miércoles, 28 de marzo de 2012

No nos representan

La "democracia" española tiene cosas tan curiosas como que ninguno de los partidos que han ganado las elecciones en Andalucía y Asturias va a gobernar. Esto, que la mayoría de los analistas se lo toman como algo natural, sin darle demasiada importancia, a mí me parece escandaloso. 

Ayer, una señora muy importante del PSOE de Andalucía, creo que era Mar Moreno, la nº 2 del partido en nuestra región si no me equivoco, aseguró que Andalucía había votado progresista porque sumando los escaños de PSOE e IU se obtiene la mayoría absoluta. Esto, para un chaval de corta edad puede valer, pero es un análisis estúpidamente simple de la situación. Y yo, que pienso demasiado, le diría a esta señora que el concepto progresista va ligado indisolublemente al de cambio, avance. Y que después de más de 30 años de gobierno socialista en Andalucía, lo conservador aquí es votar PSOE y lo progresista, pues votar a cualquier otro. No sé si sabéis que en Rusia, los conservadores son los comunistas de toda la vida..., en fin, que me voy por las ramas. 

Pero no era de eso de lo que quería hablar. Aparte de meticulosidades con el lenguaje, es cierto que la mayoría de los que han votado en Andalucía lo han hecho a la izquierda, aunque también habría que recordar que muchos votantes de IU son socialistas desencantados. Y habría que ver qué piensan si los comunistas le dan carta blanca al PSOE para gobernar. En verdad, no creo que sea así. De hecho, tengo gran confianza en que IU haga algo importante para evitar desmanes como los que se han producido en los últimos tiempos en nuestra tierra. 

De todos modos, y al hilo de lo que dijo la señora en cuestión, yo me he preguntado qué ha votado en verdad Andalucía. Toda Andalucía, me refiero, toda la población. El censo electoral era de 6.229.760 personas, de las que 3.528.117 votaron a alguno de los partidos que van a estar en el parlamento, es decir, a PP, PSOE e IU. Es decir, que entre abstenciones, votos en blanco, votos nulos y partidos minoritarios, 2.759.060 andaluces no van a estar representados en el parlamento. Un 44.29 % de la ciudadanía. 

Si avanzamos un poco más, esa mayoría progresista de la que habla la señora Moreno la representan 1.960.910 ciudadanos. Un 31,47 % del total de los electores, del total de personas con derecho a voto. Es decir, en Andalucía, un 31,47 % de la población ha votado progresista (según la conceptualización de Mar Moreno), un 25,15 % han votado conservador, y un 44,29 han (hemos) mandado a la mierda a los futuros integrantes del parlamento andaluz.

Un 44,29 % frente a un 31,47 % "progresista".

¿Qué ha votado Andalucía?

En Asturias, ese porcentaje se eleva aún más. Al 47,47. Un 47,47 % de la población asturiana no va a estar representada en su parlamento. Y para colmo, ni en un sitio ni en otro va a gobernar la lista más votada. Esto es la "democracia" en España, la "democracia" de los partidos, la "democracia" en la que cada vez menos gente cree. Casi la mitad de los asturianos y andaluces están fuera del tinglado. ¿Alguien ha hablado de ello? Supongo que sí, pero muy poca gente. 

A mí, esto, como decía al principio, me escandaliza. No tanto que los partidos busquen las fórmulas necesarias para concertar gobiernos estables, que eso es natural, es su obligación, alguien tiene que gobernar, pero sí que den la espalda a la realidad del modo en que lo hacen. Hasta el punto que algunos responsables políticos en la materia justificaron la alta abstención porque el cambio de hora coincidió con la jornada electoral. Sí señor, eso es analizar sociológicamente la realidad de un modo serio. 

¡Que vergüenza!

La corrupción, no. El hecho de que esto sea una merienda de negros, no. El que se utilicen los votos para coaliciones que provoquen el inmovilismo, no. El que uno tenga la sensación de que el voto no vale para nada porque no gobierna la lista más votada en ninguno de los dos sitios en los que ha habido elecciones, no. Nada de eso. Lo que ocurre es que han cambiado la hora. 

¡No te jode! ¡Vaya insulto a la inteligencia! ¡Como para no mandarlos a la mierda!

El 44,29 % de los andaluces no está representado en su parlamento. Lo mismo ocurre con con el 47,47 % de los asturianos. Se comprende que siempre va a haber un número de personas que se van a abstener, aunque sea por vagancia, por la pereza que les da levantarse del sofá para ir al colegio electoral. También se entiende que frikis (como puedo ser yo) hay en todas partes y que siempre se producen votos a los partidos minoritarios más inimaginables. El partido al que yo voté tiene representación en el Parlamento de la nación, pero no obtuvo escaño en Andalucía. Lo digo para que nadie me llame excéntrico. 

Todo esto se comprende, pero que cerca de la mitad de la población no esté representada en el lugar donde se van a tomar las decisiones que afectan a toda dicha población es para hacérselo mirar. Cerca de la mitad son mucha gente. Esto requeriría un análisis mucho más profundo que el achacarlo al cambio horario. 

Claro que tengo pocas esperanzas de que eso ocurra. Mientras tanto, no puedo evitar sentir que no nos representan. 

martes, 27 de marzo de 2012

Aprobado ramplón

Así era como Jose María del Nido calificaba lo que llevábamos de temporada el pasado 23 de enero, cuando después de 20 jornadas, el equipo estaba noveno en la tabla. A un punto de la Europa League, a cinco del cuarto puesto, a nueve del tercero y siete por encima del descenso. Veinte días después, el 13 de febrero, ya destituido Marcelino y jugándose el primer partido de la era Michel, el Sevilla perdía en Anoeta y se colocaba en el nivel más bajo de la temporada y uno de los peores de la última década. Decimotercero ,a 5 puntos de la Europa League, a seis del cuarto puesto, a catorce del tercero y sólo tres por encima del descenso. 

Hoy, mes y medio después, volvemos a la novena plaza. A esa que Del Nido consideraba de aprobado ramplón. Estamos a cuatro puntos de Europa, a ocho de tercer y cuarto puesto y catorce por encima del descenso. Entre el 23 de enero y el 13 de febrero se sumaron cero puntos. Desde entonces hasta ahora, trece (en siete partidos). 

Yo sigo quedándome con que Michel ha detenido la caída libre del equipo, lo ha colocado lo bastante lejos del descenso como para que nadie vuelva a hablar más del tema , callando de paso las bocazas de aquellos que vieron el cielo abierto al poder comparar en términos de igualdad a Sevilla y Betis (ya nos separan siete puntos, las cosas en su sitio) y a falta de diez partidos (nueve efectivos, ya que uno es contra el Madrid en el Bernabéu), permite a los más optimistas mirar a Europa, no ya de soslayo, sino de frente y con expectativas. 

Yo no soy uno de estos últimos. 

A mí me parece magnífico el trabajo que está haciendo Michel en el Sevilla. El párrafo anterior es muy sencillo de escribir, pero sería bueno acordarnos de lo que era el equipo cuando llegó el madrileño. Y compararlo con este de ahora que es capaz de ganar 0-3 en los campos del Rácing y del Granada. Si estuviéramos en la jornada ocho (los partidos que lleva Michel en el banquillo), estaría encantado de la vida y con la ilusión desbordada. Pero lo cierto es que estamos de Europa más o menos a la misma distancia que cuando hubo relevo de técnico. Lo único que se ha conseguido es alejar el descenso (parar la caída libre) y quitarse a ciertos equipos de en medio (poner las cosas en su sitio respecto a ellos). 

Pero apenas hemos recortado distancias. Lo equipos que están fuertes se mantienen fuertes. No me gusta hablar de Europa. No lo veo del todo sensato a estas alturas. Damos por hecho que los que están por encima nuestra acabarán fallando, pero de igual modo podemos fallar nosotros. Igual que todos estábamos convencidos de que el Levante caería, y ahí está, quinto a tres puntos del tercero, contra quienes se enfrentan este fin de semana. Nos sacan cinco puntos, sólo les hemos recortado uno desde que llegó Michel. Lo mismo que a Osasuna, y eso que les ganamos en el segundo partido del nuevo técnico. Y quien anda imparable es el Málaga, que ha aumentado su distancia con nosotros en tres puntos más. 

De todos modos, para ser justos, hay que decir también que le hemos recortado seis puntos al Valencia y cinco a Atlético de Madrid, Athletic de Bilbao (Europa pasa factura y la seguirá pasando al menos un par de semanas más) y Español. Pero todo esto no son más que cuentas de la lechera. Es cierto que estamos superando a algunos de los muchos equipos que teníamos por delante, que nos estamos situando a las puertas de Europa en lo que a puesto en la clasificación se refiere, pero las distancias apenas se acortan. 

Por supuesto, el Sevilla tiene una pinta muy diferente a estas alturas. Ya no infunde tanto cangelo al aficionado. Ya parece que somos capaces de ganar a los equipos que son más flojos que el nuestro. Y con contundencia. Ahora esperamos el siguiente partido con ciertas dosis de ilusión, no aterrorizados como hasta hace muy poco. Pero las jornadas pasan y las diferencias no se acortan. Estamos mejor situados, pero no lo suficiente como para ser tan optimistas. Al menos estamos salvando la dignidad. Al menos los futbolistas están haciendo lo que tienen que hacer. Pero este aficionado cualquiera que escribe se está esforzando para mantener el pragmatismo y no hacer lo que más le apetece: volver a soñar. Aunque en verdad sí que lo hago, pero dejándolo en eso, en sueño. No mezclándolo con la realidad. Al menos por ahora. 

El partido de la semana que viene vuelve a ser fundamental. Hay que ganar al Mallorca y esperar que nuestros rivales fallen. Osasuna - Real Madrid, Valencia - Levante, Villarreal - Español...

La jornada puede ser propicia si ganamos. 

Si lo hacemos y los otros resultados acompañan, si nos ponemos con 42 puntos y los rivales se quedan con 44, 43 o 40, si con esas puntuaciones ya podemos certificar la permanencia y mirar al futuro con nueve partidos por delante (ocho efectivos) y a sólo dos puntos del quinto puesto...

Si todo eso se da (que se tiene que dar, que está por ver, que nadie lo garantiza)), entonces comenzaré a hablar en otro tono. Entonces podríamos empezar a pensar en que el aprobado ramplón puede convertirse en un "bien".

