lunes, 28 de octubre de 2013

Asco de gente. Asco de país.

¿Saben ustedes lo que es que alguien te mate a un ser querido? Yo, sí. Si quieren saber más, pinchen aquí y lean. Es un artículo que escribí hace un tiempo. Tengo que dejar claro esto. Que quien continúe leyendo sepa que sé de lo que hablo. Que sé lo que se siente. Que no hablo por hablar, como tanta y tanta gente está haciendo últimamente. 

Este domingo ha tenido lugar en Madrid una manifestación convocada por las víctimas del terrorismo en protesta por la anulación de la Doctrina Parot por parte del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, con sede en la ciudad francesa de Estrasburgo. Una manifestación que en un principio trataba de servir de apoyo a unas personas (muchas, demasiadas) que han sufrido la pérdida de un ser querido a manos de otros. Unas personas a las que han destrozado sus vidas, que siempre llevarán dentro esa pena, esa angustia, algo que nunca se olvida. Unas personas a las que lo único que les reconforta es el saber que se ha hecho justicia y que los culpables están pagando por sus actos. Ojo, nunca, JAMÁS, ese pago compensará la pérdida. Ni aunque pasen toda la vida en la cárcel. Ni aunque se aplicase la pena capital. La pérdida de un ser querido es irreparable, pero las víctimas han de aceptar lo que es de ley. Sólo piden el máximo rigor posible. A cambio de nunca ser completamente compensados (algo imposible), sólo piden el máximo rigor posible. Sólo con eso, ya están cediendo. Mucho. Muchísimo. Por poner un ejemplo, el padre de Marta del Castillo nunca volverá a ver a su hija y vivirá siempre preguntándose cuánto sufrió. Sin embargo, firmaría ahora mismo el encontrar el cuerpo y que el asesino pase en la cárcel todos los años que pone en su condena. Sabe de sobra que ni una cosa ni la otra se van a cumplir, pero lucha por ello. Es lo que le queda y espera que no le quiten hasta eso. 

Y hasta eso les han quitado a aquellos a los que se apoyaba en la manifestación de este domingo. Hasta eso. A pesar de lo mucho que ceden, porque no les queda más remedio, ni siquiera les respetan lo otro. Y los hay hasta que, encima, les dicen que sólo buscan fomentar el odio. Hay que ser hijo de puta (aparte de perfectos ignorantes) para atreverse a decir eso. Te matan a un ser querido, aceptas que nunca te repararán por ello, te conformas con que se haga justicia y si pides esto, que se haga justicia, te dicen que fomentas el odio. Quien diga eso, está podrido por dentro. Ni más ni menos. 

Ahora bien, otra cosa es buscar culpables a lo ocurrido. Desde los partidos políticos más representativos (y sus medios adláteres) se desvía la atención diciendo que en Europa no nos comprenden y que han cometido una injusticia. Y digo que se desvía la atención porque los culpables son ellos. No quizás los que están ahora al mando de dichos partidos (o sí, o solo en parte, según), sino quienes no tuvieron cojones de ponerse de acuerdo para modificar la ley en su momento, de manera que los presos cumplieran sus penas al completo. Igual que pasa hoy con la Educación, durante muchos años se utilizó el terrorismo como arma política, como propaganda electoral. Y aquí están los resultados de aquellas mierdas. Dentro de unos años (o incluso ya) podremos ver los resultados de la falta de consenso sobre Educación, pero ese es otro tema. Me limito a ponerlo como ejemplo. 

Dicho de otro modo, en Estrasburgo sólo se ha dicho a España que cumpla con SU ley. Con la ley española. La hija de puta esa a la que han soltado estos días ha cumplido su pena. Se ha pasado veintipico años en la cárcel porque la ley española que se aplicaba cuando se la condenó decía lo que decía. Y nuestra ley actual dice que no se puede aplicar una norma con efecto retroactivo. El Tribunal de Estrasburgo ha dicho que apliquemos nuestra mierda de ley y que no nos inventemos mecanismos para tergiversarlas porque eso atenta contra los derechos humanos. Pero la MIERDA es nuestra ley, no la sentencia de Estrasburgo. De eso parece que hay muchos que no se enteran. Y los culpables de que nuestra ley sea una mierda son los dos partidos que han gobernado en España en los últimos 30 años, es decir, PSOE y PP. Ambos dos. 

