martes, 2 de agosto de 2016

El salto

Hace ya un buen puñado de años, cuando era bastante más joven y, a pesar de negarme a reconocerlo, tenía las ideas de todo menos claras. comencé a leer uno de esos libros de autoayuda que escriben ciertos gurús iluminados (distintos a los futbolísiticos) con la supuesta idea de que gente que anda perdida por el mundo encuentre un asa donde agarrarse y poner un poco de orden en su vida. 

Dos páginas me duró. 

Me pareció una monumental tomadura de pelo. Yo interpreté aquello como que un tío que no me conoce de nada se dedica a escribir obviedades, a adornarlas con alguna que otra palabra de poco uso para darle un toque intelectual y con ello pretende darte una lección magistral, no ya sólo de cómo tienes que pensar, sino incluso sobre de qué modo vivir tu vida. 

A mí es que me parece absurdo tener que sonreír siempre o plantearte cualquier cosa de un modo positivo. Joder, habrá momentos en los que no te apetezca sonreír y prefieras irte a un rincón a despotricar y cagarte en todo lo que se menea. Y no pasa absolutamente nada, como tampoco pasa nada por abandonarte a la desesperación cuando las cosas te salen mal. ¿Por qué coño hay que tomarse las cosas de manera optimista cuando el mundo se está derrumbando a tus pies? Todos pasamos por momentos buenos y malos y cada cual se toma las cosas en función de sus circunstancias. No hay remedios magistrales para los males de cada uno y quien te quiera hacer creer que es así, simplemente está tratando de engañarte. 

Bueno, eso creo yo, que cada cual piense lo que le dé la gana. 

Cuento esto porque me ayer mismo me acordé de aquel panfleto que apenas empecé a leer. Y me acordé después de escuchar otra de esas frasecitas que tanto le gusta a tanta gente. En twitter hay multitud de cuentas que se dedican a dar este tipo de lecciones de vida. Y lo peor es que las siguen miles de personas. En fin, allá cada cual. La frasecita a la que me refiero decía algo así como que "lo importante no es el destino, sino disfrutar del camino".

Lo de disfrutar del camino te lo puedo llegar a comprar. De algún modo, es cierto que el día a día hay que "disfrutarlo" de la manera que se pueda porque los días que se van ya no vuelven y todas esas cosas. Pero, no me jodas, ¿que lo importante no es el destino? ¿Que el destino no es importante? Llevando las cosas al extremo, que así es más fácil comprender las ideas de base, tú no le puedes decir a un pobre judío que va a ser asesinado en una cámara de gas que, en el fondo, el destino que le espera es lo de menos y que disfrute mientras este llega. No, vamos a ver, el destino final es importante. El objetivo que pretendes alcanzar, me refiero. Uno tiene que saber, aunque sea a grandes rasgos, qué quiere conseguir, adónde quiere llegar, y elegir el camino para conseguirlo. Y luego, sí, claro, procura que dicho camino sea lo más entretenido posible, pero, hombre, con una meta concreta en la mente. 

Pues fíjense que, a pesar de que yo no soy antibético y que el equipo de la ciudad fantasma esa en la que ellos viven me la trae al pairo, ayer, al escuchar esa frase, me acordé de ellos. De los béticos. En concreto, de esos béticos que consideran que su objetivo, su meta, el destino al que quieren llegar cada temporada es ganarle al Sevilla. Que sí, que mientras llega el momento o no, tratan de pasarlo lo mejor posible inflando la cifra de socios, ganando la Dresden Cup, guardando escombros en su museo o "salvando" equipos de baloncesto. Que cualquier cosa les vale como título moral, ya lo sabemos. Pero, por muy bien que se lo pasen de esa forma, el disfrute no puede ser el mismo, en la vida, que si el objetivo que te pones es de mayor enjundia. Y fue aquí cuando me acordé de nosotros, de los sevillistas. Nuestro objetivo es diferente, nuestra meta es mucho más grande y lo que disfrutamos nosotros mientras caminamos no tiene nada que ver con lo de nuestros vecinos.

