sábado, 14 de enero de 2017

A muerte. A por ellos.

Una de las cosas que más me molestó del gesto de Sergio Ramos en el partido del pasado jueves fue su intención de separar a Gol Norte del resto de la grada, metiéndose con unos y pidiendo perdón al resto. Desde hace ya un tiempo, esa es una actitud que se viene dando desde distintos frentes, en un intento de dividir a la afición. Cada tanto, surge algo, lo que sea, cualquier cosa, que es utilizado como excusa para hablar de buenos y malos y dejar a un lado a una parte de la afición. Incluso, para conseguir que unos se vuelvan en contra de los otros. Para que nos peleemos entre nosotros mientras ellos se ríen contemplando el espectáculo. A mí me engañaron una vez, cuando el episodio de Rota, y me arrepiento mucho de haber caído en el juego de quienes nada bueno desean para el Sevilla. Pero ya no más. Nunca más. Todos somos sevillistas, eso está por encima de cualquier otra cosa, y cualquiera que se meta con una parte de nuestra grada me tendrá enfrente porque yo estoy al lado de los míos y en contra de quienes quieran perjudicarnos. 

Debo reconocer que yo soy de esos que siempre fueron condescendientes con Sergio Ramos y que ahora se ha quedado sin argumentos para "comprenderle". Ojo, que ser condescendiente no es estar de su lado y en contra de quienes se meten con él. Esto es sencillo de comprender y no requiere más explicación. Pero aquí hablamos de un cuervo que has criado y que ahora trata de sacarte los ojos, y eso no lo voy a permitir. 

Yo no voy a decir que Sergio Ramos no es sevillista porque el sevillismo es un sentimiento y cada uno sabe lo que siente o deja de sentir. Lo que sí digo es que no tiene ni idea de en qué consisten las cosas ni de como se mueve el asunto dentro de la afición. Puede que sea porque lleve demasiado tiempo fuera, pero el caso es que no tiene ni idea. Que un sevillista cualquiera no esté de acuerdo con la actitud que, en un momento dado, tiene una persona que se sienta a ver los partidos en la grada de Gol Norte no significa que se vaya a poner en su contra cuando lo quiera alguien venido de fuera. El gesto de Sergio Ramos es como si alguien viene a mi casa a cagarse en los muertos de mi hermano y luego se gira para decirme, "oye, perdona, que no iba por ti". Pues perdona tú, porque sí iba por mí. Porque los muertos de mi hermanos son mis muertos también. Porque mi hermano es, ante todo, mi hermano y no voy a tolerar que nadie de fuera se meta con él. Y si algún día tengo que decirle algo, se lo diré yo, pero no tú, que vienes de fuera y no sabes lo que se cuece dentro. 

A mí me ha enorgullecido la reacción del sevillismo ante este suceso. La unión que ha demostrado. Desde Madrid, se sigue intentando dividir a nuestra afición, los malignos de Gol Norte por un lado y el resto por otro, tratando de convencer a quien sea de que los Biris no representan al sevillismo. Y eso es un craso error, porque, no es sólo que los Biris sí lo representen, sino que son el alma del estadio, el motor que hace que la grada ruja, el motivo por el que nuestro campo es una caldera. Los que siempre, SIEMPRE, están para defender nuestro escudo. Los que nunca fallan. Jamás. Y es indignante que se les criminalice por "insultar", como si en el resto de la grada no se insultase. Como si fuesen los únicos en el mundo del fútbol que lo hacen. Que está muy bien tratar de convencer al aficionado de que no se debe insultar, pero, por favor, no nos tomen por gilipollas. Empezando por nuestra propia directiva, que no sé exactamente por qué no se les deja entrar con sus símbolos. Como si fueran apestados. No sé qué daño hacen las pancartas, banderas, bufandas, bombos, tifos, etc., y más parece una maniobra orquestada desde fuera, en la que el propio club colabora indirectamente en su empeño por cumplir con todo lo que se le exige en materia seguridad (aunque sean cosas completamente absurdas y ridículas), que algo con un mínimo de sentido o razón. 

Y esta semana ha vuelto a haber polémica al respecto. De hecho, y como ellos mismos recuerdan en su último comunicado, los Biris no entraron en el estadio en el partidito de marras contra el Real Madrid (en protesta por la actitud de la directiva), lo cual lleva al colmo del absurdo lo ocurrido con Ramos. Si alguien le insultó, no fueron los Biris, pero es a estos a quienes se criminaliza. Aunque oficialmente no estuvieran. Pero lo más grande de todo es que toda esta manipulación que están llevando a cabo desde Madrid no es más que un tiro en el pie para sus intereses, porque lo único que han conseguido es unir a todo el sevillismo de manera absoluta y convencerle, todavía más incluso, de convertir el Sánchez-Pizjuán en un verdadero infierno el domingo por la noche para ese partido contra ellos que nos puede meter en serio en la lucha por la Liga. Y me sorprende muchísimo que estos tipos todavía no se hayan enterado de que aquí pinchan hueso. Que no tienen nada que hacer con nosotros y que mientras más nos toquen los huevos, con más virulencia vamos a saltar. Que sus insultos (porque ellos también insultan) nos ponen, que nos crecemos con ellos. Que nos gusta caerles mal, que disfrutamos sabiendo que es así y que queremos caerles aun peor. Que yo no soy ni yonki ni gitano, pero que me convierto en ello durante un rato si es necesario para que todo esto se cumpla. 

Hace ya tiempo que aprendí que el Sevilla es indomable mientras todos estemos unidos. Y aunque, como en cualquier familia, puedan surgir discrepancias internas, siempre serán eso: internas. Que no vengan de fuera a tratar de dividirnos. Y si lo intentan, que vean el resultado: que nos unimos aun más. A muerte. A por ellos. 

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