viernes, 4 de agosto de 2017

Desmontando el mito de las plusvalías


La reciente historia del Sevilla ha venido marcada por un modelo de gestión en la parcela deportiva que nos ha llevado a éxitos que ni siquiera soñábamos hace menos de 15 años y que se ha basado, en buena medida, en fichar barato y vender caro, para así poder vivir en el filo de la navaja presupuestaria, presentando déficits por ingresos corrientes año tras año y compensándolos con las plusvalías obtenidas con las ventas de jugadores. Eso nos ha permitido vivir "por encima de nuestras posibilidades", por decirlo de alguna manera, compitiendo (y ganando) en unos niveles que no se corresponden con nuestro presupuesto. Hay quien le llama "el modelo Monchi" y es admirado y estudiado en todo el mundo. Aunque yo prefiero decir que se trata del "modelo Sevilla", en el que Monchi tuvo una importancia capital, pero que el éxito del modelo es del club y que el de San Fernando no habría triunfado de no haber sido por ello. El propio director deportivo lo aseguraba así cuando, antes de marcharse a la Roma, insistía en aquello de "desmitificar la figura de Monchi" como argumento para defender que se iba él, pero que la forma de trabajar se quedaba. Este mismo año vamos a ver si las cosas son así o no, una vez fuera del Sevilla el bueno de Ramón. Por ahora todo pinta bastante bien, a pesar de los agoreros. Esperemos que se confirmen las expectativas. 

Y digo lo de "modelo Sevilla" porque no abarca sólo la faceta deportiva, sino muchas más, aunque, tratándose de un club de fútbol, lo deportivo lo impregna todo. Es cierto que Monchi era la punta de lanza del modelo y el desarrollador del mismo, pero la parcela económica es cosa de otras personas en el club y los fichajes y traspasos han de ser autorizados por estas, las cuales siguen aquí. Y es en esta parcela económica donde me quiero centrar porque se ha creado una corriente de opinión en el sevillismo según la cual parece que está mal hacer fichajes a los que no se les vaya a poder sacar una plusvalía futura, lo cual, en mi opinión, no es cierto. No es así. No tiene por qué estar mal necesariamente. De hecho, tan malo es perder la cabeza a la hora de gastar como ceñirse estrictamente a un modelo cerrado de gestión y no dejarlo evolucionar, sobre todo cuando los objetivos y las metas sí que han evolucionado. Sí que han cambiado.

De entrada, creo que hay una idea clave que no podemos perder de vista. La ecuación "comprar barato + vender caro = plusvalía" hay que incluirla en el marco de un club que, por sí mismo, por ingresos corrientes, no genera dinero suficiente para mantener el nivel que pretende. Esto no ocurre con otros equipos, con los súper grandes, los cuales generan ingresos de sobra para comprar lo que les venga en gana y malgastar el dinero si hace falta. Sin embargo, si el club, el Sevilla en concreto, tras años de trabajo, buena gestión y títulos, ha conseguido elevar sus ingresos corrientes, el concepto de plusvalía empieza a perder peso en las decisiones. Porque no se trata de obtener plusvalías por huevos, sino de que el club tenga el nivel económico necesario para perseguir sus objetivos. Y si ese nivel económico se empieza a obtener de otros sitios, pues la necesidad de plusvalías disminuirá. 

El objetivo del Sevilla actual es meterse en Liga de Campeones año tras año porque los ingresos que se obtienen por participar en la máxima competición continental son tan altos que permiten que el club no necesite vender y que se puedan fichar algunos (ALGUNOS) jugadores sin pensar en futuras plusvalías. Es decir, participar en la Champions hace que los ingresos corrientes del club aumenten en tal medida que ya no se necesiten tanto los ingresos extras de los traspasos para cuadrar presupuestos deficitarios. Que lo de tocar plata y levantar copas es una pasada y casi lo preferimos a caer en octavos de Liga de Campeones. Incluso en cuartos. Pero, como decía antes, el "modelo Sevilla" no se ciñe sólo al ámbito deportivo, sino también a otros como el económico. Y en este sentido, sólo participar en la liguilla de Champions es más rentable que ganar la Europa League. O por ahí anda la cosa, que no conozco el dato con exactitud. Pero en eso consiste la idea. 

