sevilla. Yo creo que la deferencia entre Del Nido y Lopera es tan abismal que compararlos insulta la inteligencia. Por eso me ha sorprendido tantísimo que los Biris hayan utilizando este mantra en su comunicado. Me ha sorprendido una barbaridad. No me explico cómo ellos, precisamente ellos, han caído en las redes desplegadas por esos que pretenden igualar a Sevilla y Betis. Supongo que lo han hecho para hacer daño al presidente, no porque ellos se crean lo que dicen. Ya digo que si verdaderamente piensan así, es para quitarse el sombrero ante los que comenzaron con ese bulo porque el éxito obtenido sería escandaloso. 

No voy a entrar a explicar pormenorizadamente por qué pienso que no pueden ser comparables ambos personajes, pero mi opinión se parece muchísimo a esto que escribe el Sr. Borrego en el blog de Jesús Creations. No es necesario redundar más. 

Hay muchísimas cosas por las que se puede criticar a Del Nido. Muchísimas. De la misma forma que hay otras por las que se le puede elogiar. Nuestro presidente es una de esas personas que no dejan indiferente a nadie. A mí, por ejemplo, esa imagen arrogante que da me chirría, no me gusta. Yo nunca sería amigo de alguien con esa forma de ser. Vamos, que no me cae bien. Sin embargo, sé reconocer todo lo bueno que ha hecho. Y, de igual manera, es necesario decir lo que hace mal para evitar que lo siga haciendo y todo ello redunde en el bien máximo que todos buscamos: el Sevilla F.C. 

Pero hablar de "loperización" es una estupidez. Es seguirle el juego a gente que nos desea el mal. Es pegar tiros en el blanco equivocado. Si lo que queremos es señalar lo que se está haciendo mal para corregirlo, no podemos perder el tiempo hablando de loperizaciones. Más que nada porque eso es lo que le va a quedar a la gente en la mente y lo que la prensa (la mayoría) va a resaltar, cuando eso, precisamente eso, es mentira. Además, al ser eso en lo que todo el mundo se va a fijar, no van a prestar atención a lo que de verdad se está haciendo mal, con lo que no se corregirá. 

Yo estoy completamente conforme con que quien conozca algún defecto o error lo haga público. Es más, lo creo necesario, imprescindible mejor. Pero que se le siga el juego a estos señores que sólo buscan desprestigiar al Sevilla para igualarlo con un club inferior como es el Betis me parece lamentable. Y que eso se haga desde el mismísimo corazón del sevillismo, pues mucho más. 

jueves, 19 de julio de 2012

Que los justos hagan pagar a los pecadores

Al final, las medidas que el Consejo de Administración del Sevilla ha tomado respecto al asunto de Gol Norte han sido más livianas de lo que esperaba. Me alegro. Me alegro mucho porque me esperaba lo peor. Son medidas incómodas, van a inoportunas a mucha gente, paradójicamente a la gente que con más entusiasmo anima y apoya al equipo. Pero no hay nada de eso que algunos auguraban de que iban a echar a los Biris del Sánchez Pizjuán. Eso hubiera sido una aberración, pero yo ya me espero cualquier cosa de cualquier persona. Hace mucho que me fío bastante poco del resto de la Humanidad. 

Por supuesto, las reacciones al comunicado han sido de lo más variopintas. Y, por supuesto también, (esto que voy a decir estaba absolutamente convencido de que ocurriría), los ha habido que han aprovechado el momento para volver a cargar sobre la directiva, para poner en duda la eficacia de las medidas, para, en definitiva, seguir desprtestigiando a los que mandan en el club. Vamos a ver, yo acepto sin ningún reparo que haya personas a las que no les guste el modo en el que se hacen ciertas cosas en el club. Y que lo digan en público, por supuesto, faltaría más. Eso es de cajón. Pero la obsesión que algunos parecen tener les pierde sin remedio. Hay asuntos en los que hay que ir de la mano. Hay cosas que están fuera de opiniones y apreciaciones. O deben estarlo. Y la violencia es una de ellas. Cualquier cosa que haga el club para combatir la violencia debe recibir el apoyo de todos. La única crítica que se debería verter sobre las mismas es que se quedan cortas. Si acaso. Si una persona mata a otra, por muy mal que te cayera el asesinado, lo normal es que se apoye a la justicia para que condenar al asesino. Es una exageración, pero es un ejemplo drástico de lo que digo: hay cosas ante las que todos debemos ir de la mano, más allá de cómo te caigan o te deje de caer según qué personas. O de cual sea la opinión de cada uno acerca de los actos de dichas personas. 

Pero es que voy aún más allá. Este caso que nos ocupa va más allá, porque todas esas medidas dejarían de ser necesarias sólo con que se publicara la lista de la que hablaba ayer. Si los que conocen a los violentos (que los conocen) les señalaran, si los denunciasen, si les dijeran al club, a la Policía o a quien fuera quiénes son, al día siguiente quedarían apartados y todo este follón que se ha formado desaparecería de inmediato. Todas estas medidas, y su dudosa efectividad también, son el desesperado intento de una directiva por controlar a un grupo de imbéciles que, refugiados en un colectivo que no comparte su forma de actuar, llevan a cabo acciones violentas que no dejan de costar dinero y desprestigio a la entidad. Y es cierto que los Biris no son eso. Es verdad que no se puede generalizar. Que no se puede catalogar a un colectivo de 2.000 personas por lo que hacen 50. Y mucho menos a toda la Grada Baja de Gol Norte. Pero es que ese colectivo de 2.000 personas conoce a esos 50. O a buena parte de ellos. Sabe quiénes son y yo aún me pregunto por qué no les señalan cuando por culpa de ellos se está estigmatizando a todo el colectivo y se está haciendo mucho daño a lo que tanto defiende dicho colectivo: al Sevilla FC. 

Es cierto que con las medidas del club, van a pagar justos por pecadores. Pero es que este problema se solucionaría simplemente con que esos justos denunciaran a esos pecadores. Que les denuncien. Que lo hagan, y se acabarán las medidas. 

Repito, aún me pregunto a qué esperan para hacerlo. 

miércoles, 18 de julio de 2012

¿Donde está la lista?

Lo que está pasando alrededor del Sevilla en los últimos días es verdaderamente lamentable. Después de los incidentes acaecidos en Rota, y atendiendo a las manifestaciones de unos y otros, directivos, Biris y aficionados, me llevo las manos a la cabeza. 

En un principio achaqué a un calentón el hecho de que Del Nido dijese lo que dijo sobre la peña. Fueron unas palabras robadas por esos periodistas que más que información, buscan la polémica. Y si es contra el Sevilla, pues mucho mejor. Sin embargo, ya han pasado varios días y no ha habido matización. Sé que esta tarde se emitirá un comunicado y que en él es posible que se baje un poco la tensión, pero mucho me temo que no será así. Es más, apostaría justo por lo contrario. Espero equivocarme. Lo que está claro es que no se puede generalizar. Que los violentos son violentos, pero que los Biris no son esa gente. Puede que esa gente se camufle entre los Biris para hacer sus cosas, pero los Biris como generalidad no son eso. 

Por otro lado, me escandaliza sobre manera ver cómo hay gente entre la afición que, con tal de cargar contra la directiva, son capaces hasta de justificar la violencia. Me parece una verdadera vergüenza. 

Y por último, me apena mucho que los Biris no hayan sacado ya la lista de personas que se dedican a liarla siempre. La lista de personas que meten bengalas en los campos aun sabiendo que el Sevilla tiene una propuesta de sanción y cierre del estadio porque aficionados meten bengalas en el campo. Las que se enfrentan a las aficiones rivales, que arman la gresca casi por sistema. Casi como si estuviesen obligados a ello o como si fuese su único cometido. Los Biris no son eso, ya lo decía antes, pero dentro de los Biris hay gente así. Y son ellos quienes los conocen. 

