Aparco por un momento la serie sobre el Descubrimiento de América para bajar a la Tierra un rato y acercarme un poco a la actualidad. Es algo que procuro hacer de cuando en cuando, aunque a menudo me supone más disgustos que satisfacciones. Pero en fin. Qué se le va a hacer. No hay otra.
Ahí vamos:
Debo reconocer que no me gustan las citas. No me gusta utilizar una frase dicha por cualquiera y aplicarla a lo que sea sobre lo que yo esté hablando. Por mucho que cuadre en esto último, es posible que dicha frase fuera pronunciada en un contexto absolutamente diferente a ese en el que yo la quiero enmarcar. No obstante, sí me parece correcto emplearlas cuando el contexto es semejante y quien cita la frase lo deja claro en su explicación.
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Y es que el contexto es muy importante. Vital en muchos casos, diría yo, para comprender lo que se dice. Hace poco corrió el bulo de que el actor Michael Douglas dijo que el cáncer de laringe que padece fue provocado por el sexo oral. Imaginen el revuelo que se formó, el cachondeito que trajo consigo. A mi me impactó considerablemente la noticia porque su esposa, Catherine Zeta Jones, me parece, quizás, la actriz más bella del momento. Al menos de entre las de mediana edad (tiene 44 años). E imaginártela en esos menesteres hasta el punto de causar un cáncer de laringe a su esposo, pues..., no sé, en fin, que impacta ¿qué quieren que les diga?
Pues bien, resulta que, en verdad, las cosas no fueron así. Que la frase se sacó de contexto y perdió su real significado. Resulta que el actor norteamericano enumeró una serie de posibles razones por las que contrajo la enfermedad (incidiendo sobre todo en el tabaco) y luego se refirió a los problemas de adicción al sexo que tuvo hace unos años, bromeando acerca de que igual eso también tuvo algo que ver. Por cierto, ¿qué hace una mujer tan hermosa con un vaina como ese? Si ella ya tiene dinero a espuertas. En fin, lo dejo, que me pierdo. Que me pierdo del todo.
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El contexto, amigos, las circunstancias que conllevan a que se diga o se haga algo. Si yo escribo la frase "disculpen que no me levante", ustedes imaginarán que estoy sentado y que no tengo intención de incorporarme, por lo cual, y por lo que sea, les presento mis excusas. Probablemente a muchos les importará bien poco tal cosa porque, al fin y al cabo, nadie me ve y a nadie le debe preocupar la postura que estoy manteniendo. Sin embargo, si les digo que esa es la frase que aparece como epitafio en la tumba de Groucho Marx, seguramente comprenderán hasta qué punto ese tío fue un genio del humor. Hasta tal punto que hace reír incluso muerto. Así, en función del contexto, una frase puede ser irrelevante o una absoluta genialidad. Y yendo aún más allá, ¿qué pensarían si les dijera que esa frase no está en la tumba del actor y que ese epitafio no es más que una leyenda urbana? Groucho Marx dijo en cierta ocasión que le gustaría que pusieran esa frase en su lápida, como también que quería que colocaran su féretro sobre el de Marilyn Monroe para yacer sobre ella por toda la eternidad. Pero ni una cosa ni la otra le concedieron.
Por tanto, ¿es genial o irrelevante la frase en cuestión? ¿Es Groucho Marx un personaje más sensacional o menos por el hecho de que ese epitafio no exista? Evidentemente, no. Así pues, todo depende del contexto, de la circunstancia, incluso del momento en el que se vive. No es igual escuchar el "Enjoy the Silence" de Depeche Mode que ver en video una actuación suya de la época (1990). La canción es una obra maestra que no pasa de moda. El video, no obstante, nos presenta una estética absolutamente anticuada que da hasta dolor de ojos en la actualidad. De hecho, la transformación de la banda ha sido brutal. Hoy día, siguen manteniendo un estilo musical muy propio, pero han cambiado su estética por completo. Se han reinventado sin dejar de ser ellos mismos.
