viernes, 12 de agosto de 2011

Lo que pasa cuando se viola el espíritu de una ley

La convocatoria de huelga que ayer hicieron los futbolistas ha puesto a temblar a más de uno porque todo hace indicar que, al revés que en otras ocasiones, esta vez parecen ir en serio.

Hoy, el Diario el Mundo ha sacado la siguiente portada, la cual me parece un tanto injusta:


Parece como si los futbolistas no tuvieran derecho a reclamar lo acordado en sus contratos. Pero es que, además, no son los multimillonarios los que tienen problemas, sino más bien los que están en el polo opuesto. Los que cobran más bien poco, y que hasta ese poco se les está negando. No digo que no sea un tanto llamativo que haya huelga en un mundo tan aparentemente opulento como el fútbol cuando tanta gente humilde lo está pasando mal, pero también es cierto que el titular está cargado de demagogia. 

Bien, a lo que iba. Yo creo que este tema se está tratando de un modo un tanto superficial, cuando es evidente que tiene unas profundidades bastante más complejas. Esto no surge de la noche a la mañana. Esto es el resultado de muchas cosas que han pasado a lo largo de los últimos años, como el que los dineros vayan  en su mayoría a los ricos y se dejan de lado a los demás, que sólo Madrid y Barça importen, que se hagan gestiones calamitosas en diferentes clubes que viven por encima de sus posibilidades, y sobre todo, que todo el mundo lo sepa y nadie haga nada hasta que todo les estalle en la cara. 

Y en medio del debate, la tan manida Ley Concursal a la que cada vez se están acogiendo más clubes. Esta ley, en esencia, es una idea estupenda. Fue aprobada en 2004, en tiempos de bonanza, pero está pensada para las crisis. La idea es que no ocurra lo que hasta entonces, que una empresa se declare en suspensión de pagos, se liquiden sus bienes y que los acreedores se pongan a la cola a ver si pillan algo. Al contrario, lo que se pretende es que las empresas no desaparezcan, que no se mande al paro a los empleados y que se llegue a un acuerdo con los acreedores para aplazar el cobro de las deudas, reducirlas, etc. Todo ello según un plan de viabilidad aceptado por un juez de lo mercantil y supervisado el proceso por unos administradores concursales designados por este. De ese modo, todos cobran, tarde o temprano, la empresa sigue funcionando, los trabajadores conservan sus puestos y, más pronto que tarde, la empresa se reflota.

Muy bien, lo que pasa es que, como dice el dicho, quien hace la ley hace la trampa, y en el caso de los clubes de fútbol, estos se están aprovechando de una manera indignante de una normativa que está pensada, no para que se adultere una competición deportiva, sino para que no desaparezcan empresas. 

Vaya por delante que todo el proceso lo dirige y aprueba un juez, con lo que todo es perfectamente legal. Los clubes solicitan acogerse a esta ley y el juez aprueba su solicitud, designando entonces a los administradores concursales. Claro que no es lo mismo una empresa que está ahogada porque el ayuntamiento o la comunidad autónoma correspondiente no le paga sus facturas que un club de fútbol que ha vivido en plan jauja durante años hasta el punto de arruinarse. Pero todos son tratados igual, como defiende la Consitución, y el consejo de administración del club sigue en su cargo, eso sí, bajo la supervisión de los administradores concursales.

El siguiente paso es afrontar el problema financiero de la empresa, del club en este caso. Se diseña un plan de viabilidad y se trata de llegar a un acuerdo con los acreedores para la renegociación de deudas, aplazamiento de pagos, quitas y hasta anulaciones. Y este proceso puede durar legalmente hasta cinco años ¡Cinco años! Es decir, que un club que ha traspasado un jugador a otro que se arruina y se acoge a esta ley, puede que tenga que esperar cinco años, no para cobrar, sino para que le digan cuanto, cuando y de qué modo lo va a hacer. O sea, que pierde a un jugador, dicho jugador lo disfruta su competidor, no cobra y, por tanto, no puede fichar a un sustituto para ese jugador. Este no es el espíritu de la ley. Todo es legal, pero no está pensado para esto. 