La solución a todo este asunto es sencilla. Está en manos de la peña. Si ellos entregan una lista con los indeseables, se acabó la historia. El club les prohibirá el paso al estadio y ya no hará falta suspender por más tiempo la renovación de los abonos. Los Biris se desharán de la escoria que mancha su nombre y darán un ejemplo de señorío a toda esa gente que se mete con ellos generalizando, sin saber de lo que hablan. El club se librará por fin de estos elementos que tantos disgustos nos están causando: cierres del estadio por sanción, multas, mala imagen, etc. 

Es que es así de fácil. El otro día, uno de los líderes de la peña aseguraba que tomarían medidas internas contra esas personas que siempre la lían. Es decir, que les conocen. Pues ya lo tienen. Que les señalen. ¿Por qué no lo hacen? Es tan simple como eso. Si un tío entra al campo con una bengala, basta con que el que se sienta a su lado le haga una foto con el móvil, como si se la estuviera haciendo al gradería para captar el ambiente, y que lo denuncie. Si alguien se dedica a armar bronca, pues lo mismo, que se diga, que se señale, que se denuncie. 

De todos es sabido que la relación entre los Biris y la directiva no es buena. O no todo lo buena que nos gustaría. Que hay rencillas, malos rollos, asuntos del pasado que han sentado mal a unos y otros. Y entiendo perfectamente que, en esas circunstancias, es harto complicado que colaboren. Pero es que esto va más allá de cómo se lleva una relación. Esto es violencia. Nada puede justificar la violencia ni la ocultación de los violentos. Nada en absoluto. Pero es que, además, le están haciendo daño al Sevilla. Daño económico, daño moral y daño a su imagen. Y esto no es de recibo. 

Sé que Del Nido no debió pronunciarse en esos términos y echo mucho de menos una declaración por su parte relajando los ánimos. Pero la solución es sencilla y son los Biris quienes la tienen en su mano. Ellos, como colectivo, no son violentos. Son el corazón del sevillimo y yo me siento orgulloso de ser del mismo equipo que ellos. Pero si no señalan a los que se esconden entre ellos para practicar la violencia, esta se seguirá produciendo y su imagen (y la del Sevilla) se seguirá manchando. 

viernes, 13 de julio de 2012

Incertidumbre, decepción y frenazo en seco

Hay ocasiones en las que a uno se le acumulan asuntos, tanto en la cabeza como en el mundo real, y corre el riesgo de bloquearse. Eso tiene una fácil solución. Se respira hondo, se toma uno las cosas con más calma y se frena un poco para volver a coger ritmo. Es lo que me está pasando a mí en estos días. 

El mes de julio es muy tenso emocionalmente para alguien que tiene un comercio de las características del mío. Mi facturación depende mucho de los estudiantes y del ritmo de trabajo de las empresas. Pero en verano, los estudiantes están de vacaciones y las empresas relajan sus producciones por el mismo motivo. Por tanto, no facturo tanto como durante el curso normal y eso eleva las incertidumbres. Hay que tener la cabeza muy fría, no pensar en que igual no llegas, porque al final llegas, y si no, tengo balas en la recámara, soluciones de emergencia por si algún mes no se gana lo suficiente. No me voy a arruinar, y menos cuando sólo se trata de julio y agosto, pero se pasa mal viviendo al borde del precipicio. Te afecta a la concentración.

Por otro lado, hay poco de lo que hablar. Un blog dedicado al fútbol carece de demasiado sentido en pretemporada. Ya son dos hándicaps. Primero, la falta de concentración y, segundo, la escasez de temas. 

Además, otra de las cosas de las que suelo hablar aquí es de economía, pero viendo como está la situación actual, y teniendo en cuenta lo dicho en el segundo párrafo, sólo me faltaba combinar mis incertidumbres con comentarios sobre la situación económica para acabar de deprimirme del todo. 

Para colmo, ayer por la tarde me llevé la puntilla. Los habituales de este sitio saben que tengo una novela a punto de publicar. O de intentar hacerlo. El resultado de más de cuatro años de trabajo, algo que me hace una ilusión infinita y a lo que he dedicado muchísimos esfuerzos. Pues bien, ayer por la tarde la terminé de maquetar y estuve viendo precios para auto-editarla. Y me llevé un chasco enorme porque, dada su extensión, (690 páginas), se convertiría en un libro carísimo. No me puedo permitir hacerlo de esa manera. Hay otra forma, no obstante. Se puede editar con ciertas empresas que sólo imprimen las copias que se encargan. Es decir, alguien está interesado, compra el libro por internet o lo encarga en una librería, y entonces es cuando se imprime (esa unidad) y se entrega. En ese caso, a mí no me cuesta nada, lo paga directamente el cliente. Pero, dada la extensión, ya digo, y sin yo ganar ni un céntimo, el precio se iría más allá de los 30 euros. 

Totalmente inviable. Mi novela ya está terminada y maquetada, pero no puede salir a la luz. De modo que, una de dos, o me como mis ilusiones, o me pongo otra vez manos a la obra para intentar reducirla sin que pierda su esencia. 

Otra vez a empezar. Es decepcionante. No sé si os imagináis cómo es de decepcionante. 

Al menos sé más o menos por donde puedo ir recortando. Si es que lo de los recortes y ajustes está de moda. ¿Qué le vamos a hacer?

Como veis, se me han acumulado problemas en las cosas importantes de mi vida con problemas en esas otras cosas con las que me evado para no agobiarme demasiado con los problemas en las cosas importantes de mi vida. Vivan las redundancias. 

De modo que voy a aplicar la solución que decía en un principio. Respirar hondo, tomarme las cosas con calma y frenar un poco para volver a coger ritmo. Dejaré de escribir aquí durante unos días, me concentraré en la reestructuración de la novela y espero que para la semana próxima vuelva a tener la cabeza un poco más clara para seguir con esto otro que tanto me gusta. 

Entretanto, os envío un muy cordial saludo. 

miércoles, 11 de julio de 2012

Soy tan imbécil que sigo pensando en fútbol

Me pongo delante del teclado, miro la pantalla, veo el nombre de este blog y la foto de la cabecera y me dan ganas de cambiarlo todo. De llamar al sitio de otra manera y de quitar esa imagen. Lo he pensado muchas veces, y es probable que alguna vez me de el avenate y lo haga. Hoy, especialmente, me siento de esa manera. 

Me parece ridículo hablar de fútbol, pensar en el fútbol, dedicar horas y horas a darle vueltas y vueltas a algo tan pueril como lo que hacen unos tipos en paños menores para conseguir manejar una pelota de cuero con mayor precisión. Tipos que ganan un pastizal indecente, unas cantidades que la inmensa mayoría de nosotros no reuniría ni aún viviendo varias vidas. Tipos que ganan eso gracias a que imbéciles como yo hablan de fútbol, piensan en el fútbol y le dedican horas y horas a algo tan pueril. Tan banal, tan insustancial. Tan poco importante. Hasta el punto de pelearse unos contra otros, de salir a la calle porque se gana algún partido importante o algún torneo de prestigio. Prestigio que le damos nosotros, porque, en verdad, de muy poco vale. Prácticamente de nada, más allá de que nos produce alegría o nos levanta el ánimo durante unos días. A algunos, ni eso. 

