lunes, 13 de diciembre de 2010

Como siempre, la afición

En mis posts de la semana pasada traté por todos los medios de no mostrarme desesperado, alarmado ni catastrofista. Intenté tomarme las cosas con naturalidad, como medio para convencerme a mí mismo de que lo que le pasaba al Sevilla no era más que una mala racha de la que pronto saldriamos. Quise pensar que era previsible eso de perder en Villarreal y me pareció ver algo de luz y de esperanza en el hecho de que el equipo no jugó del todo mal aquel día a pesar de todo. Claro que todo ello se basaba en que el siguiente encuentro era en casa ante un rival asequible como el Almería y que ganándolo comenzaríamos a ver las cosas de otra manera. O habría opciones de poder hacerlo así.

Pero después de lo ocurrido este fin de semana me he quedado sin ideas, sin argumentos.

He escuchado a Manzano decir algo acerca de la mala suerte. Y en parte tiene razón porque en otra época nuestro portero marcaba goles de cabeza y ahora nuestros disparos se van a la madera y Kanouté falla penalties. Pero reducir lo que ocurre a la mala fortuna es algo demasiado simplista. Y el hecho de que nuestro entrenador argumente tal cosa me preocupa porque eso parece querer decir que no tiene demasiado idea de lo que hacer para cambiar las cosas.

En estos dos días que han pasado tras la debacle del sábado me he dedicado a leer lo que han escrito mis colegas sevillistas. Y hay de todo, como siempre, que la blogosfera da para mucho. Pero si he encontrado algo que parece más o menos común a todos es el hecho de que el sentimiento que parece reinar es el que nos empuja a no abandonar el barco. Muchos de los blogueros insisten en que lo más importante es el Sevilla y que ahí seguirán como siempre, pase lo que pase, al lado del equipo en los malos momentos. Y eso es una sensacional noticia. Ya no parece haber debates. Ya da igual quien es el entrenador, qué sistema de juego utiliza o qué jugadores pone en el once. Nos sentimos perdidos, vemos que nos estamos hundiendo y el sentimiento sevillista sale a flote y ensombrece a todo lo demás. Y eso es algo que me da esperanzas.

Da la sensación de que la afición ha comprendido que ha llegado la hora de dejar todo de lado para animar a muerte al equipo para sacarlo del pozo en el que se ha metido. Ya llegará el momento en el que pedir responsabilidades. Ahora toca otra cosa y es muy bueno que la afición tome la iniciativa en ese sentido. Que seamos nosotros los que tiremos del carro porque nosotros vamos a seguir aquí cuando se vayan estos mercenarios que nos están hundiendo de esta modo tan lamentable. O cuando ya no esté los que han traído a estos mercenarios. O cuando, aún continuando ahí, se den cuenta de lo que han hecho mal y lo corrijan. Nosotros somos los que vamos a seguir ahí y nosotros somos los que sufriremos las consecuencias si nos hundimos definitivamente, con lo que nosotros somos, por nuestro bien, los que al final tendremos que tirar del carro. Como siempre. Contigo, Sevilla, hasta en las victorias, ya sabéis.

Sin embargo, a mí me gustaría ir un poco más allá. Porque se están haciendo llamamientos a la afición de cara al próximo choque contra el Borussia. Y eso está muy bien, pero a la afición hay que darle también algo para que acuda a ese llamamiento. O para que, una vez acudido, no se pregunte si mereció la pena haberlo hecho.

Me refiero a que es cierto que la afición puede marcar el primer el gol del equipo, pero eso no sirve de nada si luego este encaja cuatro o cinco. Decía la semana pasada que yo ya estoy harto de mercenarios. Y también que, para quedar de la mitad de la tabla para abajo, prefiero que sea con gente que sienta los colores y luche a muerte por ellos que con esta panda de impresentables.

Si está claro que hay jugadores que no están ni se les espera, ¿a qué esperamos para sacar a gente de la cantera? Sigo sin entenderlo. Sé que no es el momento de dar responsabilidades a los chavales y que los que no se parten el pecho por el equipo se merecen caer con él para sentirse unos fracasados. Pero es que, en este último caso, y como decía antes, ellos acabarán por marcharse y los que lo sufriremos seremos nosotros.

Yo no sé cuál es la solución a todo esto, pero si vamos arropar al equipo como en tantas y tantas ocasiones en las que a lo largo de nuestra historia hemos hecho, me gustaría que ese equipo lo formase gente que sienta como nosotros. No esos otros a los que parece que les importamos bastante poco.

1 comentario:

Santiago Mora dijo...

de momento lo único que podemos hacer es coger la bandera y pal campo, y eso no puede fallar.

el resto depende de otros...

Un saludo

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