viernes, 9 de marzo de 2012

El patrón oro


En un principio, cuando el dinero no existía, los intercambios comerciales consistían en trueque. Una persona tenía un bien, otra otro, y lo cambiaban para ambas tener de los dos. Unos bienes valían más que otros, eran más fácilmente intercambiables. Y después de una larga evolución, cuyos detalles no vienen al caso, esos intercambios se facilitaron adoptando el oro como el bien con el que se pagaba. Ya digo que eso tiene una explicación, pero si me pongo con ella, esto se me alarga demasiado y no es el tema que quiero tratar. 

Por tanto, la gente cambiaba bienes por oro, el cual se dividía en monedas. Cada moneda valía lo mismo porque tenían la misma cantidad de oro. Luego se empezaron a hacer monedas de otros materiales, que valían menos, claro. Una moneda de cobre valía lo que esa cantidad de cobre costaba en oro. Y con la plata pasaba lo mismo. O sea, que el valor de la moneda venía determinado por el valor que el mercado otorgaba al metal del que estaba hecha. 

De esto se empezaron a aprovechar los reyes y soberanos. Impusieron por ley el valor de cada moneda y comenzaron a poner menos cantidad de material valioso a la hora de fabricarlas. Legalmente costaban una cosa, pero en realidad su valor era menor. De esto se dieron cuenta los mercaderes (los mercados de hoy día) y comenzaron a pedir más monedas por el mismo bien, ya que sabían que esas monedas valían menos. El bien subió de precio por tanto. Fue cuando se "inventó" la inflación. 

Por otro lado, como el oro pesaba, comenzaron a circular los billetes, que no eran sino papeles intercambiables por una cantidad de oro que estaba depositada en cierto lugar. Unos vales, para simplificar. 

Y todo esto fue funcionando de este modo hasta que en el siglo XIX se estableció lo que se vino a llamar el "patrón oro", el cual no era más que establecer el valor de una divisa en términos de oro. Así, a un dólar se le dio un valor de 1/20 onzas de oro. 

Por tanto, cuando un banco emitía billetes, sabía que el dueño de esos billetes podía venir un día a llevarse su oro. Y así lo hacían cuando desconfiaban de una de estas entidades. Cogían su oro, se lo llevaban a otro banco y este les daba los billetes equivalentes. Por eso los bancos tenían especial cuidado en emitir dinero en consonancia con sus reservas de oro.   

De esta manera, la riqueza era la que era, el dinero que había era el que había, en función del oro que lo respaldaba, y no había burbujas financieras ni se inflaban los precios artificialmente. El dinero se movía de unas manos a otras, pero siempre en función del oro que lo respaldaba. 

El problema de esto era que los gobiernos no podían imprimir billetes de más para financiar gastos extraordinarios. Y el gran gasto extraordinario que sobrevino fue la guerra. Hasta entonces, los países procuraban que las guerras duraran lo menos posible para no gastar más del oro que tenían. Hasta que a alguien se le ocurrió suspender temporalmente la convertibilidad oro-billetes en caso de guerra. Asi ocurrió en la I Guerra Mundial (1914-1919), la cual duró mucho más de lo que se previó y arruinó a Europa. 

Los países tuvieron que devaluar las monedas. O sea, que si antes una divisa valía p.ej. 1/20 onzas de oro, pasó a valer 1/40. Es decir, que con el mismo billete, uno podía comprar muchas menos cosas en 1920 que en 1914. La gente, pues, se empobreció considerablemente, incluso los que conservaron su dinero a buen recaudo. 

El caso es que esta devaluación se produjo en menor medida en EEUU, con lo que la gente prefería dólares a cualquier moneda europea, lo que conllevó una fuga de oro de Europa a America (quien tenía oro prefería cambiarlo por dólares y se lo llevaba). Por tanto, EEUU comenzó a emitir moneda con mucha alegría y hubo gran cantidad de inversores que metieron dinero en mercados financieros. Se comenzó a crear una burbuja debido a la gran demanda de acciones en Bolsa que había. El precio de dichas acciones se disparó, llegó a un máximo y luego cayó en picado porque el valor real de las mismas era mucho menor a lo que se llegó a pagar por ellas. 

A aquello se le llamó el crack del 29. 

Por su parte, Alemania, la gran derrotada de la I Guerra Mundial, abandonó el patrón oro e imprimió marcos a lo loco. Pero como el dinero no se correspondía con la riqueza real, pronto dejó de tener valor. ¿De qué servían un millón de marcos si no había bastante comida? La debacle económica alemana fue descomunal, la pobreza de la gente, igual, hasta el punto que esta votó a Hitler como salvador.

Y llegó la II Guerra Mundial.