Hoy nos han pegado un tremendo hachazo a nuestro nivel de vida y me parece ridículo escuchar las palabras de Michel acerca de cómo está viendo a esos de los paños menores entrenar en las instalaciones de un hotel de lujo. Yo, que me levanto todos los días a las seis de la mañana y que trabajo como un cabrón para intentar aspirar a llegar a fin de mes. Que no puedo permitirme unas vacaciones. Ni un fin de semana de descanso. Ni siquiera una cena en un restaurante o una cervecita en un bar. Yo, que me imposible económicamente sacarme el carnet de abonado, ya me gustaría, para que, encima, llegue algún gurú o iluminado a decirme que soy menos sevillista por no ir al campo. Que soy menos sevillista que él porque él tiene un numero bajo de carnet y yo no tengo ni eso, ni carnet.

A veces pienso que sí, que soy menos sevillista. Y también menos gilipollas. Sobre todo en días como hoy. 

A ver qué coño importa el fútbol, el sevillismo y todas esas monsergas después de lo que hemos tenido que ver hoy. La que nos están dando. La que nos han dado, y la que nos van a seguir dando. Hoy no me apetece entrar a valorar esas medidas que han salido a la luz. Lo podría hacer. Seguramente lo haré próximamente. Pero, a modo de resumen, no sé a qué subnormal profundo se le puede ocurrir que para salir de una crisis económica, lo mejor es encarecerlo todo. Y, menos aún , no me explico cómo puede haber una caterva de palmeros babosos jaleando una por una todas esas decisiones que no hacen otra cosa sino hacernos más pobres. No me entra en la cabeza que lleguen a la conclusión de que lo mejor que pueden hacer es destrozar las vidas de las personas normales para solucionar los desmanes que ellos han perpetrado. Es del todo incomprensible que un ministro de Hacienda diga que como hay gente que no paga impuestos, pues se los subo a los que sí que los pagamos. Castigan a quien lo hace bien, y se quedan tan anchos. Valientes mamarrachos. Y pensar que en las elecciones del 2000 les voté. ¡Qué ignorancia más grande la mía, por Dios!

Tampoco comprendo a esa oposición que cuando estaba en el poder hacía exactamente lo mismo y ahora se rasga las vestiduras. Ellos negaron la crisis cuando estábamos a tiempo de atajarla antes de que se convirtiera en lo de ahora, una profunda depresión. Ellos malgastaron el dinero hasta llegar a unos niveles de déficit insostenibles, como los que tenemos hoy día. Ellos subieron el IVA, despidieron empleados públicos (yo entre ellos) que no tenían plaza fija, congelaron las pensiones, llevaron a cabo una amnistía fiscal a defraudadores, impusieron tremendos recortes semejantes a los actuales. Mintieron, engañaron, manipularon, esquilmaron recursos... exactamente lo mismo que los que están ahora en el poder. ¿Y se rasgan las vestiduras? 

¡HIPOCRITAS!

¿ Esa es la alternativa que se nos ofrece?

Que Dios nos coja confesados, y quien no lo esté, que lo vaya haciendo que ya es tarde. 

Hay un economista al que sigo mucho llamado Jose Carlos Díez (lo podéis encontrar en @josecdiez y en El Economista Observador) que suele decir que no hay vida inteligente en Europa, en referencia a la desastrosa gestión que de esta crisis están haciendo desde todos los estamentos de la Unión Europea. Desastrosa, según el punto de vista. Lo que están haciendo es no mirar a la Unión como eso, como una unión, sino cada uno tirando por su lado buscando el beneficio propio. Y así no vamos a ninguna parte. 

Yo estoy cabreado con la Unión Europa porque son una manta de hijos de puta que nos están hundiendo para salir a flote ellos, sin darse cuenta de que si nos hundimos nosotros, se hunden todos, panda de ineptos. No hay vida inteligente, ya lo dice el señor Diez.

Estoy cabreado con el Gobierno de España porque son unos cantamañanas que despreciaron lo hecho por el ejecutivo anterior y se pensaron que, sólo con que ellos llegasen, se solucionaría todo. Imbéciles. No se fían de ellos en ninguna parte porque son, como digo, unos cantamañanas.

Y estoy cabreado con la oposición porque son los mismos, exactamente los mismos, que se dedicaron a chupar del bote y a malgastar el dinero en la época de las vacas gordas y ahora se tiran de los pelos porque otros hacen lo mismo, exactamente lo mismo, que ellos hicieron hace apenas un año. Imbéciles ellos también. No te puedes fiar de nadie. 

Y también estoy cabreado con los españoles, con todos nosotros, no uno por uno, sino como sociedad. Imbéciles, de igual modo. Somos tan imbéciles que nos volvemos locos de alegría y salimos a la calle a festejar que unos tíos en paños menores han ganado un campeonato de fútbol. Pero no lo hacemos para otras cosas. No con tanta intensidad. 



Los putos amos de Europa por ganar un torneo. ¿Qué dirán ahora los guiñoles franceses?

Valientes gilipollas que estamos hechos. A veces pienso que tenemos lo que nos merecemos. Otras, no. Por supuesto. Nos merecemos mucho más de lo que tenemos, pero no sabemos cómo controlar nuestros esfuerzos para dirigirlos en la dirección correcta. Para que ese esfuerzo que cada uno hace se sume al que hace el de al lado y todos juntos avancemos en el mismo sentido. Se supone que para eso tenemos un gobierno, pero estos gobiernos de mierda que nos han tocado no hacen eso, no llevan a cabo lo necesario para aunar esos esfuerzos y sacar el máximo partido de ellos, sino que se aprovechan de nuestras debilidades, de nuestros fallos, de nuestros vicios (que como humanos que somos los tenemos, y muchos) para lograr el beneficio propio. 

¡HIJOS DE PUTA!

¿Y ahora qué? ¿Qué se supone que debo hacer ahora? ¿Seguir echando espuma por la boca? ¿Vivir cabreado con todo y con todos? ¿No es demasiado duro todo como para, encima, no poder disfrutar de lo bueno que tengo (que lo tengo)?

Es en este punto cuando vuelvo al párrafo del principio y decido dejar la cabecera del blog como está. Pues sí, me gusta el fútbol, es mi opio, no lo puedo evitar. Y siento al Sevilla en mi corazón, me interesa lo que pasa con esos tíos en paños menores que ganan un pastizal porque yo siento lo que siento. Que si no lo sintiéramos, anda que iban a ganar lo que ganan. Y me importa lo que diga Michel, y cómo le va a Rabello, y las negociaciones por Piris, y no quiero que se vaya Negredo (y menos al Málaga) y me preocupa la lesión de Maduro, y la de Perotti, y echo de menos a Kanouté, y alabo la carrera de Palop, y me emociono cuando veo el gol de Puerta y...

¿Qué queréis que os diga? Las cosas son así. Y el fútbol me entretiene, me distrae, me hace olvidar cosas malas cuya solución no está en mi mano. Y a menudo pienso que no estoy dispuesto a permitir que hasta eso me quiten. Sí, es verdad que es un tema banal, pueril e insustancial. Que es ridículo perder el tiempo con eso con la que nos está cayendo. Pero yo no dejo de lado mis obligaciones por el fútbol. Yo hago todo lo que tengo que hacer, todo lo que está en mi mano. Soy honrado y honesto, trabajo todos los días y pago mis impuestos, aunque ninguno de esos que los recaudan se merezcan nada de mí. Y, aparte de eso, me entretengo con el fútbol. 

¿Hasta eso me van a quitar?

No. No me lo van a quitar. Por eso el blog se seguirá llamando igual y la imagen de cabecera no se moverá de ahí. Soy así de imbécil.