Mientras, el club moroso sigue funcionando con normalidad, sus impagos no conllevan descensos administrativos, puede fichar jugadores e, incluso, los señores que llevaron a la entidad al desastre siguen en sus puestos. Para colmo, todo funciona bajo la supervisión de unos administradores concursales que cobran un pastizal por hacer su trabajo. Pastizal que le niegan a sus acreedores. Estos, para más inri, no pueden reclamar sus cobros cuando el club hace un traspaso (como el de Emaná en el Betis). Primero, porque tienen que esperar a que se apruebe el plan de viabilidad. Y, segundo, porque, una vez aprobado, se han de acoger a él. Da igual que el club gane muchísimo dinero con ese traspaso. Como ese dinero no está recogido en el plan de viabilidad, los consejeros que siguen en sus puestos a pesar de haber llevado al club al desastre pueden hacer con él lo que les venga en gana, siempre supervisado por unos administradores concursales que cobran una pasta, y todo aprobado y apoyado por la resolución de un juez. 

¿Y qué pasa con los jugadores? 

Pues los jugadores son unos acreedores más. Los futbolistas a los que se les debe dinero pueden denunciar el caso a su sindicato, a la AFE, lo cual puede suponer el descenso administrativo del equipo. Pero eso nunca será así si el club se ha acogido a la Ley Concursal. En este caso, los jugadores se pueden poner haciendo el pino con una mano, que no tienen nada que hacer. Eso sí, ya una vez en situación concursal, los futbolistas cobran mensualmente de forma normal (la empresa entera funciona de forma normal) El problema radica en lo que les deben de pagos anteriores. En estos casos, una parte de esa deuda es privilegiada, es decir, se paga antes que ninguna otra, pero el resto no. El resto se considera como si fueran unos acreedores más, que tendrán que esperar hasta cinco años para que se apruebe un plan de viabilidad y, a partir de ahí, cobrarán la cantidad que corresponda y cuando corresponda, según los administradores concursales y con el respaldo del juez de lo mercantil que lleve el caso. 

En estas condiciones, ¿qué pueden conseguir con la huelga que han planteado? La Liga no puede hacer nada  porque, una vez en proceso concursal, es el juez quien lo dirime todo. Es todo legal, no hay por donde coger el asunto. Es más, ese asunto se ha escapado de lo que es el fútbol y sus instituciones, y está en manos de un juez.

Por tanto, la cosa es mucho más compleja de lo que se quiere hacer ver, no por los futbolistas, sino por los medios de comunicación que están temblando de terror ante la idea de que no se jueguen esas dos primeras jornadas. Y va mucho más allá del hecho de que Casillas, Puyol o Llorente estuvieran en la comparecencia en la que la AFE decretó la huelga. Se habla de que están negociando un nuevo convenio colectivo, y de que el gran problema radica en que el Fondo de Garantía Salarial que propone la Liga no cubre ni siquiera lo que ya se les debe a los jugadores. 

"Los futbolistas no queremos más dinero, queremos que se cumplan nuestros contratos, que se vele por las deudas"

Son palabras de Luis Rubiales, representante de los futbolistas. Y tiene razón el hombre, lo que pasa es que ya se vela por las deudas. Lo hace un juez de lo mercantil que ha decidido que esas deudas no se paguen ahora, y ni siquiera en su totalidad, sino en función del plan de viabilidad que recoge la Ley Concursal.

"Denunciamos el incumplimiento de los contratos que los clubes firman con los jugadores. Cada día son más numerosos. 50 millones de euros, más de 200 futbolistas afectados estos años y 12 millones de euros y 100 futbolistas del año pasado"

Que si, que si, que tiene toda la razón del mundo. Que dice verdades como puños. Y la cosa va a peor, pero es que esto es mucho más que lo que están diciendo. Esto es el primer síntoma de la muerte del fútbol en España. Cuando decimos eso de que la actitud de los grandes y de la prensa se está cargando la gallina de los huevos de oro, nos referimos a esto. Por aquí se empieza. Ya está llegando.

