jueves, 3 de enero de 2013

¿Optimismo?

La llegada de un nuevo año suele servir de excusa para comenzar a contemplar la vida de un modo diferente, para hacer buenos propósitos, para intentar tomarse las cosas con algo de optimismo, como si el hecho de que cambie un número en el calendario tuviese el poder para hacer lo propio con la situación general del mundo en que vivimos y particular de cada uno considerado individualmente. Hay quien se toma esto en serio y también quien lo considera una chorrada. Yo creo que depende de la persona. No del hecho de que cambie un número, sino de cómo se tome las cosas un individuo en concreto.

El optimismo depende en gran parte de una cosa que se llama "expectativas". No estoy hablando de fútbol, pero el símil futbolístico es el primero que se me viene a la mente. Si alguien dice que el Real Madrid, tal y como le van las cosas, aspira a clasificarse para competición europea, cualquiera diría que ese alguien es un imbécil por la obviedad de la afirmación. Sin embargo, si dice lo mismo del Sevilla, le llamaríamos extremadamente optimista (admito que alguno le seguiría llamando imbécil, pero eso es otra cuestión). Por otro lado, si dice que el equipo de la capital aspira al título de liga, ya sería más optimista que imbécil, y al revés si pronosticamos lo mismo para el equipo de nuestro corazón. Como digo, depende de las expectativas que genera cada uno.

En estos días, hay muchos que defienden que hay que tomarse las cosas con optimismo ahora que comienza un nuevo año. En verdad, no empieza nada. No deja de ser una sucesión de días y noches en función de la posición del planeta respecto al Sol, pero como esto es muy poco romántico, pues dejaremos el asunto estar y aceptaremos que es buen momento para cambiar algo en nuestros pensamientos. Todo sea por agarrarse a algo.

Aceptado esto pues, para tomarse las cosas con algo más de optimismo de cara al nuevo año tendremos que analizar cuales son nuestras expectativas en el mismo. Y en muchos casos (muchísimos) dichas expectativas no serán gran cosa, visto cómo se ha dado el 2012. Seguramente, si eso a lo que aspiramos en 2013 nos lo hubiéramos puesto como objetivo en 2007, por poner un ejemplo, por aquel entonces nos habrían llamado pesimistas. Pero, claro, es que las cosas eran diferentes. Sigo sin hablar de fútbol, pero el ejemplo cuadra a la perfección con la situación del Sevilla FC. Hasta ese punto hemos llegado.

Yo a 2013 no le pido nada. No me creo nada, no espero nada. Me basto con pagar todas mis facturas y vivir tranquilo, no aspiro a más. Me parece una temeridad aspirar a más. ¿Es eso ser optimista, tal y como están las cosas? Para muchos, seguramente si. A mi, francamente, me parece patético, pero eso no es culpa mía. Eso no es culpa de ningún ciudadano que se pueda sentir así, sino de que la situación no da para más. Y me hace mucha gracia leer y/o escuchar a esos politicuchos de mierda que tenemos lanzando mensajes de optimismo para el año que entra. Me asusta, me acojona, porque, una de dos: o no tienen ni puta idea (cuando son los que deciden lo que hay que hacer para que a todos nos vaya mejor), o nos están mintiendo y no sabemos qué va a ser de nosotros porque no nos podemos fiar de ellos.

Os pongo un ejemplo. Este año que ha terminado, 2012, lo hemos pasado angustiados por la deuda pública, por la prima de riesgo y por la actitud de los mercados. Gracias a ello hemos aprendido conceptos económicos totalmente desconocidos para los comunes mortales y nos hemos sentido como en el filo de la navaja, al borde del precipicio, a punto de caer en eso que llaman "rescate", pero que en verdad es todo lo contrario. Podríamos llamarle "sentencia", más bien. O "puntilla", no sé, se me ocurren muchas cosas. Pues bien, eso ha sido así cuando el Estado Español ha tenido que colocar 85.000 millones de euros de deuda en los mercados. Ya veis lo mal que lo hemos pasado para colocar 85.000 millones. ¿Sabéis cuanto hay que colocar en 2013?

Alrededor de 230.000 millones. 

Y esos politicuchos hablando de optimismo. ¿Qué optimismo?

Otro ejemplo. Resulta que en Diciembre ha bajado el paro y ya los hay lanzando alguna campanita al vuelo, cuando, quitando el efecto estacional (contratos temporales para la campaña de Navidad), la situación es igual de sombría que los últimos años. Da igual que baje el paro. Volverá a subir en la misma cantidad en cuanto acabe dicha campaña. ¿Nos lanzamos entonces al optimismo?