P.D. Si queréis desfogar leyendo algo verdaderamente grandioso, no os perdáis el "Permitidme tutearos, imbéciles"  de Pérez Revete. Un artículo que escribió hace algunos años y que no tiene nada que ver con esto de lo que he hablado hoy, pero la indignación que muestra y la forma tan directa y sublime de exponerla, se acerca mucho a cómo me siento en estos momentos. 

martes, 10 de julio de 2012

A veces la prensa no lo hace mal

Siempre he sido de la opinión de que para tener credibilidad hay que ser justos. Hay que intentar por todos los medios separar el grano de la paja. Hacer lo posible por criticar a algo o a alguien, aunque te guste o le tengas cariño, cuando hace algo mal, a la vez que reconocer lo bueno de algo o alguien, por mucho que lo aborrezcas, cuando hace algo bien. 

No creo que nadie pueda poner en duda mi animadversión por buena parte de la prensa deportiva sevillana. He escrito multitud de posts al respecto. El último, este de hace apenas unos días referente al asunto de Negredo y el Málaga. Me parece de un nivel lamentable. Considero que inventan, mienten, exageran. Que no contrastan las "noticias", que abusan de las apreciaciones peronales. Que manipulan, que se dejan llevar por intereses privados, que no son objetivos, que agachan la cabeza ante lo que se les dicta de sus centrales en Madrid. Que no defienden al Sevilla, más bien al contrario, muchos periodistas parecen tenérsela jurada al mejor club de Andalucía. Que hacen flaco favor al objetivo de unión enttre sevillistas, al revés, buscan permanentemente la polémica porque (supongo) consideran que así venden más. Crucifican a futbolistas cuando hacen dos partidos malos, critican despiadadamente a la directiva que ha demostrado ser la mejor de la historia del club. O una de las mejores. Y luego se venden por un plato de gambas, que eso le gusta a todo el mundo, pero creo que la decencia va por otro lado. 

Eso es lo que pienso de buena parte de la prensa sevillana. Lo que he dicho en multitud de ocasiones. De eso me quejaba el otro día en el post sobre el rumor de Negredo y el Málaga. Por cierto, ¿cuándo llega Negredo a Málaga? ¿Ya no se habla del tema?

Sin embargo, como decía al principio, creo que, para tener credibilidad cuando dices algo, hay que ser justos. Y adaptando tal máxima al tema que nos ocupa, cuando la prensa hace algo bien, hay que decirlo. O mejor, cuando hace algo que no está mal, o nos callamos, o al menos no cargamos contra ellos. Aunque sólo sea por ese hecho concreto en el que están obrando bien. Y me refiero al tema de Iván Piris. 

Igual que lo de Negredo y el Málaga tiene toda la pinta de que no es más que un rumor que muchos utilizaron para rellenar espacios de prensa y vender, lo de Piris no es ni más ni menos que información. Y así hay que reconocérselo. No pasa nada. Se reconoce y punto. Reconocerlo no va a variar mi opinión sobre ellos. Sigo pensando lo mismo, lo que expongo en el segundo párrafo de este post. Pero, en este caso en concreto, se han limitado a informar. Por tanto, no es justo meter este asunto en el mismo saco que otras cosas como lo de Negredo, para engordarlo y seguir metiéndose con ellos. Cometen fallos suficientes para hacer tal cosa como para eso. No hace falta pasarse. Pasarse suena a obsesión. Y yo no estoy obsesionado. 

Si Piris no llegó a Sevilla el lunes, ¿es culpa de la prensa? La prensa no se inventó la noticia. Eso lo dijo el propio jugador y lo colgó en twitter Pedro Aldave, su representante. 



Por cierto, que este señor no vino a Sevilla de incógnito. De hecho, no le importó colgar una foto en la que se le ve tomando algo con un amigo llamado Antonio Salvador.

Y este amigo no es un cualquiera, sino un periodista. 



Vamos, que no estaba ocultando nada. Que vino a lo que vino, informó de ello a todo el mundo y no le importó dejarse ver con alguien de la prensa. Por tanto, si el resto de periodistas se hacen eco de una cosa así, no están inventando. Están informando. Por una vez, y sin que sirva de precedente, están informando. No pasa nada por reconocerlo, ya digo. 

Para colmo, el propio Monchi reconoció el interés por este futbolista, todo lo contrario que Del Nido respecto a Negredo, cuyo pase al Málaga calificó de bulo de verano. Por tanto, no es comparable la montaña que se formó con el rumor respecto al vallecano con la información que se dio acerca de Piris. 

Para colmo, otra vez, el agente del futbolista volvió a dejar claro que este acabará en el Sevilla.



Si Piris no llegó el lunes, no es que la prensa se inventase un bulo. Y si el jugador no acaba en el Sevilla, no es la prensa la que habrá engañado (como parece que ha ocurrido con el caso de Negredo y tantos, tantos, tantos otros), sino este señor que tan claras nos está dejando las cosas. 

Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Igual que me meto con ellos cuando creo que lo merecen (la mayor parte del tiempo), creo que es justo no hacerlo cuando las cosas ocurren de otra manera.

Y insisto, nada de esto cambia mi opinión sobre gran parte de la prensa deportiva sevillana. Vuelvo a remitirme al segundo párrafo del post. A pesar de todo lo que he dicho hoy, sigo pensando exactamente lo mismo de ellos. 


lunes, 9 de julio de 2012

Una temporada en la mina te daba yo...

Yo no soy minero, pero mi suegro sí. Y también la mayor parte de la familia de mi mujer, tanto por parte de padre como de madre. Mineros de la cuenca leonesa, de la comarca de Gordón, ya fronteriza con Asturias.

Mi mujer nació en Asturias, pero vivió desde que tenía un añito hasta los doce en Ciñera. Luego se mudaron a Pola de Gordón, a cinco kilómetros en coche, y allí estuvo hasta que a los veintipico de años se vino a Sevilla a trabajar. Algo de lo más común, por otra parte. En su tierra, aparte de la minería, no hay nada. Absolutamente nada. Una tierra, por cierto, muy bonita. Si cogéis la Ruta de la Plata en Camas (la N-630, no la autovía) y vais dirección norte, después de mucho recorrido, acabaréis pasando por estos pueblos, La Robla, Pola, Santa Lucía, Ciñera, Villamanín, Busdongo y atravesaréis el Puerto Pajares para entrar en Asturias.



Además, también tiene familia al otro lado del Puerto, en Asturias. En Pola de Lena vivían sus abuelos por parte de padre hasta que murieron.. Y allí siguen viviendo algunos tíos de ella. Nosotros mismos vivimos en Asturias durante dos años, entre 2004 y 2005. En Gijón. De hecho, fue allí donde me casé. Con todo esto quiero decir que conozco de primera mano el conflicto en el que en estos tiempos está metido el sector de la minería. Y tengo que decir que tienen mucha razón en sus reivindicaciones, pero bastante menos en la forma de expresarlas.



Lo primero que tengo que destacar es que el de los mineros es un colectivo que me cae especialmente mal. Lo digo de entrada para que quien quiera me califique de subjetivo a la hora de hablar del tema, aunque trataré de serlo lo menos posible. Y me caen mal porque son gentes cerradas, vanidosas, soberbias y muy, muy intolerantes. Al menos en mi opinión. Son personas que desprecian a los que no son como ellos y rechazan a los que no se unen a su causa. No respetan. Todo el mundo entiende que su trabajo es muy duro, durísimo, probablemente de los más exigentes que existen. Pero eso no les da derecho a despreciar a quienes se dedican a otra cosa. Delante de ellos no puedes opinar nada porque siempre te saltan con eso de "una temporada en la mina te daba yo, verías cómo te enteras de lo que es trabajar". Y ante eso te callas y cambias de tema. Se creen más, te miran por encima del hombro y te dejan de lado si no eres como ellos. Al menos, yo he sufrido ese rechazo. Lo he sufrido en mis carnes.

