martes, 12 de febrero de 2013

La profecía

"Durante la persecución final de la Santa Iglesia de Roma, reinará Pedro el Romano, quien apacentará su rebaño entre muchas tribulaciones, tras lo cual, la ciudad de las siete colinas será destruida y el Juez Terrible juzgará al pueblo"

Quede claro que a mi esto de las profecías me parece una chorrada como una catedral (que a cuento viene la comparación). Todas ellas fueron promulgadas en tiempos en los que las luces eran sombras y la cultura del pueblo llano, prácticamente inexistente. Esa incultura provocaba que la gente no fuera capaz de explicarse según qué cosas, lo cual era el perfecto caldo de cultivo para que un vendecolchas iluminado de la vida se inventara cualquier argumento para proporcionar dicha explicación y que la gente le hiciera caso (y le diera, de paso, lo que a él se le antojase). Un poco de labia era suficiente para lograr tal propósito. Tiempos oscuros en los que la religión era la base sobre la que se apoyaban todas esas explicaciones, y bien que se aprovecharon de ello los que tenían poder. Bastaba con apelar a Dios, a Satanás, al Anticristo y gaitas varias para meter el miedo en el cuerpo de los infelices ignorantes y que hicieran lo que aquellos quisieran. La Iglesia era fundamental en aquel juego de poder porque era quien podía levantar o apaciguar a la población. Algo así, y salvando la enorme distancia, como lo pueden ser hoy día los medios de comunicación. No tienen nada que ver, pero el poder que ostentan es semejante: el de manipular la realidad con el objetivo de dirigir el pensamiento (y la acción) del pueblo llano. 

Y digo esto a pesar de que se puede decir que yo soy cristiano. En verdad, en última instancia, todos creemos en algo. Creo que todos nos acordamos de Dios, o cualquier expresión metafísica, cuando nos encontramos en una situación límite. Aunque pueda parecer una tontería, yo he visto personas que siempre han renegado de cualquier creencia que, en un momento súmamente delicado (una enfermedad, un problema especialmente grave, etc.) han dicho algo así como "Dios, si de verdad existes, haz algo". Si de verdad existes...; igual que en siglos pasados (igual que siempre) cuando algo nos supera, cuando algo se escapa a nuestra capacidad (mayor o menor) de racionalizar, nos acordamos de algo superior que pueda completar el vacío que nosotros mismos, con nuestro conocimiento y capacidades, no somos capaces de rellenar. 

Luego, creo en los valores que promulgó un señor que se llamó Jesucristo. Valores que describen cómo debe ser una buena persona. Ni más ni menos. De hecho, yo conozco personas ateas que son mucho mejores cristianos que algunos de esos que se pegan golpes en el pecho en el interior de un templo. En este sentido, esto que digo no es muy distinto a ser marxista, bilardista o fan de John Lennon y su filosofía pacifista. Al fin y al cabo, se trata de personas que se sienten identificadas con las ideas promulgadas por otras personas. Y si unir esa creencia metafísica que tenemos todos con el modo en el que me identifico con lo que defendía Jesucristo se llama ser cristiano, pues vale. Soy cristiano. Otra cosa es ser católico. Sinceramente  a mi lo que diga la Iglesia Católica me la trae al pairo. Lo que defiende la Iglesia es el legado de siglos y siglos de aprovecharse de la ignorancia de la gente para acaparar poder. Mucha de su doctrina viene de esos siglos, y aunque me quede un mundo por aprender para considerarme culto, es evidente que mi nivel cultural (y el de cualquiera que me lea) es infinitamente superior al del hombre medio de hace quinientos (o más) años. Me podrán engañar con otras cosas, pero con eso, no. 

Aún así, aún existe en la actualidad un buen número de personas que se dejan llevar por este asunto de las profecías. Otros las empleamos para soltar chistes y reírnos, como ocurrió con esto de los mayas el año pasado. De manera recurrente, no dejan de aparecer mensajes catastrofistas de cuando en cuando para meter el miedo en el cuerpo a unos, y poner una sonrisa burlona en la cara a otros. Que ya es curioso que las profecías siempre sean de algo malo, nunca bueno. ¿Por qué los profetas nunca dicen nada bueno? ¡Qué cenizos, joder! Y ahora, con la renuncia de este señor al que llamamos Papa, vuelve el cántaro a la fuente. Lo que escribí al principio en letras grandes y grises es la supuesta profecía de un señor llamado Malaquías (nada que ver con el bibliotecario de la novela El Nombre de la Rosa), que vivió en el siglo XII, al que hicieron santo y que se dice que dijo que el Papa número 112 se llamaría Pedro y que pasaría lo que pone en eso que escribí al principio en letras grandes y grises. 