Y no se trata sólo de disfrutar. Lo que acabas consiguiendo cuando te exiges por un objetivo superior es mucho más que si te "conformas" con bastante menos. La mentalidad que adoptas en un caso y otro marca tu devenir y el ejemplo de Sevilla y Betis es demoledor en ese sentido. 

Por cierto, Unai Emery también decía algo de eso de disfrutar el camino, ahora que me estoy acordando. 

Por eso digo que lo de disfrutar del camino lo compro, pero lo de que el destino no es lo importante, para nada. En absoluto. 

Eso sí, lo que tampoco me parece de recibo es tratar de llegar a dicho destino antes de tiempo. El salto, que dicen algunos por ahí. El salto. Que el Sevilla debería de dar el salto. Que debemos de dejar de disfrutar del camino que llevamos, coger carrerilla y saltar, para llegar al destino antes. O eso interpreto yo. Sinceramente, yo no creo en eso de los saltos. No creo que sea buena idea forzar las cosas, cambiar de proceder, comportarse de un modo distinto a como has logrado los éxitos que te preceden. Y mucho menos cuando esto del salto ya se intentó hace unos años y casi nos cargamos la economía del club. Ese salto se intentó dar cuando disponíamos de aquella gloriosa plantilla que lo ganó (casi) todo entre 2006 y 2007. La mejor del mundo, según la IFFHS. Dos veces. Un club con cuentas deficitarias y que necesita vender para equilibrarlas se niega a dejar salir a sus grandes estrellas (aun no siempre consiguiéndolo) porque quiere dar el salto para convertirse en un equipo Champions. El resultado fue el que fue: ruinoso. Y, para colmo, se cometieron importantes errores en fichajes de jugadores y entrenadores. El resultado fue que nos quedamos fuera de Europa durante dos años consecutivos, aunque en el segundo entramos al final y de rebote. Estuvimos a punto de hacer un "SúperDepor", en la parte final del recorrido de esa fase histórica del equipo coruñés. De arruinarnos por completo, vamos. Y recuerdo a Monchi asumiendo sus errores y hablando de volver al principio, a la esencia..., al camino. A dejarnos de saltos y volver a disfrutar del camino. 

Vamos a ver, una de las partes buenas que tiene el paso del tiempo es que te permite ver las cosas con perspectiva. ¿Nos parece poco salto pasar en una década de no llegar jamás a una final a ser pentacampeones de Europa? ¿Qué salto queremos dar? He escuchado a gente diciendo que ese salto debe ser semejante al que ha dado el Atlético de Madrid con Simeone, lo cual a mí me parece una barbaridad. El Atlético de Madrid tiene una dimensión y una capacidad económica muy pero que muy superior a la nuestra, por mucho que el Cholo quiera engañar al personal considerándonos un rival directo. De hecho, lo que Simeone ha hecho con el Atlético de Madrid no es dar un salto, sino devolverlo a su sitio. Los colchoneros siempre fueron el tercer equipo de España, mano a mano con el Athletic en otra época, pero descendieron a Segunda hace unos quince años y les ha costado mucho volver a ser lo que fueron. Por tanto, insisto, ellos no han dado un salto. Ellos han regresado al lugar que les corresponde por capacidad económica y dimensión. El Sevilla, sin embargo, se encuentra desde hace un tiempo en un lugar bastante por encima al que sería el suyo natural en función de esas variables. ¿Más salto queremos dar? ¿Adónde? ¿Al abismo?

El Sevilla tiene un modelo de gestión admirado y respetado en todo el orbe futbolístico, el cual nos está llevando a crecer año tras año, paulatinamente, hasta límites que hace una década eran absolutamente impensables. Aquí vienen jugadores de talla mundial después de rechazar ofertas de clubes que de toda la vida han sido inmensamente superiores a nosotros. (Ben Yedder, el último). Y esto ocurre precisamente en la época en la que hay  más equipos en Europa que nos burrean en lo económico, a la vista del calamitoso reparto de los dineros de la televisión en España (que hanmejorado, pero sigue siendo mucho peor que en otras ligas)

Pero es aquí cuando surge una pregunta que considero importante porque contradice de alguna manera todo esto que estoy diciendo: ¿por qué entonces hay jugadores que se empeñan en irse de aquí siendo todo tan aparentemente bonito? ¿Por qué se quiere ir Bacca a un Milan que ni siquiera iba a competir en Europa? ¿Por qué Gameiro tenía tantas ganas de dejarnos para marcharse al Atlético de Madrid, nuestro "rival directo"? ¿Y Banega? ¿Y...?