Si el Sevilla quiere seguir creciendo, hay dos cosas importantes que tendrá que hacer (aparte de otras muchas, claro, pero que no vienen al caso ahora)

- Aceptar que se va a dejar de tocar plata, al menos en Europa, porque es necesario para el crecimiento económico (el cual llevará de la mano el crecimiento deportivo)

- Retocar el modelo. Adaptarlo a la nueva situación, a los nuevos objetivos. Permitir que evolucione. Seguir avanzando, en definitiva. 

No es la primera vez que se retoca el modelo. En los primeros tiempos con Monchi como director deportivo, no se gastaba dinero en fichajes (más que nada porque no había ni para balones), sino que venían jugadores libres o cedidos. Y a partir de ahí, todos conocemos la evolución. Lo que ha ocurrido desde entonces y lo diferentes que son las cosas ahora. Y esa evolución ha de continuar, es tan simple como eso.

A día de hoy, el Sevilla pretende competir en una élite que maneja presupuestos inalcanzables para nosotros, lo cual viene a ser lo mismo de siempre, de los últimos 15 años, pero a un nivel superior. Lo bueno es que ese nivel superior, la Champions, permite, como decía antes, elevar los ingresos corrientes y necesitar menos de plusvalías. Por otro lado, exige jugadores del más alto nivel, los cuales, teniendo en cuenta la situación demoníaca del mercado actual, son complicadísimos de conseguir. Y esas son las dos variables con las que el Sevilla debe jugar en los despachos. Por un lado, tenemos una capacidad económica muy superior a la de hace apenas tres o cuatro años. Y por otro, la necesidad de traer futbolistas de primer nivel, experimentados y de rendimiento inmediato que nos permitan competir en el nuevo escenario en el que nos movemos. Por tanto, a mí no me parece mal que vengan jugadores como Navas, Nolito o incluso Bacca, si se da la circunstancia. Jugadores sin retorno de inversión, pero que son necesarios para mantener el nivel exigido. Piensen, por ejemplo, en una empresa que necesita comprar un camión para trasladar sus productos a otros mercados y así vender más y ganar más dinero. El camión es un vehículo, es decir, un bien que se deprecia desde el mismo momento en el que sale del concesionario. Esa empresa jamás recuperará directamente el dinero de esa inversión, pero sí que logrará obtener mayores beneficios en la globalidad que lo compense hasta el punto de que esa compra merezca la pena. Pues, extrapolando, es lo mismo. Mientras el Sevilla tenga valores como Sergio Rico, Corchia, Escudero, NZonzi, Pizarro, Correa, Ben Yedder, incluso Sarabia, los cuales pueden suponer grandes plusvalías en un futuro, se puede permitir el lujo de tener también a aquellos otros futbolistas de primer nivel y rendimiento inmediato, aunque sin retorno de inversión. 

Es la evolución lógica del modelo, algo que se estaba viendo venir ya con Monchi: acordémonos de los fichajes de Llorente y Nasri, a pesar de que sus rendimientos, especialmente el del primero, no fueran los deseados. En la medida en que el Sevilla aumenta sus ingresos corrientes, va necesitando menos plusvalías, a la vez que se le requiere jugadores de mayor nivel. Luego a cada uno le gustará más o menos este o aquel futbolista o cubrir tal o cual demarcación, ese es otro debate, pero la idea que quiero expresar es que, a los niveles en los que nos empezamos a mover, no podemos juzgar todos los fichajes en función del retorno de la inversión o de la plusvalía que potencialmente pudiera dejar en el futuro. 

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