Pero a día de hoy, me quedo con la prudencia que requiere la sensatez. 

lunes, 26 de marzo de 2012

El voto oculto.

Hoy voy a contar la historia de alguien, digamos que se llama Pepe, no porque sea verdad, sino por su devoción casi espiritual al ese partido cuya pronunciación coincide con su nombre, pero poniéndole un acento en la segunde é. Pepe es de derechas de toda la vida de Dios. Igual que su padre, su madre, su abuelo..., su abuelo, ese que murió hace pocos años y que en la segunda mitad de los noventa aseguraba votar a Aznar porque Franco había muerto. Vamos, a quien él consideraba heredero de aquel gallego tan pequeñito. De estatura, que no se me enfade nadie. 

Pepe es derechas por herencia vital, es como si lo tuviera en los genes. Como si en su ADN hubiera una molécula especial y de color azulado que le hace propenso a tal inclinación. Eso es así, y está muy bien. ¿Qué más da? En los tiempos que corren, tales tendencias apenas importan un pepino. Votamos a las personas que van a recibir las órdenes de los que de verdad mandan y nos van a intentar convencer de que lo que han decidido es lo mejor para la población cuando, en verdad, ellos no han decidido nada. Todo les viene impuesto. O una gran mayoría. 

Pepe aprendió eso bien pronto. Pepe sabe desde hace años, lustros, décadas, que la ideología no da de comer. Que lo que da de comer es otra cosa. A él, a su mujer, a sus hijos, incluso al primer nieto que acaba de tener. La familia crece, venga derechistas al mundo. O no, ¿quién sabe? Su hijo mayor, Pepito, es de los que piensa que lo de derechas e izquierdas no tiene sentido hoy por hoy. A saber la educación que le va a dar a Pepillo, el nieto. Y eso que Pepe sabe que su hijo tiene razón. Pero algo dentro de él se rebela cada vez que escucha algo parecido. Es como si lo tuviera grabado a fuego. Por mucho que su raciocinio le de para comprender que los derechistas que llegan a los distintos poderes a veces, no siempre, pero sí a veces hacen algo mal, Pepe no quiere escucharlo. No quiere saberlo. La derecha es lo mejor y comprobar que en ocasiones provoca daño es superior a sus fuerzas. Más daño hace la izquierda, esa panda de rojos quemaiglesias que sólo quieren hacerse con el dinero de todos para repartirlo entre los amiguetes. Izquierda sinónimo de corrupción, de paro y de gays y lesbianas. Una vergüenza. A sangre y fuego, aunque en el fondo Pepe sabe que no tiene por qué ser así. Sabe que Pepito tiene razón y sueña con que Pepillo no sufra esos ataques de conciencia que sufre él. En el fondo es consciente de que su hijo educará bien a su nieto. Pero jamás lo reconocerá. La derecha es lo mejor. ¡Viva España!, aunque su hijo le recuerda a veces que el amor a España no tiene nada que ver con la ideología política. Valiente toca pelotas. 

Pepe es agente de seguros. Tiene una cartera importante, difícil de mantener, pero que proporciona lo suficiente como para dar de comer a su familia, para tener contratado a su hijo y para darse todos una vida más que aceptable. Bastante más que eso, aunque jamás oirás a Pepe congratularse por ello. En todo caso dirá que no es más que fruto de su trabajo, de su duro trabajo, y todo a pesar de esos putos socialistas que siempre nos gobernaron en Andalucía. 

El gran pelotazo de su vida lo dio hace unos años, no llega a la década. Cierto día, por esas cosas que pasan, por esos golpes de suerte que a veces se tienen, aunque la mayoría pasan desapercibidos, Pepe conoció a José en un bar. Pepe estaba tomando un café a media tarde. Hastiado, cansado, agobiado, amargado, llevaba un día de perros en el que no había vendido ni un seguro y se le habían dado de baja tres. Un desastre. Por su cabeza pasaba la idea de irse ya a casa y dar por finalizada la jornada. A las seis de la tarde, cuando él nunca volvía antes de las diez. Su mujer se extrañaría, le preguntaría y él tendría que contarle, que hablar con ella. Eso era lo que le hacía planteárselo. ¿Qué es peor, soportar un día tan de mierda o sentarse a charlar con su mujer?

Y de repente escuchó a alguien a su lado gritar colgado al teléfono. La bronca que se estaba llevando el que estaba al otro lado del satélite era furibunda. Y cuando colgó, el enfurecido señor se dirigió a él y le dijo.

- Disculpe usted por el espectáculo. Si conoce a un buen agente de seguros, le agradecería en el alma que me lo presentase.

Entonces Pepe, que de tímido nunca tuvo un pelo (y de lo demás tampoco mucho, pero eso no viene al caso), sacó una tarjeta del bolsillo de su camisa y se la entregó con seguridad y una amable sonrisa. 

- Tiene usted delante al mejor - Fue lo que le dijo. 

Resulta que el hombre de las voces era el encargado, entre otras muchas cosas, de buscar aseguradora para la flota de coches oficiales de la Junta de Andalucía en la provincia de Sevilla, que, como capital de la región, es donde más coches oficiales hay de entre toda la comunidad autónoma. Se llamaba José, como dije antes, y se hizo amigo de Pepe al instante. Conectaron, hubo química (toda la química que puede haber entre dos hombres cuando uno de ellos es del corte de PP, digo... de Pepe). Poco tiempo después, y previo acuerdo de una suculenta comisión para José, Pepe aseguró a toda aquella flota, lo cual le reportó anualmente una cantidad de dinero que supuso la diferencia entre una familia sencilla y apurada a otra asentada que raya hasta del lujo. 

- Mientras de mi dependa, amigo Pepe, tú serás la aseguradora oficial de la Junta - Le decía José dándole una palmadita en el hombro - Sólo te pido tu gratificación, con eso me conformo. 

Tu gratificación. Si por cada seguro Pepe se llevaba una importantísima comisión anual de la compañía de seguros, un porcentaje de la misma era para José. Bajo cuerda, de remanguillé, entre tú y yo, sin que nadie se entere, total, salimos los dos ganando, ¿qué mejor cosa puede haber? No le hacemos daño a nadie. 

Hace dos semanas, Pepe fue abordado en la calle por una tierna jovencita de piel blanca, busto sugerente, sonrisa angelical y un trasero digno de volver la cabeza para admirarlo de nuevo. Quería hacerle una encuesta de esas preelectorales y Pepe no tuvo más remedio que acceder. Es lo que pasa cuando tipos como Pepe son abordados por las tiernas jovencitas. En fin, creo que todos conocemos a algún pepe de la vida. 

Ante la pregunta "¿A quién votará en las próximas elecciones del 25 de Marzo en Andalucía?", Pepe se sintió hasta casi ofendido. Si no fuera tan sugerente aquel busto, le hubiese hasta gritado. "Al PP, por supuesto, faltaría más, a ver si nos libramos de una vez de esa panda de sinvergüenzas, escoria socialista". Habló más el ADN que el propio Pepe, pero eso fue lo que dijo. 

Y en eso pensaba cuando fue a votar en el día de ayer. No en el busto y el trasero, que también, un poco, no demasiado, de pasada quizás, sino en la respuesta que dio a la pregunta. Sobre todo cuando se encerró tras la cortinita y se dispuso a elegir la papeleta. Cogió la que ponía PSOE, la metió cuidadosamente en el sobre y lo cerró lo mejor que pudo, como si temiera que a alguien, una vez fuera de la seguridad que da la cortina, se le ocurriera comprobar a quien estaba votando y si eso se correspondía con lo que dijo a la de la encuesta. 

Pero nadie hizo tal cosa, por supuesto, el voto es secreto, por eso ponen la cortinita y por eso está la policía en la puerta del colegio electoral. O la Guardia Civil, si se trata de un pueblo. En fin, que Pepe se dirigió a donde estaba la urna transparente a la vez que se acordaba de que en muchos otros países más pobres las urnas no son más que cajas con una raja en medio cortaba a tijera o a cúter. "¿Tanto cuestan estas transparentes tan bonitas y tan.... tan eso, tan transparentes?". Mientras pensaba en ello, entregó el DNI a la chica que había tras el recipiente. Esta no era de tan angelical sonrisa, ni su busto tenía mucho que ofrecer a las miradas indiscretas, con lo que no le prestó demasiada atención. Dijeron su nombre en alto, alguien más lo repitió, otros anotaron o tacharon en las listas y finalmente le dejaron introducir el sobre. Ya estaba hecho, ya no había vuelta atrás. Fin de la historia. A casa, a esperar la llegada del nuevo día. 

No obstante, antes de salir de aquella sala, echó la vista atrás para observar de nuevo aquella urna llena hasta la mitad de sobres verdes. Al menos uno de ellos, el que él introdujo, contenía una papeleta del PSOE. Vaya paradoja. Vaya monumental paradoja. Un último pensamiento surcó su mente entonces.

- Si es que la ideología no da de comer. 


P.D. Todo el escrito es una invención. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. 

sábado, 24 de marzo de 2012

Me uno al comunicado de la Peñas


Desde la Federación de Peñas Sevillistas San Fernando queremos mostrar nuestra más enérgica protesta por el evidente maltrato que viene sufriendo el Sevilla Fútbol Club en la determinación de los horarios de celebración de sus partidos a lo largo de la presente temporada.

Si ya la acumulación de partidos los lunes resulta, de por sí, sospechosa de la utilización como instrumento de castigo de la facultad para imponer los horarios que tiene la operadora de televisión, más difícil aún de comprender es la fijación del partido Sevilla F.C.- Mallorca para el lunes Santo a las 21 horas. Al margen del perjuicio que ello supone, tanto para los sevillistas que suelen acudir al estadio, como para la ciudad de Sevilla y la necesaria organización de dispositivos de seguridad y tráfico normales de un partido de fútbol y del transcurrir de Hermandades por las vías cercanas al Ramón Sánchez-Pizjuán, parece obvio que tampoco beneficiará en nada a la propia operadora de televisión en cuanto al previsible índice de audiencia, razón por la que solo puede entenderse como una forma de maltratar a nuestro club y a sus aficionados, cosa a la que, por otra parte, ya estamos acostumbrados en los últimos tiempos.

Quede claro que no pedimos ningún trato de favor y que, además, somos conscientes de que el Sevilla F.C. no es el único club que puede considerarse castigado, pero esperábamos al menos algo de sentido común en un asunto cuya decisión final perjudica a todo el mundo.

