viernes, 10 de febrero de 2012

Arrogancia, vanidad, egolatría, soberbia...

Las primeras elecciones generales en las que, por edad, pude votar, fueron las celebradas en 1993. Las ganó el PSOE de Felipe González por mayoría simple, y en sus listas figuraba un prometedor y ya famoso juez llamado Baltasar Garzón. Ya famoso por sus grandes éxitos en la lucha contra el narcotráfico, como la Operación Nécora, mediante la que desarticuló la organización liderada por Laureano Oubiña, o con la detención de los miembros del llamado "clan de los Charlines". 

Yo aún era muy joven, todavía no había cumplido los 19 años, pero ya me llegaba el raciocinio para interpretar como poco ético el hecho de que un juez de renombre ingresara las listas de un partido político. Los jueces han de ser independientes, y estas cosas no hacen más que poner en duda dicha independencia. Ya en aquella época predije entre mis allegados que ese hombre iba a acabar mal. Una opinión que se fue confirmando de modo absoluto con el paso de los años. Primero con el abandono de su puesto en el aparato del gobierno (era Delegado del Gobierno en el Plan Nacional sobre Drogas, con categoría de Secretario de Estado). Se dice que ese abandono fue debido a que se vieron frustradas sus aspiraciones a ser ministro de justicia. Inmediatamente después montó un proceso judicial contra los GAL, en el que se empeñó en implicar a cuantos más cargos socialistas, mejor. Olía a venganza que echaba para atrás. Más adelante, se concentró en ETA, y hay que reconocer que ha tenido muchísima culpa del debilitamiento de los terroristas en los últimos 15 años. Y luego se le subió el ego definitivamente y comenzó con sus cruzadas contra los regímenes extranjeros, como el que mantuvo Pinochet en Chile o la dictadura militar argentina de finales de los 70. Incluso, llego a tratar de investigar al ex secretario de estado estadounidense Henry Kissinger por su presunta implicación en diversos golpes de estado en América Latina. 

Todo eso está muy bien, muchos le consideran un héroe, pero yo creo que hay en España suficientes cosas que investigar y mejorar como para meterse en esos jardines. Y a pesar de que obtuvo éxitos históricos (Pinochet), estas cosas forjaron que yo tuviera una imagen de él de persona arrogante, vanidosa, ególatra, soberbia.... Por supuesto, seguía estando absolutamente convencido de que iba a acabar mal. 

En mi opinión, Baltasar Garzón ha llegado a creerse que está por encima del bien y del mal. Que la justicia es él, no que él es un miembro del aparato de la justicia. Que es el más chulo de la clase y que nadie va a osar a meterse con él. Hasta que alguien osó. Es lo que pasa por ganarse tantos enemigos a lo largo de su carrera. Es lo que ocurre cuando no eres sólo un juez, sino que quieres ser el juez estrella, el mediático, el histórico. Arrogancia, vanidad, egolatría, soberbia...

Ayer, Baltasar Garzón fue inhabilitado durante once años por prevaricar. Es decir, por emitir una decisión judicial injusta, a sabiendas de que lo era. Ordenó unas escuchas telefónicas entre unos encausado y sus abogados, rompiendo así el derecho a la libre defensa de los primeros. Los encausados son unos sinvergüenzas, sus abogados seguramente también, y el fin de Garzón era completamente comprensible y apoyable. Pero, por mucho que dijera Maquiavelo, el fin no justifica los medios. Ni siquiera para Garzón. Hay unas leyes que cumplir, sobre todo por parte de los jueces. Y si te las saltas, la justicia cae sobre ti.

Lo que más rabia me da de esto es que, por culpa de la actitud presuntuosa y chulesca de Garzón (desafiando a la justicia que él mismo se dedica a aplicar), hay gente en la trama Gurtel que no va a ser condenada como es debido, como merecen. De entrada, yo creo que Garzón debería haber sido recusado en el inicio. Una persona que ha sido integrante de las listas electorales del PSOE no debería nunca estar al frente de una investigación contra el PP. Al menos si queremos conservar con escrúpulo la independencia de la justicia. ¿Es que no había ningún otro juez? Eso de entrada. Pero, claro, con lo que le gustan a Garzón los casos mediáticos, cualquiera lo quitaba de en medio. 

Y luego ordena esas escuchas ilegales. Es que pinchar esas conversaciones es más propio de esos regímenes dictatoriales que él tanto ha combatido en su carrera. A mí, sinceramente, me parece escandaloso que un juez haga eso. La defensa es un derecho fundamental de la Constitución, eso no se lo puede uno saltar a la torera. Ya sé que les escuchas son ordenadas por los jueces de vez en cuando, pero siempre con argumentos de muchísimo peso, no como en este caso. 