La respuesta más contundente es por dinero. ¿Y por qué, entonces, no hacemos un esfuerzo nosotros y les pagamos más? ¿Por qué no damos ese "salto"?

Pues, límites salariales impuestos y fair play financiero aparte, porque no es sólo dinero. Y lo otro, lo que también es, no se consigue de la noche a la mañana. No hay salto que valga en ese sentido, y me explico. 

Jugadores como Banega, como Krychowiak o como Gameiro, después de ganar dos o tres veces la Europa League con el Sevilla y aparte de recibir ofertas estratosféricas de clubes superiores al nuestro, pueden considerar que aquí en Sevilla no es posible aspirar a más. Que han llegado al techo y que para crecer tienen que marcharse. No digo que tengan razón, digo que lo pueden pensar. Al Sevilla aun no le ha dado tiempo a demostrar al mundo futbolístico que puede ir más allá de donde ha llegado ya. Nosotros, los sevillistas, intuimos que sí que podemos, pero eso es porque sabemos de lo que hablamos, ya que llevamos aquí toda la vida. Pero en el orbe futbolístico, al Sevilla se le conoce desde hacer dos días, como quien dice. Y esa mentalidad, esa percepción, no se cambia de la noche a la mañana. No se cambia dando un salto, sino siguiendo un camino. Nuestro camino. El que llevamos recorriendo desde hace un tiempo y que nos está haciendo crecer mientras cosechamos un éxito tras otro.

El Sevilla tiene el privilegio de haber encontrado su piedra filosofal y me parece un despropósito abandonar ese camino. Da muchísima rabia ver cómo tus mejores futbolistas se van a otros equipos año tras año, pero también es cierto que los mejores futbolistas de otros equipos presionan a muerte para venir aquí, año tras año también. Y cada vez son mejores esos futbolistas y esos equipos a los que presionan. Y cada vez son menos los clubes capacitados para hacer que un futbolista de los nuestros quiera salir. Lo que pasa es que si a un PSG, a un Inter, un Barça etc., se le mete entre ceja y ceja que quiere un jugador, es prácticamente imposible retenerlo. Eso es así y siempre lo será, por mucho que crezcamos y mucho salto que demos. Además, es parte de nuestro modelo de gestión. Sin esas ventas, no hay nada que hacer. Otra cosa es que no se sepa explicar bien, pero es que las cosas son como son. 

Por tanto, yo opino que debemos disfrutar de nuestro camino porque el destino que nos hemos marcado es el correcto. Que más que saltar, lo que tenemos que hacer es seguir avanzando. Que no merece la pena poner en riesgo lo que llevamos conseguido. O más en riesgo aún, que el modelo del Sevilla ya es súmamente arriesgado de por sí. Y que hay pocas decisiones peores que las que se toman olvidando quién eres, de dónde vienes, adónde quieres llegar y cuál es el ritmo que te puedes permitir. En el fútbol y en cualquier ámbito de la vida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues si Rafa es muy probable que tengas razón en lo que dices, de hecho en estos últimos diez años ese "modus" es el que nos ha facilitado acceder a títulos impensables años antes, pero como tú dijiste en otro post anterior, la dirección del club sigue sin saber vendernos esa idea y sin ser lo transparente que debería, vendiendo la columna vertebral del equipo año tras año. Eso es algo que hay que mejorar.....aunque no dejo de pensar fantaseando, si hubiésemos hecho lo mismo de la 2007, con el equipo que dispone hoy Sampaoli, agreguemos a los banega o rakitic, gameiro o Bacca....que pasote joé

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