lunes, 11 de abril de 2011

Como el pez que dejó de tirar

He esperado a que pasen un par de días para hablar de la situación en la que nos quedamos tras el partido contra el Mallorca porque quiero ser lo más justo y razonable posible, y eso después de un encuentro del Sevilla a mí me es imposible.

Y después de ese impás de reflexión, ya tengo las ideas un poco más claras. Es curioso, el partido en el Iberostar Estadi (ahora se llama así, no Luis Sitjar, ni Son Moix ni Ono Stadi... hay que ver las cosas que pasan cuando un club está tieso como la mojama) fue como una especie de alegoría de lo que está siendo la tamporada del Sevilla en su conjunto. Un comienzo desastroso motivado por un planteamiento erróneo, un cambio sobre la marcha antes de lo normal (Rodri debió salir de inicio, no por un cambio en el primer tiempo, igual que los medios centros buenos debieron llegar en verano y no en enero), el equipo que comienza a jugar mejor y reacciona. Igual que lo que está pasando en el transcurso de la temporada. Claro que en el partido la reacción vale para salvar los muebles, empatar cuando se estaba perdiendo, obtener un buen resultado, pero no lograr el objetivo real, que era la victoria. ¿Pasará lo mismo en el cómputo total de la temporada? Es decir, ¿nos tendremos que conformar con la Europa League (buen resultado) porque la reacción que estamos teniendo no va a dar para lograr el objetivo Champions?

Las últimas dos semanas han sido de lo más interesantes en lo referente a la opinión del sevillismo al respecto. Los sevillistas, como siempre y como es natural porque somos muchos, estamos divididos, pensamos de diferentes formas. Lo dicho, es lo normal en un colectivo tan grande. Los hay que llevan tiempo insistiendo en que lo de la Champions es imposible y tachando a los que siguen creyendo de ilusos y de vendedores de milongas. Incluso de borregos al servicio del discurso oficialista, como si no tuvieran intelecto para labrarse una propia opinión (la de los otros, claro), o simplemente no quisiesen utilizarlo, limitándose a decir "sí bwana" a todo lo que se dice desde el club y sus medios.

Sin embargo, el discurso de estos se relajó bastante durante un par de semanas al no poder dar la espalda a la realidad. Había opciones, y las había serias. Muy serias. De modo que, para no quedarse fuera de juego ante una posible reacción del equipo, se pararon en seco y le dieron cierta dosis de credibilidad a lo que hasta un par de días antes tildaban de estupidez.

Pues bien, después del empate del Sevilla en Mallorca, se ha producido lo que yo llamo "efecto boomerang", es decir, que la reacción de esta gente ha sido aún más intensa de lo que lo venía siendo hasta hace un par de semanas. Entrar en Champions es imposible, que no les cuentes milongas, que nos dejemos de historias y que los que quieran, que sigan hablando de cuarta plaza, como dejando caer que vaya pocas luces que tienen algunos.

Y me he acordado de cuando era Jiménez el entrenador del Sevilla, estábamos terceros en la tabla, y yo era de lo más feliz por ver a mi equipo ahí. Bueno, pues estos mismos que ahora me dicen que soñar con la Champions es algo así como una estupidez me decían entonces que yo era un conformista. Que el sevillismo debía de ser ambicioso y aspirar a seguir creciendo. Y que con gente como yo, con gente con la actitud que yo tenía, era imposible lograrlo. Os prometo que eran los mismos. Antes yo era conformista por ser feliz con un tercer puesto y ellos ambiciosos por aspirar a más. Y ahora yo soy un iluso por pedir que sigamos apretendo a ver si suena la flauta y ellos los garantes del realismo.

La grandeza no la dan sólo los títulos. La grandeza también se consigue a través de la fe y de la ambición. De la verdadera ambición. Si ambicionas algo, lo puedes conseguir o no. Si no lo ambicionas, nunca lo conseguirás. Pero el que no lo consigue a pesar de haberlo ambicionado es más grande que el que no lo hace porque nunca lo hizo. O porque se rindió por el camino.

Os voy a contar una historia real que me ocurrió en cierta ocasión. Era yo un niño (diez o doce años) y mi difunto padre, que tenía una pequeña embarcación de recreo, me llevó junto a otros amigos de él a pescar. Lo hacíamos a menudo, montábamos en el barco, nos alejábamos unas millas de la costa y echábamos las cañas. Normalmente pescábamos ejemplares medianos, nada fuera de lo común, pero aquel día en la caña de mi padre picó algo que debía ser bien grande. Recuerdo que se llevó como media hora luchando con el pez (no exagero). Unas veces conseguía recoger sedal con el carrete, y otras era el animal el que volvía a escaparse un poco. Paso a paso, tirón a tirón, mi padre fue ganando la partida, y como media hora después, el pez dejó de tirar y conseguimos sacarlo del mar. Cuando lo subimos al barco, aún vivía, aunque estaba absolutamente agotado. Y cuando mi padre fue a quitarle el anzuelo, lo hizo con suma facilidad. Entonces me miró y me dijo - "Si hubiera tirado sólo una vez más, se habría salvado de morir".

Aquello me impresionó tanto que desde entonces no suelo rendirme con facilidad cuando afronto algo. Si me canso de luchar, me acuerdo de aquel pez que hubiese salvado la vida con sólo haber tirado una vez más.

Así que el sevillista que quiera dejar de tirar, que lo haga. No será menos sevillista por serlo, ni se alegrará menos del éxito si al final suena la flauta. En absoluto es mi intención insinuar algo así. Para nada.

Pero desde este sitio se apoyará al Sevilla en todas sus aspiraciones porque mientras haya vida se puede lograr.

Yo no no seré como el pez que dejó de tirar.

Aunque a alguno le parezca una estupidez.

2 comentarios:

Juan Angel de Tena dijo...

Amigo Ravesen, amen.
Me has emocionado coño.
Te confieso que tras el partido, era tal mi desanimo que esa noche ese sueño lo volvi a ver como una utopia.
Es lo que tiene el escribir despues de los partidos, para lo bueno y para lo malo.

Tras la derrota anoche del Villarreal, y leyendo tu post, te prometo que han vuelto a ponerme las pilas...

Esperemos que la semana que viene, la jornada sea propicia y volvamos a tirar todos con mas fuerza que nunca.
Aunque haya algunos, que no quieran escuchar mas milongas...
Un fuerte abrazo amigo.

tomas cotelo dijo...

el otro dia comente en el blog almas sevillista:hace tiempo que desperte.
Hoy leyendote me haces cambiar de opinion.Tirare hasta el final.

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