lunes, 22 de abril de 2013

Lo que te quitan por un lado, ¿te lo dan por otro?


Tras el partido de la jornada anterior contra el Betis, reconociendo de antemano el modo tan flagrante en que el árbitro nos perjudicó, defendí que, a pesar de eso, el Sevilla debería estar capacitado para aguantar un resultado de victoria aun jugando con uno menos. Sobre todo ante un rival inferior.

Decía que no es lo mismo que te piten un penalty en el último minuto, cuando ya no hay tiempo de reacción, a que te dejen con diez a falta de media hora, ya que, en este último caso, un equipo fuerte con un buen entrenador debe tener los recursos necesarios para mantener el tipo de una manera mejor a como lo hizo el Sevilla en aquel partido. Creo que hay que levantar la voz contra los mangazos (cosa que no se viene haciendo, por cierto), pero también, a la vez, analizar los errores propios. Más que nada por nuestro bien.

No obstante, lo de ayer contra el Atlético es diferente. Ayer, el Sevilla no fue inferior al que es actualmente el tercer mejor equipo de España y que pugna por ser segundo. Al vigente campeón de la Europa League y de la Supercopa de Europa. A uno de los equipos que jugarán la próxima final de la Copa del Rey. Tampoco superior, pero sin duda, inferior no fue. Y perdió un punto por culpa, otra vez, de un clamoroso error arbitral. Eso aparte de ese doble rasero a la hora de impartir ¿justicia? al que los colegiados nos tienen acostumbrados desde hace ya demasiado tiempo. Creo que es necesario recordar que el Atlético de Madrid disparó una sola vez a puerta, y fue gol. Y creo también que eso fue mérito de un Sevilla que jugó un buen partido, que era muy difícil, contra once jugadores más uno.

Lo del Sevilla este año es difícil de comprender. A pesar de lo mal que, en mi opinión, se han hecho muchas cosas (empezando por la planificación deportiva y terminando por la extraña gestión de las altas y bajas en el mercado invernal), a pesar de la terrible rémora que supuso la etapa de Michel en la primera vuelta del campeonato, a pesar de no tener banquillo, de la débil actitud de muchos jugadores en muchos partidos, de los errores infantiles en defensa y en el remate, de tirar puntos a la basura contra rivales perfectamente ganables..., a pesar de todo eso y de mucho más, si hubiéramos tenido un trato medianamente normal por parte de los árbitros (lo que se suele decir de que lo que te quitan por un lado, te lo dan por otro), el equipo estaría a estas alturas en puestos europeos sin demasiadas complicaciones. Lo que pasa es que a nosotros nos han quitado mucho, pero no recuerdo bien cuando nos han dado algo. Cuándo hemos tenido la suerte de recibir un arbitraje favorable. Cuándo alguno de nuestros rivales se ha subido por las paredes, como lo hacemos nosotros tan a menudo, tras perder puntos por errores arbitrales en partidos contra el Sevilla. Puede que haya alguno, pero yo no lo recuerdo.

Por supuesto, no creo que sea de recibo justificar el fracaso de esta temporada con las actuaciones arbitrales. Pero tampoco olvidarlas, tachándolas de excusas de equipo pequeño y definiendo a los sevillistas indignados como todos sabemos que muchos les definen. Cuando un equipo de fútbol fracasa, se debe a muchos factores. Y, entre ellos, está el arbitral. Al menos, en la lista de motivos del fracaso del Sevilla este año se debe incluir el tema arbitral. No quedarse ahí, pero tampoco apartarlo.

Eso sí, a pesar de que estoy escribiendo la palabra fracaso varias veces, soy de los que piensan que la temporada no ha acabado. Para mí será un fracaso termine como termine, (la trayectoria que llevamos no puede ser calificada de otra forma, en mi opinión), pero no podemos bajar los brazos. Bajo ningún concepto. El Sevilla, por el mero hecho de serlo, por ser un equipo histórico al que consideramos grande, no puede conformarse de ninguna de las maneras. Todos, absolutamente todos los estamentos del club han de esforzarse al máximo en lo que queda para acabar lo más arriba posible. Me da igual que sea 10º, 9º, 8º y con plaza europea por sanción al Málaga, 8º sin plaza europea, 7º..., lo que sea. Los técnicos y, sobre todo, los jugadores ganan mucho dinero como para que les podamos tolerar que se pongan ya las chanclas.

Por su lado, la dirección deportiva debe hacer lo que sea para no volver a repetir nunca más los errores de los últimos tiempos. Doy por hecho que no se van porque así lo dijo el presidente. Pero es que debe haber más. Esto de los árbitros es algo que clama al cielo. Supera la normalidad, no se trata de los típicos fallos arbitrales que ocurren siempre y que se dan y quitan hacia un lado y hacia el contrario. Esto es ya un cachondeo. E igual que les exijo a los técnicos y jugadores, creo que hay que exigirles también a quienes procedan para que peguen de una vez un puñetazo sobre la mesa. Al menos para que, en lo que queda de temporada, no perdamos más puntos después de merecerlos. Que al final, un solo punto puede ser la frontera entre el fracaso absoluto y el lavadito de cara.  

Artículo publicado en Number 1 Sport

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