martes, 7 de enero de 2014

Creo que ya vale, ¿no?

Hastío.

Esa esa la sensación que me ha dominado a lo largo de las últimas semanas en lo referente a esta pasión sevillista que tantos y tantos compartimos. Hay un dicho que dice algo así como que si lo que quieres decir no mejora el silencio, es preferible que calles. Y he callado durante todo este tiempo. He callado porque sobre uno de los temas más importantes que ha habido en la actualidad sevillista, mi opinión es absolutamente diferente a la de mucha gente que admiro y a quien no quiero ofender. Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras, por lo que me he liberado de estas últimas para refugiarme en el primero, que es mío y para eso lo tengo. 

Lo que ocurre es que hay veces en las que hay que hacer el esfuerzo de decir algo porque, como dice ese otro refrán, quien calla, otorga. Y yo no otorgo. Ni mucho menos. Yo callo por respeto, pero bajo ningún concepto otorgo. Y aprovechando lo ocurrido el domingo por la mañana antes del partido, he decidido volver a hablar. Aunque sólo sea para dejar clara mi postura. 

Ya dije en mi último post que a mí lo de Del Nido me ha decepcionado una barbaridad, porque no puede ser de otra manera cuando ves acabar así a alguien a quien has admirado. A alguien a quien consideras el mejor presidente de la Historia del Sevilla. A alguien a quien debes (en una gran proporción) la más grande e inimaginada gloria jamás vivida por un sevillista. Que ni juntando los sueños de todos nosotros hubiésemos llegado a tanto. Y que resulte que esa persona es un corrupto como tantos y tantos que se ven por ahí, pues ¿qué quieren que les diga? Decepciona. No hay otra palabra para definir el sentimiento. 

Pues bien, una vez aceptada la decepción, sólo quiero justicia y que el Sevilla no salga malparado. De la primera se encargo el llamado tercer poder del Estado en sus diferentes instancias hasta llegar a la condena definitiva. A la cárcel. Eres delincuente, has robado, te juzgan, te condenan y vas a la cárcel, te llames como te llames y seas quien seas. Eso no siempre es así, desgraciadamente, pero debería. Y yo aspiro a que lo sea. Me come por dentro ver a tanto corrupto librándose de la cárcel por cualquier motivo y deseo verlos a todos pagando por lo que han hecho. Eso es así. Irrefutable. ¿Y ahora que el condenado es el presidente del Sevilla, esa persona a quien tanto he admirado, voy a cambiar de parecer? Pues no. Lo siento. Decepción enorme. Pero al trullo. 

Y respecto a lo otro, a mi deseo de que el Sevilla no salga malparado, viene mi otra preocupación. Miren ustedes: a mí me parece legítimo (y normal) que una persona humana, por muy delincuente que sea, trate por todos los medios de minimizar en lo posibe los males que se le avienen (ya merecidos o no). Cualquiera lo haría, es totalmente comprensible. Por tanto, si la persona humana llamada Jose María del Nido Benavente quiere pedir un indulto, está en su derecho y me parece natural que se empeñe en ello. A nadie le gusta ir a la cárcel y es comprensible que se agoten todas las vías antes de hacerlo. 

Pero que se utilice al Sevilla FC en ese empeño no me parece bien en absoluto. De hecho, estoy bastante harto de que se utilice al Sevilla para fines personalistas. El Sevilla debe estar aparte de todo. El Sevilla está por encima de todas estas cosas y nada debe ser más importante que la institución. Jose María del Nido dijo en su despedida que sentía el daño que había hecho a la imagen del club y que, de haber sabido el desenlace final, habría dimitido antes. Pues bien, ya conocemos el desenlace final. ¿En qué piensan los que organizan la recogida de firmas para pedir el indulto a Del Nido justo al lado del estadio, justo antes de un partido? ¿No se dan cuenta de que eso es utilizar al Sevilla para fines personalistas? ¿No se dan cuenta de que daña a la imagen del club? ¿No se dan cuenta de que esa imagen ya está demasiado dañada? ¿O es que les importa un mojón todo esto y consideran más importante la persona de Del Nido que la imagen del club?

Insisto, que Del Nido pida un indulto me parece humanamente normal y comprensible. Yo no firmaría por ello porque  pienso que los delincuentes han de cumplir sus penas, pero lo entiendo perfectamente. Igual que entiendo que haya personas allegadas al condenado, o agradecidas o cualquier otra cosa, que abracen esa causa y le apoyen en forma de campaña de recogida de firmas. Cualquiera puede recoger firmas con cualquier fin. Por ejemplo el indulto, sea quien sea el condenado a quien se quiera indultar. Generalicemos, que aquí se puede. Eso es una opción lícita y que se emplea a diario en multitud de lugares. Si se quiere organizar una recogida de firmas para pedir el indulto de Del Nido, que se haga (aunque no cuenten conmigo). Si un gran número de personas decide firmar, pues perfecto (yo no estaré en ese número). Pero que se utilice el Sevilla, la imagen del Sevilla, el campo del Sevilla, sus aledaños, el hecho de que el Sevilla juegue un partido... lo que sea en lo que la palabra Sevilla (en referencia al club) aparezca para hacer más efectiva esa campaña de recogida de firmas me parece fatal. 

Porque el Sevilla también soy yo y, como ocurre con muchas otras personas, yo no estoy de acuerdo. Porque el Sevilla ha de estar por encima de todas estas cosas, y no ser utilizado para fines personalistas. Porque la imagen del Sevilla ya ha sufrido bastante y creo que ya vale, señores; que ya vale. Porque ya está, hombre, ya está. Ya vale de salir en la prensa nacional como si fuesemos una afición que apoya a un corrupto condenado. Porque el sevillismo no eso. Porque el sevillismo JAMAS ha idolatrado a nadie hasta el punto de hacerlo imprescindible. Porque no es justo de desprendamos esa imagen, cuando no tiene nada que ver con nosotros. 

Vuelvo a repetir: a mí, lo ocurrido con Del Nido me ha decepcionado una barbaridad porque es una persona a quien he admirado y ahora ya ven por dónde nos ha salido. Pero eso es cosa mía y yo me lo tengo que comer. A partir de ahí, el Sevilla es lo más importante. Y no me está gustando nada, pero nada en absoluto, el uso que se está haciendo de la entidad y, como vengo diciendo, la imagen que se está dando al exterior. 

Creo que ya vale. Que ya es suficiente. 


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