Hace dos meses, en Septiembre de 2011, este blog que leéis fue considerado por Blogosfera Sevilla FC como el mejor de todos los de temática sevillista y lideró el ranking que estos señores elaboran durante todo dicho mes. Para mí fue un verdadero honor y todo un orgullo. Sabía que no iba a durar mucho ahí porque en la Blogosfera hay verdaderas obras de arte y es imposible imponerse a todas de un modo continuado. Efectivamente, al mes siguiente ya no estaba en todo lo alto, pero sí el segundo, igual que los dos meses anteriores al liderazgo. Ahora mismo soy el 5º, lo cual sigue siendo un honor y un orgullo. Por encima del mío hay cuatro espectaculares blogs. Y por debajo, otros muchos igual de magníficos.
Aparte, has sido numerosas las semanas en las que alguno de mis posts han recibido la consideración de uno de los tres mejores de dichas semanas. El último fue el titulado "El autógrafo", en el que contaba la anécdota que me ocurrió cierto día en el que pedí a Marcelo Campanal que me firmase su libro autobiográfico que acababa de comprar. En ese post abrí mi corazón, me acordé de mi abuelo, que murió hace muchos años, que fue quien me hizo sevillista y que admiraba con todos sus sentidos a aquel ex futbolista del Sevilla. Hablé de cosas importantes para mí, emocionantes, íntimas, las quise compartir con quien tuviera a bien leerlas. Y me agradó muchísimo que ese post fuese reconocido por estos señores de Blogosfera Sevilla FC por eso, porque hablaba de cosas importantes para mí.
Pues bien, los administradores de este ránking han emitido este comunicado en el que dicen que van a dejar de elaborarlo. Y la razón son las palabras que uno de los más insignes blogueros sevillistas, Jesús Alvarado, les dedicó ayer en Twitter. La captura la saco del propio comunicado, aunque a estas alturas supongo que todos las conocéis ya.
En ellas, el señor Alvarado habla de "premio de la galleta", de "capulladas" y de "estúpido ránking". Y me ha dado mucha pena. Muchísima pena.
Jesús Alvarado fue la fuente de inspiración que me llevó a hacer mi propio blog. Creo que esto mismo le ha ocurrido a muchísimos otros blogueros sevillistas. Para mí es uno de los verdaderos pioneros de esto tan maravilloso que estamos disfrutando en nuestros días.
No me voy a quedar en la superficie de las palabras. Reconozco que en el fondo tiene mucha razón. No se puede tener un blog por y para ser reconocido en un ránking. Eso es estúpido, pero no lo es el ránking, sino el que vive por y para el ranking. Evidentemente, yo no tengo mi blog para eso. Pero, ya lo he dicho en otras ocasiones, es natural, y hasta humano, que a uno le guste que le reconozcan su trabajo. Sobre todo porque no ganamos nada con él, lo hacemos por gusto y por amor al arte. Y ¡qué coño! también es un motivo de superación, un aliciente, un acicate. Si tu trabajo gusta y te lo reconocen, eso te impulsa a seguir adelante. No es el motivo por el que sigues adelante, pero ayuda, motiva.
Quien diga no que le gusta que le reconozcan su trabajo, miente. O no es humano. E igual que los hay que viven por y para los ránkings, también los hay que alimentan su ego ridiculizando dichos rankings. Y para mí son iguales de estúpidos unos y otros.
Yo a Jesús Alvarado siempre le he admirado. Ya digo que fue, sin saberlo ni pretenderlo, quien me animó a hacer mi propio blog. Ya hace algún tiempo que no comparto su vehemencia a la hora de decir las cosas, pero lo dejaba estar. Cada uno se expresa como le da la gana, y me parece bien. Pero con esto me ha decepcionado una barbaridad. Y me ha molestado, me siento insultado, menospreciado. Hablaba antes de lo que me agradó que ese post del autógrafo fuese reconocido como uno de los tres mejores de la semana. En ese post, entre otras muchas cosas, decía lo siguiente, en referencia a que me quedé sin habla cuando me vi frente por frente con Marcelo Campanal:
En esto consiste el sevillismo. Esto es el sentimiento. Una persona tan equilibrada como yo pierde por completo el control de sus actos, hasta el punto de no ser capaz de comunicarse con otra persona, sólo porque esa otra persona es alguien a quien mi abuelo veneró como a un ídolo. Y yo, sin conocerle de nada, sin haberle visto nunca jugar, me quedo petrificado en su presencia porque siento que lo que tengo delante es mucho más que una persona. Es la personificación del sevillismo, de mi sevillismo, del que me enseñó mi abuelo. La personificación de mi sentimiento.
Me hizo ilusión la mención a la que me refiero porque en el post hablaba de la esencia de mi sevillismo. Y esa ilusión ha sido calificada por el señor Alvarado como un premio de la galleta, una capullada...
Sin duda, no era su intención ofender mi sevillismo, pero lo cierto es que lo ha hecho. Conmigo y con otras muchas personas. A mí me parece muy bien que él venda esa pose de espíritu libre y de que le importa poco o nada que le reconozcan su trabajo. Que quiera hacernos creer que está por encima del bien y del mal, cual súper heroe de cómic. Y también que hable (o escriba) con ese aire de superioridad, de estar perdonando vidas, con ese deje sarcástico, con esas puyitas para con quien no opina como él. Que no lo dice claramente, pero se mete con ellos.
En este caso, no son puyitas, En este caso es insulto directo.
Hace no mucho publicaba este post en el que me quejaba de esos que utilizan el improperio y el menosprecio para tratar de imponer sus posturas sobre las de quienes no opinan del mismo modo. Y me refería a ello pidiendo lo siguiente:
Basta con que señalemos a esas personas y las apartemos, y seguro que al resto nos irá mejor, porque son minoría. Y no se trata de apartarlos por ser mejores o peores sevillistas, sino por ser malas personas. El sevillismo es otra cosa.
Yo no quiero hacer esto con Jesús Alvarado. Creo que no se lo merece por su trayectoria, por lo que ha significado para muchos blogueros y por la importancia que tiene dentro de la afición sevillista en la actualidad. Por eso voy a dejar transcurrir unos días con la esperanza de que este hombre recapacite, se de cuenta del modo en que se ha pasado y rectifique.
Eso sí, si no lo hace, no dudaré en señalarlo y apartarlo, porque lo que ha hecho no es de recibo, no es de buenas personas. Y automáticamente desaparecerá de mi listado de blogs y dejaré de ser seguidor suyo en Twitter. No quiero mezclarme con gente que dice cosas como las que ha dicho este señor. No quiero que me relacionen con un tipo así.
De verdad deseo que esa rectificación llegue. Y que tenga en el futuro un poco más de cuidado con el modo en que vende esa pose de "me importa un bledo lo que piensen de mí". De otro modo, dentro de no mucho no será más que una especie de Quijote Sevillista lanzando mandobles a diestro y siniestro y estrellándose contra molinos de viento.
Creo sinceramente que no se merece tal cosa.
Y, para concluir, espero y deseo que los administradores de Blogosfera Sevilla FC también recapaciten y se den cuenta de que no merece la pena dejar de hacer su extraordnaria labor sólo porque a un señor no le guste (o quiera hacernos creer que no le gusta). A mí me parece una labor soberbia, y me consta que de igual modo ocurre con un gran número de blogueros sevillistas.
