jueves, 25 de agosto de 2011

Si estoy en lo cierto, somos invencibles

Ayer fue un día grande para la Blogosfera. Ayer tuvo que pasar algo especial, más allá de la cercanía del partido contra el Hannover, para que ocurriera lo que ocurrió. Ayer daba igual el blog que leyeras, que la inmensa mayoría se adornó con excepcionales posts llenos de sentimiento, de sabiduría, de capacidad de análisis, cada uno a su rollo, cada uno con sus cosas, pero todos parecieron conjurarse para dar lo mejor de ellos mismos. Algunos podrían decir que las musas bajaron para inspirarnos, pero yo tengo otra teoría, igual de idílica, pero distinta. 

Ayer me pasé la tarde pensando en esto. Estaba trabajando, como todos los días, pero los humanos tenemos la capacidad de poder estar con un ojo mirando a un sitio, y con el otro atento al contrario. A veces me sorprendía tarareando por lo bajini el himno del Centenario, y en ese momento se me erizaba la piel. Es evidente que algo especial está ocurriendo, flota en el ambiente, se palpa, se siente, es como si te acariciaran la espalda, pero no pudieras volverte a tiempo para ver quien lo hace. 

El partido contra el Hannover no es sencillo, más bien todo lo contrario. Hay muchos que se acuerdan de lo ocurrido el año pasado con el Sporting de Braga, y eso podría provocar miedo, preocupación, incluso angustia. Pero no es eso lo que se siente. Yo más bien percibo ilusión, una ilusión casi desmedida. Huele a noche grande, a momento histórico, a cita trascendental. Y el Sevillismo está movilizado, inquieto, nervioso, pero no nervioso de intranquilo, sino de ansioso por que llegue de una vez el momento de disfrutar. Porque eso es lo que se palpa. Que esta noche va a ser para disfrutarla. Y me da la sensación de que no importa el rival, de que fuera cual fuese, la cosa sería exactamente igual. De hecho, creo que si no estoy equivocado, esta noche mordería el polvo en nuestro templo hasta el más grande equipo de todos los tiempos. Si estoy en lo cierto, esta noche somos absolutamente invencibles. 

La directiva ha apelado al "espíritu Puerta" para animar a la afición, pero creo que no hacía falta hacerlo. Así se ha pronunciado más de uno en estos días, y yo estoy de acuerdo. No es necesario acordarse de Antonio, el aficionado sabe de sobra lo que tiene que hacer. Sin embargo, también me parece obvio hacerlo. Antonio Puerta es el Sevillismo hecho persona humana. Un chico que nació en Sevilla, que mamó sevillismo desde pequeño, aunque en su familia hubiera béticos (¿en qué familia no los hay?). Que ingresó en la cantera sevillista para pasarse años en la Cisneros Palacios donde ahora una estatua suya le recuerda y le honra. Que se llevó años soñando con llegar al primer equipo hasta que lo consiguió. Que luchó hasta la extenuación por abrirse un hueco, se lo acabó abriendo, comenzó a ganar títulos y hasta llegó a la selección. Que alguien me diga si no soñó alguna vez de niño con hacer eso en el Sevilla FC. Es el Sevillismo personificado, igual que pasa con otros futbolistas, es cierto. Pero Antonio se diferencia del resto en una cosa: nuestro lema es "sevillista hasta la muerte", y hasta en eso es sevillismo Antonio Puerta. Porque Antonio Puerta se dejó la vida con la camiseta puesta y el escudo en el pecho. ¿Puede haber en el mundo algo más sevillista que eso? Es insuperable. Por eso, en mi opinión, apelar a Puerta es apelar al Sevillismo. Y al Sevillismo no le hace falta eso porque el Sevillismo no es algo que necesite ser recordado. El Sevillismo se siente, se lleva dentro, es parte indeleble de nuestras vidas, y no es necesario que nadie venga a decirnos lo que tenemos que sentir. Lo sentimos y punto.

De todos modos, no dejan de emocionarnos vídeos como el que el club ha sacado para promocionar el partido. Y conmigo lo ha hecho de un modo especial, porque es como si hubiesen leído mi pensamiento antes de elaborarlo. 

Yo no creo nada en la superstición, me considero una persona realista y pragmática, pero el recuerdo de Antonio Puerta hace que se tambaleen esas convicciones. Me llama muchísimo la atención su caso. Llegó al club en una época dificilísima. A finales de la década de los 90, mientras el Sevilla deambulaba en Segunda División, él ya pertenecía a la entidad, se estaba formando en los escalafones inferiores. A medida que iba ascendiendo en estos, el Sevilla hacía lo propio en el fútbol español, hasta que en 2004 debutó en la élite de la mano, cómo no, de Joaquín Caparrós. A partir de ahí, el Sevilla creció de un modo meteórico y llegó la cascada de títulos en una racha imperial y majestuosa que se truncó justo cuando él falleció. Él se fue, pero sigue entre nosotros, y basta acordarse de él para inspirar Sevillismo. Porque el Sevillismo es él, él lo encarna a la perfección, sevillista hasta la muerte. 

