lunes, 30 de abril de 2012

Ya se sabe a qué jugamos

Como ya dije la semana pasada (lo podéis leer en este artículo), esta última jornada no me he presentado al partido del Sevilla. Es lo que creo que tenía que haber hecho también el equipo, no presentarse, ir con los filiales y juveniles o incluso sacar a los titulares, pero que no se moviesen por el campo. Lo que fuera con tal de reventar el encuentro. Pero como eso, a día de hoy, es inviable (el día que alguien tenga las agallas de hacerlo muchas cosas cambiarán en nuestra liga), pues fui consecuente con mis ideas. Y como a mí no me restan puntos, ni me pueden sancionar ni hay televisión que valga capacitada para amenazarme con nada, pues decidí hacer huelga de ojos caídos y no ver el partido. 

Por supuesto, lo daba por perdido, como efectivamente ocurrió. Incluso, en ese mismo artículo que enlacé al principio, podéis leer mi promesa de imprimirlo y comerlo varias veces si el Sevilla ganaba, es decir, lo que es lo mismo, tragarme mis palabras. Afortunadamente para mi salud y desgraciadamente para las aspiraciones del equipo, el Sevilla perdió, como era de esperar. Tanto me lo esperaba, que estaba deseando que pasase el encuentro y así saber a ciencia cierta a qué iba a jugar el equipo en las tres jornadas que restan. Y ya lo sabemos. Vamos a jugar a sacar los nueve puntos como sea para aspirar a meternos en la Europa League. 

Me sorprende mucho que haya gente echando espuma por la boca después del partido del Sevilla en el Bernabéu. Sinceramente me pregunto qué esperaban. ¿De verdad pensaban que se podía sacar algo de allí? ¿O es que ya se aprovecha lo que sea para cargar con todo contra el club? Porque el Sevilla no hizo un mal partido en Madrid, según dicen todas las crónicas. Además, según parece, el arbitraje fue vergonzosamente favorable a los de siempre, y esto lo reconocen hasta en la capital, con lo que imagino que debió ser de escándalo. Por tanto, no sé a qué viene tanto lamento. ¿Que hace apenas cuatro años el Madrid nos temía como a una vara verde y ahora nos ganan con la gorra? En estos cuatro años, el Madrid ha ingresado, sólo por la TV, 400 millones más que nosotros, con lo que la diferencia entre ambos clubes se ha hecho abismal. Por eso tenemos una #ligademierda. 

¿O es que ya no nos acordamos?

El caso es que, gracias a mi huelga, a mi insumisión, al hecho de no presentarme al partido, me he ahorrado un disgusto y a partir de hoy me voy a concentrar en lo que de verdad importa, que no es otra cosa sino poner mi granito de arena para que el Sevilla acabe la liga lo más arriba posible. Yo no estoy pensando en estos momentos en pitar a Coke por no dar el nivel requerido, ni a Monchi por haberse equivocado con él, ni a Michel por ponerlo contiuamente (aunque yo creo que de haber estado Spahic y/o Escudé y/o Medel, Cala habría sido el lateral derecho), ni a Del Nido, ni a Vizcaíno, ni a Orta, ni a los médicos y fisioterapeutas por tanto lesionado..., ni siquiera a los utilleros o a los recogepelotas Dios sabe por qué. Yo no voy a pitar a nadie. No creo que sea el momento.

Y eso que no dejo de reconocer que la temporada es la peor desde el último descenso. Quizás no en números absolutos, pero sí al comparar presupuesto y resultados. Sin embargo, eso ahora mismo no me importa. Ahora mismo sólo quiero que mi equipo se meta en Europa si puede ser para poder disfrutar de eso el año que viene. Hay gente a la que le preocupa que si conseguimos ese logro, entonces la directiva se colgará la medalla, dirá que al final se ha salvado la temporada y no solucionará los errores que hay que solucionar. Espero que no sea así. No puedo pensar que va a ser así. O mejor, no puedo decidir lo que voy a hacer sobre la base de que eso va a ser así.

Hablando claro, no puedo desear que el equipo no se clasifique para Europa para que así la directiva recapacite. No. No puedo. Primero porque yo siempre quiero que mi equipo gane. Y segundo porque yo soy de los que sigue confiando en estos dirigentes porque ellos son los únicos en la historia que han conseguido lo que hemos visto en la última década. No digo que sean eternos, pero sí que aún merecen mi confianza. Y mi apoyo. No incondicional, no con forma de cheque en blanco, no un apoyo aborregado y servil (eso no se lo doy a nadie por nada en el mundo), pero sí un voto de confianza. 

Por tanto, a partir de hoy y en las menos de dos semanas que quedan de liga, voy a hacer de tripas corazón, me voy a olvidar de la infame de temporada que llevamos y voy a animar al equipo a ver si conseguimos salvarla in extremis. 

Tiempo habrá de hablar de otras cosas. 

viernes, 27 de abril de 2012

Leña al mono

No por esperado (que me lo esperaba) el asunto deja de ser absolutamente indignante.

En el día de ayer, la Comisión Antiviolencia del Consejo Superior de Deportes ha propuesto una multa de más de 3.000 € al Sevilla por el asunto de las pelotas de tenis. Eso aparte de la de 602 euros que puso el Comité de Competición. La de este último me la esperaba y me parece normal. Por mucho que fuera una protesta y que no generara ningún tipo de altercado, si un partido se tiene que detener por el comportamiento de los aficionados, eso tiene que tener sanción. Se pone una multa simbólica, se cumple la ley (que está para cumplirla) y aquí paz y después gloria. 

Pero que, una vez cumplida la normativa e impuesta la sanción, vengan estos tipos a seguir dándole leña al mono es para que a uno se le salgan los ojos de las órbitas por el cabreo. Por la falta de respeto. Por el ensañamiento, por todo lo que queráis. Los mismos tipos que se negaron a sancionar al Atlético por los cánticos riéndose de la desgracia de Antonio Puerta. Los mismos.

Y dicen los hijos de sus madres que el motivo son las deficiencias en las medidas del club en el acceso al estadio. Claro, no se registró a los aficionados para incautarles las pelotas de tenis que llevaban escondidas sabe Dios donde. 

En este enlace podéis leer la lista de objetos prohibidos en un estadio que la FIFA publicó con motivo del Mundial de Sudáfrica. Se trata de una lista de lo más concreta y específica, hasta el punto que menciona cosas como objetos fabricados con terftalato de polietileno, embalajes de tetrapack o neveras rígidas de camping; definen el tamaño, diámetro y forma de las banderas y pancartas que sí que se permiten, e incluso dan las medidas a partir de las cuales se considera "voluminoso" un objeto y, por tanto, no es permitida la entrada con el mismo. Vamos, que se curraron la lista. Pues bien, una pelota de tenis sólo puede ser incluida en la misma si se la considera como un objeto que puede usarse como proyectil (igual que un zapato, un reloj, o la propia lata de Coca Cola que te venden en el estadio a un precio de reírse en tu linda cara), o en otro apartado que dice "otros objetos que pueden comprometer la seguridad pública y/o dañar la reputación del evento"

Y es aquí donde yo creo que está la clave. Que se daña la reputación del evento. No del partido en sí, sino de la liga a la que pertenece dicho partido. Otra explicación no encuentro, porque ya me diréis cómo va a controlar el club que se introduzcan pelotas de tenis, a cuento de qué se le va a quitar dicho objeto a una persona (esto es un país libre, recordemos, no se le pueden confiscar cosas a las personas así como así) y, a pesar de todo, hasta sabiendo lo que iba a ocurrir, conscientes de que no se podía evitar y tal y como el propio árbitro reflejó en su acta, gracias a las medidas adoptadas por el club (había un buen número de personas preparadas para recoger las pelotas lo más rápido posible), el tiempo de interrupción del partido fue mínimo.   

Hasta el Comité de Competición, como decía al principio, dejó el castigo en multa simbólica, sin duda influenciados por lo que puso el árbitro en el acta. Pero no, eso no es suficiente, hay que darle más leña al mono. Hay que pegarle fuerte, humillarle si es posible. No basta con castigo, no, hay que hacer más daño, con inquina, con mala hostia si me lo permitís. 

Yo creo que Antiviolencia miente. Yo creo que no tiene nada que ver con las medidas de seguridad, sino, como digo, con el daño a la reputación de la liga. La reputación que quieren mantener, claro, esa que asegura que es la mejor del mundo cuando, en verdad, no es más que una basura en la que los comportamientos propios de la Mafia se dan continuamente y por doquier. No se podía consentir que ese vídeo en el que se veía la pancarta de los Biris y ese cántico tan explícito diera la vuelta al mundo y que eso fuese castigado sólo con una multa simbólica. 

Con el trabajo que cuesta convencer a todos de que España es madridista o culé, con la de dinero que dejan los anuncios publicitarios previos a la rueda de prensa del teleñeco y del mea colonia, con el chiringuito que tienen montado y la pasta que les reporta... ¿cómo permitir que alguien sospeche de la realidad? Esa que dice que no todo el mundo es madridista o culé, que no a todo el mundo le interesa lo que pase alrededor de esos dos clubes, que en verdad hay mucha gente a la que le importa una mierda eso....

Es que es indignante. Es que no basta con tener que sufrir la humillación y la falta absoluta de respeto de que supone el que retrasen tu partido media hora por la rueda de prensa de unos entrenadores, sino que, además, por protestar, te ponen una multa (que se acepta) y otra más por si no te habías enterado bien.

Ojalá hubiesen puesto tanto empeño en sancionar a los que mancillan la memoria de un muerto, a los que tiran cabezas de cochino al césped, a los demás que piden que se muera un jugador (no sólo nosotros, que para una vez que lo hacemos nos sancionan), etc.

Claro que, como parece, todo depende de si mancilla la reputación de esta #ligademierda, o no. 

