lunes, 28 de marzo de 2011

Un ser humano extraordinario

Lo primero de todo, quiero pedir disculpas a los lectores de este blog por haberlo tenido abandonado tanto tiempo. Otra vez. Sé que son pocos, pero es emocionante comprobar que también fieles. A los que me habéis escrito interesándoos por cómo me encuentro y por las razones del parón (ahora y en otros parones anteriores), muchísimas gracias.

A mí me encanta escribir, es casi un vicio. Cuando no escribo, hablo solo por la calle, os lo juro. Escribir para mí es casi una terapia para no volverme loco. Y si dejo de hacerlo es por causas importantes. En este caso, llevo desde el verano embarcado en un proyecto empresarial que se ha llevado la totalidad de mi tiempo en los últimos dos o tres meses, y que por fin ha visto la luz, con lo que de nuevo tengo tiempo para esto que tanto me gusta.

Próximamente os contaré de qué va y pondré un banner en el blog. Quien mejor que yo para hacerme publicidad a mi mismo, ¿no os parece?

Y dicho esto, paso inmediatamente a hablar del tema que hoy me ha dejado encandilado.

Hace años, allá por 1991 creo recordar, el Diario ABC sacó un coleccionable sobre la historia del Sevilla FC. Cada fascículo se vendía el domingo, junto al periódico y a la revista semanal, y evidentemente yo lo coleccioné y lo guardo en casa como oro en paño, encuadernado en esas tapas en marrón y oro que regalaron, no recuerdo si con la primera entrega o con la última. Qué más da.

De aquella, el Sevilla era un equipo mediocre, de tercera fila podríamos decir. Estaban el Madrid y el Barcelona, por supuesto, luego iban el Atlético y el Valencia (como casi siempre), incluso el Athletic de Bilbao, que era más grande que hoy día. Y aún no había explotado el Súper Depor. Para colmo, cada año había un equipo revelación que se nos colaba por delante. Recuerdo grandísimas temporadas del Osasuna, del Celta, del Español, de la Real Sociedad, del Sporting de Gijón, de muchos equipos. Nosotros nunca. Nosotros siempre teníamos por delante a los cinco de siempre, al equipo revelación y a menudo a alguno que otro más, con lo que eso de clasificarnos para la UEFA solía ser el gran objetivo que cuando se conseguía, muy de cuando en cuando, era digno de celebración en la Puerta de Jerez. Todos sabéis de lo que hablo a nada que superéis los veinticinco. Y si no también, está claro, no creo que nadie sea ajeno a esto.

Yo era un adolescente en la época en que se publicó ese coleccionable. Había oído hablar a mi abuelo acerca de los Arza, Campanal, Busto y compañía. Y a mi padre, que estudió en los Salesianos de Alcalá, contando cómo se escapaban los chavales para ver a los jugadores cuando se concentraban en Oromana. Pero aquella fue la primera vez que vi fotos de aquellos legendarios jugadores, que incluso llegaron a ganar una liga. Y me preguntaba si algún día conocería en primera persona algo parecido.

Pues bien, acabo de leer la información de Diario de Sevilla acerca de la obra solidaria de Kanouté en Bamako. Y también sus declaraciones desde la capital de Mali aclarando sus palabras, esas que fueron tergiversadas, e insistiendo en que él no se quiere ir del Sevilla. Ni siquiera mejorar el contrato o forzar una nueva renovación. Y que sólo se marchará cuando no se vea capaz de ser titular, cuando no pueda aportar y ayudar al Sevilla. Textualmente, no quiere cobrar dinero por ser suplente, sólo por que sea un referente en el vestuario. Vamos, que cuando no pueda merecer con su juego el sueldo que gana, se irá. Y sin malos rollos. Con la cabeza alta. “que la gente se acuerde de mí de forma positiva", concluye.

Tengo que reconocer que me he emocionado al leerlo. Me he emocionado porque creo que aún no soy del todo consciente de lo que estoy teniendo la suerte de vivir. Estamos sin duda ante un personaje de la altura de los Arza, Campanal, Busto y compañía que decía antes. Y digo personaje (no futbolista) porque Kanouté es mucho más que un jugador de fútbol. Muchísimo más. Es un ser humano extraordinario que se dedica a jugar al fútbol, y que lo hace de una manera excelsa. Pero eso no es más que una parte de su extraordinario ser. Decía un lector en los comentarios de la noticia que unos anuncian bolis solidarios y otros aflojan la guita. Sin desmerecer a nadie, no se puede definir mejor lo que pienso.

Hace veinte años, admirando aquel coleccionable del Diario ABC, me preguntaba si algún día tendría la oportunidad de ver a jugadores de la entidad de aquellos históricos. Hoy, cuando estamos viviendo la peor temporada del Sevilla seguramente del último decenio (poco más o menos), me enorgullezco de decir que sí. Que he tenido la oportunidad. Que la sigo teniendo y que así será al menos durante un año y pico más por lo menos.

El día que Kanouté se vaya del Sevilla, ya sea porque se retire o porque no de más de si al nivel de la liga española, no habrá forma humana de agradecerle lo que nos ha dado. Como futbolista y como ejemplo de persona humana. No habrá forma humana. Yo, particularmente, no sé como le podría agradecer el hecho de haberme permitido vivir eso que hace veinte años no era más que una quimera. Las batallitas de mi abuelo. Que si él lo contaba, sería verdad, pero qué complicado era imaginarse al Sevilla ganando títulos y disfrutando de jugadores históricos de aquel nivel.

Ya no es necesario imaginarse nada.

¿Cómo se puede agradecer eso?

2 comentarios:

Juan Angel de Tena dijo...

Bienvenido por tu vuelta amigo, se te echaba de menos.
Es una gran alegria el poder volver a leerte.
Y sobre D. Frederic Kanoute, comparto al 100% tu opinion.
Pasaran infinidad de jugadores por la casa Sevillista y costara encontrar a alguien con la honradez y la honestidad del Mali.
Grande Kanoute.

Un fuerte abrazo amigo.

EL PAPI MAGASE dijo...

Me acabas de dar la alegria del dia,el verte actualizar el blog es de agradecer a los que como yo nos encanta leer a hermanos sevillistas tan sabios y con la labia que tienes,un abrazo y sigue escribiendo hermano.

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