jueves, 10 de diciembre de 2009

Vaya desgracia

Lo primero, pediros perdón por haber tenido parado el blog desde hace una semana. Después del partido del sábado estaba tan indignado, que he preferido tomarme unos días de desintoxicación.

Mi indignación no era por el resultado de empate. Eso me dio rabia, coraje…, un sentimiento de pena por haber dejado escapar dos oportunidades tan bonitas de asentarse en lo más alto. Empatar dos partidos seguidos en casa ante rivales menores no es normal. Y menos teniendo ocasiones para haberlos ganado.

Lo que de verdad me sacó de quicio fue el tratamiento que se le está dando a la situación. Cualquiera me diría que de qué me sorprendo. Que esto es lo que hay, y que todos esos de siempre están esperando la mínima para saltar como lobos contra nosotros.

¿Qué pasa? ¿Qué el Sevilla no puede tener una mala racha? Y eso que hablamos de empates, no de derrotas. ¿No les pasa a todos los equipos del mundo, todos los años? ¿Nosotros somos especiales? ¿Nosotros tenemos que jugar siempre al cien por cien para que estos tíos nos dejen en paz? ¿Qué coño tienen contra el Sevilla? ¿No da que pensar? ¿No se le pasa por la cabeza a uno que debe haber algo más? ¿Qué es ese algo más? ¿De qué se trata?

Anoche, después del partido de Champions, leí en uno de los portales estos que dicen que informan una crónica en la que parecía que hubiéramos perdido. Juraría que ganamos, ¿no es así? ¿Por qué tanto pesimismo? Jugamos sin Escudé, sin Squilachi, sin Perotti, sin Adriano, sin Luis Fabiano…, ganamos fácil, y otra vez fallamos muchísimas ocasiones. El Sevilla es capaz de generarlas, pero por lo que sea, no estamos convirtiendo. Cuando volvamos a hacerlo, que esto es cuestión de rachas, golearemos de nuevo.

Además, también leí un comentario acerca de los posibles rivales que nos pueden tocar en la siguiente ronda. El ínclito pulsateclas se aventura a asegurar que buena parte del sevillismo prefiere un rival de tronío, porque, total, para ser eliminados, mejor hacerlo por un equipo de verdad fuerte.

¿Ya estamos eliminados, tío? ¿No hay opciones? ¿Qué es esto? ¿Por qué se empeñan en robarnos la ilusión? ¿Por dos partidos empatados? Empatados, eh, no perdidos. Por supuesto, también se da por hecho que en Copa, el Barça nos manda para casa. Vaya fracaso de temporada. Eliminados en Champions y en Copa cuando aún es diciembre, y en Liga estamos en franca decadencia. Como sigamos así, pronto veremos el fantasma del descenso. ¿Será eso lo que quieren? Como los Sevilla – Betis venden tanto, pues desearan que se vuelvan a repetir. Y como eso de que el equipo palmerino suba es algo claramente complicado, pues igual es mejor hundir al otro, ¿no? Esto me lo estoy inventando, claro, pero es que es tan raro todo lo que ocurre. Hace un mes éramos “el candidato”, y a ahora todo es negro y sombrío.

Ya lo decía cuando todos se empeñaban en señalarnos como aspirantes al título. Nosotros no somos aspirantes al título. No lo somos, y eso no quiere decir que renunciemos a él si en la jornada 35 lo tenemos a tiro. Pero nuestro objetivo es ser terceros, y no entiendo por qué nos tenemos que echar encima una presión que corresponde a otros.

Además, es que somos el club con el sexto presupuesto en España, con lo que, en justicia, cualquier cosa que supere ese sexto puesto debe ser considerado como un éxito. Fijaos si soy ambicioso que, a pesar de ello, yo a mi equipo le pido que quede tercero. Pero la Liga no, joder. Claro que, una vez establecida esa presión, los dos empates últimos son una catástrofe. Pero para mi no lo son. Para mi se trata simplemente de un contratiempo, porque momentáneamente el Valencia nos ha quitado la tercera plaza. Pero queda mucha liga, hombre. Eso, bajo mi punto de vista. Ese por el que la clasificación para la Champions es el reto ineludible. Para el que piense que el Sevilla ha de codearse con Madrid y Barça…, en fin, que allá él. Con lo bien que nos va, y lo que podemos disfrutar, es una pena tener que pasarlo tan mal.

En octavos de la Liga de Campeones, líderes de grupo, arriba en la Liga…, y pasándolo mal…, viéndolo todo con pesimismo… ¡qué cosas! No hace tanto que nos arrastrábamos por los campos de Segunda.

Eso sí que es una desgracia.

Lo de los campos de Segunda, y lo de pasarlo tan mal en la situación en la que nos encontramos.

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