Definitivamente, el fútbol español está lleno de sinvergüenzas. Y ahora yo le preguntaría a nuestro presidente si las compensaciones que se negociaron a la hora de retrasar el partido también incluían esta nueva humillación. 



miércoles, 25 de abril de 2012

¿Acabarán los contribuyentes alemanes pagando los fichajes de Messi y Ronaldo?

Esta era la pregunta que se hacía hace unos días desde el diario alemán Bild.

Hay que tener en cuenta que Bild se considera un periódico sensacionalista, es decir, que sus publicaciones suelen ser bastante exageradas, buscando vender más a base de morbo, a base de hace interpretaciones interesadas de las informaciones. Sin embargo, aun teniendo en cuenta esto, no deja tener su sentido tal cuestión, siempre aplicando el filtro necesario para no dejarse llevar por dicho sensacionalismo. 

Yo creo que nadie duda de que España está en el ojo del huracán, no sólo en Europa, sino en todo el mundo. Con demasiada frecuencia se repite el rumor de que nuestro país va a tener que ser rescatado económicamente, es decir, que otras naciones van a tener que poner el dinero que nosotros no tenemos para atender a nuestros compromisos. Para pagar nuestras deudas, para hablar claro. Y ese dinero sale, en gran medida, de Alemania, el país más fuerte económicamente de Europa. 

El mundo del fútbol europeo anda escandalizado con la monumental deuda de los clubes españoles tienen con Hacienda. El mes pasado, el ejecutivo reconoció que el montante de la misma ascendía a más de 750 millones de euros, lo cual es para escandalizarse, sobre todo teniendo en cuenta que, a pesar de dicho agujero, los equipos de nuestro país siguen haciendo fichajes multimillonarios, con el agravante de que eso supone que plantillas de otras ligas europeas se ven mermadas al ver cómo sus mejores jugadores ponen rumbo a la Península Ibérica. El caso más sangrante es el del Atlético de Madrid, el club español que más debe al Estado, 115 millones, pero que se gastó 40 en el fichaje de Radamel Falcao.

Pues bien, resulta el gobierno español tiene pensado sacar a la luz un plan para facilitar que los clubes de fútbol solventen su brutal deuda con la Hacienda Pública, el cual incluye un cobro escalonado de la misma que se puede prolongar incluso hasta el año 2020. Y a cuenta de esto, la Comisión Europea de la Competencia, dirigida por Joaquín Almunia, ha recibido quejas por parte de clubes europeos de fútbol en base a las cuales dichos clubes sospechan que ese plan puede ser una ayuda encubierta por parte del gobierno español que suponga una ventaja competitiva para los equipos de nuestro país respecto al resto de europeos. La comisión lo investigará y es posible que considere ilegal dicho plan, con lo que ello puede conllevar para los clubes con problemas. 

Para más inri, todo esto hay que situarlo en el contexto económico general. Como decía antes, los rumores sobre la necesidad de intervenir España son incesantes. De hecho, el BCE (Banco Central Europeo) ha tenido que comprar deuda española en los últimos meses para evitar que los intereses se disparasen y ello provocase el colapso de nuestra economía. Es cierto que el BCE está, entre otras cosas, para eso. También lo es que el dinero del BCE procede de todos los países de la Unión, sobre todo de Alemania, claro, los más potentes. Por tanto, es perfectamente lícito que si España necesita el apoyo del BCE, pues se le de, igual que si eso le pasa (que les pasa) a otros países europeos. Pero lo que no es de recibo es que, a la vez que se recibe ese apoyo, haya empresas, como los clubes de fútbol, que deban tantísimo al erario público y este lleve años sin hacer nada. Tampoco lo es que, para una vez que se decide hacer algo, sea darles facilidades en vez de exigirles que cumplan con sus obligaciones. Y el colmo para las mentes cuadriculadas alemanas es que ese dinero que dejan de pagar a Hacienda lo destinen a llevarse a los mejores jugadores de los equipos de países que destinan parte de su dinero a ayudar a España. 

O sea, que Alemania tiene que poner dinero procedente de sus contribuyentes para ayudar a España porque España no recauda lo suficiente para pagar sus deudas, y resulta que clubes de fútbol que no pagan a Hacienda fichan jugadores a precios astronómicos. Es decir, que utilizan el dinero que no dan a Hacienda para hacer esos fichajes. Por tanto, el dinero que los alemanes dan a España porque no recaudan lo suficiente es el mismo que los clubes no aportan y que utilizan para sus fichajes.

En definitiva, que el contribuyente alemán paga los fichajes de los equipos españoles. 

Esto es una exageración muy propia del diario Bild. Y mucho más cuando citan a Messi y Ronaldo porque Barcelona y Real Madrid tienen recursos para hacerse con los dineros necesarios para esos fichajes. Aunque sea a costa de los demás y de hacer de la española una #ligademierda. Pero, como muchos van advirtiendo desde hace tiempo (entre ellos, yo), algo se está moviendo en Europa en referencia a los desmanes del fútbol español. En Europa, allí de donde vendrá la solución para nuestro podrido deporte rey.

P.D. Mis disculpas por utilizar un título tan sensacionalista para mi post. Pero es que me pareció tan apropiado...

Artículo basado en esta información publicada ayer en el diario económico Cinco Días. 

martes, 24 de abril de 2012

La leyenda y quien pudo serlo

En el día de ayer, Jesús Navas y Jose Antonio Reyes coincidieron en un acto promocional de la marca Nike. En el mismo, y entre otras muchas cosas, fueron preguntados acerca de su opinión sobre la decisión de Michel de concentrar al equipo a partir del jueves para alejarles del ambiente de fiesta que impera en la ciudad con motivo de la Feria. Las respuestas de cada uno fueron las siguientes:

Navas: “Que el equipo se concentre me parece bien porque no soy de ir a la Feria ni de salir mucho. Lo importante ahora mismo es el partido".


Reyes: "La Feria tira mucho, pero habrá tiempo para ir y, a partir de jueves, concentrarnos, que es lo que nos interesa".

Ambos hicieron declaraciones responsables, pero me ha llamado mucho la atención la diferencia de planteamiento entre las mismas. A uno le parece bien la concentración porque no es de ir a la Feria ni de salir, y el otro la acepta profesionalmente aunque reconoce que la Feria le tira mucho. Y puede parecer un detalle sin importancia, pero yo creo que en eso radica la gran diferencia que hay entre ambos futbolistas. Y me explico. 

Reyes y Navas son jugadores muy parecidos, en mi opinión. Ambos son originarios de localidades importantes del extrarradio de Sevilla (Utrera y Los Palacios). Los dos son personas familiares, muy apegadas a su entorno. Incluso, si no me equivoco, ambos son gitanos, otra cosa que les une. Tanto uno como otro subieron al primer equipo siendo muy jóvenes, más incluso Reyes (16 años) que Navas (18), destacando desde un primer momento. Son jugadores que se desenvuelven en la media punta, uno en la banda derecha y el otro en la contraria o por el centro. Ambos son menudos (aunque Reyes ha ganado fortaleza con los años), rápidos, habilidosos...


Los dos son internacionales; Reyes lo ha sido en 22 ocasiones por las 15 que lleva Navas. Claro que el palaciego lo es en la actualidad mientras que el utrerano jugó su último partido con España en junio de 2006.

Además, no creo que haya demasiada diferencia de calidad entre ellos. Incluso, diría que Reyes es más completo que Navas. Es más polivalente. Pero, sea como sea, se trata de jugadores semejantes, similares, de perfiles muy parecidos.

Sin embargo, cuando pasen los años, Reyes será recordado simplemente como un muy buen jugador, mientras que Navas pasará a la historia del Sevilla batiendo todos los récords habidos y por haber. Como un jugador de leyenda.

Reyes tiene en su palmarés siete títulos: tres en Inglaterra (1 liga, 1 copa y 1 supercopa con el Arsenal), uno en España (la Liga de 2007 con el Real Madrid), uno en Portugal (la Copa de la Liga con el Benfica) y dos internacionales (Europa League y Supercopa de Europa con el Atlético de Madrid).

Navas también cuenta con el mismo número de entorchados: seis con el Sevilla (dos UEFAs, dos Copas del Rey, una Supercopa de España y una Supercopa de Europa) y un Mundial con la selección española. 

Sin embargo, hay que tener en cuenta que Reyes, aparte del Sevilla, ha jugado en equipos de primerísimo nivel, mientras que Navas sólo lo ha hecho en el club que le vio nacer como futbolista de primer nivel. Creo que no es lo mismo ganar seis títulos con el Sevilla que hacerlo con Arsenal, Benfica o Real Madrid. Eso por no hablar del Mundial. 

Además, la importancia de Navas en el equipo es infinitamente superior a la ha tenido Reyes en todas y cada una de las plantillas de las que ha formado parte, salvo la primera del Sevilla antes de ser traspasado. Mientras Navas es un futbolista absolutamente insustituible, hasta el punto que el Sevilla lleva años sin un plan B para la banda derecha, Reyes es un jugador muy irregular, capaz de lo mejor y de lo peor y que, salvo en el Sevilla de Caparrós, durante algún tiempo en el Arsenal y un año en el Atlético de Madrid, jamás ha sido titular en ninguno de los equipos en los que ha participado. 

De modo que tenemos a dos futbolista de perfil muy similar, pero uno de ellos está teniendo una carrera infinitamente más brillante que el otro, cuando es ese otro quien, quizás, mejores condiciones tenga y el que ha formado parte de equipos más potentes. 

¿Cual es el motivo?

