jueves, 11 de julio de 2013

¿Otro año igual?

Corría el mes de agosto de 1988. Yo estaba sentado a la mesa, almorzando con mis padres y mis tres hermanos, y en la tele echaban el telediario. Tampoco es que hubiera mucho entre lo que elegir al respecto, ya que, en la época, sólo había dos canales de televisión: la primera y la segunda (también conocida como "el UHF"). Yo era aún demasiado joven como para que el noticiario me interesara un pimiento, pero la sección de deportes sí que me llamaba la atención, aunque apenas hablaran de lo que de verdad me ilusionaba: el Sevilla F.C. Aquel día, no obstante, sí que hicieron referencia a mi equipo. De hecho, al faltar muy poco para el inicio de la temporada futbolística, hicieron un repaso de los conjuntos que iban a disputar el campeonato en Primera División y calificaron al Sevilla como "el cuarto en discordia" (después de Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid), lo cual me hizo una enorme ilusión. 

Diego, con la camiseta del Betis
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Efectivamente, aquel año, el Sevilla había hecho, a priori, un equipazo. A pesar de haber traspasado a Ricardo Serna al Barcelona, el equipo se había reforzado bastante bien. En lugar de este, se trajo a Diego Rodriguez (internacional arrebatado al Betis, con el morbo que ello conlleva) . Aparte, se ficharon jugadores de categoría como Mino, procedente del Real Madrid, Zúñiga del Español y, sobre todo, Toni Polster. Más adelante también vino nada menos que Rinat Dassaev, considerado como uno de los mejores porteros del mundo, aunque aquí no lo demostró para nada. A ellos había que añadir a los Francisco, Bengoechea, Rafa Paz, Jiménez, Ramón, Salguero, etc., que ya estaban en una plantilla que iba a entrenar Javier Azcargorta. 

Rinat Dassaev y Toni Polster






Pues bien, aquel Sevilla, igual que le ocurrió el año anterior, fracasó por completo. No se descalabró, pero sí que rindió muy por debajo de las expectativas. Eran los tiempos en los que se estaba consolidando aquel cántico del "otro año igual". Cántico de lo más certero porque, efectivamente, eran todos los años iguales. Fichajes que ilusionaban; primeros partidos titubeantes que daban paso a una racha magnífica que ponía al equipo en la zona noble de la tabla; bajonazo allá por marzo - abril (coincidiendo "casualmente"con Semana Santa y/o Feria); cambio de entrenador y reacción final desesperada que solía dejar al equipo a las puertas de la competición europea, pero rara vez dentro de las plazas que daban acceso a la misma. La temporada de la que hablo fue exactamente así. El equipo llegó a estar tercero durante la primera vuelta, pero se vino abajo. En primavera se destituyó al entrenador para dejar paso a Roque Olsen (con Pepe Ortega haciendo la interinidad entre uno y otro), el cual consiguió una reacción, pero no suficiente como para entrar en UEFA. El Sevilla acabó noveno. Otro año igual. 

Por cierto, ¿no les parecen las dos últimas temporadas del Sevilla preocupantemente parecidas a esta de la que hablo de finales de los años 80? En verdad, parecidas a casi todas de la segunda mitad de los 80 y la primera de los 90. 

Vicente Cantatore
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Para la temporada siguiente a la que acabo de mencionar, volvimos a ilusionarnos. El Sevilla arrebató al Betis a dos perlas de su filial, Conte y Carvajal, (otra vez humillando a los de enfrente) y aunque fichó a jugadores de perfil más bajo, se trajo a un entrenador de mucho prestigio como Vicente Cantatore. Y allí estábamos los sevillistas otra vez tocando las palmas. Siempre ha sido así. Nos ilusionamos con cualquier cosa y luego pasa lo que pasa. Al menos, salvo este periplo mágico que hemos vivido en los últimos años, así ha sido durante décadas. Por cierto, aquel Sevilla de Cantatore sí triunfó y se metió en UEFA, con un Polster imperial que marcó la friolera de 33 goles. Sólo fue superado por Hugo Sánchez, que hizo 38, igualando el récord histórico de Zarra. Récord que se mantuvo hasta hace muy poco. Hasta la irrupción de Messi y Cristiano Ronaldo, aunque esta otra historia que me interesa casi cero. 

Pues bien, este año, como todos en general, anda el sevillismo ilusionándose en grado sumo con el equipo que se está formando. Y podríamos pensar que es lo mismo de siempre. Que es "otro año igual". Que hemos vuelto a aquello que teníamos hace 20 o 25 años. Mucha ilusión, muchas ganas, una buena racha, un bajonazo, cambio de entrenador y novenos al final. Llevamos dos años seguidos exactamente así. Exactamente igual que hace 20 ó 25 años. Pero creo que las cosas son diferentes ahora. Hay un matiz que las hace diferente. 

El nivel de exigencia del sevillismo actual es mucho mayor que el de entonces. El sevillismo actual ha visto a su equipo en lo más alto. De hecho, sevillistas de 20 años o menos casi no han visto otra cosa que a un Sevilla grande. Un sevillista que tenga la edad que yo tenía en 1988 ha crecido viendo al equipo ganar títulos, cuando el sevillismo de mi época adolescente celebraba en la Puerta de Jerez una clasificación para la UEFA. Este año nos hemos clasificado, de rebote, sí, pero igual fue en otras ocasiones y lo celebramos. Este año, no hay tal celebración. Ni mucho menos. Ese es el matiz. La exigencia. Somos mucho más grandes que entonces. Y mucho más exigentes. Y aún así, nos estamos ilusionando. El listón está muy alto, pero nos estamos ilusionando. 

