viernes, 2 de mayo de 2014

No le llamen suerte...

Corren malos tiempos para los antisevillistas.

Anoche, al empezar el partido, me estuve acordando de ellos. De los que viven en Sevilla o en Málaga sobre todo. Que no hablo de una generalidad, conste, sólo de los antisevillistas. Me los imaginaba encerrados en casa, escondidos, con la televisión puesta, sintonizando Cuatro, incluso a oscuras, rogando al cielo por una victoria del Valencia (en este caso, que el equipo da igual mientras sea el rival del Sevilla). Es como si los estuviera viendo, nerviositos perdíos al principio, casi mordiéndose las uñas (o sin casi), mirando al cielo tras el primer el gol, ahogando un grito con el segundo; y ya con el tercero, encendiendo las luces, abriendo las ventanas y explotando, expulsando hacia la calle un alarido de felicidad. Incapaces de contenerse, disfrutando, relajando tensiones, dando rienda suelta a su odio. Bendito odio. ¡Qué grandes nos hace!

Luego ya vino el gol de Mbia, y todo volvió a su sitio. Al principio. Bueno, peor que al principio, ya que el antisevillista ahora lo es más. Y su odio, mayor. Y nosotros más grandes, claro. Porque su odio es directamente proporcional a nuestra grandeza. Porque mientras más cosas logramos, más nos odian ellos y más de ellos hay que nos odian. El equipo más antipático de España, el que más detractores explícitos tiene tras los dos grandes. Por algo será. No se es antipático perdiendo. Perdiendo das pena y si eres graciosillo, pues caes bien, aunque sea por compasión. Pero ganando, no. Bendito odio, insisto. Es muestra de nuestra grandeza. Benditos rivales encarnizados. Atlético de Madrid, Osasuna..., y ahora, Valencia. ¿Por qué? Pues porque les hemos ganado. Porque les hemos arrebatado la gloria en alguna ocasión para llevárnosla nosotros. Gloria, grandeza..., antipatía..., odio. 

Lo adoro. 

Corren malos tiempos para los antisevillistas, ya digo. Lo de ayer tuvo que ser tremendo para ellos. "¡Qué suerte habéis tenido!" Gritaba uno que vive en la acera de enfrente de donde yo. Suerte. ¿Suerte? Ni de coña, amigo. De suerte, nada. Bueno, en verdad, sí, pero no la que ellos piensan. El Sevilla no está en la final por suerte. Cualquier equipo necesita aunque sea una pizca de eso  para obtener logros, pero para ello hay que estar. Y estar no se está por suerte. Sí, un gol en el último minuto del descuento es un golpe de suerte, pero para que ese gol sirva de algo, hay que estar ahí, como digo. Y, amigo mío, ahí estamos nosotros. Los demás, no. Y eso NO es por suerte. 

El Sevilla comenzó a estar hace tiempo. Mucho tiempo. No ya el verano pasado cuando empezó la temporada, sino antes. Bastante antes. Es cosa incluso de años. Cuando equipos como Rayo Vallecano o Málaga hacían cosas raras con los dineros (con los que tuvieran cada uno de ellos) y provocaron que no fueran admitidos este curso en la competición europea. Que a mi se me caería la cara de vergüenza. Que a mi me dicen en un sitio que esto es una competición entre caballeros y ustedes son unos tramposos y no les queremos, y a mi me tiene que tragar la tierra por lo menos. Para empezar estando hay que se ser eso, caballeros, al menos hasta cierto nivel. Bien podrían esos antisevillistas mirar hacia dentro y reclamar responsabilidades antes que hacia fuera para redimir su frustración con odio. 

Porque, y en relación con lo anterior, el Sevilla tuvo que vender a lo mejor que tenía para ser caballeros. Para cumplir con los requisitos. Para poder estar. Que no les quitamos el puesto a nadie. Que fue el organizador de la competición quien nos llamó por ser los primeros caballeros en la lista de espera. Que nos dijeron: oigan, que hemos echado a unos tramposos y nos falta gente para montar la partida. ¿Vienen ustedes? 

Y fuimos nosotros. 