Fdo: Junta Directiva de la Federación de Peñas Sevillistas “San Fernando”

viernes, 23 de marzo de 2012

Desilusionado.

Hace un par de meses, después de una victoria como la de anoche estaría eufórico, encantado, leyendo todas las crónicas habidas y por haber, comentando en todos los blogs que me diera tiempo y, calculadora en una mano y calendario en la otra, estudiando las distintas opciones del Sevilla de cara al último tramo de la temporada. 

Pero hoy no es hace un par de meses. Hoy es hoy, y hoy me encuentro de otra manera. Me llevo encontrando así desde la derrota en Gijón. Yo estoy en el pelotón de cabeza de las personas que más paciencia han tenido con este equipo esta temporada. Lo he dado todo buscando explicaciones, colocando paños calientes, tomándome las cosas con tranquilidad, con pragmatismo, con filosofía, convencido como estaba de que ese era el camino correcto y que el equipo me devolvería ese esfuerzo con creces. Ganando y dándome la razón. Pero el equipo no comenzó a ganar, y por tanto, no me dio la razón. Más bien me la quitó. Y como yo reconozco cuando me equivoco, pues eso, lo reconocí y cambié mi modo de pensar. 

No me he pasado al otro lado. No me voy a poner ahora a criticar como un desalmado a todo lo que se menee en blanco y rojo, pero ya no me ilusiono con el equipo. Ya he dado todo lo que tenía en ese sentido. Ahora le toca a ellos, a los jugadores, a los futbolistas, a los componentes de la plantilla, a los que cobran por esto, a los que le va la vida en ello. O debería. Les toca hacer lo que tienen que hacer para que me vuelva a ilusionar. 

El partido de ayer, su resultado, supuso para mi una enorme satisfacción, cómo no, pero cuando observo la clasificación, lo único que valoro de verdad es que el descenso está a 12 puntos (13 con el goal average, ya que es el propio Rácing quien marca la línea roja). Y eso me proporciona tranquilidad. Esta es una mala temporada, como las que pasan todos los equipos del mundo alguna vez de cuando en cuando, nada dramático, y que no va a terminar en desastre absoluto, como también les ha ocurrido a muchos grandes alguna vez y nosotros lo sabemos muy bien porque somos uno de ellos. 

A partir de ahí, cuando uno traslada el foco de su vista hacia la parte de arriba, sólo ve a un montón de equipos por encima, algunos como Málaga, Athletic o Atlético que están dando mejores sensaciones que nosotros (aunque, salvo Málaga, siguen sin ser capaces de dejarnos atrás). Otros como Levante u Osasuna, que por mucho que digamos que acabarán cayendo, pues no caen. Más, como Rayo o Español, que siguen ahí y a los que hay que superar también, e incluso Getafe y Mallorca, que andan empatados con nosotros. 

Recortarles ocho puntos a Levante y Málaga en 10 partidos me parece una quimera. Todavía a uno solo..., pero a los dos a la vez..., eso, una quimera. Son 4º y 5º, o sea, la Champions es imposible, porque no digamos ya salvar los 11 puntos que nos separan del Valencia, por muchos pañuelos que se vean en Mestalla.

Por tanto, y dando por hecho que el 7º obtendrá plaza europea (cosa que está por ver, pero bueno), quedan dos posiciones para la Europa League a repartir entre Español, Osasuna, Atlético, Rayo, Sevilla, Mallorca, Getafe y uno más. Digo uno más porque para que el 7º vaya a la UEFA, el Athletic tiene que quedar como mínimo 6º. Si el Athletic queda 6º, ya hay una plaza menos a repartir, con lo que, para mantener el reparto de esas dos, tendría que quedar 5º y que, o Málaga o Levante cayeran. Uno más, pues. Pero recordemos que Málaga y Levante están a 8 puntos de nosotros. Esto me lleva a pensar que sólo podemos aspirar a una de las plazas europeas. O la 7º, si el Bilbao se mete más arriba, o la 6º, superando a todos los equipos que mencioné antes (siete) más el propio Athletic. Superando a 8 equipos, dos de los cuales nos llevan ahora mismo 4 puntos. 

Y el Sevilla estando como está...

Pues no, señores, me niego a ilusionarme. Europa está casi imposible aun incluso haciendo un final de temporada sensacional. No es que nos separen cuatro puntos, que no es nada del otro mundo, es que nos separan cinco u seis equipos, mas dos que está empatados con nosotros. Demasiado. 

Por tanto, me tomo las cosas con tranquilidad. El descenso está a 12+1 puntos. No vamos a descender. No pasa nada. Como decía al principio, una mala temporada y ya está. A pensar en la próxima. Tranquilidad, por tanto. Ni nerviosismos ni ilusiones vanas. 

Esto que digo no quita, por supuesto, que si los resultados de otros equipos acompañan y el Sevilla comienza a ganar partidos, esa ilusión pueda volver. Pero, como decía al principio, eso ya depende de los jugadores. Depende de ellos, está en su mano recuperar mi confianza. Yo he confiado en ellos durante meses cuando ellos no me daban motivos para hacerlo. Y esa confianza que digo se ha perdido. Si la quieren recuperar, ya saben lo que tienen que hacer. 

El lunes tienen una nueva oportunidad. 

jueves, 22 de marzo de 2012

Alvarez ligero de Cascos

Parece que no hace falta ser catalán para utilizar el nombre de Andalucía a la hora de buscar votos en las elecciones regionales. El año pasado, Mas y Durán se metieron con Andalucía y los andaluces en la campaña electoral catalana y ahora es Alvarez Cascos, en Asturias, quien vuelve a mencionar nuestra tierra con los mismo propósitos. Critica el ex del PP a sus ex compañeros ahora en el Gobierno Central por querer reducir los fondos mineros en Asturias mientras mantienen el PER en Andalucía. Y esto es propio de un ignorante, de un demagogo o de un imbécil, ustedes eligen al adjetivo. 

De entrada, quiero decir que yo viví dos años en Asturias. De hecho, me casé allí. Mi mujer es asturiana, aunque su familia se afincó en el norte de la provincia de León y en León siguen viviendo. De todos modos, el norte de León y Asturias es lo mismo a estos efectos porque ambas zonas viven de la minería. De hecho, mi suegro es pre-jubilado de la mina y toda la familia de mi mujer, tanto por parte de padre como de madre, viven de ese oficio. No es que sea un experto en la materia, pero sé un poco de lo que hablo. 

La principal diferencia entre los fondos mineros y el PER es que los primeros son una subvención a una actividad deficitaria, contaminante y totalmente improductiva que se mantiene porque en aquella zona no hay absolutamente nada más, mientras que el PER es un subsidio que un trabajador se gana, que paga con su sueldo, que sólo cobra cuando no hay trabajo y que está pensado para mantener uno de los sectores de producción más importantes del PIB español como es el agrícola. 

Supongo que todos sabéis que el PER es el subsidio que cobran los jornaleros en las épocas del año en las que no hay trabajo en el campo. El campo funciona por campañas (la naranja, el algodón, la remolacha etc.) Durante las campañas hay trabajo, pero hay meses en el año en los que no, pero los jornaleros y sus familias tienen que seguir comiendo. Así, para que lo puedan hacer y no verse obligados a emigrar a otros lugares (Asturias está llena de descendientes andaluces que emigraron allí para trabajar en las minas), pues cobran el subsidio en los meses que no hay trabajo, cobran el sueldo (jornal) en las campañas, y parte de ese jornal se va en impuestos para, entre otras cosas, pagar el PER. Otra cosa es el fraude, porque en este caso, el problema no es el PER, el problema es el fraude. Si una empresa defrauda a Hacienda, la empresa en sí no es mala. Quien es malo es el que defrauda. 

¿Y los fondos mineros? ¿Qué son los fondos mineros? En teoría es un dinero que se destina a sufragar la reconversión de las zonas mineras para que vayan haciendo una transición a sectores más productivos, pero en el fondo se destinan a permitir el mantenimiento de esa actividad aunque no pare de dar pérdidas. Esos fondos compensan esas pérdidas, de modo que la actividad (y los empleos) se mantienen. El sector del carbón es absolutamente deficitario. Es mucho más barato comprar carbón fuera de España que producirlo aquí. Y eso tiene su explicación. Imaginaros que abrís un yogurt para coméroslo. La primera cucharada permite obtener sin apenas esfuerzo una copiosa cantidad de producto. Pero las últimas requieren de mucho más esfuerzo, pues hay que rebañar, y se obtiene bastante menos porque es que ya queda muy poco. Para colmo, es de peor calidad debido a que ya ha pasado un tiempo y el yogurt se ha recalentado. Ya no está tan bueno como al principio. Pues con la minería pasa igual. Hace décadas, era muy barato obtener carbón de alta calidad. Hoy es muy caro obtener menos carbón y muchísimo peor que el de antaño. Durante los últimos 20 o 30 años se han jubilado a muchísimos mineros (se estima que han pasado de muchas decenas de miles a menos 4.000 en la actualidad), todos ellos cobrando enormes pensiones vitalicias. Y los que hoy siguen trabajando lo hacen en muchos casos para sacar mucha piedra sin ningún valor y poco carbón de bajísima calidad. 

De hecho, la central térmica de la Robla, al norte de León, que produce electricidad con el carbón de aquella cuenca, está parada. Un amigo íntimo de mi mujer trabaja allí en su mantenimiento. Y la mantienen como reserva estratégica, digamos. Por si fallan otras centrales en otros lugares o por si hay importantes picos de consumo. En otra época era una de las centrales más importantes del norte de España. 

¿Cómo se puede comparar esto con el campo andaluz? Como decía al principio, hay que ser ignorante, demagogo o directamente imbécil para hacerlo. El jornalero andaluz recibe ayuda para poder mantener una actividad muy necesaria (producen alimentos), muy rentable (muchísimas empresas andaluzas exportan gran cantidad de producto al extranjero) y que, aparte de dar trabajo a muchísima gente, es un filón de empleo cuando las cosas van mal, cuando hay crisis como ahora. ¿Cuántos parados de la construcción han encontrado una vía de escape en la agricultura? Aunque sólo sea para salir del paso, para sobrevivir. 

Y los españoles tenemos que dedicar dinero a mantener una actividad deficitaria y contaminante sólo porque durante dos o tres décadas no se ha empleado el dinero de las reconversiones a eso, a reconvertirse. 