Pues seguramente algo relacionado con eso de que a uno no guste la Feria y al otro sí. No exactamente eso, como es natural, no se puede reducir el argumento a algo tan absurdo, tan pueril. A lo que me vengo a referir es a que el deporte de alto nivel exige un esfuerzo, una entrega y un sacrificio que está fuera de toda duda. Es más, esto es mucho más importante que las condiciones innatas de las personas. Por mucho que alguien tenga una habilidad especial para jugar al fútbol, si no se trabaja duro, no se llega a ninguna parte. O dicho de otra forma, quien más trabaja, más lejos llega. Por eso hay futbolista con condiciones excepcionales que se quedan en la medianía y otros peor dotados que triunfan de un modo incontestable. 

Navas es una persona introvertida que ha encontrado en el fútbol la forma de ganarse la vida. Vive por y para él. No le gusta salir, no es de relacionarse mucho, es poco mediático. Se dedica a entrenar y a jugar, a entrenar y a jugar, a entrenar y a jugar...

Reyes, por su parte, es de otra manera. No le llamo poco profesional, ni mucho menos, pero la comparación con Navas se cae por su propio peso. Y aparte de otras consideraciones, que también han tenido su influencia, su carrera no será como la del palaciego porque nunca le ha dedicado el tiempo, el empeño y las ganas de aquel. 

Sin duda, lo de la Feria es un detalle sin importancia. Un detalle que no explica nada y que no va a ninguna parte. Pero no deja de ser curiosa la forma en la que puede definir la diferencia entre un extraordinario jugador y un futbolista de leyenda. 

lunes, 23 de abril de 2012

Una solución al absoluto fracaso

Decía Jose María del Nido la semana pasada que no clasificarse para competición europea sería sinónimo de un absoluto fracaso. Que un club con 90 millones de presupuesto no puede permitirse ese lujo. Pues bien, después de los últimos resultados, aumenta la posibilidad de que nos tengamos que tragar dicho lujo porque, a base de desperdiciar oportunidades, la cosa se va complicando bastante. 

El problema en el que se metería el Sevilla caso de quedarse fuera de Europa es, ante todo, económico. Ese presupuesto de 90 millones se vería menguado considerablemente y para cuadrar las cuentas habría que bajar la partida de gastos. No obstante, yo tengo una solución bajo el brazo para esto que amablemente voy a divulgar para su general conocimiento. 

Como todo el mundo sabe, uno de los conceptos de gasto más importantes del presupuesto de un club de fútbol (si no el que más) es el de los sueldos de los jugadores. De entrada, ese montante se va a ver considerablemente reducido por la más que previsible baja de Kanouté, con lo que empezamos bien. Pero no iba por ahí mi argumento. No es mi intención congratularme de la marcha del para muchos mejor jugador de la historia de nuestro club. Yo voy por otro lado. 

Tradicionalmente, cuando un equipo pasa por dificultades económicas, la mejor solución suele ser fichar jugadores como cedidos y tirar de la cantera. Quien la tenga, claro. Desde que Michel llegó, el equipo ha reconducido su marcha, ha mejorado. No lo suficiente como para enjugar la tremenda diferencia que nos separaba del objetivo, pero sí para mostrarse como un equipo mucho más competitivo que el de Marcelino. Y eso ha ocurrido sin apenas el concurso de jugadores como Spahic, Perotti, Rakitic.... El sábado contra el Levante, aparte de la enésima desilusión de la temporada, me llevé una agradabilísima sorpresa con Deivid. Veía jugar al canario del filial y me preguntaba qué diferencia hay entre él y Spahic. Me fijaba en cómo Cala disfrutaba de minutos y certificaba lo que todos sabemos: que no desmerece en nada a cualquier otro defensa de la plantilla. Fui testigo de un regular partido de Luna (en una posición que no era la suya), pero no podía evitar acordarme de cuántos de esos le he visto a Perotti. El mismo Reyes apenas mejoró al otro canterano en la segunda mitad (el de Utrera aún no está recuperado del todo). 

Y luego está Campaña, que no creo que haya hecho peor temporada que Rakitic con muchisimas menos oportunidades. O Luis Alberto, que tarde o temprano debería mandar a Manu del Moral a algún equipo de menor nivel, más o menos como el Getafe del que vino. O el mismo Alberto Moreno, que ya ha debutado con Michel...

Viendo ayer al Sevilla Atlético, el formidable partido que hizo con Atienza, con Jozabed, con Salva, con Luis Alberto, con Alfaro... con Hiroshi, que ya lleva 19 goles esta temporada...

Yo entiendo que los jugadores de los primeros equipos de cualquier club son más experimentados y fiables. Pero viendo la temporadita que nos han dado más de uno, ¿no es de sentido común pensar que algunos de esos canteranos pueden tener hueco sin que el nivel del equipo se vea alterado? No lo digo sólo yo, también piensa igual Michel, que poco a poco, a medida que los va conociendo, les va dando minutos a los chavales del filial. A algunos de ellos. 

Si el año próximo contamos en la primera plantilla con Cala, Morales, Luna, Deivid, Salva, Campaña, Moreno, Luis Alberto o Hiroshi a cambio de otros tantos que rinden menos y ganan muchísimo más, el nivel competitivo del equipo no se vería menguado, pero la partida de sueldos sí. Y por ahí debería de empezar la directiva a plantear la próxima campaña. Haya o no haya clasificación europea. 

Además, la mayoría de los fichajes que se han realizado en los últimos años han sido a coste cero o muy bajo. Pero, eso sí, a cambio de fichas importantes. No sería complicado recuperar esa inversión a la vez que se ahorran las mencionadas fichas. Es que insisto, viendo el nivel dado por algunos, no creo que los chicos del Sevilla Atlético, o algún que otro defenestrado canterano del primer equipo, desmerecieran para nada. Luego puede ocurrir lo de Koné, que aquí no hizo nada cuando se le dio oportunidad y que luego rinde de maravilla en otro equipo. Pero el caso es que son jugadores que, por la razón que sea, aquí no funcionan. Por la razón que sea. Y yo no quiero grandes jugadores en la teoría, sino futbolistas que den buen rendimiento. 

A principios de la pasa pretemporada, Marcelino decía que quería una plantilla corta para contar con la cantera. Al final nos quedamos con una plantilla corta y la cantera se quedó en eso, en cantera, apenas hubo oportunidades para ninguno. Creo que todos deberíamos aprender de esto. Los técnicos, dando oportunidades a los chavales. Los aficionados, teniendo paciencia con ellos. Y los directivos, dejándose de sueños de grandeza y buscando ser grandes por el mismo camino que la otra vez. Cuando empezando desde abajo y con gran aportación de la cantera, llegamos más alto de lo que recuerdan los más viejos del lugar. 

Esa es mi solución. Total, para estar perdidos en la mitad de la tabla, mejor formando a las estrellas del futuro que aguantando y súper - pagando a las estrellitas del presente. 


P.D. No quiero cerrar el post sin destacar la vergüenza que sentí el otro día al escuchar los pitos que recibió Coke nada más saltar al campo y cada vez que tocaba un balón. Pitos afortunadamente acallados por los aplausos de la mayor parte de la afición, eso sí. Es claro y notorio que Coke no está haciendo una buena temporada. En absoluto. Pero de ahí a pitar a uno de los nuestros cada vez que toca un balón... De verdad que yo no sé si algunos están mal de la cabeza o son directamente gilipollas. 


sábado, 21 de abril de 2012

Hastío

Vaya semanita no estamos teniendo que tragar. Si no teníamos bastante con el bochorno del 5-1 de Getafe, además nos han triturado la cabeza con los partidos de Liga de Campeones de los dos mangantes magnates y para rematar, el hastío absoluto que supone el enfrentamiento entre ellos y el coñazo total de toda la parafernalia que esta abominable prensa deportiva despliega alrededor del mismo.

Y encima, nuestro partido es retrasado media hora para gozo y disfrute de todos esas mentes obnubiladas. Para que nada intefiera el momento cumbre en el que los entrenadores se sientan en una silla y dicen lo de siempre. Las mismas chorradas de siempre. Y que eso se considere más interesante que nuestro partido. Sinceramente, pienso que ya hay que ser cortito de mente para considerar interesante tal cosa. Pero, claro, es solo mi opinión, no un hecho científico. ¡Manda huevos!

Y, para colmo, nosotros nos la tragamos porque, según nuestro presidente, nos han compensado por ello. 

Y por si no fuera suficiente, uno no sabe qué Sevilla se va a encontrar esta noche - madrugada. Si el que fue capaz de ganar doce puntos de quince posibles hace nada o el que hizo uno de los mayores ridículos que se recuerdan cayendo por 5-1 en un campo como el del Getafe. 

Ante esto, ante mi desconfianza en el equipo, ante el atentado a mi ilusión perpetrado el pasado lunes, ante la decepción por la actitud del club respecto al asunto del retraso horario, después de tragarme a la fuerza tanta tontería alrededor de Madrid y Barça..., después de todo eso y más, la verdad es que no tengo ninguna gana de fútbol hoy. 

Sé que el partido es importante, importantísimo mejor, fundamental, vital, determinante... toda una final, igual que cualquier partido que hayamos disputado en los últimos meses, pero a medida que se acerca el final de la liga, más finales son. Lo sé de sobra, soy perfectamente consciente de ello, pero, ¿qué queréis que os diga? Yo hoy no tengo la mente para muchas historias. Esto de venirse arriba para darse un batacazo tras otro es lo que tiene. Que los batacazos duelen y a veces te dejan ahí tirado porque no tienes fuerzas para levantarte. 

Alguno me podría decir que hay que ser fuertes porque el equipo nos necesita. Y tendría razón, pero ¡qué coño! Yo no cobro por esto. Al revés, lo que hago es pagar. Otros sí que cobran y son ellos los responsables de lo que ocurre y los que tienen que sacar esto adelante. Ellos son los que se tienen que levantar por mucho que duelan los batacazos. Más que nada porque yo no soy culpable de habernos caído. Ellos, sin embargo, sí. 

