lunes, 6 de febrero de 2012

Normalidad.

Todo hace indicar que después del enésimo ridículo perpetrado ayer por el equipo, Marcelino García Toral va a dejar de ser el entrenador del Sevilla FC. La preocupación del sevillismo es patente, algo normal, por supuesto, aunque no creo que lo sea tanto la histeria que ha dominado a algunos, que ya están empezando a mirar más para arriba porque parece que con el técnico no les basta. Que, sinceramente, me gustaría saber qué decían estos histéricos de hoy el pasado mes de julio, cuando a tantos y tantos se les caía la baba con este de quien con tanta vehemencia reniegan hoy.

Lo que le está pasando al Sevilla en estos tiempos es normal. Pasa todos los años en algunos equipos, y les pasa a todos los equipos algunos años. El Sevilla lleva una década entre los cinco primeros de España, y alguna vez tenía que pasar algo así. En esta década. Atlético de Madrid, Villarreal, Valencia, incluso Real Madrid se han visto obligados a destituir a sus entrenadores alguna vez para reorientar un proyecto que salió torcido. Y no pasó nada, ahí siguen, unas veces mejor y otras peor. Es cierto que esta es la tercera temporada consecutiva en la que nos pasa a nosotros, pero nunca en una situación tan mala como la actual. Nunca. Sin embargo, no deja de ser normal. Hay mucha exigencia, los objetivos son ambiciosos y no todo el mundo es capaz de soportar esa presión. A Manzano se le llamó el Mago de Oz cuando llegó, y luego fracasó. Marcelino despertó muchísimas expectativas, y también fracasó. Ahora tendrá que venir otro, y esperemos que sea capaz de hacerlo mejor. Pero lo más importante es el equipo, es el Sevilla. Y el Sevilla, aparte de estar en una posición económica privilegiada, apenas se ha desviado de sus objetivos en la última década, salvo esta temporada. Y aun así, ¿qué equipo del mundo no ha tenido un mal año alguna vez? Es que es lo más normal del mundo. 

Las histerias y los apocalipsis no valen para nada. Más que nada porque no pasa nada. Nada extremadamente grave, nada que no ocurra todos los años en todos los sitios. Nada que no tenga solución. Es cierto que nos hemos puesto a cuatro puntos del descenso, pero también estamos a esa distancia de los puestos europeos. Y a seis de la Liga de Campeones. Sé que hay muchos que se han impuesto el objetivo de los 43 puntos porque el equipo no da la sensación de que se le pueda exigir mucho más. Bien, me parece correcto. Si les quitamos la presión de los objetivos, es probable que rindan hasta mejor. Pero lo que quiero decir es que estamos a tiempo de ABSOLUTAMENTE TODO, incluso del objetivo inicial de la entidad. Basta con que nos tomemos las cosas con tranquilidad y con que venga alguien que haga lo propio en el banquillo y con los jugadores. 

Otra cosa puede ser sinónimo de batacazo, y de eso ya tenemos experiencia, no hace falta que cuente mucho más. 

Normalidad. Creo que este es el concepto que nos tenemos que meter en la cabeza. La afición habló alto y claro ayer por la tarde. Y como es soberana, y eso lo saben hasta los que más acciones tienen, pues se va a actuar en consecuencia (otra cosa sí que se saldría de esta normalidad de la que hablo). Ocurrirá lo que es normal que ocurra cuando pasan cosas como las que están pasando este año. Que se quitará de en medio al entrenador que no es capaz de sacar partido a la plantilla para traer a otro que sí que lo haga. Y si la elección es correcta (tampoco es necesario demasiado para que lo haga mejor que este, visto lo visto hasta ahora), pues se reconducirá la situación al menos hasta que termine la temporada, que será cuando se deban de tomar medidas más serias. Lo normal. Lo de todos los años, unas veces en unos sitios y otras veces en otros. 

Así que, desde aquí, hago un llamamiento a la tranquilidad, a no sacar las cosas de quicio, porque como las cosas se salgan de quicio, nos vamos a segunda con un equipo planteado para puestos europeos. Y no sería la primera vez que nos ocurre. Por tanto, por favor, respiremos hondo y relajémonos. Pensemos que lo más importante es el Sevilla, de modo que no viciemos más el entorno, sino todo lo contrario. Viciar el entorno es malo para el equipo, y al nuevo entrenador que venga le va a hacer falta mucha ayuda y mucho apoyo para reconducir la situación. 

Ayudemos, apoyemos, rodeemos a dicha situación con un manto de normalidad. No nos pongamos histéricos, aprendamos de las experiencias del pasado, no permitamos que ocurra de nuevo lo mismo. Saquemos esto adelante y luego, en verano, ya se verá.

3 comentarios:

Juan Angel de Tena dijo...

Creo Rafael que estas pidiendo mucho...

Yo tambien me hago ese analisis amigo. Este verano todo eran parabienes, por parte de casi todos, para Marcelino e incluso, salvando el no fichaje de ese delantero (Giovanni) que pedia el tecnico, incluso para la planificacion deportiva de esta temporada. Este verano, todo el mundo hablaba que este año se habia fichado muy bien.

Hoy, en esta histeria colectiva que algunos se autoimponen, cualquiera diria que ese verano, el del 2011 no existió...

En fin, como bien titulas el post de hoy, con la logica preocupacion y la desilusion por la marcha del equipo, pero de momento, un poco de tranquilidad y normalidad a las cosas.

Un fuerte abrazo amigo.

Alberto H. dijo...

Aún estamos a tiempo de todo, pero hay que cambiar al entrenador ya. Creo que ya ha sido un error no haberlo echado antes. Probablemente, con cualquier otro entrenador se habría ganado el partido de ayer, porque el Villarreal tampoco era nada del otro mundo, aunque lo pareciera por las facilidades que dimos.

Un saludo.

Miguel dijo...

Amigo Rafael al final han cesado al entrenador que es el maximo culpable pero hay futbolistas que deben dar mas de si y le deben de dar un toque de atencion y el tecnico que venga sea de mano dura para espabilar a algun jugador que esta aburguesado

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