De todos modos, a mí me parece sensacional que el señor Cascos defienda su tierra. Y si tiene que pedir dinero, que lo pida. Por supuesto, faltaría más. Es más, es su obligación. Y si los asturianos se tienen que levantar para exigir que no se deje abandonada a su región, pues que lo hagan, que los trabajadores no tienen culpa de la mala gestión de los fondos mineros por parte de los políticos. Y eso que también es cierto que las reticencias de dichos trabajadores a reciclarse han dificultado mucho los intentos de reconvertir la zona. 

Pero, por favor, que nos dejen en paz a los andaluces. No entiendo por qué nos tienen que utilizar siempre para conseguir votos. No comprendo por qué se empeñan en seguir con esos bulos, con esos tópicos, con esas mentiras que acaban por convencer a los demás que aquí vivimos de las subvenciones mientras que a otros les quitan el pan, cuando es al revés. Es Asturias, la ruinosa minería asturiana, la que ha sobrevivido en los últimos veinte años gracias a los impuestos de todos los españoles mientras que en Andalucía lo que se hace es ayudar a que se mantenga una actividad muy beneficiosa para el conjunto del país. 

Ya vale de estupideces, por favor. 

martes, 20 de marzo de 2012

Dignidad e hipocresía.

Cuando pasen los años, los lustros y las décadas, José María Del Nido será recordado como el presidente que hizo posible que el Sevilla volviera a ganar títulos. Sin embargo, y aunque esto vaya a ser así porque se trata de lo más vistoso, lo más llamativo, lo más espectacular digamos, yo pienso que el presidente actual ha hecho por el Sevilla algo mucho más importante y que, si nadie se lo carga en el futuro, perdurará en el tiempo: ha convertido al club en una entidad moderna. Un club departamentado, con un organigrama que diferencia las funciones de dichos departamentos, de modo que cada uno sabe lo que tiene que hacer, a lo que se tiene que dedicar, con lo que no debe de importar quien ostente cada cargo en cada momento, sino su capacidad para llevar a cabo la función que le corresponde. 

Así, la parcela deportiva no tiene nada que ver con la económica, y la económica es diferente a la de marketing, etc. Evidentemente, todas están interrelacionadas. El buen o mal hacer de un departamento influye en los demás y viceversa. Si la economía se gestiona bien, se dispondrá de más dinero para llevar a cabo fichajes. Si la secretaría técnica emplea bien ese dinero, la plantilla será mejor. Si el entrenador lleva bien dicha plantilla, se obtendrán mejores resultados, como clasificaciones europeas que reporten al club más dinero, a gestionar por el departamento de economía. Y vuelta a empezar. Por su parte, y de igual manera, si el departamento de marketing hace bien las cosas, ello redunda en un mayor beneficio económico para el club, entra dinero de donde antes no lo hacía y se refuerza de ese modo la parcela económica. 

También puede ocurrir que unos departamentos se gestionen bien y otros no. Este año, por ejemplo, la plantilla no ha sido bien confeccionada, lo que ha redundado en malos resultados deportivos. Aunque yo creo que dicha plantilla no está tan mal como para ir 12º. Seguramente no es lo bastante buena para disputar la 3º plaza, pero para ir tan bajo, tampoco. Por tanto, aquí hay una mala labor de dos departamentos (secretaría técnica y entrenador) que va a perjudicar a un tercero, el económico, ya que el año próximo el Sevilla va a ingresar menos dinero por no clasificarse para competición europea (como todo indica que va a ocurrir). Y por culpa de eso, departamentos que no tienen nada que ver con la parcela deportiva o con la gestión económica se han visto obligados a redoblar sus esfuerzos para paliar los efectos perjudiciales provocados por la mala marcha de otras áreas de la empresa que es el Sevilla FC. 

Y es aquí cuando surgen las salchichas.

¿Alguien cree que si el Sevilla fuese tercero en la tabla con 10 puntos de diferencia con el 5º, los banquillos del Sánchez Pizjuán se hubiesen convertido en perritos calientes de la noche a la mañana? 

Seguramente no porque el club tendría una perspectiva de ingresos suculenta, los que proporciona la Liga de Campeones, que permitiría no tener que rebajarse a algo tan "exótico" como lo que vimos en el partido contra el Barcelona. 

Volviendo un poco al principio, decía que cada departamento tiene su función. Y la del de marketing es obtener ingresos extraordinarios para el club, es decir, provenientes de fuentes que nada tengan que ver con lo deportivo. Los ingresos clásicos de un club vienen de los abonados, de las taquillas, de las vallas del campo y últimamente de la publicidad en camisetas. Aparte, está la televisión y si te clasificas para Europa, además de incrementar los anteriores, obtienes dinero por jugar partidos, más por empatarlos, más aún por ganarlos y muchísimo más por ir pasando rondas.  Bien, estos son los clásicos. Si con estos no se llega, siempre queda vender futbolistas. Y si no se quiere hacer esto, o se quiere hacer, pero sin pasarse, hace falta encontrar ingresos de otras partes. 

Y esa es una de las funciones del departamento de marketing. Encontrar dinero aun debajo de las piedras. 

Miren ustedes, a mí lo de las salchichas me parece casi bochornoso. No me gusta nada, es más, lo aborrezco, me parece cutre, lamentable, ridículo. Que sólo falta ya que unos cuantos se disfracen de perritos y bailen la conga por la banda cada vez que el equipo marque un gol. Aunque también es verdad que, visto cómo vamos, pocos bailecitos van a hacer si seguimos así.

De igual manera que lo anterior, respiré hondo en su momento cuando el club rechazó la propuesta de Ashley Madison a principios de temporada porque creo que el Sevilla es demasiado grande como para rebajarse a estas cosas. Sin embargo, jamás habría criticado a nadie si hubiesen dado el visto bueno. Y así lo expuse en su momento aquí. Y del mismo modo, no leerán en este blog ni una sola pega a cosas como esta de las salchichas.

Según parece, el club ingresó con esta chorrada la friolera de 350.000 €. Y eso que el partido no era televisado en abierto. Si para los cinco partidos en casa que quedan se hace lo mismo, acabaremos por ingresar cerca de 2 millones de euros. Eso fue lo que costó más o menos Gary Medel, por poner un ejemplo. A veces hay que hacer de tripas corazón y tragarse cosas como esta de las salchichas para paliar lo que sale mal en otras parcelas de la entidad. 

Hace un par de años, tuve que presentarme en el banco para pedir que me renegociasen la hipoteca porque, en las condiciones en las que estaba, no podía pagar las letras. Para mi fue humillante, nunca lo habría hecho de irme las cosas bien, por mucho que ahora pague bastante menos al mes. Pero no tuve más remedio por las circunstancias. Para mí, esto es análogo a lo que le pasa al Sevilla. Antes que convertirse en moroso, como otros muchos, prefiero lo de las salchichas. 

¿De qué se va a reír un bético, por poner un ejemplo? Más vergüenza da no pagar que aprovechar lo que se tiene para obtener dinero y hacerlo. Es incluso para sentirse orgulloso. El Sevilla aprovecha todo lo que tiene para generar ingresos mientras otros necesitan de ayudas institucionales, grandes magnates o jeques árabes. 

El departamento de marketing hace bien su función de obtener dinero incluso hasta desde donde a nadie antes se le había ocurrido pensar que se podía. Luego, es el consejo de administración el que da el visto bueno, o no, a cada iniciativa. Y aunque es verdad que alguna de esas cosas que se hacen no nos gustan demasiado, no entiendo en absoluto el empeño que tienen algunos en meterse con su director. Ellos hacen el trabajo que tienen que hacer. Y generan muchísimo dinero para la entidad. Dinero que, en ocasiones, tendría que venir de otros sitios. 

¿Que la iniciativa ofende el sentido de la dignidad de algunos? Pues que se lo miren, que dignos y pobres los hay a montones. Y todavía peor, hipócritas que van de dignos, aceptando patrocionios de países totalitarios (Qatar), de entidades usureras (bancos), de casas de apuestas o hasta de aeropuertos fantasmas que se construyeron para despilfarrar el dinero de todos, para que algunos se llevasen muchas comisiones y para que ahora tengan que venir los políticos con las tijera a recortar nuestros derechos. 

¿Dignidad, decís? Dignidad es ganarse el pan con el sudor de tu frente, y eso es lo que hace el Sevilla. No como tantos otros. 


lunes, 19 de marzo de 2012

El proyecto indestructible

Comentaba en la víspera del partido contra el Sporting que, dando por hecha una derrota contra el Barcelona, si no lográbamos algo positivo en Gijón, el equipo se podía quedar sin objetivo, con lo peligrosa que es una situación así. 

Dicho y hecho. A seis puntos de la Europa League, a ocho de la Liga de Campeones y nueve por encima del descenso, ¿qué nos queda? ¿A qué aspiramos? ¿A hacer un final de liga prodigioso y que cinco o seis de los equipos que tenemos por delante fallen, todos y cada uno de ellos?

A principios de temporada, cuando a pesar de unos resultados más que dignos, todos veíamos que la cosa no carburaba como debía, se nos decía que había que tener paciencia, que un equipo nuevo con un entrenador nuevo requería de tiempo para acoplarse, que cuando eso ocurriese veríamos al verdadero Sevilla, el que estaba ideado y proyectado. Y yo hice caso. Yo tuve paciencia. Convencido como estaba, y como sigo estando, de que plantilla teníamos (a pesar de que ciertas posiciones andan algo huérfanas, no creo que sea para estar como estamos), me parecía un argumento lo bastante válido. Pero el equipo se vino abajo, por muchos motivos, por diferentes circunstancias, y llegó un nuevo entrenador. Volví a ilusionarme, a creer en el equipo, a recuperar las esperanzas. 

Pero ya no espero nada. Ya se me ha acabado la paciencia. Sé que habrá muchos que me digan que soy un ingenuo, que ya se han recorrido más de dos tercios de la temporada y que esto que estoy diciendo ahora lo llevan ellos diciendo desde hace meses. Pero la diferencia entre ellos y yo es que ellos piensan que la plantilla no es buena, algo con lo que yo no estoy de acuerdo. Yo he perdido la esperanza y la paciencia, no porque ahora piense que no hay jugadores, sino porque la actitud de esos jugadores no es la necesaria para pensar en que vamos a remontar el vuelo. 