Más. En 2012 nos hemos escandalizado por el tema de los desahucios. Bueno, eso los ciudadanos, que los gobernantes no han movido un dedo hasta que han comenzado los suicidios. Pero pocos nos explican una cosa importante. El desahucio es un proceso que empieza cuando el deudor deja de pagar la letra y que dura una media de dos años desde entonces (entre trámites y tal). Si una persona se queda en paro y tiene un año de subsidio, no dejará de pagar hasta un año después de quedarse sin empleo (generalizando). Así pues (insisto, generalizando), pasan tres años desde que una persona se queda en paro hasta que la desahucian. Por tanto, los desahuciados de 2012 son los que se quedaron parados entre 2008 y 2009. Quedan los de 2010, 2011, 2012..., si la cosa no cambia. ¿Cuándo comenzó a destruirse empleo en España con mayor intensidad? En 2010 y en 2011. Queda, por tanto, lo peor. 

¿Optimismo? Si consideráis optimista el proponerse que no nos echen de nuestra casa, adelante. Ese optimismo puede ser sensato. Sinceramente, yo de ese nivel no paso. Pero, como decía antes, me parece patético tener que conformarse con eso. Hasta ahí llega la condena que nos han impuesto estos inútiles que nos vienen gobernando desde hace ya demasiado tiempo. O sinvergüenzas, que cada uno emplee el calificativo que le venga en gana. 

Es evidente que las expectativas han bajado. Que no somos los de antes. Que nuestra vida ha retrocedido y que nos conformamos con mucho menos. Que vemos caer a unos y a otros a nuestro alrededor y rogamos al cielo por que no nos ocurra a nosotros también. Que nos agarramos a lo importante de verdad, a la familia, a los amigos, a las personas más cercanas. Que valoramos mucho cosas que antes nos parecían cotidianas. Y que consideramos optimismo el aspirar a mantenerlo. Poco más. Nada más. Y nada menos. 

Siendo así, he aquí un optimista más. Es lo que espero del año que acaba de empezar. Si es cierto que eso de que cambie un dígito en el calendario tiene alguna importancia.

4 comentarios:

EL PAPI MAGASE dijo...

Este año se nos va a terminar de caer el pelo,a mi no porque ya me encargo yo desde hace tiempo de pelarme en casa con una maquinilla que me ha costado 8 euros en los chinos,el pelado me costaba 10 y el pobre peluquero,por cierto vecino mio,lleva ya mas de tres años sin verme entrar por las puertas de la peluqueria,que eso digo yo que no es bueno,porque todo va deteriorandose a pasos agigantados de esa menera,pero lo importante es el bollo,ese elñ dia que falte y falta de verdad,la sangre empezará a llegar al rio,pero no pasa nada Rafa,seamos optimistas y dejemosles que entren en casa,nmos despojen de todo y riamosles las gracias a estos cabrones que nos están llevando al precipicio,yo si le voy a poner ese calificativo,porque llevo toda mi vida trabajando y sacrificandome solo para que mi familia coma y viva medio decentemente,pero te repito,seamos optimistas coño que parace que estamos anunciando cosas malas,que dios o lo que sea nos pille a todos confesados,el 2013 viene cargadito de OPTIMISMO,vamonos que nos vamos,un abrazo antes de que empiece la contienda hermano,cuida de tu familia y cuidaté tú mucho para estar a tope para ellos.

Marcu dijo...

Amigo, hay que ser optimista por muy patético que resulte porque si miras a tu alrededor y viendo lo que ves te envuelves en una nube de pesimismo sabiendo que tras el fuerte PESIMISMO puede llegar la depresión...tú me dirás si queda otra.

Un abrazo y a ver si los mercados dan una tregua y entramos en una racha positiva que "mueva el inmobilismo"

Y al artista que ha comentado arriba hacerle esta pregunta ¿y qué será del pobre peluquero?

PD.-Mis disculpas por andar perdido en estos días.

Ravesen dijo...

@Papi Magase

Acabas de definir la crisis que estamos sufriendo desde un punto de vista básico. Como tenemos poco porque no hay trabajo y nos quitan por todos lados, buscamos la forma de ahorrar, como haces con la maquinilla (yo también la tengo, por cierto). Pero ese ahorro significa menos ingreso para otros (el peluquero), que ahorrarán a su vez por tener menos y obligarán a otros a hacerlo a su vez. Y así sucesivamente.

Es lo que nos ha tocado vivir y no tenemos dirigentes preparados para arreglarlo.

Yo, sin embargo, también soy optimista. Pero lo soy porque mis expectativas han bajado. Pido poco para serlo. Es lo que quería explicar.

@Marcu

Totalmente de acuerdo. No nos podemos estancar, pero nos vemos obligados a bajar nuestras expectativas. De todos modos, tarde o temprano estás volverán a subir. Esto es cíclico, siempre ha sido así.


Muchas gracias a los dos, un abrazo.

Alberto H. dijo...

Rafael, creo que Churchill tenía razón. Él decía: "Soy optimista. No parece muy útil ser otra cosa".

Un saludo.

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