lunes, 12 de noviembre de 2012

Como contarle lo del Sevilla a una belga

Ayer, a última hora de la tarde, recibí un correo de una buena amiga que tengo en Bélgica y que responde al nombre de Fabienne. La conozco desde hace años, en concreto desde que compartimos casa (junto a otras personas) cuando estuvimos estudiando en Holanda. Desde entonces hemos mantenido el contacto. Incluso, ella y su marido han visitado Sevilla en alguna ocasión, al igual que mi mujer y yo Amberes, la ciudad en la que vive. No es que nos comuniquemos con mucha frecuencia, pero de vez en cuando sí que nos interesamos el uno por el otro. Y ayer fue una de esas ocasiones.

Andaba yo enfrascado en Twitter, cabreado como una mona después de lo que tuvimos que soportar a primera hora de la tarde, y añadiendo a mi desilusión la sarta de barbaridades gilipollescas que gente que creo que hace poco el amor suelta cada vez que el equipo pierde. Insultos, cachondeo intrascendente con el claro ánimo de ofender, puyas, aparte de estupideces varias. Y, por supuesto, sentencias de esas de arrodillarse ante ellos y proclamar "¡Palabra de Dios!" - "¡Te alabamos Señor!" - "¡Amén!" - "Pueden levantarse". Son los que predicen continuamente la llegada del apocalipsis (llevan años así), cargando sin contemplaciones contra los que tratan de mantener un hilo de esperanza. Yo tenía razón, te lo dije pero no me hiciste caso, eres un ignorante , un iluso y un ciego, yo sí que sé de esto, no tú que eres un borrego oficialista... y memeces varias de gente que luego se esconde en su madriguera a nada que el equipo encadena dos victorias consecutivas. Que ellos entienden de esto en las derrotas. En las victorias, no se les ve. Es curioso cómo se parecen a las creaturas verdiblancas. Años sin decir ni mu, y ahora resurgen de sus rescoldos, cual Ave Fénix versión bética, para recordar a todo el mundo que durante unas semanas van a estar por delante de nosotros. Que yo les digo que incluso estando una década, aún les faltarían un par de ellas más para comenzar a aspirar a parecerse a nosotros.

En eso estaba metido, que a veces me pregunto que pa qué, pero en fin. Es que uno es así.

Mi querida Fabienne se interesaba sobre todo por nuestra situación. Por cómo nos va. Las noticias catastrofistas sobre España son continuas por todas partes de Europa. Y aunque la última vez que hablamos las cosas nos iban bien, eso de que la tasa de paro no deje de crecer hace suponer a quien no anda por aquí que igual he podido caer (de nuevo) en las garras de ese terrible monstruo. "España va mal, pero mi familia, no. Gracias a Dios". Fue lo que le respondí en lo que me queda de aquel inglés que tanto utilicé cuando estudié y viví en el extranjero. Y a punto estuve de añadir algo así como "Pero el Sevilla ha vuelto a hacer el ridículo hoy y tengo un cabreo que no sé si me dejará dormir esta noche, me cagontó".

Pero no lo hice.

Me sentí ridículo sólo por pensarlo. ¿Cómo se le explica lo que le está pasando al Sevilla a una persona que lo único que entiende de fútbol es que Georges Grün (ex-futbolista belga del que no encontré páginas en castellano) estaba muy bueno? Es verdad que le podría haber contado que el Sevilla es el mismo equipo que durante aquel año que compartimos en Holanda bajó a Segunda División después de hacer la peor temporada de su historia. Pero que luego se rehizo, recuperó su sitio en la élite, creció, creció y creció y llego a crecer tanto que incluso ganó por dos veces la Copa de la UEFA, aparte de la Copa del Rey española por dos ocasiones, y la Supercopa de nuestro país, y la europea, y fue considerado por dos veces el mejor equipo del mundo..., en fin, todo eso que nosotros sabemos, pero que ella seguramente no. Pero, claro, luego le tendría que decir que de aquello apenas quedan los rescoldos: el mejor portero de la historia del club, que ya tiene una edad, un chaval de esos que parece que serán chavales eternamente y que sigue corriendo como un loco por la banda derecha (campeón de Europa y del mundo con España, igual por ahí le suena de algo) y la directiva. Una directiva que no ha podido (o sabido) aprovechar aquella sinergia para mantener al equipo en una posición más alta que la que hemos conocido la inmensa mayoría de los sevillistas que aún no hemos subido al tercer anillo. Al contrario, a medida que se fue desmantelando aquel fantástico equipo, las prestaciones de los sustitutos fueron disminuyendo. 