Muchos aficionados decían que con Marcelino no íbamos a ningún sitio. Y ahora resulta que con Michel estamos hasta más lejos de los objetivos que con el asturiano. La semana pasada, Manzano hizo unas declaraciones reivindicando los resultados de su trabajo en el Sevilla, mucho mejores que los actuales cuando por entonces se hablaba de fracaso. Y ninguno de los mencionados le ha llegado ni a la suela de los zapatos al "apaleado" Jiménez en lo que a dichos resultados se refiere. No puede ser problema de entrenadores, visto lo visto, es imposible que sea un problema de entrenadores. 

Otros aseguran que dicho problema está en Monchi y sus "desastrosos" fichajes, pero uno ve luego a Koné, máximo goleador del Levante, que va cuarto, o a Armenteros, que aquí no valía pa ná y es insustituible en el Rayo, que va muy por encima de nosotros. O a Romaric (al denostadísimo de Romaric) fijo en el centro del campo de un Español que también nos supera con creces. ¿De qué va esto? Si hasta el Getafe sólo ha perdido un partido desde que Alexis juega con ellos y ya están por encima de nosotros. 

Hay quien habla de que hay que confiar más en la cantera, pero con esto también pasan cosas que claman al cielo. Mientras en nuestra plantilla no hay nadie que pueda ocupar el lugar de Medel con un mínimo de decencia, en Osasuna juega siempre un tal Lolo en esa misma posición. Osasuna va sexto y tiene seis puntos más que nosotros. O el lateral derecho, en el que Coke está fracasando con estrépito, mientras Jose Angel Crespo se hace un nombre en el Bolonia italiano, novenos en el Calcio. ¿Cuánto se criticó a Diego Capel, ahora triunfando en el Sporting de Portugal mientras nuestro costado izquierdo da pena verlo? Decimos que a nuestra defensa le falta gente, pero la mayoría afirmaba que Benardo estaba muy verde y que necesitaba una cesión. Bien, pues ahí está Bernardo triunfando en el Rácing, debutando con su selección y nosotros estando como estamos en la zaga. Eso sí, repescamos a Cala, que se salía en Grecia, y ahora resulta que aquí no vale ni para reservar al lesionado Spahic. Ni que el bosnio estuviese haciendo un temporadón. Hasta Rodri es titular en la Barça B y es el máximo goleador de su equipo.

Vuelvo a preguntar. ¿De qué va esto? ¿Qué está pasando aquí? Jugadores que no valían para nosotros triunfan en otros sitios. Chavales de la cantera que no daban aquí el nivel van a otros equipos y mejoran lo que nosotros tenemos. Al menos en rendimiento real. En otra época traíamos a jugadores que no rendían en sus equipos y que aquí acabaron por salirse (Palop, Navarro, Alfaro, David... el propio Kanoute). Ahora ocurre justo al revés, según parece. Futbolistas que aquí fracasaron y que son tirados a la cara de Monchi como argumento para demostrar que lo está haciendo mal, demuestran en otros equipos que son buenos jugadores. ¿Es que Monchi lo está haciendo mal, o pasa algo distinto? O ambas cosas. 

Porque algo tiene que estar pasando ahí dentro, es que ya digo que esto clama al cielo.

Somos una trituradora de entrenadores. Futbolistas buenos en otros lugares se convierten en calamidades aquí. Futbolistas que aquí no hacen nada se convierten en imprescindibles en otros lugares. Y mientras, nosotros decaemos y decaemos y vemos como otros equipos mucho más mediocres (en teoria) nos pasan por la derecha (muchos de ellos con jugadores rechazados por nosotros en sus filas) sin que seamos capaces de reaccionar. No se trata de parecernos a lo que fuimos hace un lustro, sino de pasear con algo de dignidad el nombre de nuestro equipo. 

¿Esto cambiaría si De Nido no estuviese? Porque fue Del Nido quien hizo el Sevilla campeón. Más, incluso, aun quitando los títulos, nadie en la historia moderna del Sevilla ha conseguido lo que esta directiva. ¿De repente se han vuelto malos? Y si se fuesen ¿quienes vendrían? ¿Quién da un paso al frente? ¿Quién está capacitado para ofrecer oposición? ¿Quién le echa huevos? ¿Cualquiera vale con tal que se vayan los que ahora están? ¿Cualquiera, o habría qué ver de quien se trata para decidir si igual es mejor lo "malo" conocido que lo "bueno" por conocer?

El sentido común dice que el Sevilla debe conseguir cuanto antes los 41 puntos que parece que este año garantizan la permanencia. Y a partir de ahí, decirle a Michel si va a ser o no el entrenador para el año que viene. Si es que sí, pues que vaya haciendo el equipo, poniendo a los canteranos con los que se cuente, lo que sea. Y si es que no, que se le destituya, que se ponga a un interino y que se cierre al nuevo técnico para la próxima campaña para que, aun desde la distancia, vaya dictando lo que crea conveniente. 

Si no se va a confiar en Michel, yo creo que todos estamos de acuerdo en quien debería ser ese nuevo técnico. Ese que tanto prestigio tiene en nuestra parroquia. Ese al que todo el mundo admira. Ese que consigue que todos nos unamos, con lo importante que es la unión en los momentos malos. Ese a quien apenas se discute. Ese con el que todos tendremos la paciencia que no nos sale con otros. 

Si se busca la unión del sevillismo, si se quiere ilusionar a la gente, si de verdad se pretende consolidar un proyecto indestructible, llamemos al forjador del mismo, al que lo empezó todo. 

Yo creo que pocas cosas hay hoy por hoy en el mundo del fútbol que puedan ilusionar más a la afición. 

sábado, 17 de marzo de 2012

Sana envidia.

En 2007, cuando el Sevilla era el equipo de moda en España, y hasta en Europa, Joaquín Caparrós, el auténtico precursor y forjador de ese equipo tan fantástico, fichaba por el Athletic de Bilbao. El Athletic, todo un histórico (sólo Madrid y Barça les superan en historia) que se debatía en la medianía y en la mediocridad más absoluta. Incluso, el año anterior, eludieron el descenso in-extremis. Un equipo que nunca ha estado en Segunda División. Pocas veces habían hecho una temporada tan mala. Quizás nunca. 

Con Caparrós, poco a poco, fueron mejorando, ascendiendo, subiendo su nivel, hasta el sexto puesto del año pasado, lo que les dio un billete para jugar la Europa League. Entonces llegó Urrutia a la presidencia y se trajo como técnico a Marcelo Bielsa para sustituir al utrerano. 

Hoy día, recordando a aquel Sevilla de hace un lustro, el Athletic es el equipo de moda en España, y lo empieza a ser en Europa tras su sensacional eliminatoria contra el Manchester United. Pero lo que igual no sabe mucha gente es que más de la mitad de la plantilla actual es la misma que aquella que casi desciende a Segunda en 2007. 

Por otra parte, hoy juega el Sevilla en casa contra el FC Barcelona, y a mí se me han mezclado los pensamientos. Recuerdo que cuando era el Sevilla el equipo de moda, no hace tanto de eso, los partidos contra Madrid y Barça eran de poder a poder, toda una explosión de fútbol. Incluso solíamos ganar a menudo. Nada que ver con la actualidad. Hoy, la mayoría del sevillismo se siente como corderitos que son dirigidos al matadero. Nadie deja de soñar con un milagro, pero no deja de ser más que eso: un sueño. En aquella otra época, sabíamos que era probable que perdiéramos, pero íbamos a los partidos con serias esperanzas, no sólo de ganar, sino incluso de darles un buen meneito. No hace tanto de eso. 

Viendo esta semana al Athletic, sentía envidia. Sana envidia. Y satisfacción, porque adoro que ese modelo de fútbol triunfe. El modelo de fútbol del Athletic es mucho más DEPORTE que el de la mayoría de los clubes del mundo, que están tan mercantilizados. Cuidan la cantera, defienden lo suyo, apoyan a muerte a su equipo y prefieren ser fieles a su estilo, aunque eso les cueste disgustos y muchas temporadas mediocres.

Ahora están triunfando. Su club, su equipo, su modelo...

Digo que sentí envidia, aunque no tanto por los buenos resultados, sino sobre todo porque a mí me encantaría que el Sevilla tuviéramos las ideas tan claras como ellos. Ideas claras que se traducen en paciencia para aguantar lo que haga falta. Y paciencia que permite producir jugadores como Amorebieta, San José, Iturraspe, Iraola, Javi Martínez, Iker Muniain, Fernando Llorente..., todos salidos de la cantera. 

Amorebieta, Iraola, Martínez y Llorente estaban en aquel equipo que casi desciende.

Si aquí tuviéramos esa paciencia. A mí me maravillaría ver dentro de un par de años a un equipo formado por Cala, Luna, Campaña, Salva, Atienza, Morales, Puerto, Deivid, Luis Alberto.... ¿Por qué no? ¿Qué tienen en Lezama que no tengamos nosotros en Montequinto? ¿Es peor Cala que Amorebieta? ¿Es peor Luna que Aurtenetxe? ¿No puede Luis Alberto llegar a ser como Muniain? ¿Y Campaña como Javi Martínez? ¿Por qué Luna o Campaña van antes que muchos del Athletic en las selecciones inferiores y luego pasa esto que estamos viendo? Como en su momento pasó con Crespo o Capel. Sin embargo, en cuanto chaval sale y despunta, siempre los queremos ceder, siempre decimos que están muy verdes, siempre nos pasa igual. No les damos cariño, no les apoyamos. 

Nos quejamos de la gestión de la directiva en los últimos años, y no les falta ni pizca de razón a quienes lo hacen porque fallos los ha habido, y muchos de ellos importantes. Pero, ¿y nosotros? ¿Qué pasa con nosotros? ¿Estamos capacitados para ser de la forma que hay que ser para sacar un equipo como el del Athletic?

Hace un lustro, la mitad de la actual plantilla de este fantástico Athletic casi baja a Segunda. Se trajeron al mejor mecánico, ajustaron resortes, apretaron tornillos, cambiaron las piezas defectuosas, un poco de chapa y pintura, el mecánico se echa a un lado, viene la gran estrella y se lleva todas las flores, ¿Nos suena?

Y sin revoluciones, ni cambios radicales, ni limpias espectaculares ni nada por el estilo. 

