sábado, 27 de abril de 2013

El engaño de las pensiones y el horror que está por venir

En estos tiempos de crisis económica que venimos padeciendo desde hace ya unos años, el tema de bajar o no las pensiones ha sido de lo más recurrente. Es lo que nadie osa a tocar. Es como el gran tabú, lo que de verdad podría abrir la Caja de Pandora de un modo definitivo. Y es lógico, sobre todo porque las pensiones son buena parte de la respuesta a algo que cualquier persona en sus cabales se pregunta respecto a España: ¿cómo es posible que un país con un tercio de su población activa en paro siga adelante y no haya habido un estallido social de magnitudes históricas? Pues, aparte de la economía sumergida (que siempre la ha habido y cuya tasa, curiosamente, coincide con la del paro), gracias a la solidaridad familiar. Entre otras cosas, a que hay muchas familias en las que las pensiones de los abuelos mantienen a los hijos y a los nietos. 

Por tanto, aparte de que vayan a subir la edad de jubilación a los 67 años (al menos) a partir de la década de los 20 de este siglo, el tema de las pensiones es algo que no se toca, aunque sí que se menta. Y es perfectamente lógico, por un motivo evidente. El actual sistema es absolutamente inviable. 

Los gráficos que ven a cotinuación son las pirámides de población actual, y las previstas para 2025 y 2050. De abajo a arriba, vemos las edades de la población (abajo, más jóvenes; arriba, más viejos) Y del centro a los extremos, la cantidad de personas que tienen cada una de esas edades (a la izquierda, hombres; a la derecha, mujeres). 



Actualmente, vemos que la pirámide no es una pirámide (lo cual es preocupante, créanme) Hay pocos niños, mucha gente de mediana edad y, aún, pocos viejos. La gente de mediana edad es la que trabaja, la que paga impuestos y la que, con ellos, mantiene las pensiones de los mayores y la formación de los más jóvenes. Estos últimos serán los que tomen el relevo dentro de unos años, para pagar las pensiones de los que las están pagando ahora. El primer problema que podemos percibir es que, de esa gente de mediana edad que debe pagar las pensiones y la formación con sus impuestos, hay 6 millones en paro. 6 millones que, no sólo no pueden aportar lo suyo a base de impuestos a las pensiones y a la formación, sino que, muchos de ellos, además, reciben dinero de ese saco en forma de subsidios. Por tanto, el problema actual respecto a las pensiones y a la educación (la sanidad y resto de servicios públicos también, pero no es el objeto de lo que escribo) no es que vivamos por encima de nuestras posibilidades, sino que hay mucha gente en paro que no puede aportar lo suyo. Si toda esa gente pudiera trabajar (y pagar sus impuestos), ninguno de estos problemas de los que habño existirían. El gran problema es el paro. 

Pero ese no es lo único que nos debería preocupar. Como decía, hay pocos niños. Muchos menos que gente de mediana edad. ¿Qué pasará cuando esa gente de mediana edad comience a jubilarse? Sigamos. 




He aquí la pirámide de población que se estima para 2025. El grueso de la población tiene más de 50 años. Aún se sonstendrá el sistema, sobre todo si, como va a ocurrir, la gente se jubila más tarde. Es decir, se lleva más años aportando con sus impuestos y sin recibir pensión de ellos. Pero lo que viene por detrás es lo que de verdad es preocupante. Hay poca gente tomando el relevo (y menos que habrá si nuestros jóvenes más preparados se siguen marchando al extranjero, dejando aquí a los que menos lo están). Pero peor aún. Esa gente que debe tomar el relevo es la misma gente que ahora mismo está en paro en un 57%. O sea, el paro juvenil. ¿Cuánto tardarán en incorporarse al mercado laboral? ¿En qué condiciones? ¿Cuánto cotizarán? Mientras menos coticen, menos impuestos pagan y menos dinero tendrá el Estado para pensiones y demás. Por tanto, nos vamos a encontrar con que habrá menos gente trabajando y, además, pagando menos impuestos porque sus condiciones de trabajo serán más precarias. Eso por no hablar del nivel de paro que podría haber, cosa que es imposible de prececir. 

Pero sigamos, que lo peor aún está por llegar. 

                       

Aquí tienen la pirámide población estimada para 2050, cuando mi generación estará ¿jubilada? Se prevé que para entonces habrá tantas personas mayores de 65 años como menores. Añadamos aquí un nuevo concepto para comprender mejor el problema. El de tasa de dependencia. 