Al final haré lo de siempre y me sentaré a ver qué me ofrecen estos niñatos señores. Y a nada que las cosas se pongan un poco de cara, me volveré a ilusionar. ¿Qué le vamos a hacer? Es lo que tienen los sentimientos. Que pasan de la razón y son insensatos, volubles, maleables, imprevisibles y, sobre todo, caprichosos. Si los sentimientos dicen que ahora nos volvemos a ilusionar, pues nos volvemos a ilusionar. Y no hay mente racional que valga, por mucho que en el fondo sepamos que todo esto es una estupidez. 

En fin, que voy a preparar la venda de los ojos y los tapones de los oídos para aguantar estoicamente las dos horas y media que van de las 20.00 a las 22.30. Y luego, que sea lo que Dios quiera. 

Total, ¿puedo hacer yo más de lo que ya de por si hago?

viernes, 20 de abril de 2012

La indignación, las putas y la demagogia.

El pasado 14 de enero, en Riad, capital de Arabia Saudí, el Ministro de Asuntos Exteriores, García Margallo, presidía la firma del contrato para la construcción y explotación de un AVE que unirá La Meca con Medina por parte de un consorcio hispano - saudí en el que participan 12 empresas españolas. Un auténtico pelotazo, un proyecto histórico, el mayor logrado por España en el exterior, y que está presupuestado en más de 6.700 millones de euros. España se impuso así a Francia, que era quien presentaba el otro proyecto que los saudíes tenían entre manos. Por supuesto, la cosa se vendió al exterior argumentando que España es potencia mundial en alta velocidad, que las empresas españolas del sector son líderes en tecnología y todas esas gaitas. Pero se sabe que lo que inclinó la balanza fue la intervención del Rey Juan Carlos, gran amigo de la familia real saudí. Recordemos que Arabia es una monarquía absolutista. Vamos, que allí se hace lo que diga el rey. 

¿Y por qué don Juan Carlos es tan amigo de su homónimo saudita? Pues seguramente por cazar elefantes en Bostwana. 

A mí, todo este revuelo que se ha formado con esto de los elefantes y el rey me parece normal y comprensible por parte de la población, pero muy demagógico por parte de ciertas personas de la política y la prensa que saben de qué va esto y como se cuecen las habas, en muchos casos, en las relaciones entre personas, empresas, organizaciones e incluso gobiernos. 

Yo conozco empresas en las que no hay mujeres entre los directivos porque los ascensos se acuerdan tomando copas en un puticlub. Las relaciones comerciales, ya sea a nivel de calle o de casas reales y jefaturas de estado, dependen en la mayoría de los casos de las relaciones personales que haya entre los intervinientes. Sobre la base de que los productos o servicios que se ofrecen son semejantes, son esas amistades las que decantan la balanza a un lado o a otro. En el mundo comercial, muchas veces, el éxito está en el límite que uno mismo está dispuesto a ponerse a la hora de empatizar con la persona a quien  se pretende vender algo. Hay quien está dispuesto a ganar menos y mantener cierto orden en su vida, y otros que venden su alma al diablo con tal de ingresar el máximo dinero posible. Para ello, ya digo, hay que empatizar con la persona a quien se pretende vender algo. Si a esa persona le gustan las putas, pues, o vas de putas, o la venta se la lleva otro. El que vaya de putas con él. 

Y si le gusta cazar elefantes en Bostwana, pues es lo que hay. Lo digo porque, al parecer, fue un jeque árabe quien pagó la gran fiesta en el país sudafricano. 

La buena relación del rey con tanta gente importante en el mundo no es casualidad. Esas relaciones hay que mantenerlas, hay que saber mantenerlas. Puede ser más o menos ético. Nos puede gustar mucho, poco o regular, pero las cosas se mueven así. Hace un par de años, creo, cuando los marroquíes se pusieron farrucos en la frontera con Ceuta y Melilla (otra vez) y el gobierno español llegó al borde de sentirse sobre pasado por la situación, muchos, incluída esa izquierda republicana que ahora echa espuma por la boca, instaron al rey para que interviniera, sabedores de que tiene una sensacional relación con Mohamed VI y su familia. El rey levantó el teléfono y se acabó la crisis. 

¿Por qué tiene el rey esa relación con los que mandan en Marruecos? Pues, seguramente, por cazar elefantes en Bostwana. O algo parecido o semejante. 

No se puede estar en misa y repicando. No se puede apelar al rey para conseguir cosas gracias a sus relaciones con según qué personas y luego meterse con él por mantener esas relaciones. Recordemos que el rey ha hecho algo estéticamente reprobable por parte de una población que sufre, pero no ha cometido ningún delito. Como si han hecho otros en otras ocasiones. 

Si la mujer del comercial que se va de putas descubre a su marido haciendo eso, igual pone el grito en el cielo. O igual se calla (como una idem) y hace la vista gorda porque sabe que el saldo de su tarjeta de crédito depende de donde la meta su marido en esos días en los que tiene que volver tan tarde a casa por culpa del trabajo. 

¿Nos enteramos o seguimos siendo ingenuos?

Quede claro que eso no es una defensa de la monarquía. Yo no soy monárquico, aunque tampoco me molesta demasiado la Casa Real, sobre todo si son discretos y trabajadores y no se meten en follones raros (como este, por ejemplo). Si que es cierto que chirría un poco (bastante) eso de que en un país democrático, el Jefe de Estado no sea elegido en las urnas, sino que se trate de un cargo hereditario y vitalicio. Aunque también es cierto que Congreso y Senado pueden censurar o inhabilitar a un rey. Bueno, de hecho, pueden hasta quitarlo de en medio y cambiar la forma de Estado. El poder no lo tiene el rey. El rey no tienen ningún poder. 

De todos modos, y a estos efectos, ¿qué más da? Si no estuviera el rey, pues tendríamos a un jefe de estado elegido en las urnas. Jefe de estado que tendría que irse a cazar elefantes a Bostwana (o algo parecido) si pretende mantener las relaciones con el resto de países y no perder comba en la carrera por obtener cosas como ese contrato de AVE entre La Meca y Medina. 

Para mí, como ciudadano que se siente ahogado por la situación económica general, esto que ha hecho el rey me parece indignante. Sus disculpas, lo menos que cabía esperar (aunque es la primera vez en la historia que un gobernante o jefe de estado pide disculpas al pueblo por haberse equivocado. Que ya era hora de que alguien estrenara la lista). Pero no seamos ingenuos. Estas cosas ocurren, estas actividades se llevan a cabo. Y muchas más. Y el país saca beneficio de ellas. 

Que la ciudadanía se indigne, es normal. Que hay que darle explicaciones y pedirle excusas, muy recomendable. Pero que desde ciertos sectores se pretenda seguir con la cantinela me parece muy pero que muy demagógico. 

jueves, 19 de abril de 2012

Estigmas

O sambenitos, que para el caso es lo mismo.

Un sambenito es una prenda en forma de poncho que se ponía en la antigüedad a los condenados por delitos religiosos para su humillación pública. Quien cargaba con un sambenito tenía perdida su reputación para siempre, o casi. Hoy día es una expresión que se emplea para definir a alguien que está etiquetado, estigmatizado, que se ha ganado una fama injusta por algo que ha hecho o dejado de hacer y que es muy difícil de eliminar. 

En Sevilla somos mucho de colgar sambenitos a la gente. De estigmatizar a los demás. Puede que en otros sitios ocurra lo mismo, seguramente será así, pero a mi esos otros sitios no me importan porque el lugar donde me encuentro es Sevilla. 

Y el sevillismo, por supuesto, no se libra de esto. A mí me entristece mucho comprobar el modo en el que se etiqueta a los sevillistas en función de lo que hagan, digan u opinen en un momento dado. Es facilísimo que te encasillen de la manera que sea, pero harto difícil quitarte esa etiqueta, ese sambenito, que lo normal es que te acompañe el resto de tu vida. 

La verdad es que no entiendo bien por qué nos permitimos ser así de simples, de poca cosa. Si en un momento dado te da por decir que te parece sensacional la trayectoria en la gestión del club que está manteniendo José María del Nido, automáticamente habrá quien asegure que eres "oficialista", que estás aborregado, que repites como un loro lo que se dice en los medios oficiales y que alabas y admiras hasta la reverencia a no sé qué gurú del sevillismo, odiando, por supuesto, a todo aquel que opine lo contrario. 

Y se quedan tan anchos. 

Por contra, si te da por decir que Monchi se ha equivocado en según qué fichaje, no tardará en salir quien sentencie que eres un criticón empedernido, que todo lo ves mal, que eres un lastre para el crecimiento del club porque sólo haces que poner piedras en el camino y, por supuesto, que alabas y admiras hasta la reverencia a no sé qué otro gurú que se posiciona en el otro extremo del anterior y odias hasta la extenuación a los que piensen de un modo diferente. 

Este, claro está, se queda igual de ancho que el otro. Y así nos va. 

Y de ese modo, unos leen a y aplauden a los de pensamiento afín y dilapidan a los otros y viceversa.  Consideran buenos o malos sevillistas a los demás en función de cómo opinen en un momento dado y no son capaces de comprender que en el medio está la virtud y que la divergencia enriquece. Además, estos sambenitos se cuelgan sin pararse a pensar que igual se comete un error. Sin conocer para nada a quien se está estigmatizando. 

Rencillas, enfrentamientos, insultos, anónimos, envidias...

A mí me han escrito comentarios asegurando la persona autora que se siente muy decepcionada por lo que ha leído en determinado post. Esa persona, es evidente, me había estigmatizado previamente, aunque fuera para bien. Para bien según su opinión, claro. Me había colocado en uno de los bandos extremos y al comprobar, leyendo algún post, que a veces opino diferente, pues se decepciona. 