Sé que hay mucha gente que se solidariza con ellos en estos tiempos difíciles, pero igual si supieran lo que opinan de nosotros los andaluces, se lo pensarían un poco mejor. Para ellos, los andaluces somos gentes parásitas que viven sin trabajar de las subvenciones que otros (ellos incluídos) pagan con sus impuestos. Da igual que les expliques en qué consiste el Plan de Empleo Rural. No importa. Ellos trabajan como negros y los demás nos aprovechamos de su trabajo.

Y eso igual te lo cuenta alguien que aún no ha cumplido los 50 años y que lleva ya varios jubilado con una pensión de 2.500 € mensuales. Y esto no es una exageración ni algún caso aislado. Esto es algo de lo más común. Los mineros ganan mucho dinero. Y es justo, su duro trabajo lo merece. Lo que no lo es tanto es que un pescador o un agricultor gane tanto menos. Pero es que, además, los mineros se jubilan muy jóvenes porque cada año suyo de trabajo computa por bastante más que los de los que trabajamos cualquiera de los "mortales". Para colmo, lo que producen no es rentable. Al revés, hay que subvencionar su producción para que puedan seguir subsistiendo. Es decir, si no fuera por las subvenciones que reciben, el producto de las minas no se vendería, las empresas cerrarían, los trabajadores no cobrarían y no habrían esas pedazo de pensiones, que duran años y años. O sea, que, al final, somos nosotros, los "mortales", los que con nuestros impuestos les mantenemos a ellos. Pero ellos lo interpretan del modo opuesto. Porque ellos son mineros, están por encima de todos, se creen con derechos ilimitados y todo lo demás no importa. Y si al final consigues rebatírselo todo con argumentos, te sueltan eso de "una temporada en la mina te daba yo, verías cómo te enteras de lo que es trabajar".

Los mineros son un grupo cerrado y muy poderoso. Tanto, que ningún gobierno ha tenido cojones de hacerles frente de verdad. Gobiernos que se cargaron los Altos Hornos, hicieron la reconversión industrial de los 80, redujeron a la mínima expresión los Astilleros, han pasado de las muchas huelgas generales que se han hecho en España..., pero con los mineros no pueden. Los mineros, en su zona de influencia, deciden lo que hay que hacer o no, quien es buena o mala gente, qué negocios merecen tener éxito y cuáles han de quebrar. Si montas una panadería, pero caes mal a uno de los líderes de ellos, nadie te comprará y tendrás que cerrar. Si es al contrario, todo te irá de maravilla. Si ellos hacen una huelga y no cierras tú también, ya sabes que te arruinarás. Luego dicen que todo el mundo les apoya porque nadie abre. A ver quien tiene cojones de hacerlo. Es cierto que son la base del negocio de todos, que ellos mantienen la zona con sus sueldos y con lo que consumen. Pero lo otro también lo es. Y si no eres como ellos, te rechazan. Son intransigentes. Son cerrados. O te metes en su cerrado círculo, o no eres nadie. Y si no eres minero, o les alabas, les dices que son la hostia y les agradeces en el alma por dejarte ir con ellos, o no eres nadie. Si no les dices sí a todo, no eres nadie. 


Por supuesto, uno por uno, no todos son así. Los hay que son grandísimas personas, como en todas partes. Generalizar es siempre injusto. Pero como colectivo, es lo que son. 


Mineros ayudan a una anciana a pasar junto a una barricada


También es posible que yo me haya cruzado con lo peorcito, puede ser. Si es así, mala suerte. O incluso que el malage sea yo y le caiga mal a la gente, cosa rara porque sólo me ha ocurrido allí, pero bueno. Eso sí, lo que yo he vivido en primera persona es lo que estoy contando. 

Dicho esto, en esta huelga en la que están metidos, tienen toda la razón del mundo. Los mineros individualmente, no tanto las organizaciones o sindicatos. Si los planes mineros se reducen tanto como propone el Gobierno, aquello desaparece. Ni más ni menos. Allí no hay otra cosa. De hecho, por eso dejé Asturias y me volví a Sevilla. Asturias, sin la minería, sin los Astilleros, sin la ganadería (todos sectores en durísima caída) no es nada. No hay futuro. Hay mucho dinero porque hay mucho jubilado joven con grandes pensiones. Pero no hay más futuro que los años de vida que les queden a esos señores. Lo que pasa es que las subvenciones a la mina no son solo para pagar sueldos, pensiones y para compensar las pérdidas de su actividad deficitaria. También están para desarrollar otras industrias que sirvan de alternativa. Pero esto no se ha hecho. Nunca se ha hecho. Y ahora vienen los problemas. Si se hubiera hecho, ahora podrían trabajar en otra cosa. Pero no hay nada. ¿Dónde han ido a parar los fondos mineros? Pues no se sabe bien. Y es aquí donde tienen culpa las organizaciones y sindicatos. 

¿ Por qué no se movilizaron al ver que los fondos no se destinaban a lo que debían?

Yo os respondo. Porque saben que ningún gobierno tiene cojones de enfrentarse a ellos. Cuando pasan cosas como las de estos días, sacan a los mineros a la calle, hacen las salvajadas que acostumbran y fuerzan a los gobernantes a mantener las cosas como están. Estro ha sido así toda la vida



En otras palabras, se aprovechan de los mineros, los utilizan para mantener un status quo en el que son privilegiados. ¿De qué sirve un sindicalista minero si desaparece la minería? De nada. A aquellas tierras les interesa una reconversión, pero a los líderes sindicalistas, no. ¿Lo entendemos? Al minero base le arruinan. El minero base igual estaría dispuesto a dedicarse a otra cosa. Pero el líder sindicalista..., el que decide quien es bueno y quien es malo..., el que dice qué negocio triunfa y cual no...

Ahora los mineros están en pie de guerra. Luchan por su pan. Y por muy mal que me caigan, tienen todo el derecho del mundo a hacerlo. Y toda la razón. Quien defiende el sustento de su casa, siempre tiene razón.





Pero posiblemente mañana (o la semana que viene, o cuando sea) ocurrirá como hace unos años, cuando mi mujer aún vivía allí y hubo un conflicto semejante a este. Seis meses estuvieron en huelga. Y sin cobrar, por cierto, un drama que mi mujer vivió en su propia casa. Pues bien, lo que ocurrió fue que los sindicatos dejaron tirados a los mineros, firmaron un acuerdo beneficioso para ellos, pero que poco tenía que ver con las reivindicaciones iniciales, y para colmo, ni siquiera ese acuerdo acabó por cumplirse del todo.

Y mucho me temo que ahora pasará algo parecido. No queda otra. Ahora no hay dinero para hacer una reconversión, para instalar allí industrias que acojan los puestos de trabajo que pueden desaparecer. Por tanto, al Gobierno no le queda otra que ceder. Como tampoco a los sindicatos. Aquello tiene que perdurar, ambas partes están condenadas a entenderse. Lo que pasa es que el Gobierno tendrá que sacar el dinero de algún lado y eso significará nuevos recortes. Nos lo quitarán a los demás para dárselo a ellos. Los sindicatos y las personas que los mantienen seguirán viviendo de lo de siempre, pero el problema no se habrá solucionado. Se huirá hacia adelante y, dentro de un tiempo, volverá a ocurrir lo mismo. Y entonces volverán a sacar a los mineros a la calle y vuelta a empezar. Hasta que sea imposible mantenerlo más.