A estas alturas, seguramente estaría ya harta de mi por contarle tal rollo, pero de perdidos al río. Ya de haber llegado hasta aquí, no puedo hacer otra cosa que continuar. Le contaría entonces que la afición anda muy mosqueada porque los jugadores actuales no hacen honor a la camiseta que llevan. Pasan entrenadores y entrenadores, pero los problemas son los mismos. Hay mucha gente que ya perdió la paciencia y carga contra todos, incluidos los aficionados que siguen manteniendo algo de fe. Para colmo, los Biris, el alma de la grada, andan a la gresca con el presidente y no animan, con lo que el estadio se ha convertido en una especie de velatorio. - "Se escucha hasta el sonido del golpeo del balón" - Le aseguraría ante la resignada indiferencia de ella. - "Y la semana que viene es el ex-derby" - Concluiría, a pesar de saber de sobra que si ella lee la palabra "ex-derby", pensaría que vaya como he perdido facultades a la hora de escribir en inglés con el paso de los años. 

Y como colofón, le explicaría que ese día perdimos contra el Athletic de Bilbao de una forma lamentable y que, además del disgusto por la derrota, tengo que aguantar el recochineo de los que decía antes que vienen anunciando el apocalipsis desde hace años y años. Que si yo tengo razón y tú no, que si eres un ciego, que si..., en fin, lo que decía al principio, que no me voy a repetir. 

Supongo que Fabienne leería mi escrito hasta el final porque sé que me respeta. Lo haría con resignación, deseando de acabar o de encontrar entre tantas palabras algo con cierto sentido. Se preguntaría si no se me habrá ido la cabeza, probablemente se reiría por la preocupación tan tonta que me está comiendo. No entendería por qué me quejo tanto cuando mi selección es campeona de todo y la suya ni siquiera se clasifica para los torneos (Fabienne es poco de fútbol, pero mucho de su selección). En la vida le entraría en la cabeza que mis preocupaciones fueran esas con lo que se oye en su país que está pasando en España. Puede que entendiera por qué a los españoles nos va tan mal. Si gastamos tantas energías en chorradas como esta, no es de extrañar. Sin embargo, no me diría nada de eso. Leería y leería, trataría de interpretar correctamente lo que le estoy diciendo para comprender mi desazón. Estoy convencido de que se reiría de mí, vosotros no la conocéis, pero esa chica es muy simpática. Se ríe de todo, empezando por ella misma. Y al final, cuando concluyese mi relato, al comprobar que nada de lo que digo tiene demasiado sentido para ella, volvería a poner sus dedos en el teclado para escribirme de nuevo. No se extendería demasiado, ni falta que hace. Se centraría en lo que de verdad le interesa y me preguntaría algo así como ...

- "Pero vosotros estáis bien, ¿no?"

7 comentarios:

EL PAPI MAGASE dijo...

Y a la postre es lo que de verdad interesa,por cierto Rafa ¿como estás? yo estoy de un positivismo que no me conozco,me estoy asustando hasta de mi de ver lo atípico que me estoy volviendo,despues de ver a personas que donde dijeron digo ahora dicen mas tonterias que un mueble bar tiene en lo arto,yo hago un ejercicio que me aconsejó mi hermano Algarivo hace bastante y me va de cine,me coloco ante el espejo y me digo todas las mañanas,EL NORMAL SOY YO.

Te juro que a mi al menos me da el resultado de salir a la calle con una imborrable sonrisa,salga el sol por donde salga,no voy a negarte que ayer era yo otra de esas monas cabreadas,pero cuando le vi la carita a mi peque delante de esa tarta de queso que por la mñana le hizo su hermana Ana,a mi se me qutaron to las penas,si es que llegué alguna vez a tenerla,un abrazo crack,por cierta la belga si que sabe.

Marcu dijo...

No sé, no sé.
A mí me ocurre lo contrario que al Papi, que ando de un tiempo a esta parte de un negativismo que asusta. Deportivamente hablando se entiende. Y cuando iban 10 segundos de partido y Spahic hizo lo que hizo...¡¡Dios qué falta de concentración!!