Y tanto que fuimos. A Podgorica, a Breslavia, a Estoril, a...; oigan, que esto no ha sido un camino de rosas. Y con un equipo muy joven, muy nuevo y que sembraba muchísimas dudas. Que incluso ahora aún las sigue sembrando. Pero ahí fuimos, paso a paso, apartando rivales mientras crecíamos. Que sí, que meter un gol en el descuento es un golpe de suerte, pero ¿y todo esto de lo que vengo hablando? ¿Eso no vale? Vamos, señores, seamos serios. Aunque eso de ser serios para algunos es mucho pedir. Es más, es un imposible. Seguramente por eso caen tan bien y son tan simpáticos. Serios, no. Pero simpáticos, tela. 

Una hartá. 

Pero es que hay más. Un detalle que pasa desapercibido para muchos. No sé si se han dado cuenta de que, desde que empezaron las eliminatorias, tras la fase de grupos, todos los equipos contra los que hemos jugado se han podido concentrar de lleno en los partidos mientras que nosotros teníamos que compaginar la UEL con la Liga. El Maribor estaba en su parón liguero y no tenían otra cosa que hacer que preparar la eliminatoria contra nosotros. El Betis estaba virtualmente descendido y a lo único que se agarraban para dar alguna satisfacción a su hinchada era a eliminarnos. El Oporto no tenía nada que hacer en su liga y era la competición europea el único clavo al que se podían agarrar. Y exactamente lo mismo le ocurría al Valencia. Y a todos los eliminamos. A todos. Nosotros haciendo una importante remontada en nuestra liga, jugando dos partidos por semana, ganando, ganando, ganando, mientras los demás concentraban sus fuerzas en la preparación de sus partidos contra nosotros. 

Y les eliminamos. 

Insisto, sí, el gol de Mbia fue un golpe de suerte. El Sevilla jugó fatal ayer y el Valencia mereció el pase si contamos únicamente los últimos 90 minutos. Pero, como decía antes, para que ese gol valiera una clasificación para una final, hay que estar en semifinales, hubo que meterles un 2-0 en la ida, hubo que eliminar al Oporto, al Betis y al Maribor. Hubo que clasificarse como líderes en la fase de grupos. Hubo que comenzar a competir a primeros de agosto y eliminar al Podgorica y al Breslavia. Hubo que vender a Navas, a Negredo, a Kondogbia, a Medel, etc., para ser unos caballeros y que nos dejasen competir. Hubo que montar un equipo completamente nuevo...

Hubo que hacer todo eso, que no se le olvide a nadie. Y todo eso es un trabajo descomunal que no merece en absoluto ser desmerecido de una forma tan miserable como diciendo que estamos en la final por suerte. En la final de una competición europea. Por suerte. 

¿Por suerte?

Váyanse a la mierda, hombre. 


10 comentarios:

Alberto H. dijo...

Completamente de acuerdo, Rafael. Es más, en mi post de hoy también hago referencia a ese asunto. Y es que no se puede decir que hemos tenido suerte cuando el primer gol lo desvía Coke, el segundo llega tras dar en el larguero y en el portero, y el tercero es un balón que se encuentra Mathieu, que pasaba por casualidad por el área pequeña.

¿Suerte? Ojalá la tengamos en la final. Siempre es bienvenida.

Un saludo.

Jose Manuel Ariza dijo...

Saludos.

Decía Camilo José Cela que cuando llegue la inspiración debe cogerte trabajando.

Pues eso.

La suerte hay que trabajarla, buscarla y hacerte grato a los dioses.

Es lo que hay y no hay más.

SI, SI, SI, NOS VAMOS A TURIN.

Un abrazo, sevillista.

Manuel López dijo...

Pues sí. Completamente de acuerdo.
Y eso de la suerte por ser en el último suspiro, no sé.
El balón esta en juego y por tanto el equipo que quiera la eliminatoria tiene que jugarlo.

Podríamos decir suerte de ellos con un primer balón que desviamos nosotros, o un segundo balón que tras dar en el larguero pica abajo y se nos cuela tras dar en Beto.

Pero eso es el fútbol.

Los valencianistas hablan de injusticia (sic), y yo me pregunto que dónde está ésta. Parece, según esta versión, que para evitar la injusticia debiese tenido que pitarse el final del partido tras marcar ellos el tercero.

Con un gol metido en tiempo reglamentario y se pretende hablar de injusticia. Increible.

Hablan mucho del primer gol de la eliminatoria marcado en fuera de juego, pero obvian los penaltis a favor de nuestro Sevilla no pitados (impresionantemente claro el derivado del disparo de Gameiro). O que ayer tubo que ser expulsado Costa en el primer minuto por agresión a Bacca, alevosa y sin la disputa directa del balón.