Aquellas tierras merecen una solución, pero esto no puede pasar por seguir subvencionándoles. Hay que instalar allí algo, hay que reconvertir la zona. Hay que darles una alternativa. Pero mientras los que chupan del bote sigan ahí, nada de esto ocurrirá. Tratarán de seguir viviendo de esa manera hasta que no puedan más. Y no les importa que al final sean los propios mineros los que sufran las cosecuencias. Se aprovecharán de ellos hasta que agotar la teta de la vaca.

Hasta que una zona tan bonita quede completamente desierta.

P.D. Los mineros no son terroristas, como alguno por ahí ha querido decir. Pero bien harían con tener un poco de cuidado con la forma en la que expresan sus protestas. Sobre todo porque se habla más de las salvajadas que hacen que del fin verdadero de todo, de sus reivindicaciones. 

sábado, 7 de julio de 2012

Abierto 24 horas

Como los habituales de este sitio saben, yo tengo un pequeño comercio. Y como cualquier persona con los pies en este mundo también sabe, la suma de autónomo y pequeño comerciante es igual a todo obligaciones, cero derechos y una cantidad ingente de horas de trabajo. Os cuento brevemente cómo es un día normal para mí:

Como mi mujer entra a trabajar a las 7:30 y tenemos un niño pequeño, nos levantamos a las 6:15. Mientras ella se ducha y prepara, yo hago los desayunos. Después de desayunar, a las 7:00, ella se va y entonces me toca a mí recoger, hacer la comida, ducharme y prepararme yo, levantar al niño, vestirle, darle de desayunar y llevarlo a la guardería (a partir de septiembre, al colegio). Es entonces cuando me voy yo al trabajo. Bueno, antes hay que hacer gestiones varias, sobre todo bancarias. A las 9:30 abro las puertas de mi negocio. 

A las 13:30 cierro porque hay que ir a buscar al niño antes de las 14:00. Lo recojo, volvemos a casa, él se echa la siesta y yo almuerzo. Al terminar, recojo la cocina y espero a que mi mujer llegue. Lo hace a eso de las 16:00. Unas veces me da tiempo de echar una cabezadita. Otras, no. Cuando ella llega, me vuelvo a ir yo. Abro de nuevo por la tarde y cierro a las 20:30 en invierno, y a las 21:00 en verano. Llego a casa de vuelta a las 21:30, estoy un rato con mi hijo (que se tiene que acostar pronto, claro), ceno con mi mujer y cuando me quiero dar cuenta, son más de las once de la noche. El despertador suena al día siguiente a las seis. Hay que irse a la cama.

Como veis, apenas veo a mi familia. Apenas tengo un pequeño rato (ni media hora) que pasar con mi hijo, al menos tranquilo, sin prisas, sin tener que irme. Los sábados, sin embargo, son más tranquilos, aunque también abro por las mañanas. Y entre el sábado por la tarde y el domingo hay que hacer las cosas de casa, que como (gracias a Dios) tanto mi mujer y yo trabajamos, no da tiempo a nada entre semana. Pasarte tu día y medio de "descanso" limpiando la casa, lavando ropa, planchando etcétera, es apasionante (#modoironíaon)

Y todo esto para obtener el dinero necesario para pagar el alquiler del local, la hipoteca, la cuota de autónomo, la luz, el agua, la gasolina, los seguros, los pedidos, los teléfonos, las tasas e impuestos (contribución, circulación, basuras, módulos, retenciones...), la cuota de la guardería... y comer, claro. Afortunadamente, llegamos. Solemos llegar. Hasta ahora, siempre lo hemos hecho, con fatiguitas, con noches de insomnio por las preocupaciones, con la calcuradora echando humo de la de números que se hacen..., pero siempre hemos llegado. Si es que en el fondo somos unos privilegiados. Manda huevos. 

Ni un lujo, ni una cervecita los sábados por la noche, ni una cena por ahí, ni un día de playa, ni vacaciones ni puentes, ni fines de semana, ni caprichos para el niño (mucho menos para los padres), ni comprar un libro, ni comprar un disco, no digamos ya un buen reloj o una buenas gafas de sol, que a todo el mundo le gusta de vez en cuando algo de eso. Por supuesto, nada de abono para el fútbol, imposible, inviable... inasumible. Y rogando a Dios por que el coche no se averíe, por que las ruedas duren mucho sin desgastarse, por que no suba el Euríbor, o por que a estos gobiernos de mierda que nos han tocado les de de una puta vez de dejar de acosarnos. 

Pues bien en hablando de gobiernos, ahora resulta que quieren liberalizar el horario de los comercios. Que abramos 24 horas y 365 días al año. Por si ya no fuera dura mi vida, ahora quieren hacerla más. Dicen que es voluntario, sí, los cojones. Si mi competencia abre, tengo que abrir yo porque si no, me arruino. Y si mi competencia es un Corte Inglés, un Carrefour, un Media Markt o cualquiera de estas, ya podéis estar seguros de que tengo que abrir porque ellos seguro que lo van a hacer. 

Hay quien dice que con el ritmo de vida que tiene la gente hoy, es fundamental que el comercio abra más para que la gente pueda comprar. ¿Alguien se ha parado a pensar, entonces, cuando compro yo? Porque yo, con el ritmo de vida que tengo, busco mi hueco para comprar. ¿No sería mejor hacer leyes para facilitar la vida de la gente en vez de para jodérsela más? Si el ritmo de vida es así, ¿por qué no se hace lo que sea para relajar dicho ritmo?

Hay quien dice que si abrimos más, vendemos más. ¡Vaya estupidez! La gente no compra más, no por los horarios, sino porque no tiene dinero. Si abrimos más días y más horas, se venderá lo mismo, pero repartido en una franja horaria más amplia. Pero los comerciantes ganaremos menos. ¿Por qué? Pues porque aumentarán los costes. Hay gastos en los que se incurre si se abre y que se ahorran si no se hace. La luz, la gasolina, el agua.... De modo que trabajaré más y ganaré menos. ¿Cómo voy a contratar a alguien entonces? Porque esto va encaminado a que los comerciantes contratemos. Es más, quien tenga a un empleado, lo explotará más porque le exigirá trabajar más horas por el mismo sueldo. Recordemos que no se va a vender más, pero sí que aumentarán los costes. 

Incluso, escuché a alguien quejarse de que tiene que hacer un esfuerzo para comprar debido a que los comercios no abren en festivo. Y que si los comerciantes quieren vender más, igual tienen que rebajar su nivel de vida. O sea, que yo tengo que rebajar mi nivel de vida para que él pueda aumentar el suyo. Creo que es un planteamiento de lo más injusto. De hecho, siendo coherente con mi punto de vista, yo nunca voy a comprar en festivo, aunque los comercios abran. Nunca, no lo hago por convicción personal, y eso que me vendría genial hacerlo. Pero no puedo hacer a los demás lo que no quiero que hagan conmigo. 

Evidentemente, hay sectores que se verán beneficiados. Sobre todo los comercios dirigidos al turismo. Pero esos comercios ya tienen la posibilidad de abrir en festivo, con lo que nada cambiará para ellos. En todo caso, les empeorará porque si los grandes almacenes pueden abrir también, se llevarán buena parte de su negocio porque con los grandes almacenes no se puede competir. 

Y respecto al empleo, creo que esto lo hará más precario. Insisto, no se va a vender más, la gente no compra menos por culpa de los horarios, sino por no tener dinero. Por tanto, no se contratará más porque no se ganará más. Al revés, habrá negocios que no puedan subsistir y desaparecerán, con todos sus puestos de trabajo incluidos. Y no creo que el teórico aumento de contratación de los grandes almacenes vaya a compensar eso. Es más, estos seguramente explotarán aún más a los empleados que ya tienen. 