Tras esta, se diseñó un modelo financiero internacional para evitar crisis como la del 29 y consistió en que todas las divisas serían convertibles en dólares y sólo el dólar sería convertible en lingotes de oro a razón de 35 dólares por onzas.

Pero EEUUcometió el error de emitir demasiado dinero, el cual fue perdiendo valor, con lo que, años después, muchos países extranjeros comenzaron a cambiar dólares por oro hasta el punto de reducir considerablemente su Reserva Federal. EEUU, entonces, tuvo que ir devaluando paulatinamente el valor del dólar hasta que en 1971 el cambio era 125 dólares por onza. Aquel año, el presidente Nixon suprimió la convertibilidad en oro de los dólares y murió el patrón oro.

Obviamente, en el mercado predominaron los que quisieron deshacerse a toda prisa de sus dólares para poder comprar activos cuyo valor no se degradase tan rápidamente. El oro, el petróleo y otros activos vieron como su precio se disparaba en dólares. La inflación del dólar llegó a los dos dígitos.

Curiosamente, a esto no se le llamó “la crisis del dólar” sino “la crisis del petróleo”.

En abril de 2011, la cotizazión del oro era de 1500 $ la onza. Es decir, en los últimos cien años, el dólar ha perdido, en términos de oro, el 99,98 % de su valor. ¿Cuánto vale el dinero que tenemos? ¿En base a qué podemos valorarlo? Antes se tenía como referencia el oro. ¿Y ahora? Si, por ejemplo, Grecia sólo hubiese podido disponer de dinero en función de sus reservas de oro, ¿habría gastado tanto como para tener tantísima deuda hoy día?

Lo que es seguro es que, bajo el patrón-oro, sería imposible mantener el estado del bienestar. O sea, que vivimos por encima de nuestras posibilidades, pero eso no es culpa nuestra, sino del sistema. De hecho, para que podamos vivir así, le tenemos que quitar riqueza a otros. Por eso existe pobreza en el mundo. Porque para que unos pocos puedan vivir bien, otros muchos han de morir de hambre. Y por eso, centrándonos en nuestra sociedad occidental, para que podamos salir de la crisis, los curritos de a pie han de apretarse el cinturón. Nadie de los que manejan el cotarro quieren perder su nivel de vida, de igual manera que nosotros no queremos perder el nuestro. Ellos nos aprietan a nosotros, y nosotros miramos para otro lado ante tantísima gente que muere de hambre en el mundo.  

De igual manera que después de la II Guerra Mundial se creó un sistema para evitar crisis como la de 1929, ahora se debería hacer lo mismo. ¿Se hará? No lo sé, sinceramente no veo a los dirigentes políticos con la capacidad para ello.

Sea como sea, la gente no es tonta. Y mientras esos politicuchos caen del guindo (es curioso que nuestro ministro de Economía se llame precisamente así, De Guindos), están proliferando por todas partes las tiendas de "Compro Oro". Porque, por mucho o poco dinero que haya o pueda haber, lo que vale es lo que vale. El oro sigue siendo el gran refugio para quien tiene dinero. Los billetes podrán dejar de tener valor, pero el que tenga oro seguirá siendo rico. 

Fuente: http://www.liberalismo.org/articulo/222/12/patron/oro/


4 comentarios:

EL PAPI MAGASE dijo...

Una vez mas gracias por seguir ilustrandome/os,sin duda eres una persona que sabe donde se amarra el zapato y por eso y otras muchas cosas mas te admiro un montón,un abrazo Rafa.

Marcu dijo...

Magnifico y currado post.

...y esque resulta que los paises emergentes como Brasil. India y sobretodo China, acrecientan sus reservas de oro a través de la producción local pero también de operaciones de compra-venta en los mercados internacionales debido a su mano de obra super-barata.

¡¡ Al final, siempre es la explotación del hombre por el hombre !!

Un abrazo y te reitero mi felicitación por el post, porque no solo de fútbol vive el hombre y en la diversidad está el buen gusto o el bien hacer, como quieras.

juan antonio de la rosa dijo...

Si fueran examenes finales te daba un sobresaliente.

Saludos Sevillistas

Ravesen dijo...

Muchas gracias a todos.

En verdad sólo quise hacer un resumen de un artículo que leí y que me pareció muy interesante. Recalcar que el dinero que circula no tiene nada que ver con la riqueza real que representa. Que igual hoy tenemos muchos billetes, o muchos ceros en la cuenta corriente, y mañana pasa algo que hace que tales cosas no sirven para nada. Hay ejemplos históricos de ello.

POr eso quizás los que tienen dinero de verdad se afanan en coleccionar oro, es decir, algo que nunca dejará de tener valor.

Un abrazo.

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