La tasa de dependencia mide cuántas personas hay en edad de trabajar por cada persona inactiva (se entiende que la suma de menores y de jubilados). Según el INE: 

2012 - 50,39
2022 - 58,17 
2032 - 67,79
2042 - 86,56
2052 - 99,54

La tasa en 2012 (la última publicada con datos reales, no estimados) es del 50,39. Es decir, por cada 10 personas en edad de trabajar hay 5,039 inactivas. O visto del revés, una persona inactiva es mantenida por el trabajo de dos personas activas. 

Observen la evolución y si tienen mi edad o semejante (si nacieron en los años 70, más o menos) échense a temblar. Yo nací a finales de 1974, con lo que cumpliré 65 a finales de 2039. Se supone que me jubilaré con 67, o sea, a finales de 2041. Vean la tasa de dependencia en 2042. Por cada 10 personas en edad de trabajar, habrá (¿habremos?) 8,656 personas inactivas.

Y en 2050, se estima que cada persona en edad de trabajar tendrá que mantener a otra que no tiene dicha edad. 

Y esto no incluye la tasa de paro. Es decir, supone que todas las personas en edad de trabajar, trabajan de hecho. 

Después de leer esto, ¿alguien piensa que, con el sistema actual, yo me voy a jubilar alguna vez?

Cuando se habla de pensiones en la actualidad, se mezclan churras con merinas. Se sacan argumentos que no tienen nada que ver unos con otros, se utiliza escandalosamente la demagogia y se dice una cosa o la contraria en función de si se está en el gobierno o en la oposición. 

Se engaña a la gente de una forma vil, en definitiva. 

El que se suban, bajen o mantengan las pensiones actuales no tiene absolutamente nada que ver con que se suba la edad de jubilación dentro de unos años. ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER. El sistema de pensiones español hay que cambiarlo a la voz de ya. Pero a la voz de ya, simple y llanamente porque es totalmente insostenible a futuro. Pero no a futuro lejano, sino a nuestro futuro. Al de las personas que ahora rondamos los 40 años. En España hay una culturilla errónea respecto a esto que me hace gracia. Muchos jubilados actuales se quejan de que se han llevado toda la vida cotizando para que al final les quede tal o cual pensión. Como si esas cotizaciones se hubiesen guardado en una cajita y ahora se les tuviera que devolver, cuando eso, en España, no es así. En España, las pensiones de los jubilados las pagan las personas que trabajan en cada periodo. En Noruega, por ejemplo, no es así. En Noruega, lo que cotiza cada persona es lo que va a recibir cuando se jubile, y es el Estado quien gestiona ese dinero para que su valor se vaya actualizado en la medida en que pasa el tiempo. Vamos, que el Estado hace de gestor de fondos de pensiones, como si fuera un banco o una compañía de seguros. 

¿Puede que sea ese el modelo que deberíamos empezar a aplicar nosotros? Sinceramente, no tengo ni idea. No dispongo de la formación necesaria para afirmarlo o desmentirlo, aunque, visto lo visto en las pirámides de población anteriores, no me extrañaría que los tiros debieran de ir por ahí. Si cuando yo me jubile no va a haber personas en activo suficientes para pagarme una pensión, más me valdría ir ahorrando para ser yo quien me la pague. Pero claro, si el dinero de mis cotizaciones actuales se destina a ser ahorrado y gestionado para que venga de vuelta dentro de 30 o 35 años, ¿quién paga las pensiones actuales?

El problema, no es que sea grave, es que es de órdago. Y nuestros políticos se pierden en la demagogia y en los intereses partidistas, mientras no hay cojones de echarle valor al asunto y reformar las cosas de la forma que sea para solucionar este asunto. Esa reforma no puede venir de la mano del partido que esté en el poder en un momento dado, sino que ha de ser en absoluto consenso, de modo que sea quien sea quien gobierne, lo mantenga. Pase lo que pase. Y, por desgracia, eso es algo cercano a la quimera o a la utopía en estos momentos. 

Tal y como están las cosas, no es que me vayan a retrasar la edad de jubilación (a mí y a los de mi generación). Es que la gente de mi edad y similar no se va a poder jubilar. Simple y llanamente. 

Reformas no es sinónimo de ajustes, como se nos quiere hacer ver por parte de quien en cada momento está en la oposición (antes el PP, ahora el PSOE). Reformas es cambiar el sistema para hacerlo sostenible, gestionar mejor, o de otra forma, utilizar los recursos de diferente manera, ajustándolos a las circunstancias de los tiempos que corren.

Este es el engaño en el que vivimos. Y más nos valdría ponerle remedio porque la crisis actual puede ser un juego de niños comparado con lo que puede estar por venir. 

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