Hoy juega el Sevilla contra el Barcelona. Y aunque yo no firmo ni el empate, sé lo que hay, sé lo que nos espera y sé lo que es más probable que ocurra. Me da pena vernos así. Me da envidia ver a otros como están. Pero no pierdo la esperanza. No confío en cambios radicales. No creo en grandes revoluciones. Igual con un poco de serenidad, paciencia, de ideas claras...

Igual si entra la pelotita, nos relajamos todos un poco. 

viernes, 16 de marzo de 2012

Mándales a la mierda

Mensaje directo, claro, conciso, pegadizo.



No creo que les vote, pero ¿a que dan ganas?

jueves, 15 de marzo de 2012

Legislación versus cultura

Desde que el Gobierno aprobó esta última reforma laboral que tantísima polémica ha desatado, llevo queriendo hablar del tema, aunque no lo he hecho por no ser capaz de labrarme una opinión sólida al respecto. Por mi formación económica, suelo analizar este tipo de medidas a nivel global, es decir, en función de su presunta repercusión en la generalidad de la economía de un país en su conjunto. Y en ese sentido, es innegable que la flexibilidad que aporta al mercado laboral es muy necesaria. Sin embargo, como ciudadano de a pie, es algo que me aterra porque vivo en el mundo real e intuyo que su consecuencia más inmediata es que el trabajador se queda sin armas para defender sus intereses. Y es esa disyuntiva la que me ha hecho debatirme en el desconcierto ante todo este tema. 

En teoría económica pura, la reforma servirá para que las empresas con problemas puedan reajustar sus plantillas, adecuar sus presupuestos a su realidad y no quebrar y desaparecer cuando pasan por una mala racha. Es mejor despedir a un trabajador y quedarse con los demás que quebrar y mandarlos a todos al paro. Eso, a nivel macroeconómico. Pero, en verdad, todos sabemos que no se trata más que de una carta blanca para que los empresarios hagan lo que les de la gana con sus empleados, perdiendo éstos derechos en favor de la voracidad de aquellos. La reforma es muy importante si queremos mejorar nuestra competitividad con los países de nuestro entorno, y también para evitar que otra crisis futura casi triplique la tasa de paro en apenas tres años, como ha pasado con esta que estamos sufriendo. Pero lo otro también debería importar, y es por eso que se ha generado tanta polémica. 

Siendo objetivos, la situación en la que se queda el mercado laboral español no es diferente a la que tienen los de los países europeos más avanzados. Y es todavía mucho mejor que en EEUU, por poner un ejemplo. De hecho, se sabe que el coste del despido en España sigue siendo más alto que la media europea, lo cual no deja de confundirme. ¿Por qué, entonces, tenemos la percepción de que en países como Alemania, Francia, Holanda, etc., los trabajadores tienen más derechos cuando en verdad sus legislaciones son muy parecidas a esta que nos acaban de imponer? Incluso hasta más liberales. 

La conclusión a la que llego es que el problema en España no está en la legislación, sino en la cultura empresarial, en la actitud de los empresarios. Y que dicha legislación, hasta ahora, protegía mucho los derechos de los trabajadores porque los empresarios no tienen conciencia social, es decir, que si no se les obliga, no respetan como se merecen a los asalariados. 

Os pongo un ejemplo que no tiene nada que ver, pero que explica a qué me refiero con eso de "cultura". 

Cuando yo vivía en Holanda, y al igual que muchos holandeses, utilizaba el tren para moverme entre ciudades. Holanda tiene una red ferrocarriles descomunal y que funciona como un reloj de precisión. Por ejemplo, entre el centro de Utrecht y el centro de Amsterdam hay solo media hora en tren, con lo que es de lo más común que haya gente que viva en una ciudad y estudie o trabaje en otra diferente. Se desplazan en tren entre ciudades y luego lo hacen en bicicleta dentro de las mismas. Pues bien, a mí me sorprendió sobremanera que en los trenes apenas hubiera revisores. Y es que la gente tenía conciencia, pagaba su billete, hacía su trayecto y santas pascuas. Eso se sabe, se confía en la población, esta responde, y la compañía ferroviaria se ahorra el gasto en personas que vigilen que todos llevan su ticket. Eso sería impensable en España. Si eso fuera así aquí, no pagaría ni Dios y la compañía quebraría en poco tiempo. Por tanto, es necesario invertir dinero en los medios necesarios para asegurarse de que todo el mundo paga su billete y garantizar la viabilidad del servicio. Hay que pagar a revisores, cuando ese dinero se podría emplear en mejorar las infraestructuras, los trenes, las estaciones, etc. Si hubiera conciencia, si hubiera cultura para ello.

La ley para evitar el fraude, cuando un ciudadano honrado no debe defraudar aunque no haya una ley que persiga dichas cosas. Somos ineficientes porque nos falta esa conciencia, esa culturilla. No nos podemos permitir el lujo de ahorrar en revisores para mejorar el servicio. Por tanto, dicho servicio es peor que en otros países, los que tienen esa conciencia, gastando lo mismo o incluso más. 

Pues con los empresarios pasa lo mismo. La empresa española es más ineficiente que la holandesa o la alemana, pero eso no es culpa de la legislación, sino de la culturilla empresarial, de la conciencia de estos. Un gobierno puede cambiar dicha legislación, haciéndola acorde con la del resto de países de la UE, y así darles las herramientas necesarias para que su empresa funcione mejor, compita mejor, resista las malas rachas mejor, pero sabemos que dichos empresarios utilizarán esas herramientas para sobre-explotar aún más al trabajador. De igual manera que si nos quitan los revisores para emplear ese dinero en mejorar el servicio, la gente no pagará y desaparecerá dicho servicio. Y eso en Alemania, Holanda, etc. no pasa. De igual manera que un ciudadano holandés paga su billete aun sabiendo que nadie va a comprobar que lo hace, un empresario de dicho país va a cuidar a su empleado aunque no haya una ley que le obligue a darle según que derechos o beneficios. Y en España va a pasar todo lo contrario. En España, las condiciones laborales de los trabajadores van a empeorar porque los empresarios no tienen conciencia social, no tienen esa cultura de actuación, no comprenden que el empleado es el mayor activo que poseen y que, bien cuidado, es quien de verdad les va a reportar beneficio. Un beneficio muchísimo mayor que el ahorro que consiguen bajando sueldos y recortando derechos. 

Si España quiere ser un país moderno, necesita legislaciones acorde con las del resto de países modernos, que son con quienes nos codeamos. Pero antes que eso, necesita que la gente que vive aquí se conciencie. No podemos ser modernos si nuestra mentalidad no lo es. Una ley no nos hace modernos, pero sí que puede provocar un daño enorme a muchísima gente, que verá descender su calidad de vida sin recibir nada a cambio.

Y este es un problema muchísimo más grave que una crisis económica o la repercusión de las medidas que se adoptan para atajarla. Esto es algo que tardará generaciones en solucionarse. Y, sí, es cierto que por algo hay que empezar, pero los tiempos que vienen son verdaderamente preocupantes. Y mientras no se haga algo para ir cambiando esa mentalidad empresarial, yo estaré en desacuerdo con esta reforma laboral. Más que nada porque, sin ese cambio, la reforma no valdrá para mejorar las condiciones de vida de la población en general, que, en el fondo, es lo que se supone que se está persiguiendo. 

miércoles, 14 de marzo de 2012

Fútbol y Hacienda: algo se está moviendo.

Después de la huelga de futbolistas de este verano pasado, el Congreso de los Diputados aprobó en septiembre de 2011 una reforma de la Ley Concursal que establece que las sociedades deportivas que entren en concurso de acreedores no evitarán las penalizaciones de la normativa deportiva y descenderán de categoría si no están al día en el pago de salarios a los jugadores. Se acabó, pues, la posibilidad a la que se acogieron tantos clubes para evitar dicho descenso. Y es que según las leyes del deporte, los impagos a los jugadores acarreaban la pérdida de la categoría, pero como la Ley Concursal es de mayor rango, esos clubes encontraron un resquicio legal para eludir tal consecuencia, ya que dicha ley no preveía los descensos y al ser de mayor rango se imponía a la otra. De esa forma, equipos como Betis, Granada o Rayo ascendieron a primera siendo morosos. 

Así, se dieron casos como el de Jorge Molina, jugador del Elche que fichó por el Betis, el cual no pagó. Y ocurrió que los goles de dicho jugador fueron determinantes para que el equipo verdiblanco lograra el ascenso a costa, entre otros, del propio Elche. O sea, que los alicantinos pierden a un jugador, no cobran y encima se quedan sin ascenso gracias a los goles de ese jugador para el equipo que no les pagó. De locos. Si eso no es desvirtuar una competición, que venga Dios y lo vea.

Pues bien, eso se ha acabado. La reforma anteriormente mencionada entró en vigor a primeros de enero de este año, de modo que los clubes que en julio de 2012 tengan deudas con sus futbolistas, descenderán a de categoría. Y, por supuesto, el mismo destino tendrán los que se acojan en adelante a la Ley Concursal. 

Por otro lado, el pasado 13 de febrero, El Confidencial se hizo eco de esta noticia, según la cual el Gobierno, en concreto el Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, se estaba planteando seriamente hacer algo con el tema del fútbol. Y es natural, si están buscando recortar gastos de donde sea y aumentar los ingresos en la medida de lo posible, si se le está exigiendo a la población un esfuerzo fuera de lo común, si todo sube y sube y los derechos y prestaciones bajan y bajan, ¿cómo se come que el fútbol se quede fuera de todo esto? Y mucho más debiendo tantísimo dinero a muchas personas, organizaciones y estamentos, y en particular a Hacienda y la Seguridad Social. Ya escribí sobre el tema este post en su momento. 

Algo se está moviendo, eso está claro, pero el asunto ha vuelto a saltar a la palestra entre ayer y hoy. Ayer hubo reportajes al respecto en los telediarios de las más importantes cadenas. Y esta mañana han entrevistado en la radio a Jose María Gay Liébana, profesor titular de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Barcelona, el cual lleva años estudiando el asunto y alertando sobre ello, como podemos ver en  esta noticia publicada en el diario Libertad Digital en septiembre de 2009. Este señor va a publicar próximamente las conclusiones de su estudio, en el cual se va a ver a las claras la dramática situación del fútbol español en la actualidad y las consecuencias que puede acarrear si, efectivamente, y como todo hace indicar, el Gobierno toma cartas en el asunto este año. 

