Aparte del partido de esta noche contra el Betis, una de las noticias que más han impactado al sevillismo esta semana ha sido la vergonzante maniobra del futbolista Arouna Kone, el cual, a falta de marcar un solo gol para que su contrato con el Sevilla quede automáticamente renovado, ha caído lesionado de forma sorprendente, de modo que se pierde lo poco que queda de temporada. Y ya no renovará, claro. Con esto, Kone ha demostrado ser un auténtico mercenario. Creo que pocos dejarán de ver tremendamente sospechosa esta lesión, sobre todo después de lo que este tipo lleva largando por la boca casi desde que comenzó la temporada. Es indignante, rastrero, asqueroso... lo que se quiera, y no sólo para con el Sevilla, que lleva esperándole cuatro años, que le ha pagado religiosamente su voluminosa ficha a pesar de apenas jugar, que le ha acogido mientras se recuperaba de sus dos lesiones (sufridas jugando para otros, no para el Sevilla), que, incluso, le ha pagado buena parte de su ficha esta temporada aun jugando para otro club, sino también para con este otro club, para con el Levante, del que es máximo goleador y ahora se quita de en medio a falta de tres jornadas cuando se están jugando algo que difícilmente volverán a vivir. En una temporada de leyenda para ellos, seguramente la mejor de su historia.
Aunque es muy probable que el propio Levante tenga mucho que ver en esto, pero como no hay pruebas, pues a comérsela tocan.
Sin embargo, yo creo que este caso nos debería hacer recapacitar un poco a nosotros, y voy a intentar explicarme bien porque sé que lo que voy a decir es fácilmente malinterpretable.
Una vez ocurrido lo ocurrido, a mí me ha dado por preguntarme por qué Kone le tiene tanta inquina al Sevilla. Y, en verdad, creo comprender las razones. No comparto ni justifico su comportamiento, en absoluto, pero creo comprender sus razones. Tengamos en cuenta que a Kone apenas le hemos visto jugar. Cuando ha estado disponible, ha tenido que quedarse a la sombra nada menos que de Kanoute y Luis Fabiano. Y después, también de Negredo, eso no es cualquier cosa. Pero la mayor parte del tiempo estuvo lesionado. Lesionado de verdad, porque dos triadas es una verdadera barbaridad, una losa tremenda para un futbolista. Por tanto, apenas tuvo continuidad para poder demostrar su valía.
Cuando una persona, cualquiera, no necesariamente un futbolista, sufre una desgracia, lo que necesita es ánimo, apoyo, ayuda, comprensión. Da igual si gana una millonada al año o es un parado de larga duración. Son cosas que no se compran con dinero. Kone tuvo que pasar por dos veces por una lesión gravísima, cuya recuperación dura meses, en los cuales se sufren tremendos dolores, requiriéndose muchísimo esfuerzo, trabajo, fuerza de voluntad... todo un tormento, un calvario. Y tuvo que pasar por eso dos veces. ¿Qué hizo la afición del Sevilla entonces? ¿Le dio ese apoyo, esa comprensión? Pues no. Lo que hicimos fue reírnos de él, menospreciarlo, minusvalorarlo, llamarle paquete, dudar de su profesionalidad, incluso mofarnos diciendo que no era ni futbolista.
No es algo nuevo. De hecho, últimamente, eso es algo basta común entre nosotros, el sevillismo. Siempre se ha criticado y silbado a futbolistas. Nunca olvidaré las declaraciones de Gallardo asegurando que tenía que jugar con tapones en los oídos. Pero en los últimos tiempos estamos añadiendo a eso el plus de la burla, la mofa, el reírnos del jugador con el que la tomamos. Recordemos lo que decían algunos de Alves en sus inicios. O lo que se llegó a decir de Mosquera, o de Romaric, o de Fazio... y el último es Coke. Se ha menospreciado a Acosta cuando apenas le hemos visto jugar. Y qué decir de Manolo Jiménez. Porque una cosa es criticar las malas actuaciones y otra reírse del personal.