Quede claro que yo comprendo perfectamente que haya muchas personas a las que les venga bien esta medida. Que puedan hacer sus compras en su tiempo libre y que eso les facilite la vida. Pero la sociedad somos todos. A mí también me vendría genial que los organismos públicos abriesen en domingo, para así poder hacer mis gestiones en mi día libre. Y eso nadie se lo plantea. Creo que tenemos que ser solidarios los unos con los otros. Los comerciantes ya trabajamos más horas al día que el resto precisamente para que ese resto pueda hacer sus compras en nuestros negocios al salir del trabajo. Pero empeorar aún más nuestras condiciones es una putada demasiado gorda. Con eso, dejaría de ver a mi hijo y a mi mujer, no me quedaría otra porque yo no tengo capacidad de contratar a nadie. 

Y, como decía antes, que nadie me diga que es algo voluntario porque si la competencia abre, yo también tengo que hacerlo si quiero aspirar a sobrevivir. Y si mi competencia es un gran almacén, no me quedará otra. No habrá más remedio. 

viernes, 6 de julio de 2012

El bulo.

Hoy voy a ser breve. Sólo quiero volver a quejarme de algo que, por mucho que parezca tener poca solución, no deja de indignarme una y otra vez. Me refiero a lo que nuestro presidente ha calificado como "bulo de verano". Al tema de Negredo y el Málaga, como todos ya sabéis. 

Yo no digo que el Málaga haya pensado en Negredo para sustituir al retirado Van Nistelrooy. No lo sé, igual sí. Pero de ahí a formar la que han formado algunos de la prensa va un mundo. Al final es lo de siempre. Un día alguien suelta un bulo, que no es más que un invento o una exageración intencionada de algo que no tiene mayor recorrido. Al día siguiente, muchos otros se hacen eco del mismo. Un día después (ya van tres) se le pregunta a alguno de los supuestos interesados, el cual lo desmiente. Al siguiente (cuatro, no olvidemos la cuenta) se le pregunta a otro, y este hace lo mismo que el primero. Luego pasan dos jornadas más dándole vueltas al asunto. Ya llevamos seis días publicando de algo. Y al final, tiene que venir Del Nido a decir algo tan contundente como nos tiene acostumbrado, volviendo a desmentirlo todo. Y la prensa se hace eco de dichas palabras, debate sobre ellas, las critica, las alaba, las pone en duda..., en fin, lo de siempre. 

Una semana de "información" basada en un bulo. Y lo peor no es eso. Lo peor es que, durante ese tiempo, se critica la decisión de la directiva sevillista, poniendo a parir hasta al apuntador por cómo se están haciendo las cosas, por como se hicieron en el pasado y por lo que sea que se les ocurra. La cuestión es dar palos al Sevilla. Y, para colmo, se hacen cábalas acerca de quien va a venir a sustituir al delantero. Y se vuelve a sacar el nombre de Borja Valero. Y reparten el supuesto dinero del supuesto traspaso entre posibles refuerzos para el equipo que ellos mismos se inventan. Los nombres y los precios. A ver, que esto lo haga un aficionado es comprensible. Todos elucubramos, hacemos cábalas y todo eso. Es lo más normal del mundo. Pero un profesional de la prensa...

Esto ocurre todos los veranos, es cierto, pero, como decía al principio, esa habitualidad no quita que me indigne cada vez que pasa. Sólo falta que, al final, el Málaga se vuelva loco y acabe fichando al jugador. Entonces tendremos que aguantar eso de "como habíamos adelantado". Eso sí, tal cosa sería a cambio de "varias docenas de millones", como Del Nido dijo en su momento. 

¡Qué hartazgo, madre mía!

jueves, 5 de julio de 2012

Mis primeras sensaciones sobre el Sevilla 12/13

Hoy, por fin, arranca el Sevilla 2012/2013. Después de la decepcionante campaña pasada, las incertidumbres se ciernen sobre el sevillismo porque todos somos conscientes de que el club no está precisamente boyante en lo que a lo económico se refiere, con lo que nos tememos que alguno de los mejores jugadores del equipo puede ser traspasado. A la vez, como hay poco dinero, no parece que vayamos a disfrutar de fichajes de nivel, al menos a priori. Para colmo, es necesario dar de baja a jugadores con fichas altas. Y son precisamente esas fichas altas las que dificultan sus salidas, ya que los problemas económicos no son exclusivos del Sevilla, sino que es un asunto generalizado en el mundo del fútbol, salvo las excepciones de los más grandes y de los que tienen a un jeque o similar cubriendo las espaldas. 

Por tanto, todos estamos ávidos de información y hacemos nuestras cábalas acerca de lo que puede acabar siendo el Sevilla para la temporada venidera. Y en este sentido, creo que a la hora de analizar este asunto, deberíamos partir de la base de lo que el entrenador quiere, es decir, el tipo de plantilla que se va a confeccionar en función del sistema que Michel pretende imponer. Sabemos que el madrileño tiene especial predilección por el 4-3-3, por lo que creo que debemos partir de ahí. En ese sentido, y teniendo en cuenta los jugadores que tenemos, actualmente nos encontramos con algo parecido a lo siguiente. 




En este esquema, aparte de las bajas ya confirmadas de Javi Varas y Alexis, doy por sentado que Guarente y Escudé también saldrán en breve. Y también que Romaric y Acosta finalmente no tendrán sitio en este equipo. Aparte, considero - porque así lo han asegurado - que Rabello comenzará jugando en el filial. Y que a Luis Alberto se le buscará un cesión. Está por ver si Spahic acabará saliendo. Si lo hace, vendrá otro central. Si no, lo veo complicado, a no ser que se encuentre algún mirlo blanco, que nunca se sabe. Y luego está el tema de Negredo, aunque si es cierto lo de su traspaso al Málaga, vendría otro a ocupar su puesto, con lo que no sería más que algo así como un cambio de estampitas. 

Con todo, creo que es evidente que la mayor urgencia que tiene el equipo es la contratación de un lateral derecho. No sólo porque sólo tenemos uno, sino también porque el que tenemos, Coke, sembró una infinidad de dudas el año pasado y se antoja imprescindible contratar a alguien que comparta con él el puesto. Por mucho que algunos, entre los que me incluyo, consideren que no es tan malo como parece y que, una vez adaptado, puede dar mucho más de sí. 

En mi opinión, también debería de venir otro delantero. Es más, creo que es algo que tiene en mente Monchi, aunque también es muy probable que esperen a que se acerque la fecha de cierre del mercado para tratar de abaratar los costes. 

Y luego está el caso de Campaña. Se dice que quieren cederle para que tenga minutos, pero si eso fuera así, haría falta traer a otro jugador para ese puesto, lo cual dificultaría más su entrada en el equipo el año próximo porque ese jugador que se trajese seguiría aquí. A no ser que se plantee la posibilidad que quedarse con Romaric, lo cual a mí, al revés que a la mayoría, no me parecería del todo mal, más allá de que su ficha sea muy alta y sea necesario reducir los costes laborales. 

A mí, esta plantilla me gusta mucho de medio campo para arriba. Creo que tenemos jugadores de enorme nivel y que si Michel es capaz de sacarles partido, hacen un equipo muy poderoso en ataque. No tanto así la parte defensiva. Sería interesantísimo que se pudiera dar salida a Spahic para traerse a un verdadero líder para la defensa. A mí no me gusta el bosnio. Ni su forma de jugar ni la actitud que ha tenido en demasiadas ocasiones. Y teniendo en cuenta la juventud de Cala y Bernardo (los cuales me parecen interesantes, pero aún inexpertos, sobre todo el segundo), sería muy recomendable tener a alguien que los respaldase con su veteranía. Del lateral derecho ya he hablado, mientras que el izquierdo es la posición mejor cubierta de toda nuestra línea de atrás. 