A mí me parece una verdadera estupidez que se hagan estas cosas. Al menos conmigo lo es, sin ningún género de dudas. Encasillarme a mi, estigmatizarme, colgarme un sambenito sin conocerme bien es un acto de osadía, de valentía, inconmensurable. Dicen que la ignorancia es muy atrevida. Pues bien, hacer eso conmigo sin conocerme es propio de ignorantes atrevidos, eso lo puedo asegurar. Yo me considero una persona digamos que rara, difícilmente calificable y, por tanto, igual de complicado de encasillar. No me identifico con la izquierda ni con la derecha, pero a veces lo hago con las dos a la vez. Soy creyente, pero muy crítico con la Iglesia porque no me siento representado por ella. Si os digo diez de mis grupos de música favoritos, la mayoría de vosotros no conocería a ninguno. Soy introvertido, no me gustan las reuniones multitudinarias. Pero no soy tímido, en absoluto, de hecho, la mayor parte de mi vida laboral está centrada en el ámbito comercial y actualmente regento un negocio de cara al público. Y me va hasta bien. 

¿Dónde metes a un tipo como yo? ¿Qué sambenito le cuelgas?

Y respecto al sevillismo, cuando el equipo pierde, hay veces que me gusta leer a los más optimistas porque con ese optimismo me elevan el ánimo y me permiten digerir mejor la derrota. Pero otras, me siento tan indignado que prefiero relajar tensiones leyendo a los que cargan sin piedad contra el equipo, el club y todo lo que huela a blanco y rojo. Me identifico con ellos en esas circunstancias y me relaja comprobar que hay otros tan cabreados como yo. Sin embargo, respeto a todos por igual. Unas veces me apetece más algo, y otras, pues lo diferente. No considero nada mejor o peor. Simplemente distinto, enriquecedor.

¿Tan difícil es de entender? Parece que sí, por desgracia. Igual sólo lo entiendo yo porque soy así de raro. 

De todos modos, y para ser sinceros, a mí me importa un bledo todo esto. Quien me quiera estigmatizar, que lo haga, es libre. No me afecta. Me entristece, pero no me afecta. Paso de ello. Esto es mucho más sencillo de lo que algunos quieren hacer ver. Yo tengo mi vida, mi esposa, mi hijo, mi trabajo, mis facturas, mi hipoteca... mis problemas diarios y cotidianos que unas veces me ahogan y otras los llevo mejor. Y además, tengo una afición, un hobby, algo que me permite desconectar, entretenerme, olvidarme por un rato de todas esas dificultades. Me gusta escribir, tengo un blog, estoy terminando una novela y ahora he empezado a publicar en un periódico. No hay dobleces, no hay trampa ni cartón. Escribo porque me gusta. Unas veces hablaré de unas cosas, y otras de otras. Algunos posts serán más críticos y otros más condescendientes. Ni más ni menos. 

Y el día que me aburra, pues pulsaré la tecla de "eliminar blog" y todo será como si no hubiese ocurrido. 

Que cada uno piense lo que le de la gana. Que cuelguen sambenitos a quien quiera y que encasillen a los demás. Sinceramente, paso de todo eso. Yo voy a seguir a lo mío, con mis rollos. Me considero completamente ajeno a todas esas historias.

Pero no deja de ser de lo más triste que sigan pasando cosas así. Por mucho que me importe más bien poco. 

martes, 17 de abril de 2012

Un nuevo proyecto

A pesar del mal rato que pasamos anoche, no todo en la vida van a ser malas noticias. Al menos yo tengo algo bueno que contar. 

A partir de hoy paso a formar parte del equipo de colaboradores del diario digital Number 1 Sport. Supongo que todos sabéis que Nacho Mateos, creador y administrador de uno de los blogs más potentes de la ya de por si extraordinaria blogosfera sevillista (Latidos de Nervión), es también uno de los que sacan adelante dicho proyecto periodístico. Pues bien, en estos días, Nacho me propuso la idea de escribir periódicamente en el diario, a lo que acepté orgulloso. ¿Cómo iba a hacer otra cosa?

Para mí es algo así como un lujo que estos señores estén dispuestos a publicar mis escritos en su periódico. Sobre todo cuando yo no soy periodista, no me dedico a esto, simplemente lo hago por afición, por echar el rato. Por tanto, no puedo más que estarles agradecidos. 

Por ahora, empezaré despacito, poco a poco. No voy a dejar de lado mi blog ni tampoco quiero sobrecargarme de trabajo cuando lo que me da de comer es otra cosa. Y es a eso a lo que debo dedicarme. Pero la verdad es que me hace bastante ilusión porque esto de escribir es lo que más me gusta y me merece la pena hacer el esfuerzo de comprobar si soy capaz de llevarlo todo adelante. Dicen que sarna con gusto no pica. A ver si es verdad. 

Por lo pronto, aquí podéis leer mi primer artículo en Number 1 Sport. 

Y es mi intención que sean muchos más.

Por la puerta grande

Así es como ha dicho adiós el Sevilla a la posibilidad de clasificarse para la Liga de Campeones. 

No puede haber una despedida más contundente, más inapelable. 

Si os digo la verdad, anoche, más que avergonzado (que también) me sentí un verdadero gilipollas (con perdón). Después de la victoria contra el Rácing, escribí este post (ya lo he tenido que mencionar varias veces) en el que aseguraba que seguía desilusionado, que no me creía nada y que no me volvería a pasar eso de venirme arriba para pegarme el batacazo después.

Y un mojón pa mi.

Otra vez me ha pasado. Otra vez me vine arriba. Otra vez me puse a hacer cuentas y a ilusionarme y otra vez me he llevado la hostia, como de costumbre, que parece que nunca aprenderé.

Gilipollas. 

Este año es que no. Esta plantilla es que no. Estos jugadores... que no, que no y que no. Que este es el año malo, que esta temporada no es para nosotros. Que da igual con qué entrenador empieces, qué fichajes hagas en invierno o a qué técnico traigas luego para corregir el desaguisado. Da igual que los rivales fallen cual escopeta de feria y te pongan en bandeja la consecución de un objetivo que se convirtió en utopía apenas hace un par de meses. 

Da igual, y gracias que ya hemos logrado la salvación. 

Como digo, hoy me siento un gilipollas por haberme venido arriba. Por no haber sido capaz de mantener el tipo, la sensatez. Claro que, ¿quién es capaz de eso cuando ves a tu equipo ganar 12 puntos de 15 mientras los rivales pinchan una y otra vez?

Por cierto, ayer por la tarde, el Sevilla llevaba esa racha de 12 de 15 y muchos le considerábamos uno de los equipos más en forma de España. Hoy, por tanto, no pueden ser una banda. Anoche perpetraron un ridículo espantoso, pero un ridículo espantoso no califica a un equipo, de la misma forma que una proeza ocasional no le convierte en lo mejor de lo mejor. 

Lopera dijo una vez, al ver a "su Beti" el primero en la clasificación a principios de cierta temporada, que si la liga española es la mejor del mundo y el Betis es el primero de la liga española, entonces es que "er Betin" es el mejor equipo del mundo. 

No seamos creaturas. Que un equipo haga un ridículo no le convierte en un ridículo de equipo. 

El Sevilla ha errado muchísimo este año. Ha puesto la temporada al punto de tirarla a la basura. Ha sucumbido contra equipos muy inferiores. Todos sabemos las cantidad de cosas malas que han pasado alrededor del equipo esta temporada. Pero también ha demostrado ser capaz de mucho más de lo que muestra la posición en la tabla. Nos ha faltado regularidad y, a menudo, cojones.

Digo esto porque, aunque es normal que ahora mismo queramos mandarlos a todos a tomar viento fresco, no nos podemos olvidar que el año que viene seguiremos aquí. Y de que de lo que se haga en el próximo mes depende lo que veremos el año que viene. Si el Sevilla ha sido capaz de obtener 12 puntos de 15 posibles en cinco partidos, también lo es de meterse en Europa League. Y de caer por cinco en Getafe, sí, pero sólo queda un mes.

Dejemos las ilusiones para el próximo año, seamos sensatos y pragmáticos y, cada cual en su función, hagamos lo que sea para que el Sevilla quede lo más arriba posible. 

Puede que algunos jugadores, incluso el entrenador, no estén aquí este verano. Pero nosotros sí. Hagámoslo por nosotros. 

lunes, 16 de abril de 2012

Puente de plata

Ni a Felipe II se las ponían así.

Estas no son cuentas de la lechera. Es una realidad "palmatoria", que diría aquel. Si el Sevilla gana esta noche al Getafe, se pondrá 5º, a tres puntos del cuarto y a cuatro del tercero. A cuatro del tercero, insisto. Tremendo. 

Esta liga tan de mierda, esta liga tan vulgar, esta liga de nivel tan bajo comparado con el de años anteriores (y la cosa va a peor), permite a un equipo que ha fallado tanto como el Sevilla, que ha hecho una temporada tan mala como el Sevilla, que se ha equivocado tanto en todos los frentes como el Sevilla, aspirar seriamente a la tercera posición cuando faltan cinco partidos para el final del ejercicio (seis para nosotros). No estamos ahí por méritos propios (aunque mucho se está haciendo desde que llegó Michel), sino por deméritos de los demás. Creo que por primera vez en la historia hay dos equipos revelación (Osasuna y Levante), en lugar de uno, que es lo que suele ocurrir. 

Y esta apreciación no es una obsesión mía. Los datos está ahí para quien los quiera consultar. Yo, por mi parte, os voy a facilitar el trabajo. 



Esta tabla muestra los puntos que tenían los equipos clasificados en puestos europeos a estas alturas en los últimos años, así como la posición que se ocuparía en cada temporada con los 48 puntos que tendría el Sevilla si ganase esta noche. Doy por hecha esa victoria en la columna de esta temporada, la 11/12. De no ganar el Sevilla, la sexta plaza tendría 46 puntos. 

