miércoles, 12 de marzo de 2014

Euroderbi

Lo he dicho muchas veces, pero no me importa repetirlo. Vaya por delante que yo no soy antibético. Entro en la guasa típica, sí, pero más que nada por socializar, no porque me motive especialmente. Para ser sinceros, puedo pasar sin ella sin ningún tipo de problemas. Es más, cuando algún bético se considera capaz de ello y trata de picarme, yo respondo con la indiferencia. Que es lo que siento por su equipo, indiferencia. Soy consciente de que eso no es lo normal y de que un Sevilla - Betis no es un partido cualquiera (cuánto menos una eliminatoria y peor aún en octavos de final de competición europea). Pero yo hablo de lo que siento y eso es lo que hay. 

Dicho esto, a mi los derbis me molestan. No me gustan, aborrezco que se le de una importancia que no tiene (en la más estricta actualidad) a un equipo prácticamente desahuciado en Primera, que ya ha cambiado dos veces de entrenador en lo que va de temporada y que debe hasta de callarse, estando incluso en concurso de acreedores. Yo no estoy hablando de historia, de estadísticas, de enfrentamientos anteriores ni de nada de eso. Hablo de que en la más estricta actualidad, el Betis es un equipo medio acabado este año y que no dejaría de ser la auténtica perita en dulce de entre todos los que disputan esta ronda europea para cualquiera del resto de los cubes. Que sí, que contra el Sevilla no son los mismos y que eso es una realidad, pero de eso tenemos gran culpa nosotros. Los sevillistas. 

Yo entiendo a la prensa, a las empresas privadas que viven de las ventas de periódicos y de la publicidad y que ven en partidos como este (y no digamos eliminatorias) una ocasión para hacer caja. Que se dedican a eso. Que viven de eso. Y que más allá de fanatismos censurables y dobles raseros escandalosos, esto no es más que una oportunidad para ellos, porque su público objetivo es TODA la ciudad de Sevilla y si no enganchan a la parte bética, esos ingresos lo serán menos. 

Aparte, y también relacionado con lo anterior, entiendo a directivos y futbolistas cuando dicen (aun con la boca pequeña) que no hay favorito, que en los derbis nunca se sabe, que la clasificación no importa y todas esas milongas. Ese debe ser su papel al hablar. En el campo es otra cosa, hay que ir a arrollarlos, pero fuera de él hay que mantener la diplomacia. Recuerdo los comentarios de Jairo (fue Jairo, ¿no? ¿O fue Vitolo?) diciendo cosas sobre el equipo grande de Sevilla y tal, que a mi me parecieron fuera de tono. No hay necesidad ninguna de decir esas cosas. Todo el mundo sabe quien es el grande de Sevilla, de Andalucía y de toda España de Madrid para abajo, y hacer esas declaraciones es soltar carnaza para quienes solo buscan eso: carnaza. 

Pero lo que no comparto (puedo llegar a entenderlo, pero no lo comparto para nada) es que haya canguelo dentro del sevillismo. En el fútbol, SIEMPRE, cualquier equipo es capaz de ganar a quien sea. Son once contra once, dos porterías y un balón. Y la historia de este deporte está infestada de ejemplos que poder mencionar. A nosotros mismos nos eliminó un 2ªB en la Copa del Rey, no hay que irse lejos en el espacio ni en el tiempo. Pero aparte de eso, ese canguelo son alas que les damos a ellos. Son fuerzas que no tienen, ilusiones que deberían estar enterradas. Se dice que al enemigo no hay que darle ni agua y nosotros, mucho más que eso, les estamos dando la vida. La creencia de que pueden cuando sería una machada. La confianza de que tienen la oportunidad de hacer algo para que su temporada no sea lo que efectivamente es: un auténtico y calamitoso desastre. 

El Sevilla se enfrenta a un rival netamente inferior (vuelvo a insisitir, en la más estricta actualidad) que en otras condiciones tiraría la eliminatoria porque su drama está en la liga y necesitan concentrar todas sus fuerzas en apurar sus últimas y remotas opciones de salvación. Y oigan, a mí me dicen ahora que si firmo su permanencia a cambio de nuestro pase, y voy a la notaría de rodillas si hace falta. Porque a mí me hace una ilusión infinita volver a ver a mi Sevilla en unos cuartos de final de competición europea. Porque a mí me importa el rabo de un pimiento lo que haga cualquier equipo que no sea mi Sevilla o cualquiera cuyos intereses puedan chocar contra los de mi Sevilla. Porque a mí el Betis me la trae al pairo, ya estén en Primera, en Segunda o como si les da por desaparecer, por cambiar de nombre, de ciudad o de Liga. Porque a mi sólo me importa mi equipo, un equipo que es muy superior al rival y que a nada que haga las cosas medio bien (no de sobresaliente, sino medio bien) debe llevarse la eliminatoria con la gorra. Con la gorra. 

Así que más vale que nos dejemos de estupideces. Que la prensa venda una igualdad que no existe, que lo entiendo por las razones que expuse antes. Que la directiva se muestre diplomática, que es lo que debe hacer. Que los jugadores no suelten carnaza y se limiten a concentrarse para hacer lo que saben. Y que el Sevilla, todos, jugadores y afición, tengamos claro lo que somos y lo pongamos en práctica. 

Que somos el Sevilla, coño. Un poco de amor propio.

2 comentarios:

MARCU dijo...

Sé que es a toro pasado.
Ayer le decía a un sobrino de 10 años que está ingresado en el Hospital Infantil, muy bético él, pero muy cariñoso: "Esta noche ocurrirá lo que ocurre casi siempre o lo que no ocurre casi nunca"
Tito, pues a ver si ocurre lo que no ocurre casi nunca, me respondió el niño.
Y así ocurrió.
Me alegro por él, que lo está pasando mal.

Es una anécdota que me permito exponer aquí, por ser el lugar que es.

Te pido disculpas.

Un abrazo amigo

Rafael Sarmiento dijo...

Pues me alegro por él y lo lamento por nosotros. Yo no soy antibético. El problema no es que ganara el Betis, sino que perdiera el Sevilla. Me da igual el rival.

A ver qué pasa a la vuelta. Y de disculpas nada, que esto es sólo fútbol.

Un abrazo y gracias.

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