Ayer, nos beneficiamos de un gol en el último instante del partido, en tiempo de descuento. Creo que no es la primera que que ocurre en el mundo del fútbol.

teresa misra dijo...

Muy buen artículo. Muchas gracias por defender a un equipo que se merece estar en la final y como tu dices no son solo 90 minutos de juego, es un campeonato entero y un equipo del que los mismo sevillistas no nos fiábamos. Pero hemos sido nosotros los que hemos llegado a la final así que los valencianos a joderse un rato. Tanto perder tiempo para nada así que ahora joderse un rato

Anónimo dijo...

Rafael, maravilloso post, como la mayoría de los que escribes, me encanta escarbar, reelerlos después de que ocurran las cosas y la verdad es que veo el sevillismo al igual que muchos otros miles e igual que tú lo ves; con agradecimiento por cada día, por ser sevillista y sobre todo por disfrutar de esas miguitas del día a día que son las que valen. Creo que este partido ha sido único, igual que lo fueron otros: Schalke 04, Osasuna, goles como el de Puerta, Luisfa o Rodri.
Ayer y hoy feliz,adelante, una sonrisa y calladito, mientras disfruto de esas caritas arañadas y sobre todo de una nueva final. que cosa más grande dios mio¡¡¡¡

Un abrazo.

Rafael Sarmiento dijo...

@Alberto

Nos valía un gol, daba igual en el minuto 1 o e 90. La suerte es que quien la busca.

@Jose Manuel

Yo la única suerte que conozco en este ámbito es la de ser sevillista y, como decías el otro día, poder disfrutar de la mejor época de la Historia del club.

@Manuel López

Y una cosa importante: ellos no marcaron en la ida. También tuvieron 90 minutos y los descuentos y no lo hicieron. De haberlo hecho, ellos estarían en la final. Menos paja en el ojo ajeno y más viga en el propio.

@Teresa Misra

Las eliminatorias duran 180 minutos. Como decía antes, ellos tuvieron 90 minutos en el Sánchez Pizjuán y no marcaron. También es demérito de ellos.

@Anónimo

Gracias, te ha quedado pendiente decirme quién eres ;-)
Muy de acuerdo. Y miguita a miguita, seguimos escribiendo la Historia.

Muchas gracias a todos, un abrazo.

juan antonio de la rosa dijo...

Si Si Si que caro es viajar a Turin.

Nos traemos el Paraguero y solicitamos la Final del Proximo año .
Y la ganamos otra vez.

Un Abrazo Sevillista.

Triana1952

EL PAPI MAGASE dijo...

Hola Rafa,dicen que mas vale tarde que nunca,pues aqui estoy para comentarte este pedazo de post que de nuevo te has marcado,como siempre,porque para mi la suerte es tenerte aqui para poder leerte,sí llego tarde y no voy a poner mas escusa que decirte que he tenido que formatear el pc otra vez mas y hasta hoy no estoy de nuevo operativo,ahora me iré a mi blog y diré algo a la peña,pero recuerda eso de la suerte y solo decirte que es la de ser sevillista y la de tener a personas como tu como referente,un abrazo hermano y vamonos que nos vamos para Turín le pese a quien le pese,por cierto todos esos ahora benfiquistas desde chiquetitos,eso es lo que son,mu chiquetitos,los grandes no tienen que ir sacando pecho,se les ve de venir de lejos sin apenas hacer aspavientos,otro abrazo tio grande y sigue disfrutando al igual que lo estoy haciendo yo y creo que algun sevillista que otro que anda suelto por estos lares.

Talibán Sevillista dijo...

Me tomo otro botellín, este en tu honor.
Un abrazo

Alvaro dijo...

Quiero añadir poco a lo dicho ya. No quiero ser reiterativo en el halago.

En realidad, todo esto es muy fácil. Si tú necesitas marcar un gol y a la desesperaba mandas al central y al mediocentro para rematar, es más fácil que tengas suerte si los que suben son Fazio y M'Bia (que suman casi 4 metros entre los dos y son de los mejores del mundo en el juego aéreo) que si quien sube es Jordi Figueras y Nono.

Además, en todo caso, el Sevilla tendrá "la suerte de los campeones"

¿no?

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