Para colmo, se ha querido utilizar la manifestación como arma política, ideológica. Unos van a la misma a darse golpes en el pecho, cuando son culpables de lo ocurrido. Otros, se plantan allí con sus banderas franquistas y sus enseñas fachas, como si el dolor de una víctima tuviera algo que ver con su mierda de ideología. Y otros, el colmo de los colmos ya, utlizan fotos sacadas a estos últimos para intentar hacernos ver que la manifestación era ultraderechista y que eso es lo que buscan las víctimas. Que eso es lo que son. 

A todos ellos, sólo me queda decirles una cosa: váyanse a tomar por culo, panda de cabrones. Y disculpen el lenguaje. 

No sé si puede haber algo más mezquino que utilizar el dolor de unas personas a las que han matado a algún ser querido para cualquiera sabe qué interés. La manifestación no era más que un grito desgarrado. Una forma de desahogo. Un juntarse con gente que han sufrido lo mismo (o que no, pero les quieren apoyar) para tratar de mitigar un poco el terrible dolor que les supone lo que ha ocurrido. No es política, no es ideología. Es dolor. DOLOR. Angustia. Pena. Y da igual la ideología o tendencia política de quien lo sufre. ¿O es que merecen más compasión unos u otros en función del partido al que voten? ¿Ni siquiera en eso nos podemos poner de acuerdo? ¿Ni siquiera a eso le vamos a tener respeto? ¿Hasta ese punto vivimos en un asco de país?

Y todavía esta mañana, en esas tertulias radiofónicas en las que se habla de todo sin tener ni idea de nada, había quienes censuraban la no presencia de según qué partidos o personalidades en la manifestación. ¿Por qué han de acudir los partidos? ¿Por que, en vez de eso, no se sientan a una mesa, se ponen de acuerdo y sacan de una puta vez leyes en beneficio de la ciudadanía, y no de sus intereses particulares? ¿Por qué nunca hacen lo que tienen que hacer y luego se dan golpes en el pecho cuando las cosas salen mal o alguien de afuera les dice que son unos inútiles?

Cada día siento más asco de mucha gente con la que comparto nacionalidad. Gente que considera buenas o malas a las personas en función de la ideología que tengan, no de sus actos. Gente que considera nazi hacer un escrache si es contra los suyos, pero comprensible si es contra los otros. Gente que apoya esos escraches o los condena en función de quien sea la víctima del mismo. Gente que critica que en Madrid gobierna alguien no votado, pero ve bien que en Andalucía pase lo mismo. O al revés. Gente que aborrece la dictadura chilena o la española, pero ve bien la cubana. Gente para los que los muertos valen más o menos en función de los colores de su pensamiento.

Gente que considera lícito el dolor de unos, pero no el de otros. 

Asco de gente. Asco de país. 

2 comentarios:

EL PAPI MAGASE dijo...

Es triste y duro ver cosas como esta en el siglo dicen que de la era mas moderna y tegnologica jamás conocida,nunca llegará el hombre a ser lo que de él se espera,esto ya no hay por donde cogerlo,te juro que cada dia creo menos en el ser humano y solo me límito a estar en el circulo de personas con las que mas me identifico que puedo contarlas casi con una mano,en fin Rafa hoy muy en particular me ha encantado tu lenguaje en algunos momentos del texto y que te conste que a mi no me gustan los insultos,pero hoy la verdad es que no son gratuitos,eso mismo que tú has expresado lo pensamos muchas personas,un abrazo mostro.

Alberto H. dijo...

Pues sí, nuestra España cada día da más asco. No es cuestión de partidos políticos, es cuestión de mentalidad. No hay que olvidar que los que eligen a los políticos son los ciudadanos.

Y lo peor es que la educación, en lugar de mejorar, va empeorando, siendo ya la calidad de nuestra enseñanza verdaderamente lamentable. Así las cosas, no se atisba una solución, ni a corto ni a medio plazo. Creo que estamos condenados a vivir en un país que da pena, gobierne quien gobierne.

Un saludo.

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