Yo siempre he estado convencido de que, tarde o temprano, el asunto iba a estallar. No puede ser de otra manera, las señales que últimamente estamos viendo apuntan en esa dirección. Y, por lo que se ve, tal cosa ocurrirá bastante pronto. 

Igual entonces seremos capaces de valorar la absoluta idoneidad de las políticas económicas tan restrictivas que la directiva del Sevilla está llevando a cabo en los últimos tiempos. Igual no falta mucho para que veamos importantes beneficios consecuencia de dichas políticas para nuestro club.

En definitiva, igual eso hace entender a algunos que es imprescindible mantener las cuentas saneadas, porque, de lo contrario, los males que podrían venir serían, no ya sólo nefastos, sino incluso hasta irreparables.  




martes, 13 de marzo de 2012

¿El momento idóneo para renovar a Michel?

Decimosegundos, con treinta y tres puntos, a cinco de la Europa League, a siete de la Liga de Campeones, a once del tercer puesto...

... y doce partidos por delante.

Doce partidos entre los que se encuentran los enfrentamientos contra Real Madrid y Barcelona. Quedan diez partidos factibles de ser competidos, por tanto.

Yo me he caracterizado desde principios de temporada por tratar de ser optimista, por intentar mirar hacia adelante, por querer confiar en lo que hay y en que seríamos capaces de sortear reveses, errores, problemas, etc. Pero la realidad es la que es, y la verdad es que ya no me quedan argumentos para seguir pensando de ese modo. En esta situación, lo más sensato es tratar de acabar la temporada de la manera más digna posible y que los que tengan esa responsabilidad, que vayan trabajando para mejorar el equipo de cara a la próxima campaña. 

Instalados en la mediocridad, como en la segunda mitad de los ochenta y la primera de los noventa.

Como decía ayer, algún año malo tendría que venir. Y este ha sido un año muy malo. Aunque el problema no es tanto ese, sino que cada año que pasa es peor. Que estamos en franca decadencia. Algo que podía ser previsible dado el relevo generacional obligado por el paso del tiempo, pero, sinceramente, yo esperaba bastante más de esta plantilla. Igual este es un año de transición y al próximo, ya acoplados, los jugadores nos sorprenden con una temporada buena. Sin embargo, es normal que todos tengamos nuestras dudas. 

Aparte de esto, y volviendo a la actualidad, al ejercicio actual, hay otra cosa que me preocupa bastante. Dando por hecho que el Sevilla perderá contra el Barcelona (pensar otra cosa es, como poco, ingenuo), el equipo se va a quedar sin objetivo, sin aspiraciones, más allá de asegurar cuanto antes la permanencia y salvar la dignidad. La que tengan estos futbolistas. Y, aunque se podría esperar que el entrenador les incitase a comportarse con un mínimo de profesionalidad, tengamos en cuenta que Michel sólo tiene garantizada la renovación caso de clasificarse para la Liga de Campeones, cosa que es casi utópica a día de hoy. ¿Alguien conoce lo bastante a Michel como para asegurar que tal cosa no afectará a su rendimiento? ¿Quien nos garantiza que, dadas las circunstancias, tanto cuerpo técnico como jugadores va a hacer otra cosa que no sea salvar en lo posible su orgullo, pero no emplearse como lo haríamos cualquiera de nosotros si nos diesen una camiseta? ¿Qué pensarán si en un momento dado tienen que arriesgarse a meter la pierna? ¿Pensarán en darlo todo por el Sevilla o tendrán una parte de su mente puesta en la posibilidad de que una lesión les truncase un posible traspaso a final de temporada? Total, si se da por hecho (o se supone) una buena limpia en la plantilla este verano, es comprensible que los jugadores piensen en su futuro. Y no hablo de falta de profesionalidad, hablo de humanidad, de que son humanos como todos nosotros, en que son personas con sus familias, sus responsabilidades y su obligación de mirar para labrarse un futuro. 

No me gusta nada esta situación. Igual damos la campanada este fin de semana, ganamos al Barcelona, nuestros rivales pierden y nos ponemos a tiro de piedra de Europa otra vez, con un calendario interesante a continuación y con ilusiones renovadas por tanto. Pero pensar en esto es como decía antes, es algo ingenuo. No imposible, pero ingenuo.

Ante esto, me ha dado por preguntarme si no sería necesario renovar al entrenador. O darle ciertas esperanzas de renovación caso de lograr otro tipo de objetivos. Si se confía en él, si, como dijeron, se le escogió entre varias opciones, no veo por qué va a ser válido para lo que queda de liga (con lo complicado que es coger un equipo en caída libre) y no para la próxima, pudiendo hacer la pretemporada y amoldando la plantilla a su gusto. 

Mi opinión es que no sería bueno atarse de pies y manos ahora. Que la directiva debe guardarse la decisión de cambiar o no de entrenador para el año que viene. Pero sí que sería bueno darle esperanzas de renovación a Michel. No podemos permitirnos la relajación, ni tampoco el bajar los brazos ante la imposibilidad de conseguir el objetivo, en el caso del entrenador la renovación automática. 

Además, me parece muy contraproducente cambiar de técnico cada dos por tres. Sería bueno que alguien se asentara de una vez en el banquillo. Esto de iniciar un proyecto nuevo cada año va a acabar por volvernos a todos locos. Y a los jugadores, los primeros. Y en la situación en la que nos encontramos, como digo, ya que este año poco vamos a conseguir, creo que sería interesantísimo ir planteando desde ya la próxima campaña, con el entrenador metido de lleno en ese proyecto, y de paso comprometido con el club para acabar el actual de la mejor manera posible. 

lunes, 12 de marzo de 2012

Las culpas incongruentes

El Sevilla está haciendo una temporada nefasta, como por otra parte le pasa alguna vez a todos los equipos que no sean los dos grandes mangantes magnates de la liga española. Después de ocho temporadas consecutivas clasificándose para competición europea (algo que sólo los mencionados mangantes magnates han logrado en toda la historia), este año parece harto complicado continuar con la racha.

Esto es una obviedad. Algo evidente, claro e indiscutible. Estamos haciendo la peor temporada desde el último ascenso, y de eso hace ya una década. Nosotros no tenemos el poder de Madrid y Barcelona. Nosotros somos como el resto. E igual que a todos los equipos que componen ese resto, alguna vez nos toca dar la de arena. Ya estábamos tardando.

Tirando de sentido común, lo mejor que le puede pasar a este Sevilla es que acabe la temporada de una vez y que nos quedemos como estamos, virgencita, no me fastidies. Tirando de sueños, a uno le puede dar por soñar que igual el equipo pega un sprint de consideración en las últimas diez jornadas y nos metemos aunque sea en la Europa League. Maquillar la temporada, aunque eso nunca debería hacernos olvidar lo mala que está siendo y la de cosas que hay que corregir. De todos modos, cosas mucho más raras se han visto.

Pero lo que no pienso hacer en absoluto es tirar por la senda del apocalipsis. Me voy a quedar con el sentido común, actitud que está en las antípodas de esa otra. Esa otra en la que están instalados muchos, como pude comprobar ayer, leyendo cosas en foros y blogs. Un ejercicio cada vez más insano tras el que acabas con dudas como:

Si el equipo es malo de solemnidad, si los jugadores no dan para más y esto es lo que hay, habría que reconocer la gran labor de unos técnicos que han sido capaces de mantener a un equipo tan malo lejos de los puestos de descenso a pesar de la calamidad de plantilla que tenemos. Claro que a los técnicos se les ha puesto a caer de un burro.

Si a los técnicos se les pone a caer de un burro, entonces es que la plantilla que tenemos es buena, pero los entrenadores no han sido capaces de sacarle partido. Por tanto, si la plantilla es buena, la labor de Monchi y de la directiva es buena, el problema es la inutilidad de los entrenadores.

Claro que, entonces, uno no entiende por qué, cuando Jiménez nos tenía terceros en la clasificación, tanta gente clamaba por que le destituyeran y viniera Marcelino, o Manzano, o el propio Michel, sobre todo después de aquel repaso que nos dio el Getafe en Copa de Rey, a pesar de que al final fue el Sevilla quien pasó de ronda. Y quien acabó ganando el título también. Cuando pusieron a Alvarez, hubo quien se ilusionó porque era el segundo de Juande. Cuando vino Manzano, se le llamaba "El Profesor" o "El Mago de Oz". Luego se le defenestró. Cuando vino Marcelino, se decía que hacía mucho que el Sevilla no entrenaba con tanto ritmo y la intensidad. Luego se pidió su cabeza sin piedad. Y con Michel, se habló del "efecto Michel", que por lo que se ve, se ha diluido en diez días.

Y, encima, tenemos que oír continuamente referencias al Athletic de Bielsa. ¡Qué bien lo hace Bielsa! Claro que ya me gustaría a mí que nos hubiesen clasificado para fase de grupos de la UEFA sin jugar la ronda previa. O que nos hubiesen dado como rivales a Oviedo, Albacete, Mallorca y Mirandés para acceder a la final de la Copa del Rey. Así, el equipo va avanzando y compitiendo a la vez que coge la forma. Y también la moral. Y la confianza. Y todo eso que es tan necesario para que salgan las cosas. Una pizca de suerte que a nosotros nos ha sido negada. Como consecuencia, por supuesto, tenemos a un equipo enchufadísimo que es capaz de ganar en Old Trafford. Que aunque sea ante el peor Manchester de la década, no deja de tener su enorme mérito. Y aún así, teniendo en cuenta el desastre de nuestra temporada, sólo nos llevan 4 puntos. Nada fuera de lo común. 

Claro que muchos de esos que alaban a Bielsa son los mismos que aplaudieron la sustitución de Jiménez por Alvarez. Que jalearon la llegada de Manzano diciendo aquello de "ya tenemos un entrenador de verdad". Que tocaron palmas con las orejas cuando vieron la pretemporada de Marcelino. Y que se entusiasmaron con la reciente destitución de este. 

Por tanto, parece claro, según esto, que son los entrenadores los malos. Todos. Absolutamente todos los que han venido después de Juande. Por tanto, el gran problema del Sevilla está en los entrenadores, ¿no? La plantilla es magnífica, pero los entrenadores no le sacan partido. La labor de la directiva y de Monchi es sensacional porque han puesto en manos de los entrenadores muy buenas plantillas que luego no son bien explotadas por los entrenadores. Y la afición, que es sabia, se mete con estos últimos en consecuencia.