Pero mis pensamientos van más allá, y al ver el vídeo promocional de club sentí un escalofrío cuando identificaban a Antonio con un ángel. Es justo eso lo que me inspira su recuerdo, lo que me ha inspirado siempre, sin necesidad de ver el vídeo. Por eso decía antes que parecía como si la directiva hubiese leído mi pensamiento. 

Hace ya tiempo que me imagino a Antonio Puerta como algo maravilloso que Dios envió al Sevillismo con la misión de hacer justicia. Porque el Sevillismo, una de las mejores aficiones que existen, llevaba demasiado tiempo sin obtener lo que se merecía. Generaciones enteras fueron fieles a un equipo que pasaba por la vida sin pena ni gloria. Pero ahí seguían, firmes, inamovibles... hasta la muerte. Millares de pobladores del Tercer Anillo tuvieron que irse allí sin ver sus sueños cumplidos. Yo siempre digo que, más pronto o más tarde, Dios pone a cada uno en el lugar donde se merece. E imagino que se dio cuenta que el Sevilla no estaba en ese lugar y decidió poner remedio al asunto. Mandó a su enviado y con él las cosas comenzaron a mejorar. A su lado, el equipo funcionó de maravilla, avanzó en las competiciones, ganó partido tras partido haciendo un juego maravilloso. Las cosas comenzaban a ponerse en su sitio, tantas décadas después. 

En aquel partido contra el Schalke 04, el equipo se atascó, abrumado por la inmensa grandeza de lo que estaban a punto de conseguir. Y nuestro ángel tomó la iniciativa e hizo el gol que definitivamente nos cambió la vida. Tuvo que ser él, en el minuto 100 de aquel partido, en el año de nuestro centenario. Ya estábamos en nuestro sitio, su misión estaba cumplida, pero Dios consideró que eran demasiados años de penas, que aquello no era suficiente, y no sólo nos dio el título de la UEFA, sino que nos regaló la mejor temporada en la historia de nuestro equipo, con Antonio Puerta formando parte del mismo. Otra UEFA, una Copa del Rey, dos Supercopas de España, una Supercopa de Europa, mejor equipo del mundo durante dos años seguidos...

Despues de tantos años de penalidades, el Sevilla estaba en su sitio. Ahora sí, la misión estaba cumplida.

Y Dios reclamó a su ángel. 

Pero no lo reclamó de cualquier manera. No se lo llevó y punto. Hizo que volviera de la forma más sevillista posible. Hizo que vistiera esa camiseta hasta la muerte. Hizo que se dejara la vida con el escudo en el pecho. Permitió que nos pudiéramos acordar del ángel cada vez que necesitáramos el ánimo que él nos daba. Se lo llevó, pero no del todo. Nos dejó algo para nosotros, algo que conservar por siempre. 

Así es como lo llevo pensando para mis adentros desde hace un montón de tiempo. Por eso me estremecí cuando aquella chica rubia del vídeo subrayaba la palabra "ángel" en el mural de la pared del metro. Si es verdad lo que yo pienso...

Si es verdad lo que yo pienso, nuestro ángel ha inspirado al club para hacer ese vídeo.

Si es verdad lo que yo pienso, nuestro ángel nos visitó a todos ayer para hacer el día más grande que le recuerdo a nuestra Blogosfera.

Si es verdad lo que pienso, nuestro ángel anda por aquí, por Sevilla, entre nosotros, dejándose sentir, permitiendo que lo percibamos, acariciándonos la espalda para desaparecer antes de que nos demos la vuelta.

Si nuestro ángel está aquí, no me extraña que el Sevillismo bulla de ilusión y ganas. Es normal que no haya miedo ni preocupación. ¿Cómo la va a haber?

Porque todos sabemos por experiencia que si Antonio Puerta está por aquí, nadie podrá con nosotros.

Si nuestro ángel está aquí, somos invencibles.  

Esta noche lo veremos.

P.D. Por cierto, igual es casualidad, pero hoy, justo hoy, hace cuatro años que nuestro ángel cayó al césped de nuestro templo para despedirse para siempre de nosotros. ¿Tendrán idea los de Hannover de lo que les espera esta noche?

5 comentarios:

Miguel dijo...

Pasate por mi blog y si quieres lee lo que he puesto del dia de hoy

Marcu dijo...

Fantástico. Sentido. Salido desde ahí dentro. De donde salen las cosas grandes.
Efectivamente, hoy es un día grande.
De banderas, bufandas, cánticos y goles. Y eliminataria.
Y un angel extenderá sus alas por el Sánchez-Pizjuán.
Un abrazo

Triana1952 dijo...

Gran Post.
Saludos Sevillista

Ravesen dijo...

Muchas gracias a todos.

Por cierto, Miguel, ya me pasé y con tu post se refuerza lo que he expuesto en el mío. Se palpa ese ambiente, se tienen ganas, no miedo. Eso es lo más importante a priori. Es el primer paso.

Una vez más, muchas gracias a todos y un abrazo.

Silbato Sevillista dijo...

Yo creo que el hecho de que hoy sea 25 de Agosto no es ninguna casualidad. No podía ser de otra forma, por nosotros y por Antonio, vamos a ganarles en esta fatídica efeméride.

A por ellos!

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