Como vemos, la plaza europea en la jornada 34 nunca se ha conseguido en los últimos años con menos de 52 puntos. Este año, con esa puntuación se es tercero, cuando tercer puesto no ha bajado de los 60 puntos, salvo en la 04/05 (58).

¿Ha bajado o no ha bajado el nivel de la liga española? 

Hoy día, equipos como Osasuna, Getafe, Levante o Español compiten de tú a tú contra los Valencia, Atlético, Sevilla, etc. Es cierto que siempre ha habido algún equipo de esos de perfil medio-bajo que se ha metido en la lucha por los puestos europeos, pero no recuerdo ningún año en el que fueran tantos a la vez y que aguantaran ahí arriba hasta tan avanzada la competición. No incluyo al Málaga porque el Málaga (por factores que nunca antes se dieron allí) tiene equipo para estar donde está. 

Por tanto, esa bajada de nivel de los equipos que llevamos años en el segundo escalón de la liga ha hecho a esta más competida en la lucha por Europa, pero no porque los equipos pequeños hayan crecido, sino porque los equipos grandes han menguado su potencial a costa del enriquecimiento indecente de los dos mangantes magnates del fútbol español.

En fin, que me voy por las ramas. Lo que quiero decir es que este es el motivo por el que un equipo como el Sevilla, que ha hecho una temporada muy mala, es capaz de terminarla en una posición extraordinaria. Con un pobre bagaje de puntos, pero en una posición extraordinaria. No es por méritos propios, ya digo (no es por haber obtenido muchas victorias y muchos puntos), sino por deméritos ajenos (los demás tampoco han obtenido esas victorias ni esos puntos y han abaratado como no se recuerda el precio del billete europeo). 

Pero, llegados a este punto, ¿qué importa nada de esto? El Sevilla se bate el cobre esta noche en Getafe. El Sevilla tiene la oportunidad de, no sólo meterse en puestos europeos, no simplemente encaramarse a la quinta plaza, dejando la sexta detrás y ganando margen de error, ni siquiera de poner a un solo partido la distancia con los puestos Champions, sino hasta de situarse lo bastante cerca de la tercera plaza como para poder aspirar a ella, sobre todo si seguimos jugando así, teniendo en cuenta el mortal calendario del Málaga y viendo cómo el Valencia se está desinflando de un modo alarmante y que, para colmo, ha de compaginar esfuerzos con la posibilidad más que cierta de hacerse con el título de la Europa League. 

Por tanto, a mí me importa un pepino que el Getafe pueda estar ilusionado ante la oportunidad de engancharse a la lucha por los puestos europeos porque, a día de hoy, no puede haber en el mundo ningún equipo más motivado que el Sevilla. No lo puede haber. Y no quiero pensar qué puede estar pasando por la mente de un a persona tan ambiciosa y ganadora como Michel, ni tampoco cómo le debe estar poniendo la cabeza a los jugadores. 

Por otra parte, no entendería en absoluto que el Sevilla no saliera hoy a machacar a su rival desde el minuto uno. No tiene ningún sentido que no lo hagan. Si el Sevilla sale enchufado a un campo de fútbol, enchufado de verdad, en condiciones normales, sólo Real Madrid y Barcelona estarían capacitados para ganarles. En condiciones normales y con un Sevilla verdaderamente enchufado. Lo estamos viendo, los datos están ahí, no somos más mediocres que nadie en la España de los mortales. En estos momentos, junto al Zaragoza, somos el equipo más en forma de la liga. Y ya vimos la semana pasada lo que es el Zaragoza. 

Hoy no se puede fallar. Fallar hoy sería imperdonable. Y con fallar no me refiero a no ganar, sino a hacer la de San Mamés, o la de El Molinón o la de tantos y tantos partidos que hemos tirado a la basura este año por tocarnos las pelotas sobre el césped. 

Lo tenemos a huevo, nos han colocado un puente de plata delante de nuestros pies. Hay que ir a por ellos. Hay que hacerlo. Después de una temporada tan nefasta, tenemos la oportunidad de hacerla hasta buena. 

No me falles hoy, Sevilla, por favor. No lo hagas. 

sábado, 14 de abril de 2012

Los verdaderos culpables

Creo que todo el sevillismo sabe ya que nos han cambiado la hora de comienzo del partido contra el Levante para que los lobotomizados oficiales del reino puedan escuchar en directos las palabras de los gurús que les tienen secuestrada la capacidad intelectual. Que no dudo que la tengan, que digo que la tienen secuestrada. 

Pasado el momento de echar espuma por la boca por la indignación, me ha dado por pararme a pensar detenidamente en lo que ha ocurrido. Por supuesto, es todo cuestión de pasta, la que dejan los anuncios publicitarios que se emiten entre el final del partido y el inicio de las ruedas de prensa y los que emite la Sexta a lo largo de los encuentros que retransmite. Nada tiene que ver con el interés de los aficionados. Resulta que Digital + vende el canal Canal + Liga 1 (también esté el 2 para los partidos "menos interesantes") bajo la promesa de que todas las jornadas se retransmitirá un partido del Real Madrid o del Barcelona por dicho canal. Luego, también otros, pero uno del Madrid o del Barça, seguro. Ese es el acuerdo al que llegaron, eso es lo que tienen firmado, por eso pagan y eso venden. Por tanto, si Madrid y Barça se enfrentan entre sí, el partido lo echan ellos, ya que si no, no podrían retransmitir el partido de Madrid o Barça de esa jornada y se incumpliría lo que tienen acordado, lo que tienen firmado, eso por lo que pagan y eso que venden. 

Ese es el motivo por el que el partido no se retransmite en abierto. Bien. Primera cosa clara. 

Seguimos. Ahora entra en acción la Sexta, el canal que retransmite el partido en abierto. La Sexta eligió el Sevilla - Levante, que se jugaría a las 22.00 para que ese canal lo pueda echar. Por supuesto, La Sexta vive de audiencias y publicidad. Y hete aquí que algún avezado empleado de la cadena se da cuenta de que, como el Madrid - Barça es a las 20.00, termina casi a las 22.00, la liga se puede decidir en ese encuentro y después del mismo hablarán Mourinho (o su teleñeco Karanka) y Guardiola, la gente, por inercia, se quedará viendo dicho canal a la espera de lo que digan estas criaturas de Dios y no cambiarán de cadena para sintonizar con el partido entre Sevilla y Levante. Eso baja la audiencia, al menos durante media hora. ¿Cuanto cuesta la publicidad de media hora de un partido de fútbol? ¿Cuánto dejarán de pagar las empresas que se anuncian al comprobar que la retransmisión del partido coincide con dicha rueda de prensa?

Se estima el importe de esa cantidad y se decide que no merece la pena renunciar a tanto dinero por media hora. ¿Solución? Hacer como si esa media hora no existiese, borrarla del reloj. El Sevilla - Levante comenzará cuando no haya ninguna interferencia externa que mengüe los resultados económicos de quien se gasta un pastizal por los derechos televisivos de la Liga de Fútbol, o parte de ellos. 

A ver, esto es comprensible. El problema no está aquí. Pensemos que Digital + cobra de los aficionados que se abonan a sus canales, pero La Sexta sólo cobra de la publicidad, con lo que la obligación de sus gestores es la de estirar al máximo los ingresos generados por dicha publicidad. Eso es así, no tiene vuelta de hoja y se sabe desde que comienza la liga. Para colmo, las cadenas de televisión tienen el poder de coger por los huevos a los clubes, ya que lo que les paga supone una parte sustancial de los presupuestos de los mismos, los cuales se ven obligados a hocicar si no quieren perder esos ingresos y, seguramente, desaparecer. Ni más ni menos. 

El problema no está ahí. El problema está en que en este país se permite que las cosas funcionen de ese modo. El escándalo no es que una empresa privada como  La Sexta emplee todos los medios legales a su disposición para ampliar sus beneficios lo máximo posible. El problema es que esos medios legales lleguen a tal punto que perjudiquen el interés de un colectivo tan amplio como la completa afición a uno o dos equipos de fútbol. El problema es que no haya nadie que levante la voz, nadie con poder o responsabilidad en la materia. 

¿ Donde están los organismos dedicados a defender la libre competencia entre empresas?

¿Dónde están las asociaciones de consumidores que tanto por saco dan con otras materias?

Tenemos asumido que el fútbol es charanga y pandereta, es un asunto baladí, es algo que no es vital para la gente y que no merece más atención que el morbo que despierta la competencia entre los dos grandes y las dos estrellas de los dos grandes. Sin embargo, los clubes de fútbol son empresas privadas que deberían ser protegidas por el Gobierno como se protegen todas las empresas privadas. Operan en un sector de producción que se llama "Liga de Fútbol" igual que Vodafone o Yoigo operan en otro que se llama "Telefonía Móvil". Y la "Liga de Fútbol" es consumida por una serie de personas llamadas "consumidores", que en muchos casos también lo son de la "Telefonía Móvil". ¿Por qué se defiende con tanta vehemencia a los consumidores de un sector de producción y se deja abandonados a los de otros? ¿No somos todos consumidores? ¿No somos en muchos casos los mismos en un sector que en otro?

Esto es el problema. Esta es la vergüenza. No debemos criticar tanto a esas empresas que buscan su propio beneficio. Cumplen con su obligación. Tampoco deberíamos cargar contra los clubes que hocican. Les va la vida en ello, y no es ninguna exageración. Si no hocican, pueden desaparecer. 

Sí es criticable que nos quieran engañar, sobre todo desde la prensa, cuando dicen que esta es la mejor liga del mundo, que la gente consume lo que quiere y todas esas chorradas. Pero quien quiera dejarse engañar es libre de hacerlo. Si hay gente que es tonta, pues es tonta y punto. No se puede criticar a un tonto por no ser listo. En todo caso, habría que cogerle de la manita y explicarle como si fuera un niño chico lo tonto que es. Poco más.