"El club que demuestre que no va a pagar, no compite. Hemos pedido que todos los futbolistas a los que se les adeuden tres mensualidades puedan romper su contrato, pero se ha dejado a un lado"

Pero es que esto no es legal. Es que todo lo que ocurre está amparado por la decisión de un juez, la cual está fundamentada por una Ley, ahí está el problema principal.

Y para finalizar pide algo que es de cajón. Que cae por su propio peso:

"Hemos propuesto, como existe en otros países, medidas preventivas para que no ocurra"

Y de paso, pedidles a Casillas y a Puyol que se dejen de imágenes y palabras para la galería y que utilicen su influencia también para presionar a sus clubes, porque sus clubes tienen muchísima parte de culpa de lo que está sucediendo. Muchísima, y con la actitud que mantienen, no van a hacer otra cosa que empeorar la situación. 

La primera medida preventiva debería ser repartir mejor los dineros para que todos puedan cobrar religiosamente. La segunda, que los dirigentes que comentan desfalcos o gestiones calamitosas sean inhabilitados, no que se les permita seguir en sus cargos después de acogerse a concurso. Y la tercera, bien haría el Gobierno con cambiar-mejorar la ley para que los pájaros que la han utilizado en su beneficio, que han adulterado la competición y que han violado el espíritu de dicha ley dejan de hacerlo y no aparezcan nunca más por la escena pública. 

Porque la Ley Concursal es muy buena para lo que es, para proteger a las empresas en dificultades y mantener los empleos. Pero no se debería permitir que se acogiesen a la misma los dirigentes que han llegado a una situación financiera insostenible por culpa de una calamitosa gestión, en ocasiones rozando lo delictivo.

5 comentarios:

Miguel dijo...

Al final co ocurrira nada de nada y habra futbol

EL PAPI MAGASE dijo...

¿se limpiará alguna vez el fútbol de tanta morralla? a estas alturas ya no sé ni que pensar,gran post como siempre hermano,con lo torpe que yo soy pa entender las cosas,al explicarlas como las explicas al final salgo yo de aqui obispo o cardenal,eres un crack.

Marcu dijo...

Estimado Ravesen: Otro post que da lustre a la blogosfera para ejemplo de profesionales del periodismo.

La crisis del fútbol español es muy parecida a la burbuja inmobiliaria sólo que afecta a menos gente y nada a la banca.
Te comentaba ayer que el fútbol ya ha comenzado a cavar su propia fosa.

La Ley Concursal es el fraude "legal" del fútbol español con el consentimiento del Gobierno, oposición, FEF, AFE, LFP
y por supuesto los Clubs. Todo esto lo predijo Del Nido haca más de un año.
Para muestra un botón: Betis compra a Elche a Jorge Molina. No paga. Jorge Molina ayuda al Betis, con sus goles, a subir a Primera. Elche no cobra y se queda en Segunda. A Jorge Molina lo quiere el Depor y pagaría al Betis.
El Elche se queda como...el Gallo de Morón. Es la Ley.
Saludos cordiales

Ravesen dijo...

@Miguel

Eso también creo yo, pero no se solucionará el asunto

@Papi Magase

No te imagino de obispo. A ver si haces un montaje de fotos de esos que sueles hacer para que nos hagamos una idea :-)

Esto tiene difícil solución, y creo que va a acabar bastante mal. Ya veremos

@Marcu

El caso de Jorge Molina es clarísimo. De hecho, estuve a punto de mencionarlo en el post. Yo creo que esto es el principio de algo bastante chungo. No sé qué deparará, pero algo malo sin duda. Menos mal que en el Sevilla se están haciendo las cosas bien y tenemos poco que temer, pero mucho me temo la cosa no tiene vuelta atrás.

Muy buena la comparación con la burbuja inmobiliaria. Son cosas análogas de alguna manera.

Muchas gracias a todos, un saludo.

Jose Luis de la Rosa dijo...

Mi voto para Ravensen. !!!Representante de los socios de los club de futbol ya¡¡¡
Un saludo fenómeno.

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