Resulta que el Papa cesante, Benedicto XVI, es el nº 111, con lo que el próximo será el último y con él viviremos el fin de la Iglesia. Un fin catastrofista, por supuesto, faltaría más, dicen algunos que a manos de los musulmanes, y en el que Roma (la ciudad de las siete colinas) será destruida. 

Lo que no se dice tanto es que esta profecía, junto a muchas otras del mismo autor, fueron publicadas en el siglo XVI, no en la época en la que supuestamente se escribieron. Resulta que Malaquías escribió un lema que definía a cada uno de los Papas que habría desde sus días en adelante. Pronosticó 111 papas, cada uno con un lema que le definiese, y el 112 sería el último. Por ejemplo, del 111 dijo que sería "De gloria olivae" (de la gloria del olivo). El olivo es un símbolo de la paz. Y resulta que Benedicto XVI es de la orden benedictina, la cual es conocida tradicionalmente como "la olivetana" y su lema es "Pax". Eso basta para considerar cumplida la profecía. Así fue con todos los papas desde los tiempos de Malaquías. 

Lo que pasa, como digo, es que esto se publicó en el siglo XVI, exactamente en 1595. Y, curiosamente, los lemas son asombrosamente certeros con todos los papas hasta Urbano VII, que murió en 1590. A partir de ahí, hay que hacer encaje de bolillos y escorzos significativos para adaptar a martillazos a los papas posteriores con sus lemas. Incluso, hay historiadores que aseguran que estos lemas - profecías fueron inventados por un cardenal llamado Girolamo Simoncelli, el cual aspiraba a suceder al mencionado Urbano VII y que, evidentemente, casaba a la perfección con el lema - profecía de Malaquías correspondiente al siguiente papa. 

Se aprovecha el misticismo de unas profecías que escribió un santo como Malaquías para tratar de manipular, de orientar el pensamiento de ciertas personas en favor propio. Como decía antes, y salvando las distancias, algo análogo a lo que se hace actualmente desde ciertos medios de comunicación. 

Ya digo que es curioso que todas las profecías que se hacen famosas hablan de cosas catastrofistas. Del fin del mundo y cosas por el estilo. Y siempre hay frikis dispuestos a devanarse los sesos para buscar la concordancia con lo que sea que ocurre en la actualidad. 

Y yo, que soy escéptico y sevillista, querría que alguien me dijera si hubo algún monje profeta, o un iluminado vendecolchas, que en algún momento de la historia dijese algo relacionado con el diez de mayo de 2006. Más que nada porque esa es la única fecha en la que para mi se acabó el mundo existente hasta el momento, para dar comienzo uno completamente nuevo. 

Que ya de inventar historietas y adaptar profecías, bien podrían hacerme feliz con eso. 

2 comentarios:

Marcu dijo...

Antes que nada, disculpas por mis ausencias prolongadas. Motivos hay.

Me encantó el post. Y el de Number.

La profecia Maya dio de sí una barbaridad. Ya le leí a un bético que si el mundo terminaba el 21 de diciembre el Betis quedaria por encima del Sevilla por los siglos de los siglos. Creo que va a tener que esperar.

Haces mención al Papa Urbano VII. ¿Este no fue el que duró 13 dias de
pontificado? No fueron ni 12 ni 14 sino...¡13!. Dicen que de ahí viene la "mala baba del número 13"
y ya sabes que mucha gente busca el 13 en loterias y juegos de azar.

Sólo decirte que las profecias dan tela de juego.

Un fuerte abrazo

Ravesen dijo...

Efectivamente, el papado de Urbano VII duró 13 días. Su lema según Malaquías fue "De rore coeli" (el rocío del cielo) y de él se dijo que su pontificado fue tan corto como eso, como el rocío del cielo.

Basta leer un poco sobre este tema para comprobar lo apasionante que es. Ya sabes, soy un gran aficionado a la Historia.

Por cierto, de disculpas nada. Faltaría más. Y encantado de volver a verte por aquí.

Un abrazo.

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