Pero en los países hay una cosa que se llama Gobierno, que crea organismos y entidades destinadas a velar por el buen funcionamiento de las cosas que hay que gobernar. Los gobiernos se eligen porque se supone que son conformados por personas que saben lo que no saben otros, que tienen capacidades para llevar a cabo acciones que otros no, y delegamos en ellos el poder de decidir en base a esa sabiduría que tienen, a esa capacidad. Hablando en llano, los listos toman las decisiones que los tontos no podemos. Les cedemos ese poder bajo la promesa de que no se van a aprovechar del mismo, ni tampoco del hecho de que los demás somos tontos. 

Y con el fútbol, lo están haciendo. O están permitiendo que otros listos lo hagan. Claro que entre los tontos los hay más y menos tontos. Y los menos tontos nos rebelamos contra estas cosas. ¿Sirve de algo? A corto plazo no, pero sí queremos que nuestros esfuerzos a la hora de quejarnos tengan mayores probabilidades de éxito, no nos equivoquemos de diana. La culpa no es de quien busca el mayor beneficio para su empresa. La culpa es de quien permite que se aprovechen de los consumidores (o parte de ellos) en ese empeño.

viernes, 13 de abril de 2012

El objetivo ha de ser el tercer puesto

No para esta temporada, que ya no queda tiempo, pero sí para las venideras. Cuando uno observa la clasificación, dan ganas de tirarse de los pelos. Teniendo en cuenta el año que llevamos, sólo nos separan siete puntos de la tercera plaza. Y eso que tuvimos que sufrir una racha de hasta diez partidos consecutivos sin ganar. Si esa racha hubiese sido "sólo" de siete (que ya son tela marinera siete partidos seguidos sin ganar), ahora mismo estaríamos como poco a un solo punto de dicha tercera plaza. Por tanto, a comienzos de una temporada no puede ser otro el objetivo. 

Abundando en ello, basta con que pensemos en tres partidos que hayamos empatado, o sea, en los cuales nos separase un solo gol de la victoria. Si esos tres partidos se hubiesen ganado, si se hubiesen marcado tres míseros goles, lo dicho, ahora mismo estaríamos a un solo punto de la tercera plaza. No solo de clasificarnos para disputar la Liga de Campeones, sino de hacerlo directamente a la fase de grupos. 

Para tirarse de los pelos, ya digo, quien tenga pelos de los que tirar. 

En mi opinión, el Sevilla está dando ahora la medida que se le supone a un equipo como tal. No arrasamos, no nos mostramos superiores a cualquiera, de hecho perdemos en campos como El Molinón o San Mamés, o no somos capaces de ganar al Atlético de Madrid en casa, pero mantenemos una regularidad, un nivel, un estatus. Si esa regularidad hubiese sido la tónica a lo largo de toda la temporada, ahora mismo estaríamos pensando en la Champions del año que viene sin ningún género de dudas. Sin arrasar ni mostrarnos especialmente superiores al resto de las plantillas mortales, ya digo. Siempre he opinado que el equipo del Sevilla estaba de sobra capacitado para ese objetivo. Michel con su gestión del mismo me está dando toda la razón. 

Pero la realidad es la que es, y a día de hoy, pensar en la Liga de Campeones es demasiado ilusorio. No tanto así hacerlo con la Europa League. De hecho, en estos momentos dependemos de nosotros mismos para clasificarnos para la segunda competición continental. Basta con hacer lo mismo que el Levante y ganarles aquí cuando vengan a visitarnos dentro de dos jornadas. Y hablo del Levante, del equipo que está en la quinta posición, no del sexto, puesto que también da derecho a jugar la antigua UEFA. 

El calendario que nos queda por delante, mención aparte del partido en el Bernabeu, es del todo asequible. Visitamos a Getafe en la próxima jornada y al Español en la última, cuando probablemente no se jueguen nada. Entre medias, además de la visita al Real Madrid, tenemos tres partidos en casa contra Levante, Betis y Rayo Vallecano. Como se dice coloquialmente, lo tenemos a huevo para superar al segundo equipo de Valencia. Y todo ello sin hablar de Osasuna, que anda ahí por medio, que ocupa puesto europeo y a quien también podemos superar a nada que hagamos lo que tenemos que hacer e impere la lógica. 

Por cierto, Osasuna visita el Villamarín en la próxima jornada. El Betis suma 39 puntos y una victoria les garantizaría prácticamente la permanencia. Siendo como es la forma de ser del creaturismo imperante, ¿desearán los béticos posponer la consecución de sus 42 puntos con tal de no hacer un favor al Sevilla ganando al rival que tenemos justo por encima? Yo no digo ná, pero en mis años he visto y oído de tó. Por tanto, nada me va a sorprender. 

Eso sí, todo esto de lo que estoy hablando no vale para nada si no ganamos al Getafe el lunes. Claro que, viendo como se va manejando el equipo en los dos últimos meses, uno afronta el partido con ilusión y ganas, no como antes, que cada vez que nos teníamos que enfrentar a quien fuera nos echábamos a temblar porque sabíamos que cualquiera nos podía hacer un siete a nada que se lo propusiese. 

Las Hermanitas de la Caridad. Los resucitadores de muertos. Parece que eso ha pasado a mejor vida. Parece que estamos recuperando el respeto de los demás. Que siga la racha. 

jueves, 12 de abril de 2012

La tristeza de la gente

Esta Semana Santa (los días no laborables) los hemos pasado en León con la familia de mi mujer, como solemos hacer siempre que tenemos vacaciones. Y estando allí, cierto día a cualquier hora, charlando de lo que fuera con mi suegra, ella me hizo una pregunta que me dejó bastante pensativo:

- ¿No notas a la gente triste en Sevilla? Así es como yo percibo que está todo el mundo aquí. Triste. 

Se refería, claro está, a la situación económica que atravesamos, que está superando todos los límites hasta convertirse en una verdadera crisis social. De primeras, yo le respondí diciendo que en Andalucía hay mucha gente acostumbrada a ser pobre y que su ánimo no se ve tan afectado cuando vienen malos tiempos. Al menos no tanto como el de otras personas de distinta condición o forma de ser. Sin embargo, esa pregunta siguió rebotando en el interior de mi cabeza durante días. Y la verdad es que la mujer tiene bastante razón. Yo, por ejemplo, me puedo considerar triste en las actuales circunstancias. Aunque también habría que añadir el sentimiento de "cabreado". No obstante, no sabría decir si estoy cabreado por estar triste, o triste por estar cabreado. No podría asegurar si fue antes el huevo o la gallina. Pero hay  mucho de tristeza en mis sensaciones día tras día. Eso no lo puedo negar. 

Y no se trata de tristeza por tener apuros económicos o por conocer gente que lo está pasando mal. Bastante peor que yo sin ningún género de dudas. Se trata de otra cosa. Se trata de que a mí me educaron en el convencimiento de que las cosas me irían bien en la vida si estudiaba mucho y bien. Y si luego trabajaba con ahínco, aun empezando desde lo más bajo, con sencillez, con humildad, pero también con ambición. Bien sabe Dios que he hecho todo lo que se suponía que tenía que hacer para lograr tal objetivo. Sin dudarlo, sin escatimar esfuerzos, sin que se me pasara por la cabeza otra cosa que seguir por ese camino. Al final, el resultado no ha sido para nada el prometido. Y tal cosa me produce esa mezcla de cabreo y tristeza. Cabreo porque estoy convencido de que el fracaso no es culpa mía, yo he hecho lo que se supone que tenía que hacer. Y tristeza porque eso es lo que te entra cuando te sientes frustrado por algo. 

Por otro lado, me imagino que mis mayores no se dedicaron a trabajar como negros durante toda su vida para que su descendencia viviera como vivimos hoy día. Ni tampoco creo que nos dieran los consejos que nos dieron pensando en nuestro mal, sino todo lo contrario. Y sé que eso les frustra a ellos, que se preguntan en qué se han equivocado, qué ha salido mal, mientras se sienten culpables del fracaso de sus hijos. ¿Cómo pueden ser ellos los culpables? ¿Acaso no dedicaron todos sus esfuerzos en busca de nuestro bien? ¿No es para sentirse tristes por su tristeza?

Hay quien dice que esto que estamos pasando no es más que una racha. Esta mañana escuchaba a alguien en la radio decir que nuestra sociedad es ciclotímica, es decir, que se mueve a base de impulsos en función de los ciclos, de modo que si las cosas van bien nos creemos los mejores del mundo y si van mal, pues pensamos que todo se va a ir a la mierda con nosotros dentro. Igual esa persona tiene razón con dicha reflexión, pero yo tengo la sensación de estar al borde del precipicio, de vivir al filo de navaja. Me da la impresión de ser como un barquito de papel en medio de la inmensidad del océano, de modo que un simple golpe de agua me puede hacer naufragar. Y no creo que sea nada catastrofista algo así, más bien pienso que se trata de algo muy ajustado a la realidad. Si mi familia vive al día y una de las fuentes de ingresos es lo que da un negocio, a nada que dicho negocio vaya mal un par de meses seguidos, nos hundimos. Y con nos hundimos me refiero a que dejamos de pagar facturas, hipotecas, etc. Afortunadamente, yo tengo una familia que me puede apoyar, pero no a todo el mundo le pasa lo mismo. No hay seguridad, no hay perspectivas de futuro. No se puede planificar la vida porque no se sabe qué va a ocurrir. Puede que este ciclo acabe y comience otro positivo, pero, aún así, viviremos los suficiente (Dios lo quiera) para conocer un nuevo ciclo negativo. ¿Y entonces, qué? Igual me salvo de la quiebra ahora que tengo 37 años, pero caigo dentro de 20, con 57. 