Y esto, a menudo, no se hace sólo por el futbolista, sino que lo que se busca es ir más arriba, utilizar al futbolista para meterse con la persona que trajo al futbolista. Y para meterse con esta última persona, no se escatiman esfuerzos, no se atiende a razones, no importa si un jugador ha estado lesionado, mala suerte, no. Se incluyen en el mismo saco a unos y a otros. Y eso es muy injusto.
Miren ustedes, una cosa es meterse con la indolencia y el pasotismo de Konko, por ejemplo, y otra hacer mofa de Kone. ¿Alguien se ha parado a pensar lo que tuvo que pasar por la cabeza de ese hombre, después de pasar por los dos calvarios que pasó, al oír a la peña reírse de él? No sólo no apoyarle ni ayudarle. No sólo criticarle de manera injustísima por sus malas actuaciones antes de darle tiempo para recuperar la forma tras las gravísimas lesiones. No, no sólo eso, sino además, reírse de él. Konko pasaba de todo. Koné sufrió dos calvarios. No es lo mismo, señores.
Hace poco, Roberto Arrocha le hizo esta entrevista a Paco Gallardo en la que el jugador recordaba lo de los tapones en los oídos y hacía hincapié en lo que sufrió su familia al ver cómo le tratábamos. De hecho, reconoce que se fue del Sevilla porque no podía soportar que sus padres sufrieran. ¿Alguien se ha parado a pensar en la familia de Kone? Insisto, no por criticar su rendimiento, sino por reírnos de él como nos reímos en su momento, igual que de Gallardo, de Mosquera, de Romaric, de Acosta, ahora de Coke, etc.
Sobre Coke, yo he leído últimamente a personas desear que se lesione para que así no juegue más. Eso es una barbaridad. Desearle el mal a los demás. Eso traspasa la crítica por su mal juego. ¿Alguien se ha parado a pensar qué puede estar pasando por la cabeza de Coke al oír eso? ¿Y de su familia? No por que se le critique por sus malas actuaciones, que eso lo sabe de sobra, sino por cosas como eso otro.
¿Alguno de vosotros ha sufrido alguna vez una humillación pública? Supongo que todos, de una manera o de otra. ¿Y no es cierto que siempre nos quedamos con las ganas de tener la oportunidad de devolvérsela a ese que nos ha humillado?
Pues eso es lo que yo creo que está haciendo Kone ahora. Devolvérnosla. Normalmente, cuando esos jugadores que he mencionado antes se fueron del Sevilla, lo hicieron con dignidad, con profesionalidad, comprendiendo que en una afición hay gente pa tó y no comprometiendo su reputación. Sin cerrarse ninguna puerta con actitudes poco justificables. Pero hete aquí que nos hemos encontrado con un sinvergüenza. Y nos la está devolviendo. La vida le ha dado la oportunidad de "vengarse" de los que le humillaron y lo está haciendo.
Insisto, no es una justificación al comportamiento de Kone. Me parece que lo que ha hecho es propio de un tío mierda. Y ahí se las den todas. Por mí, como si se retira y se va a la sabana a vivir de la caza del ñu. Pero creo que nosotros, los que nos quedamos aquí, deberíamos reflexionar y decidir si nuestro comportamiento es el más adecuado o si deberíamos pulir algún que otro defectillo.
Porque sinvergüenzas y mierdas hay muchos por el mundo. Y si te cruzas con ellos, igual te pueden hacer daño. O igual sin hacerle nada también te la juegan, pero entonces sí que tendríamos toda la razón de nuestro lado. Pero en este caso de Kone, aun teniéndola en su gran mayoría, creo que no estaría de más si recapacitamos y pensamos si es posible que nos estemos pasando un poco a la hora de criticar a según qué jugadores o personas.
Insisto, no por la crítica en sí, sino por el modo de hacerla.