Sea como sea, ha tenido su juicio y ha sido condenado. Y es aquí donde quiero dar un giro al hilo que llevo siguiendo. Porque esta mañana escuchaba en la radio a una persona (un periodista) nada proclive a defender a Garzón decir, no obstante, que todo el que trabaja a diario en el entorno del Tribunal Supremo (como este señor que digo) sabe que la sentencia es fiel muestra de la inquina y la animadversión que durante años se ha ganado este hombre entre los miembros de dicho Tribunal. Y esto ya es el colmo.

O sea, que a pesar de que a mí me parezca una barbaridad que un juez ordene unas escuchas entre abogados y clientes, y que considere acertado que se condene a dicho juez por ello, ahora resulta que dicha condena puede venir motivada más por diferencias personales que por el delito que en teoría se ha cometido. Vamos, que en el Tribunal Supremo estaban deseando de quitarse de en medio a Garzón y a la primera que han tenido ocasión, pues lo han hecho. 

Pero, ¿qué coño es esto? Tenemos a un juez megalómano que parece que sólo quiere protagonismo, fama y reconocimiento, y que es condenado porque se ha pasado de la raya en su complejo de superioridad. Y por otro lado, tenemos a unos jueces que componen el más alto tribunal del Estado, que se supone que son completamente imparciales, pero que no han sabido ocultar su odio hacia cierto personaje, hasta el punto que todo el que está cercano a ellos por motivos de trabajo es consciente de tal cosa. 

¿Qué se supone que debo de pensar ahora? Siempre dije que este hombre acabaría mal porque no se puede vivir siempre al límite de la ley, al borde del precipicio, creyéndose estar ajeno al peligro de infringir la legalidad alguna vez. O lo que es peor, pensando que podía hacerlo sin temer castigo. Convencido de estar por encima del bien y del mal. Así no. Así, tarde o temprano acabaría como, efectivamente, ha acabado. Y aún le quedan dos causas pendientes. Pero lo que nunca pude imaginar era que acabaría mal, no debido a su comportamiento, a su actuación siempre al límite, sino a las opiniones personales de otros señores jueces. 

Todo esto es lamentable y me hace pensar que la justicia, como diría aquel, es un verdadero cachondeo. 

3 comentarios:

Juan Angel de Tena dijo...

Este es uno de los grandes dramas de la justicia española Rafael.
En este caso se trata de Garzon, seguramente como dices muy dado al protagonismo, pero de la misma manera le puede tocar a cualquiera no solo al que se le tenga inquina un odio como es el caso, sino que no comulge con las ideas politicas de los distintos tribunales,incluso del mismisimo Tribunal Supremo, que de independiente tiene lo que yo de cura.

Esta es nuestra justicia, igual hasta nos la merecemos..

Un fuerte abrazo amigo.

Jose Manuel Ariza dijo...

Saludos.

Sin duda tienes razón y el personaje es así.

No obstante, pensemos que el Alto Tribunal está dividido en jueces conservadores y progresistas. Es decir, fuertemente ideologizados. Eso significa que en función de qué grupo domina, saldrán unas leyes u otras.

¿Debemos suponer que son jueces imparciales y debemos creer en la equidad de los mismos y su presumible equilibrio para juzgar?

Hummmmmmm...

Pensemos en que el juez instructor "orientó" a los demandantes sobre la mejor forma de encaminar la demanda por los crímenes del franquismo.

Pensemos, también, que de las tres causas en las que se haya inmerso (trama Gürtel, crímenes de la guerra civil y el franquismo y los supuestos cobros ilegales en Nueva York), dos están, curiosamente, ligadas profundamente al PP.

Curiosamente.

Y no dejemos de observar a los demandantes de la segunda.

Y por ende, los supuestos acusados de haberle pagado comisiones ilegales (Universidad de NY y Banco Santander), niegan rotundamente el hecho.

Es verdad que es un juez atípico y puede que todo eso que dices, pero también que es demasiado molesto para un sector de la sociedad muy poderoso y eso, estoy convencido, no se le perdona.

Y las consecuencias de ése triunfo reaccionario van a ser largas y sorprendentes.

Cuídate.

Ravesen dijo...

@Juan Angel de Tena

Igual tienes razón y nos la merecemos. Ocurren estas cosas, mucha gente se indigna, pasan un par de semanas, todo se olvida, y aquí paz y después gloria.

@Jose Manuel Ariza

Justo por eso de que se trata de un personaje molesto escribo lo que escribo. En principio me puede parecer previsible un final así para Garzón, pero luego caigo en la cuenta de que igual no es condenado por prevaricador, sino porque mucha gente se lo quiere quitar de en medio. Y han encontrado una ocasión ideal para ello.

Además, piensa que ya ya está inhabilitado. Ahora pueden declararlo inocente de considerarse competente para investigar los crímenes del franquismo (acallando así a la multitud que protesta por encausarlo por ello), que no pasa nada. No lo va a poder investigar porque está inhabilitado.

Jugada redonda.

Muchas gracias, amigos. Un abrazo

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