¿No es para entristecerse?

A menudo, el día a día nos absorbe de tal manera que no nos paramos a pensar en cómo nos sentimos. Al menos a mí me pasa. Cuando al final del día caigo derrotado en el sofá de mi casa, no me encuentro nada bien, pero lo achaco al cansancio, algo natural. Pero ese cansancio no es sólo fruto del trabajo diario. Ese cansancio también viene de la presión continua que sentimos en nuestras cabezas. Del saber que, por mucho que trabajes y te esfuerces, puedes caer en cualquier momento por culpa de factores completamente ajenos a uno. 

Factores completamente ajenos a uno. Ahí está el culpable. Muchas veces, cuando algo me preocupa, me pregunto si he hecho todo lo que está en mi mano para ponerle remedio. Y si la respuesta es sí, he aprendido a olvidarlo. A que no me quite el sueño, a que no evite que sea capaz de darle una sonrisa a mi hijo o un beso a mi mujer. Vivo con la conciencia tranquila de haber hecho todo lo que se supone que tenía que hacer y de que la culpa de que las cosas no hayan salido como se esperaba recae en factores ajenos a mí. 

Pero no deja de ser triste que en vez de disfrutar de los beneficios de mi esfuerzo, haya tenido que inventarme un método de supervivencia para evitar que la frustración consuma mi existencia. 

Definitivamente, sí. Yo también me siento triste. 

lunes, 9 de abril de 2012

Nos falta tiempo


Hace unos días, después de la victoria sobre el Racing, aseguraba en este post que, a pesar de dicha victoria, me encontraba bastante desilusionado con el equipo y que era la hora de que los jugadores hiciesen lo necesario para que ese sentimiento cambiase. A continuación vinieron dos nuevas victorias (Granada y Mallorca) y con resultados contundentes. Eso nos permitió mirar de nuevo a los objetivos europeos, y a mí en concreto me hizo volver a ilusionarme un poco. Parecía que los futbolistas estaban haciendo su trabajo y afrontábamos el partido en Bilbao con serias esperanzas de asaltar las plazas europeas y poner a tiro la Champions. Tras la derrota en tierras vascas, parece como si buena parte de la afición volviese a estar afligida, cosa que a mí no me ocurre. Igual que la victoria en el Sardinero no me produjo especial ilusión, esta derrota no me afecta demasiado. Entra dentro de la lógica perder de vez en cuando, y mucho más en el campo de un equipo tan complicado y tan en forma como el Athletic. El problema no es esta derrota. El problema es que nos falta tiempo.

Entre paréntesis la diferencia de goles a favor y en contra
La tabla que podéis ver a la derecha es la clasificación de la liga en sus diez últimos partidos, es decir, el tiempo que lleva Michel en el banquillo sevillista. En ese tiempo, contando las derrotas en Anoeta, en Gijón, en casa contra el Barcelona y esta de San Mamés de ayer, el Sevilla es el cuarto mejor equipo de España, es decir, ocuparía puesto de Liga de Campeones. La trayectoria de Michel es más que aceptable. Está dentro de los objetivos. El problema no es ese. El problema es que Michel tuvo que coger a un equipo en caída libre, detener esa caída, solucionar los problemas del vestuario e intentar que el equipo cogiera algo de regularidad. Y todo ello a la vez que ganaba partidos y reducía las distancias. Era muy complicado. Muy muy complicado. Por eso no me ilusionaban las victorias como a otros. Porque era (soy) perfectamente consciente de que lo perdido a lo largo de la temporada es muy difícil de recuperar. Porque la liga se nos está yendo como la arena que se pierde de entre los dedos de las manos. No hay tiempo. No se puede recuperar en dos meses lo que se ha despilfarrado en los siete anteriores. No es posible eliminar de un plumazo todos los vicios contraidos por una plantilla desde el inicio de la temporada. Tarde o temprano vuelven a aflorar. Echando un vistazo a la Blogosfera hoy, un titular muy recurrente es algo así como "la vuelta a las andadas". Otra vez el Sevilla ramplón e ineficaz que llegó a ponerse a tres puntos del descenso. Yo no creo que ese Sevilla haya vuelto. Lo que yo creo es que Michel ha arreglado lo que le ha dado tiempo, lo que ha podido, pero no todo. Más que nada porque es imposible arreglarlo todo sobre la marcha. Demasiado que ha conseguido reconducir la deriva de un equipo que caía a plomo. Pero hay defectos que siguen ahí y basta con que un buen rival escarbe un poco para dar con ellos. Se ha mejorado mucho, pero hace diez jornadas estábamos mirando los puestos de descenso. ¿Qué podíamos esperar?

Aún así, ahí estamos. A un punto de los puestos europeos. Sigue siendo posible entrar ahí. Al menos afrontamos el final de la temporada en el ajo, algo impensable hace un par de meses. Podemos agarrarnos a la ilusión, no es ninguna quimera, nos batimos el cobre con Osasuna y Atlético de Madrid, nos jugamos una plaza con ellos dos y ni Osasuna es nada del otro mundo ni el Atlético es tan fiero como lo pintan. El "efecto Simeone" da para cuatro puntos menos que el Sevilla en los últimos diez partidos. Eso sí, avanzando en la Europa League, lo cual nos puede venir bien porque mientras más frentes tengan abiertos, mejor. En la situación en la que nos encontramos, cualquier ayuda por pequeña que sea nos hace falta.

Pero creo que debemos de ser conscientes de la situación en la que nos encontramos. Una plantilla falta de confianza, más bien descompensada, con una presión enorme porque no puede permitirse casi ningún fallo, con unos rivales que nos aguardan con el cuchillo entre los dientes porque todos se juegan algo y la temporada llega a su fin Y todo ello teniendo en cuenta que el Sevilla no anda bien. Ha enderezado su rumbo, ha frenado su espantosa caída, ha dignificado su posición en la tabla, pero no anda bien. Si estuviésemos en la primera vuelta, y no en la segunda, podríamos pensar que poco a poco se mejoraría, pero, como no paro de repetir, ya no hay tiempo. Podemos ganar tres partidos seguidos, pero el equipo no anda bien y en cualquier momento puede pasar lo que pasó en San Mamés. Podemos mantener la ilusión, pero nunca olvidar que en dos meses no se arregla un desaguisado de siete. Podemos seguir animando y confiando, pero no caer en la desesperanza si el equipo falla porque es lo que hay. Yo creo que si Michel coge la plantilla en pretemporada, le puede sacar muchísimo rendimiento. Pero la ha cogido como la ha cogido, y no se le pueden pedir peras al olmo.

Por eso no me dejo dominar por la ilusión. Ni tampoco por la desesperanza. Partido a partido y a ver qué pasa al final, cuando llegue la última jornada. ¿Quién sabe? Igual nos llevamos una sorpresa.

Por cierto, antes de acabar y aprovechando que es nuestro próximo rival, vaya la que está formando Jiménez en el Zaragoza. Yo entiendo que haya mucha gente en Sevilla que aborreciese la forma de jugar del equipo cuando era entrenado por el de Arahal. Sobre todo justo después de la excelencia de la época de Juande Ramos. Pero lo cierto y verdad es que Jiménez puso al Sevilla Atlético en Segunda División cuando sólo una vez en la historia había llegado el filial a ese nivel. Que puso al primer equipo en el punto más alto al que puede llegar, es decir, justo detrás de los dos colosos, disputando la Liga de Campeones y en una final de la Copa del Rey. El Sevilla no puede aspirar a más que a eso y bien que lo echamos de menos ahora. Que ganó la Copa de Grecia con el AEK de Atenas. Y que ahora tiene al Zaragoza luchando por la permanencia cuando lo cogió completamente desahuciado deportiva e institucionalmente hablando. Insisito, comprendo a sus detractores entre la afición del Sevilla, pero Manolo Jiménez demuestra año tras año, equipo tras equipo, que es un técnico válido. Y poco a poco se está abriendo un hueco y ganando su prestigio en el mundillo.

Espero que eso siga siendo así, pero que el jueves haga un paréntesis en la escalada que está protagonizando con el Zaragoza. El sexto mejor equipo de España en las diez últimas jornadas. Empatado a puntos con el cuarto, que somos nosotros. 

lunes, 2 de abril de 2012

Cuando la enfermedad te obliga a parar

En el día de hoy quisiera pedirles disculpas por el parón que este blog ha sufrido en los últimos días y el que va a seguir sufriendo en los siguientes. El motivo es la salud, la mala salud, la enfermedad, en definitiva. 

La pasada semana la pasé bastante fastidiado por unas extrañas fiebres que iban y venían, que subían y se pasaban, pero que no me dejaban en paz en ningún momento. Comenzaron el lunes por la noche, y pensé que no era más que una destemplanza. Pero cuando el sábado continuaban ahí, decidí ir al centro de salud, donde me dijeron algo que me asustó bastante, para qué os voy a engañar. Me dijeron que era probable que tuviera neumonía. Y que me tenía que ir al hospital lo antes posible, corriendo mejor que andando. 

Afortunadamente, después de hacerme las pruebas que consideraron convenientes, en el hospital me dijeron que no era neumonía lo que tenía, gracias a Dios, que "sólo" se trataba de bronquitis. Y me recetaron los medicamentos correspondientes como tratamiento. 

El caso es que, sea lo que sea lo que tengo, no me encuentro bien. Nada bien. En absoluto. No tengo la cabeza para ponerme a analizar nada ni a escribir posts. De modo que he decidido dejarlo por unos días, al menos hasta estar más recuperado. Espero que para entonces podamos hablar de objetivos europeos sin necesidad de echarnos a soñar para hacerlo.

Entretanto, recibid un cordial saludo.  

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