Vaya por delante que no ganar un partido en el que te pitan dos penalties a favor, y que no es contra Madrid o Barcelona (los cuales te meten seis y te golean aunque metas los dos penalties), es una aberración, es algo imperdonable. Y mucho más tratándose de un equipo que intenta convencer a quien sea de que trata de aspirar a algo que no sea una digna permanencia. Yo acabé ayer cabreado como una mona, igual que cualquier persona medio normal que se diga sevillista. Pero no se me fue la olla, como parece que les ha ocurrido a algunos, a la hora de tirar mierda contra el equipo.
De toda la vida se ha dicho que la gente descarga con el el fútbol las tensiones que sufre en su día a día. Es un clásico el chiste sobre el señor que grita en la grada todo lo que la señora no le deja en casa. Y supongo que, con la que nos está cayendo en los últimos años en forma de crisis económica, esto se acentúa. Pero sería bueno no perder la cabeza, mantener un poquito de coherencia entre lo que se dice hoy, lo que se dijo ayer, y lo que se dirá mañana si aún vivimos. Es cierto que me he sentido muy complacido al ver a personas que han criticado con fiereza la planificación deportiva del club en los últimos tiempos, pero que ayer reconocieron que, a pesar de lo ocurrido, el equipo ha mejorado ostensiblemente. Esas personas tienen todo mi respeto y sus críticas (cuando se produzcan) las leeré y tendré en cuenta porque me dan credibilidad.
Pero luego está todo lo demás.
Este año, el Sevilla sólo va a jugar con un delantero nato y se tiene a un titular (Negredo), a un suplente (Babá) y a un canterano (Alex Rubio). Esta semana no ha podido viajar Babá por tener un abceso en la zona inglinal, o lo que es lo mismo: un grano junto a los huevos. Pues para eso se tiene a Alex Rubio, para que tenga sus minutos y se vaya haciendo futbolista cuando Babá tenga un grano en los huevos o Negredo se resfríe o se tuerza un tobillo. En ese sentido, entiendo bien poco que el iluminado de turno me diga ahora que vaya gol que ha marcado el jovencísimo Stanislav Gilippollowski en un equipo ruso desconocido para el común de los mortales no iluminados, el cual lo fichó por cuatro duros, y que lo podría haber contratado Monchi para paliar la escasez de delanteros del primer plantel. Claro que si Gilippollowski viene, le cierra las puertas a Alex Rubio.
Estos son los mismos que luego se llevan las manos a la cabeza por haber traído al jovencísimo Kondogbia para cerrarle las puertas a Campaña. Claro que, de no haberlo traído, igual el jugador se sale en su club de origen y Campaña hace tres partidos malos, momento que se aprovechará por el iluminado para criticar a Monchi por no haber traído a ese jugador cuando estuvo a tiro. Que el nombre de Kondogbia ya nos suena a todos, pero de no haber venido, le podrían llamar Gilippollowski o Suputamadrov, que los mortales nos hubiésemos quedado igual. Y entonces, ¿poner a Campaña es contar con la cantera y hacerle hueco a Alex Rubio es dejar sin ataque a la plantilla?
A mí eso me parece una incoherencia, pero os recuerdo que yo soy mortal, no iluminado. Y si me sacáis del Ajax de Amsterdam, yo de fútbol internacional no entiendo ni papa. Hace unos años me interesaba más, pero ya hace tiempo que no. Y que conste que yo no alcanzo a comprender qué coño pasa con Campaña. Me encantaría que jugase y que se confirmase como lo que parece ser. Pero de ahí a despotricar a los cuatro vientos sin tener ni idea de lo que hablo, va un trecho. Y en este punto de no saber de lo que hablo, me acuerdo de Luna y de su no convocatoria para el partido contra el Rayo. A mí no me cabe en la cabeza que Luna no fuera a ese partido, y mucho menos cuando andábamos cortos en la banda izquierda. Pero antes de fulminar a Michel a críticas sin saber qué coño pasa, me hago la siguiente pregunta. ¿Y si Luna ha tenido un grave problema personal, del que no quiere que se entere el público porque para eso es personal, y le ha pedido a Michel que le deje en Sevilla para solucionarlo? ¿Alguien puede asegurar que eso no es así? ¿O es que los jugadores van a tener que contar todas sus intimidades para que los iluminados se queden satisfechos? Yo no tengo ni idea de lo que ha pasado con Luna. Pero precisamente por eso, porque no tengo ni idea, pues prefiero callar, que las personas somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras. Y para hacer el ridículo siempre hay tiempo.
