viernes, 13 de noviembre de 2009

La ley Beckham

Esto del parón de la Liga por las selecciones nos permite hablar de temas que, con el balón rodando, quedan un poco apartados de nuestras preferencias. Hace ya unos días que tenía escrito este post, pero otros acontecimientos merecieron más mi atención, y hasta hoy no lo he publicado. El tema es lo de la Ley Beckham, y toda la demagogia que está trayendo consigo. Y es que lo de la desinformación en nuestro país en todo lo que se refiere al fútbol (y a lo demás también, para qué engañarse) es algo que clama al cielo.

Por un lado, el Gobierno quiere hacerse el digno, diciendo que va a cobrar más impuestos a los que más ganan, lo cual está genial, pero es que esos ingresos suponen tan poco, que no hacer nada es casi lo mismo. Pero bueno, al menos esos tipos que juegan al fútbol se reirán un poco menos del personal.

Y por otro, la Liga se está poniendo espléndida, amenazando con huelgas, como es natural por otra parte. Claro que el mensaje que se da no es claro, porque parece que los clubes están defendiendo a los jugadores, y eso no es así.

La demagogia del Gobierno es brutal. Queda de maravilla diciendo que van a por los ricos a lo Robin Hood, pero no explica que ese dinero no lo van a pagar los ricos (los jugadores) sino los clubes. Claro. Al Cristiano Ronaldo de turno le importa bien poco la legislación fiscal del país. El cobra tantos millones de euros en neto, y a él de impuestos que no le hablen. Vamos, que si su contrato dice que va a ganar 10 millones de euros netos, quiere decir que en verdad gana 10 millones más ese 24 % que hasta ahora vienen pagando de impuestos. Si esos impuestos suben al 43 %, pues pasará a ganar 10 millones más ese 43 %. Eso es simple. Él gana 10 millones netos, y punto.

¿Quién paga esa demasía de impuestos, pues? Los clubes, por supuesto, ya digo. Por eso se ponen en pie de guerra. Y eso a pesar de que los contratos ya firmados se respetan, y ese impuesto mayor no se aplicará con efecto retroactivo. Y es que, si ya de por si están endeudados hasta las trancas, ahora viene el lumbrera de turno del gobierno de turno y les duplica el coste laboral en impuestos de las futuras estrellas extranjeras. Ni más ni menos. Aquí ni norma 6+5 ni nada de nada. Si queremos imponer que haya un mínimo de jugadores nacionales en las alineaciones, y también apostar por las canteras, pongamos un impuesto a la contratación de extranjeros. La mejor manera de desincentivar una actividad es sobregravarla. Eso lo explican en el primer mes del primer curso de la carrera de Economía.

¿Y qué dicen los jugadores nacionales? Pues que les parece muy bien, claro. En verdad, a ellos les importa bien poco, por no decir un bledo. O mil, o un millón de ellos, que al fin y al cabo un bledo o un millón de bledos es exactamente lo mismo. Nada, para ser exactos. Dice Raúl que lo más justo es que a todos se les trate por igual. Claro que para eso no hay que llamarse Raúl, ni ser el futbolista español que más gana en España (este dato lo supongo, igual no es cierto) Y si lo más justo es que a todos se nos trate por igual, que me paguen a mi la hora de trabajo igual que hacen con él. Yo estaría encantado con esa justicia. Y que me graven con el 43%, que me importa mil millones de bledos, anda que no. Si es que con millones de euros (que no de bledos) en la cuenta es muy fácil ponerse digno, no te jode.

Y que conste que a mi me parece divino lo que están proponiendo desde el Gobierno. No supone un ingreso excepcional para las arcas del Estado, pero dignifica al país. No es de recibo que esos tipos que tanto ganan paguen tan poco. Pero que no lo vendan como si fuera una decisión de lo más beneficiosa para los pobres, porque lo pobres no se van a enterar de nada de esto. Vamos, que van a seguir igual de pobres que antes, si no más. Además, es que no se cuenta todo, insisto. Porque esa ley, aunque la llamen “Beckham”, no se hizo para futbolistas, sino para incentivar la llegada a España de cerebritos. O sea, de profesionales altamente cualificados, como investigadores, directivos de empresas y personas en general con una habilidad especial para ciertos trabajos de alto nivel, y que como tal cobran una millonada por desempeñarlo. Claro que al “ingeniero contable” del club de turno se le ocurrió considerar a los futbolistas de primer nivel como “profesionales altamente cualificados”, y así encuadrarlo como beneficiarios de dicha ley. Eso sí que es ser un profesional altamente cualificado. El ingeniero contable, no el futbolista, claro. A eso es a lo que yo le llamo tergiversar. O utilizar un concepto de forma “torticera” para beneficio propio.

Lo que sí que me hace gracia es cómo se les ve el plumero a los grandes clubes, y a los grandes jugadores. Esos que besan el escudo, y que dicen que son madridistas desde “chiquetitos”. O que llevan desde antes de nacer soñando con jugar en el Barcelona. Esos tipos que ahora queda claro que vienen aquí porque pagan la mitad de impuestos que en otros países. O mejor, porque los clubes pueden ofrecerles más dinero en neto. Ni madridistas desde niños, ni sueños culés de una noche de verano. La pasta gansa y punto.

Y ahora los clubes se quejan de que los futbolistas van a dejar de venir. Bueno, no creo que sea tanto así. Ahora los futbolistas mirarán otras cosas, ya que el dinero que ofrezcan en un sitio u otro será parecido. ¿Qué otras cosas? Pues proyectos, miras a futuro, calidad de gestión para obtener algo de seguridad, aspiraciones deportivas (reales, no mediáticas), buen ambiente en el club y el vestuario… y por supuesto el prestigio de la Liga. Ese que está decayendo, por mucho que los vendeburras de siempre sigan hablando de “La Liga de las Estrellas”, o “la mejor Liga del mundo”, (del mundo mundial y buena parte del extranjero).

Los dineros que se mueven en el mundo del fútbol merecen el calificativo de obscenos, y mucho más con la que nos está cayendo últimamente. Y me parece indignante que se esté intentando engañar al personal, utilizando argumentos demagogos para vender lo invendible. Es que ya es demasiado, hombre. Llevo mucho tiempo quejándome de que aquí se defiende al que despilfarra, y se ningunea al que gestiona bien. Y, por una vez, parece que va a salir adelante una medida que va a frenar un poco ese despilfarro. Medida, por otra parte, que nos iguala con el resto de países europeos, que parece que a partir de ahora vamos a tener desventaja respecto a los demás.

Además, si somos la mejor liga del mundo, si todos los jugadores están deseando desde la más tierna infancia venir a jugar a nuestros grandes clubes y todo eso ¿qué problema hay? A igualdad de condiciones con el resto de ligas, seguirán viniendo aquí, ¿no? ¿O es que quizás no somos tan maravillosos como nos quieren hacer creer?

Como tanto me gusta decir, al final, cada uno acaba donde se merece. A ver donde acaban esos en los que todos estamos pensando.

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