Sin embargo, a pesar de ese matiz, yo no puedo evitar acordarme de aquel verano de 1988. Éramos considerados los cuartos en discordia. Igual que ahora. Detrás de Real Madrid, Barcelona y Atlético, parece que vamos nosotros. Ojo, y a los colchoneros les podemos echar el lazo. Al menos así lo sentimos. Eso sí, los dos últimos años fueron como los del "otro año igual". Exactamente como aquellos. Exactamente. ¿Qué podemos esperar?

Seguramente, los sevillistas que han crecido viendo al equipo ganar títulos se acordarán de esta época y pensarán que estos dos últimos años no han sido más que un accidente. Un periodo en el que, por la razón que sea, se han hecho las cosas mal, pero que ha sido superado y este verano se vuelve al redil. A lo que ellos conocen. Otros como yo, no obstante, acostumbrados a otra cosa, lo vemos de manera diferente. Tememos que el accidente real fue el Sevilla de los títulos (un accidente positivo, claro), pero que lo normal es lo otro. Y que hemos vuelto al redil, efectivamente. Al "otro año igual". 

Creo que esta temporada va a ser fundamental en ese sentido. Y las dos siguientes, si queremos dar al Consejo la oportunidad de cerrar ese ciclo de tres años del que hablan. De lo que se haga en estos años dependerá si nos hemos asentado en la élite del fútbol español, o si aquello no fue más que un bonito sueño hecho realidad, pero que, una vez despiertos del mismo, volvemos a lo que somos. A lo que siempre (o casi siempre) hemos sido. Al menos para lo que recuerda mi generación. 

4 comentarios:

Alberto H. dijo...

Yo creo que este año se están haciendo las cosas bien. Pero aún no está terminada la planificación. Es decir, aún estamos a tiempo de seguir conformando una buena plantilla o de debilitarla.

Sin duda, una buena planificación es clave para hacer una buena temporada, y en los últimos años no se ha estado acertado en ese sentido.

Después están los llamados "imponderables", es decir, lo que es imprevisible, como son las lesiones, arbitros... que también influye, y mucho. A veces, demasiado, como en esta última temporada.

Por ahora, me está gustando el trabajo de la Secretaría Técnica, pero lo mismo me ocurrió el año pasado, y luego empezó a torcerse con la no llegada del Cata Díaz ni de un delantero que, a mi modo de ver, era más que necesario.

Un saludo.

Miguel dijo...

Todos los inicios de temporada son ilusionantes pero este año parece que al cosa se esta haciendo bien aunque la que manda es decir la pelota es la que tiene la ultima palabra en todo esto y no hay echar las campanas al vuelo por muy buena pretemporada que se haga ya que se habran conseguido por muchos partidos ganados la friolera de 0 puntos.

PadreManuel dijo...

Sinceramente creo que el equipo es a día de hoy un melón por calar y que el personal (me incluyo) se ilusiona con poco.

Demos tiempo al tiempo, que luego vienen las desilusiones nada más perder un par de partidos, tenemos que tener en cuenta que al paso que vamos, será prácticamente un equipo nuevo y ello necesita tiempo, aunque acostumbrados a lo bueno, costará mucho.

Saludos.

Rafael Sarmiento dijo...

@Alberto H.

Al hilo de lo que dices, es curioso que este año se han arreglado los errores del pasado. Dos delanteros más Negredo (o el que llegue en su lugar) y reforzar convenientemente el puesto de central.

Por otro lado, la marcha de Navas obligará a jugar de otro modo, con interiores más que extremos y laterales de largo recorrido. Y se está fichando acorde con esa idea. Creo que la sombra de Emery es alargada en ese sentido. Lo que me gusta de verdad, más incluso que los fichajes, es que se están trayendo jugadores basándose en el modo en que se quiere jugar. Hacía mucho que las cosas no se hacían así.

@Miguel

Me acuerdo perfectamente de la de campanas que se lanzaron al vuelo el año de Marcelino y que tú no dejabas de decir que los partidos de pretemporada no dan puntos. Al final, el tiempo te dio la razón. Y un poco por ahí va el sentido del post. La ilusión la tengo, pero no puedo dejar de acordarme de la de veces que he tenido ilusión para luego llevarme el palo.

De todos modos, a priori, este año parece que se están haciendo las cosas un poco mejor que en el pasado más cercano.

@Padre Manuel

Yo me ilusiono con un par de palmas, eso es así, y luego pasa lo que pasa.

El equipo, aparte de nuevo, es muy muy joven. Hay muchos jugadores participantes en el Mundial sub'20. Es decir, son nuevos e inexpertos. La paciencia va a ser fundamental. Ojalá tengamos una pizca de suerte y saquemos buenos resultados desde el inicio. Eso provocará que la gente esté de buenas (lo cual facilitará la tarea de tener paciencia), y animará a los jóvenes y nuevos.


Muchas gracias a todos, saludos.

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