Volviendo al principio, lo del partido de ayer fue una calamidad, pero parece mentira que cualquier persona que lleve unos años viendo fútbol se rasgue las vestiduras del modo en que he visto y leído a algunos. Jodidos estamos todos. Y cabreados. Y hasta estupefactos. Pero cosas así se han visto a menudo, hasta el punto que en su tiempo se decía aquello de "jugar como nunca y perder como siempre". Ayer me acordaba de un partido del final de la temporada 2006/2007, con un Sevilla que arrasaba allá por donde iba, campeón de la UEFA, finalista de esa competición otra vez, y de Copa del Rey, y que aspiraba nada menos que a la liga. Íbamos a Tarragona para jugar contra el Nastic y las espadas estaban en todo lo alto. El equipo jugó a su estilo y creó una infinidad de ocasiones. No metió ni una a pesar de Kanouté y Luis Fabiano y también de esa segunda línea tan goleadora. Y, para colmo, acabó perdiendo porque el Nastic metió la que tuvo. Todos nos acordamos de que esa liga nos la robaron en un nefasto arbitraje en Mallorca, pero de haber ganado aquel partido ante el Nastic, lo de dicho arbitraje igual no hubiese tenido la más mínima importancia.
Por cierto, no es la primera vez que el Sevilla falla dos penalties en un partido. Es la tercera. En la primera ocasión, uno de dichos penalties lo falló Montero (canela pura). Y en la segunda, Kanouté. Repito, Kanouté.
Con esto quiero decir que es una calamidad no ganar un partido como el de ayer, pero son cosas que pasan a veces. Y si ayer perdimos dos puntos que merecimos, otro día ganaremos otros dos inmerecidos y se compensará. Quedan 35 jornadas. Por eso a la liga se le llama la competición de la regularidad. Porque al final todo acaba compensado. Esto, cualquiera que sepa un mínimo de fútbol lo sabe. Pero algunos lo obvian para así poder dar palos al Sevilla FC. Allá cada cual con lo quiere hacer, pero a mí ese tipo de personas no me merecen demasiada credibilidad.
Cabreos como monas aparte, a mí ayer el Sevilla me gustó mucho. El equipo sigue yendo a más. Hace dos días, los iluminados decían que los equipos se construyen desde atrás, que una buena defensa es imprescindible, que las delanteras ganan partidos y las defensas campeonatos. Decían muchas gaitas del estilo para criticar al Sevilla por su mala defensa. El Sevilla ha traído a dos jugadores para mejorar en ese aspecto. Y curiosamente, la primera vez que ambos jugadores (Cicinho y Botía) juegan juntos, el Sevilla hace un partido defensivamente soberbio. Aparte, el club ha reforzado otras posiciones. ¿Es de esperar que cuando jugadores como Maduro o Kondogbia entren, el equipo mejorará aún más de sus defectos del año pasado que se siguieron viendo en estos últimos tiempos? Porque para eso han venido. ¿No es digno de alegría ver que Rakitic va mejorando partido tras partido? ¿Me permiten ustedes pensar que cuando Perotti vuelva, igual el equipo no estará tan descompensado, con una banda derecha tan buena y una izquierda tan huérfana?
Que igual nada de esto sucede, los iluminados tienen razón y el Sevilla está para 43 puntos y muchas gracias. Que no lo niego. Pero es que van tres partidos y todo lo que he dicho es cierto. ¿Me permiten ustedes tener precaución y paciencia, o tiramos a todos a los leones (León de San Fernando incluído) y dejamos de ver fútbol.
Por cierto, chorrada que se me acaba de ocurrir: si un león se come a otro león, ¿eso es canibalismo, o este concepto es sólo aplicable a los humanos? ¿Antropofagia, quizás? En fin, no hacedme caso. Perdón por la interrupción.
Es cierto que el Sevilla lleva cinco puntos, que hemos perdido una ocasión enorme de llevar siete y que ahora viene lo gordo y lo chungo. Pero lo gordo y lo chungo lo tienen que pasar todos, no sólo nosotros. Después de lo gordo y lo chungo, sigue el campeonato. Y mientras el resto de equipos pierden sus puntos contra los gordos y chungos, nosotros podemos recuperar distancias. Ayer lo dijo el entrenador del Rayo: de 50 partidos como el de ayer, ganamos 49. Por tanto, si el equipo sigue progresando como se le está viendo progresar, vamos a ganar muchos partidos y podremos aspirar (quizás) a la sexta plaza.
O no, yo qué sé, igual no. Pero, joder, que van tres partidos. Que lo de ayer no fue normal, aunque no es la primera vez que se ve. Que la crítica está bien. Es más, es imprescindible. Hace unos días daba las gracias a quienes exigen y exigen porque he de reconocer que yo soy más conformista que otros y esa exigencia es necesaria. Pero critiquemos con un poquito de sentido, de rigor, de coherencia. Porque, de otra manera, esa crítica pierde credibilidad y parece como si se quisiera dar palos por darlos. Y eso es algo que a mí no me parece bien.