Malos vientos corren por Nervión. Solo espero que con el próximo partido tomemos impulso...en caso contrario...

Me encantó el post. Son tus mil maneras de contar cosas y siempre tan bien y tan distintas.

Un abrazo y...a aguantar agoreros.

Dori dijo...

Me gustaría contagiarme de esa positividad que tiene el Papi,yo estoy un poco asustada,si si,asustada porque no sé que equipo vamos a ver el domingo,y con las declaraciones de Michel despues del partido ante el Bilbao,pues que no se donde estará el remedio para todo la que esta pasando en el terreno de juego...Y en los vestuarios...
Mejor para tú amiga no saber mucho de lo que te hubiera gustado contarle,inteligente ella.
Saludos sevillista

Ravesen dijo...

@Papi Magase

Supongo que no sabes que el domingo también fue mi cumpleaños..., como comprenderás, no me amargaron el día.

Lo de que mi amiga belga me escribió es verdad (para felicitarme). Lo demás es una ficción que me he inventado para comentar el partido. Intento ser original, no es más que eso.

Por cierto, si el normal eres tú, no sé como calificarme entonces a mi mismo, jeje

@Marcu

Del positivismo pasamos al negativismo, jeje. La verdad es que yo me encuentro mas como tú que como el Papi. Por eso trato de convencerme de que me encuentro bien. Ese era el sentido del post. Pensar en lo importante, y no en algo intrascendente como el fútbol.

@Dori

Muchas veces envidio a los que no son aficionados al fútbol y se ahorran estos disgustos. Lo que pasa es que, cuando vienen las épocas buenas, tampoco disfrutan como lo hemos hecho nosotros. Y como lo volveremos a hacer tarde o temprano, no me cabe duda.


Muchas gracias a todos, un abrazo.

Alberto H. dijo...

A mi el Athletic-Sevilla me recordó mucho a la Real Sociedad-Sevilla del año pasado. Los de la Real nos pasaron por encima con una facilidad pasmosa, y empecé a pensar si podíamos bajar a segunda.

Fue tan lamentable el espectáculo que dimos el domingo que me hice la misma pregunta. Además, para empeorar las cosas, Míchel habla de falta de profesionalidad y de respeto a los colores. Y esa falta de implicación es muy peligrosa

Míchel parece que no reacciona. Sigue sin encontrar una solución a la banda izquierda, a pesar de que daba la impresión de que iba a contar con Alberto Moreno o Bryan Rabello.

Será que me estoy haciendo viejo, pero a mí cada vez me afecta menos el fútbol. Estoy incluso asqueado. Veo pocos partidos, prácticamente me limito al Sevilla y Sevilla Atlético, y algún partido de Champions que me parezca interesante.

Y por supuesto, en cuanto a los derbis hace mucho tiempo que no siento lo mismo que sentía antes.

Lo dicho. Será que me estoy haciendo viejo ;-)

Un saludo.

Juan Angel de Tena dijo...

Negar la preocuoacion es no sentir esto que tantas pasiones nos despierta, pero estoy convencido que saldremos adelante.

A mi me cabrea una barbaridad que unos profesionales que son autenticos privilegiados se puedan permitir no dar el alma por esto, pero niego la mayor sobre el potencial del equipo. Hace un mes todos estabamos convencidos de ello, creo recordar...

Sobre los apocalipticos, que te voy a contar que no hayamos hablado ya...

Si te vuelve a preguntar Fabienne, dile que estais bien, y que el Sevilla, también lo estará...

#yosiconfiosevilla

Un fuerte abrazo amigo.

Ravesen dijo...

@Alberto H.

A mí me pasa lo mismo, pero con mayor intensidad, porque yo ya ni la Champions. Es más, desde que estuve viviendo en Holanda, llevaba siguiendo al Ajax de Amsterdam. Este año, ni eso.

Será que yo soy un poco más viejo que tú.

@Juan Angel de Tena

Para mi el apocalipsis es bajar a Segunda, eso que ya conocemos. Lo demás, espero que todo dependa de que Michel encuentre de una vez un grupo de jugadores que formen un once y tres o cuatro suplentes en los que centrarse y confiar.

Vamos, que el que quiera que se suba al tren, y el que no, que se quite de en medio, que no moleste.

Por cierto, creo que mi amiga belga esperará a que no haya partido para volver a llamarme


Muchas gracias y un fuerte abrazo.

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