martes, 29 de marzo de 2011

Lo que no acabo de entender sobre la huelga

Vaya por delante que yo comprendo perfectamente las razones por las que los clubes (muchos clubes) pretenden hacer lo que sea para que no se emitan partidos en abierto y así poder cobrar por ellos. Si, hoy día, estos clubes son entidades privadas, tienen derecho a vender su producto sin que nadie venga a obligarle a darlo de modo gratuito.

 Claro que, caso de no ofrecer partidos en abierto, unos se beneficiarían más que otros, ya que el reparto actual de los dineros de la televisión es el que es. Por tanto, se comprende también que esos mismos equipos que han emprendido una cruzada en pos de un mejor reparto de dichos dineros ahora se desmarquen de la postura oficial de la liga, es decir, de los que no comparten la propuesta de reparto que estos “disidentes” defienden

En todo este asunto, nosotros, los aficionados, no pintamos nada. Aquí se trata de que los grandes quieren ver la pasta y han convencido al resto para que les sigan la gracia. Gracia en la que ellos salen más beneficiados que ninguno. Con diferencia. Pero no todos han picado el anzuelo. Ni siquiera por las migajas del pastel. Y ocurre que Del Nido no quiere prestarse a intensificar esa medida de presión que es una huelga para que otros se lo lleven calentito. No es una cuestión de dinero. El Sevilla saldría perdiendo si se sigue ofreciendo fútbol en abierto. Pero perdería mucho menos que otros. Es una cuestión de honor, de dignidad, de no plegarse a lo que manden los poderosos, de no lamerles el culo ofreciendo el apoyo para sus reivindicaciones. Si los dos grandes quieren presionar al gobierno, que lo hagan, pero que no cuenten con el Sevilla, porque al Sevilla se le ha perdido poco en esa disputa. Algo pierde, ya digo, pero poco. Muy poco. Muchísimo menos que los mastodontes.

Para colmo, Del Nido utiliza este asunto para enlazarlo con el otro que se refiere a las televisiones. Es que es de cajón. Si los grandes se niegan a aceptar un reparto más justo de los dineros, ¿por qué el Sevilla les va a apoyar para conseguir más dinero, el cual se seguirá repartiendo de ese  modo tan injusto?

Por otro lado, hay una cosa que no entiendo. Según tengo entendido, en España, igual que en cualquier país democrático avanzado, el derecho a la huelga es eso, un derecho, no una obligación. Cuando una asamblea de trabajadores decide ir a una huelga, eso no quiere decir que todos los trabajadores que representa dicha asamblea tengan la obligación de no ir a trabajar. ¿Por qué, entonces, el Sevilla está obligado a no jugar si la asamblea de la liga vota en mayoría hacer huelga? Y mucho más cuando su rival, casualmente, tampoco quiere hacer huelga. ¿Por qué tenemos que estar a expensas de lo diga o deje de decir un juez? Con el follón en el que nos pueden meter por culpa del retraso en el final de la liga. Debe haber un motivo legal que desconozco, está claro, pero no deja de ser algo chocante cuando menos.

Por otro lado, yo no sé si esa medida de no dar ningún partido en abierto será beneficiosa a futuro para los clubes. A corto plazo, está claro que sí. Pero en mi caso, por poner un ejemplo, yo no me pierdo un partido del Sevilla que den en televisión en abierto, caso de no poder ir al estadio. Un partido en que seamos visitantes, para que no quepa ninguna duda. Sin embargo, ¿me gastaría un dinero en verlo por televisión? ¿No sería mejor ir a verlo a un bar? Así al menos lo vives con algo de ambiente. O sea, que puede que un partido de pago lo vean, digamos, cien personas, pero que sólo uno lo pague. El dueño del bar. Claro que si se dan cuenta de eso, pueden ponerse en plan SGAE y prohibir dar esos partidos en lugares de concurrencia pública, quién sabe. Por otra parte, esa medida favorecería el hecho de que la gente acudiera a los estadios. Ya de pagar, y suponiendo que no se puede acudir a los bares, igual es mejor ir a verlo a los coliseos aunque costase un poco más caro. Allí al menos aún se puede fumar. Aún.

Lo que es evidente es que, si mucha gente actúa como yo, esos partidos los verán muchas menos personas que si fuesen en abierto. Al ser la audiencia menor, el valor de la publicidad decaería, y con ello los ingresos de las televisiones por ese concepto. ¿Compensaría el pago por visión esa caída de beneficios?

Estaría por ver. Claro que, si no compensase, habría que buscar nuevos mercados, es decir, más gente que viese esos partidos. Y el mercado potencial emergente por excelencia es Asia, por supuesto. Por tanto, ¿cuánto tardarían en poner los partidos a las tres de la tarde? En ese caso, volverían a decaer los espectadores en los graderíos. No sé yo si nos acostumbraríamos a ver los partidos a esas horas. Y mucho menos en el sur. Y muchísimo menos aún cuando vayan llegando los meses de calor, o al principio de las temporadas.

Todo esto son suposiciones, no tengo nada claro lo que ocurriría. Y es de suponer también que todas estas preguntas se las han hecho los clubes que apoyan esta medida de la huelga para forzar el hecho de que no se den partidos en abierto. Sin embargo, me da a mi que no es así. Me da a mi que están cegados por el dinero fácil a corto plazo, aparte de aplastados por monumentales deudas, las cuales apenas se aplacarían con los ingresos extras de esos partidos. Si todo el mundo cobrase lo que percibirían Madrid y Barcelona por quitar el partido en abierto, quizás. Pero como eso no es así ni mucho menos…

A mí todo este asunto me da muy mala espina. No se me quita de la cabeza que hay una montonera de intereses ocultos de los que no tenemos ni idea los comunes mortales como yo. No hago más que hacerme preguntas y preguntas para las cuales no hallo ninguna respuesta convincente.

Y entre todas esas preguntas, hay una que retumba en mi cabeza de un modo especial:

Yo entiendo que si los controladores aéreos se ponen en huelga, el Estado se acojona porque el caos que se monta es de consideración (lo hemos visto hace no mucho). Aparte del perjuicio económico que se produce. Igual pasa con cualquier empresa a la que los trabajadores presionan convocando una huelga. Pierden dinero y eso les duele, con lo que se avienen a negociar.

Pero, ¿qué coño le importa al Estado que una jornada de liga se juegue en una fecha u otra?

¿Por qué están tan convencidos los clubes de que esa medida va provocar que el legislador español reconsidere una postura que considera conveniente, hasta el punto de cambiar una ley?

Vuelvo a decir, o yo soy un ingenuo, inocente y absolutamente ignorante, o aquí hay algo que no me cuadra. Pero en absoluto

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