Por tanto, ¿quienes son Depeche Mode? Los del video de 1990 con pinta de cualquier cosa, o los actuales, con pinta de otra bien diferente. Pues lo dicho. Depende del contexto, de las circunstancias, del momento, de la situación... de muchas cosas. Y de la misma forma, otra mítica canción suya, "Personal Jesus", suena diferente cuando la tocan ellos o cuando escuchamos la versión de Marilyn Manson. ¿Cual escogemos para calificarla, para decir si nos gusta más, menos o nada? Pues lo mismo. Depende. Te puede gustar la canción, pero aborrecerla cuando la toca otro. Yo soy poco aficionado a las versiones, pero debo reconocer que me gustan ambas. Eso sí, prefiero la original.
Esta semana, a los sevillistas nos están torpedeando con continuos mensajes de muy diversa índole y procedentes de puntos de vista dispares. Incluso basándose en temas totalmente diferentes. Se ha ido uno de los dos mejores porteros de nuestra historia y se ha traspasado a el mejor canterano de la misma. Unos dicen que con la marcha de Palop, el vestuario mejorará. Otros, que todo lo contrario. Unos ven la marcha de Navas como comprensible, a otros nos ha decepcionado una barbaridad. Ayer, el presidente de hartó de lanzar eslóganes y soflamas que no valen para nada si no viene acompañado de una actuación acorde, lo cual comprobaremos en un futuro a corto plazo. Y luego está lo del TAS y los malabarismos dialécticos del abogado del Málaga, que igual dice que están muy contentos, como insinúa que no tienen nada que hacer y que lo importante ha sido participar. Nos tienen locos con tanto mensaje. Y, sobre todo, nos tienen locos con el tono y el contexto en el que cada uno se empeña en emitirlos.
El presidente quiere volver a empezar, cuando la situación actual del Sevilla (y de los directivos del Sevilla) no tiene nada que ver con la del comienzo que ahora se evoca. Palop deja el vestuario, y a mi me parece que perder a un tío de su eperiencia, con el cariño que le tiene al Sevilla, a nivel personal (no deportivo, que igual también) es siempre más malo que bueno. Y luego está lo de Navas.
La venta de Navas, en mi opinión, ha sido por un precio irrisorio. Es más, yo nunca lo hubiera vendido. Para mi ha sido una decepción enorme y un gran error, como ya dije hace poco aquí. Cuánto más al haberlo traspasado por bastante menos que su cláusula de rescisión. Pero si nos vamos al contexto real (no sentimental, que es el que yo aplico cuando hablo de irrisorio), nos encontramos con un futbolista que tiene 28 años, que es muy posible que no se integre en un medio tan extraño para él como es el extranjero, al que el Sevilla le debe una gran cantidad de dinero y que, si se le quiere sacar algo alguna vez, es ahora o nunca. Por no hablar de que el propio jugador se quiere ir, ya que lo del ahora o nunca también es aplicable a él. Si quiere disfrutar de otras cosas en el fútbol (y ganar mucho más dinero), la oportunidad es ya. Luego, seguramente será tarde. O no habrá una oportunidad tan buena como esta. Ah, por cierto, y el cobro es al contado, algo nada fácil hoy día.
Dicho esto, puesta la operación en el contexto objetivo y correcto, ¿es buena la operación de Navas?
Para mi, no, insisto. ¿Por qué? Pues porque yo soy incapaz de ponerme en el contexto objetivo y correcto. Yo estoy tan influenciado por mi sevillismo, que ese cariño que le tengo a Navas eleva su cotización un buen puñado de millones. Sé que en Manchester no le tienen ese tipo de aprecio y que allí van las cosas de otra manera. Pero es lo que tiene dejarse llevar más por los impulsos y menos por la razón.
Al fin y al cabo, ¿qué es ser sevillista si no eso? Un sentimiento que a menudo no entiende de razones.