Estas son mis sensaciones a día de hoy teniendo en cuenta lo que hay. Sólo queda esperar acontecimientos, a ver cómo acaba la confección definitiva del equipo de cara al ejercicio que hoy comienza. 

miércoles, 4 de julio de 2012

Autónomos, paro e impuestos

Hace poco, alguien lanzó al aire una pregunta que me hizo reflexionar bastante:

¿Qué pasaría si cada uno de los más de tres millones de autónomos que hay en España fuera capaz de contratar a una persona? 

A una sola, no más. Incluso, no sería necesario que fuese a jornada completa, sino que algunos lo podrían hacer a media...

Pues pasaría que el problema del paro en nuestro país, no tanto desaparecería de un plumazo, pero sí que pegaría un bajón muy considerable. 

Para explicarme, voy a enumerar una serie de perogrulladas:

1. El gran problema de España es el paro.

2. El paro se soluciona contratando personas. 

3. A las personas las contratan las empresas. Un autónomo es una empresa unipersonal. 

4. Para que las empresas contraten necesitan tener dinero. 

5. El dinero se obtiene vendiendo más, gastando menos u obteniendo financiación. 

6. Actualmente es imposible vender más porque la gente no tiene dinero para consumir.

7. Actualmente la financiación está complicadísima porque los bancos no da crédito. 

8. Si la gente no compra y los bancos no dan crédito, el sistema capitalista no está capacitado en la actualidad para resolver la crisis por sí solo (sin que nadie muera de hambre, claro). 

9. Se requiere la intervención del Estado para que las empresas puedan obtener financiación, reduciéndoles además los costes y gastos, para que así puedan tener dinero para contratar. 

Y en ese momento, la rueda comenzará a girar hacia adelante: Más contratación = menos paro = la gente tiene más dinero = la gente gasta y consume más = las empresas venden más = las empresas necesitan producir más = las empresas necesitan más personal para producir más = aumenta la contratación.

Y vuelta a empezar. 

Esto, además, repercute positivamente en las arcas del Estado porque ingresan más:

- Las empresas recaudan más, con lo que pagan más impuestos. 
- Hay más personas trabajando, con lo que, estos también, pagan más impuestos. 

¡Y sin necesidad de subirlos!

Para colmo, el Estado también gasta menos porque todas esas personas que comienzan a trabajar, dejan de cobrar prestaciones por desempleo. 

Volvamos al punto 9. 

Se requiere la intervención del Estado para que las empresas puedan obtener financiación, reduciéndoles además los costes y gastos, para que así puedan tener dinero para contratar. 

¿Qué está haciendo el Estado? Todo lo contrario. No financiar, sino destinar el dinero a ayudar a la Banca. Se supone que para que sean ellos los que financien, aunque en verdad es para que tapen sus agujeros, fruto de una nefasta gestión. Además, en vez de reducir los costes, los aumenta. Se dice que se nos avecina un aumento del precio de la gasolina, peajes en las autovías, incremento de las tasas, de los transportes, del IVA, de los impuestos...

Yo soy autónomo. Tengo un pequeño negocio que llevo yo solo y que me da para vivir justito y llegar a final de mes. Sin embargo, estoy convencido de que si pudiera contratar a alguien, aunque fuera a media jornada, podría hasta triplicar mi facturación. Yo estoy obligado a estar dentro de mi tienda todo el rato. Si pudiera salir a vender, mis clientes aumentarían exponencialmente. Alguien podría pensar que puedo hacer otras acciones comerciales que no requieren salir de mi local. Pues no, porque no puedo ofrecer servicio de entrega de productos. Yo puedo darme a conocer sin salir de aquí, pero no puedo llevar el producto que vendo a mi cliente, como sí que hacen otros, a no ser que contrate mensajeros, con lo que aumentaría el coste, el precio, y ya no sería competitivo.  Por tanto, estoy condenado a conformarme con el mercado que supone el barrio en el que tengo mi negocio. 

¿Cómo podría contratar a alguien? Pues, como no puedo vender más por las razones expuestas en el párrafo anterior, tendría que reducir mis costes. 

¿Y cuáles son mis mayores costes? Pues, aparte del alquiler, los impuestos, las tasas y los suministros cuyos precios están inflados por culpa de los impuestos indirectos. Sin ningún género de dudas. La tasa de autónomos, los módulos, las retenciones, la tasa de basura, la del agua, la luz, la gasolina, el IVA...

Si todo eso se redujese un poco, igual podría plantearme la posibilidad de dar un salto cualitativo en mi negocio, contratar a alguien y expandirme. Ganar mucho más, generar muchos más ingresos para el Estado, aumentar mis pedidos (más beneficios para mis proveedores)..., que mi negocio creciera, con lo que, seguramente, en poco tiempo necesitaría más personal. Igual incluso abriría una nueva tienda. Más contratación, menos paro, más ingresos para el Estado, menos costes... ¿nos suena?

Si eso lo pudiera hacer yo y los más de tres millones que hay como yo, el paro se reduciría en tres millones. Aunque, bueno, no seamos híper-optimistas. Supongamos que una medida así tuviera sólo un 30% de efectividad. En ese caso, el paro se reduciría en un millón de personas. 

¿Somos conscientes de lo que supondría para la España actual que se redujera el paro en un millón de personas? ¡Y que la rueda de la que hablaba antes comenzara a rodar hacia adelante!

Simple y llanamente, la salida de la crisis. Sin más. 

Pero, ¿sabéis lo más curioso de todo esto?

En economía, las subidas de impuestos se relacionan con la izquierda, y las bajadas con la derecha. Es lógico. Un gobierno de izquierdas sube los impuestos para recaudar más y así poder repartir el dinero de los que más tienen entre los que menos. Redistribuir la riqueza. Además, si maneja más dinero del contribuyente, podrá nacionalizar empresas y servicios. Lo contrario de privatizar. Que el Estado se encargue de cada vez más cosas. Que asegure los servicios, no que se los conceda a una empresa privada. Esa es una idea básica de las políticas de izquierdas.

La derecha, por su parte, defiende la bajada de impuestos, que el Estado controle lo menos posible, que se privaticen los servicios, que sea el capital privado quien lo controle todo. O la mayor parte posible de la economía. 

Bien, pues tenemos un Gobierno que se supone que es de derechas. La exposición que acabo de hacer en este post clama por que se hagan políticas de derechas. Bajadas de impuestos y tasas para que las empresas gasten menos y puedan dedicar ese dinero a contratar. Pues el gobierno de derechas que tenemos está haciendo todo lo contrario. 

Pero voy más allá. Esta exposición contiene algunas de las "medidas de crecimiento" que tanto se reclaman por parte de algunos dirigentes europeos, en contra de lo que defiende Angela Merkel y sus secuaces. En concreto, en Francia ha ganado la izquierda y ha cambiado el discurso. Sakozy, de derechas, se alineaba con Merkel. Hollande, de izquierdas, pide esas medidas de crecimiento. 

La derecha aplicando medidas de izquierdas y la izquierda reclamando medidas de derechas. 

Evidentemente, la cosa no se queda solo en esto. La izquierda europea defiende otras muchas cosas en consonancia con su ideología. Y la derecha, lo mismo pero desde el signo contrario. Sin embargo, no deja de ser curioso lo que ocurre con esto de las tasas e impuestos. Sobre todo en España. 


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