Claro que también se mete con Monchi y los directivos. ¿Por qué? Pues, por lo visto, según dicen, porque se han equivocado en los fichajes y han convertido el equipo en algo vulgar y mediocre. Pero, vamos a ver, ¿no habíamos quedado que el problema era que los entrenadores eran muy malos porque no sacaban partido a una excelente plantilla? ¿O quizás es como decíamos al principio, que la plantilla es muy mala? Mala de solemnidad, sólo da para la permanencia y gracias. Pero entonces, los entrenadores serían buenos por lograr dicha permanencia con holgura en los últimos años.

¿En qué quedamos?

Pues, según muchos, en que la directiva está dilapidando todo lo conseguido en los últimos años. ¿La directiva? ¿De veras? ¿No será el sistema que hay impuesto en esta mierda de liga? Porque, si nos metemos con ese otro equipo que hay en nuestra ciudad, que debe hasta de callarse, y nos indignamos porque le dejen competir como si nada cuando debe mucho dinero, cuando está en concurso de acreedores, es porque a nosotros no nos pasa eso. Y no nos pasa por la austera gestión económica de la directiva. O igual preferimos que nos pase como al Betis, al Granada, al Zaragoza, al Rayo o al Mallorca, que son los que están ahora mismo en concurso, o a la Real Sociedad, al Levante o al Málaga, que lo estuvieron. O al Valencia, que dejo de pagar a los jugadores, o al Villarreal, que se está descomponiendo por culpa de las deudas, o al Atlético de Madrid, o a tantos y tantos equipos que están con el agua al cuello. Tarde o temprano meterán mano al fútbol por estos motivos y el Sevilla saldrá indemne de cualquier medida que tomen. Puede que entonces valoremos lo que tenemos.

Al menos es así como yo lo veo. Pero claro, igual estoy equivocado, aunque eso no quita para que no entienda nada de todo esto que estoy hablando.

A mí, la crítica destructiva me abruma. Me cansa, me satura, me fatiga. No soporto el criticar por criticar, el verlo todo, absolutamente todo, mal. Quien así lo hace no me merece ninguna credibilidad. Ninguna, pienso de esos individuos que tienen algo por dentro, algo personal contra los que dirigen la nave sevillista, que les impide ser objetivos y opinar con sentido común. Es imposible que alguien lo haga todo mal. Imposible, eso es muchísimo más complicado que hacerlo todo bien. Ni aún proponiéndoselo, nadie es capaz de equivocarse en todo. Yo creo que hay cosas que hacemos bien por instinto. Es como el respirar o el hipo. No se puede evitar. 

Bueno, pues hay gente que insiste en que todo está mal. ¿Qué credibilidad van a tener?

Y luego está lo de los insultos. Entre las muchas cosas que he leído este fin de semana, en cierto lugar o foro que no recuerdo llamaron a Manuel Vizcaíno "personaje siniestro". Os prometo que no recuerdo donde fue, una lástima, porque hubiera puesto el enlace sin dudarlo. Pero es cierto. Que igual con eso le están llamando zurdo en italiano, o es una forma pomposa de calificarle de rojo o comunista. Aunque más bien parece que utilizan esa expresión para meterse con él. Para decirle que es una persona maligna, perversa, aviesa y malintencionada. Alguien que obra con mala intención, que causa temor por ser macabro o sombrío. Al menos estas son las acepciones de "siniestro" en la RAE, en lo que se refiere a las personas. 

Lo siento, pero esto a mí me parece intolerable, lamentable, es una bajeza, algo de muy poca clase, de muy mal estilo. Una cosa es estar en desacuerdo con alguien y otra muy distinta referirse ese alguien de este modo tan deplorable. Y, sinceramente, no sé a qué viene cuando de lo que se habla es de un mal partido del Sevilla esta jornada.

¿Alguien me puede explicar qué coño tiene que ver Manuel Vizcaíno con el juego del equipo? ¿No es sintomático que se meta su nombre en saco sin fondo, en una especie de cajón de sastre donde todo se revuelve y se remueve para escupir contra cualquier cosa que se menee? ¿No es como mezclar churras con merinas con el único objetivo de soltar mierda contra la dirigencia del Sevilla? ¿Para tanto es, por Dios, o es que yo me he perdido algo? Igual es eso. Igual yo soy un simple ignorante y son ellos los que de verdad saben. Igual hay poderosas razones para insultar y yo, que vivo en los mundos de Yupi, no me entero de la misa la media. Puede ser. 

Pero de lo que no me cabe duda es de que si los jugadores del Sevilla se hubiesen empleado con intensidad, si su actitud hubiese sido al menos pareja a la de los del Sporting, entonces quizás hubiésemos conseguido un buen resultado. Y en ese caso, estos que saltan ahora a la yugular estarían calladitos. O menos animosos, por decirlo de alguna manera. 

Y es en este punto donde me hago la última pregunta. Si el problema que todos vimos fue que los jugadores no se emplearon como requería el partido, ¿no será cosa de ellos, de los jugadores? ¿Es razonable pensar que, más allá de errores humanos que todos tenemos y de cosas que se han hecho mal y que hay que corregir, el gran problema del Sevilla está en los futbolistas?

Repito, basta con darse una vuelta por la Blogosfera para comprobar que la inmensa mayoría de los opinadores coinciden en que el equipo no puso los cojones necesarios para hacer frente a los asturianos. ¿No será que el día que los pongan, llegarán los buenos resultados y todos seremos mucho mejores, mucho más listos y mucho más guapos?

Yo, ya que me llega el intelecto para labrarme una opinión, pienso que la gestión del Sevilla como club es magnífica (salvo lo de los precios de los abonos, que no se puede vender mortadela a precio de jamón, por mucho que la mortadela alimente lo mismo), pienso que la plantilla es lo bastante buena como para estar mucho más arriba, y pienso también que nos estamos convirtiendo en una trituradora de entrenadores por culpa de la actitud de esa plantilla. Es decir, que el principal problema del Sevilla son los jugadores; la actitud de los jugadores. 

Y también pienso que todo el mundo es libre de expresarse como le de la gana. Yo respeto profundamente la opinión de todo el mundo. Hasta la de quien insulta, que a veces lo hace porque no conoce otra manera de decir lo que piensa y en eso no me meto. Pero ese respeto es hacia la persona. Como opinadores, la opinión de quien todo lo ve mal por sistema no me merece ninguna credibilidad, ningún respeto. Lo mismo que la de quien lo ve todo bien.

Para mí es igual de mala la crítica destructiva como la autocomplaciencia. Ninguna de las dos cosas le hacen ningún bien a nuestro Sevilla. Porque es eso lo que buscamos todos, el bien para el Sevilla.

¿O no?

sábado, 10 de marzo de 2012

No te preocupes, ocúpate.

Hoy a las 20:00 juega el Sevilla en Gijón un partido calificado por Michel como fundamental. Lo afronta con bajas de consideración y puede marcar tendencia, o romperla, en función del resultado. Si el Sevilla gana, se confirmará una progresión ascendente solo frenada en parte por el empate ante el Atlético. Pero si no lo hace, teniendo en cuenta la más que previsible derrota la semana que viene contra el Barcelona, volveríamos otra vez, quizás no a mirar a abajo, pero sí a tener que olvidarnos de los puestos europeos para centrarnos en acabar la temporada de la forma más digna posible. 

Llevo toda la semana pensando en ese partido en mis ratos libres, y en algunos de los no libres también. Por fin ha llegado el día, ya falta poco para la hora de comienzo, pero esta mañana me he encontrado con esto y se me han quitado las ganas de fútbol.

Se trata del grito desgarrado de un señor que se llama Manuel y que se apellida García. Un grito desgarrado, una voz desesperada, un lamento desde lo más hondo. El suspiro de impotencia de una persona que se ha caído, que quiere levantarse, que sabe que tiene que levantarse, que hace todo lo posible para conseguirlo, pero que de tantas veces como ha hecho ese esfuerzo, se pregunta si tendrá fuerzas para llevarlo a cabo otra vez. Incluso si merece la pena.

Siempre merece la pena, amigo.

Yo creo saber cómo te sientes. Yo he pasado por algo parecido. Yo conozco eso de emplear mucho tiempo a algo trivial y banal que me acapare el pensamiento y así no dedicarlo (el pensamiento) a eso tan importante y que te amarga la existencia. Más que nada porque haces todo lo posible para solucionar eso tan importante, no hay más en tu mano, y no te mereces vivir hundido. Simplemente, no te lo mereces, lo sabes y por eso tratas de pensar en otra cosa. Y no te lo mereces porque, como digo, haces absolutamente todo lo que esté en tu mano, no puedes hacer más y es justo que tengas la conciencia tranquila. 

Una cosa es tener la conciencia tranquila y otra la preocupación. Puedes estar preocupadísimo por tu situación, pero sentirte bien contigo mismo porque te has empleado a fondo. Porque no hay nada más a tu alcance. Porque, a pesar de no haber logrado lo que te propones, sabes que lo has dado todo y que por tu esfuerzo no ha sido.

Estoy hablando de mi. Yo he pasado por eso. Yo he sentido eso. No sé si en mayor o menor medida que tú, seguramente menor, pero lo he sentido.

En aquellos días, yo me repetía a mí mismo a menudo una frase que dice: "No te preocupes, ocúpate", que no es más que un resumen de todo lo que estoy diciendo. Algo así como "el que la sigue la consigue", o "quien busca, halla", o "al final, cada cual acaba donde se merece". Hay cientos de ejemplos, de frases hechas que se refieren a lo mismo. 

Y al final salí adelante, al menos por ahora. Igual que saldrás tú porque eso es lo que les pasa a los que afrontan la vida con gallardía, con valentía, con honestidad y honradez. Con cojones. Los malos momentos sobrevienen, esos ratos de hundimiento en los que uno ve imposible una salida. Pero la salida existe. A veces la tienes delante de las narices, pero la ofuscación te impide verla. Pero existe, te lo aseguro. 

Mucho ánimo, amigo. Piensa que lo más importante en la vida lo tienes a raudales. Tu mujer, tus tres hijas, tus amigos, y mucha otra gente como yo, que aun sin conocerte en persona, te admiran y respetan. Sobre todo eso, te respetan. Porque si alguien merece respeto en esta vida es quien, con muy poco, sale adelante y se lleva con él a los suyos. 

Un fuerte abrazo

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