miércoles, 8 de junio de 2011

Reflexiones de un imbécil

Desde que se ha confirmado a Marcelino como nuevo técnico del Sevilla, tengo un a mezcla de sensaciones encontradas, como parece que le ocurre a la inmensa mayoría del sevillismo. Tengo que reconocer que, cuando se hacían quinielas y en ellas aparecía el nombre del asturiano, yo siempre decía que ojalá no fuera él quien finalmente se llevara el gato al agua. Y no es que me parezca mal entrenador. Tampoco pienso que nuestro equipo le pueda quedar grande. Ni tan siquiera creo que el Sevilla pueda aspirar a hacerse con los servicios de alguien mucho mejor. Por tanto, no he podido dejar de reflexionar acerca del por qué no lo quería en un principio. 

Y la razón es que me caía mal. 

"¿Y por qué te caía mal?" - Me podría preguntar cualquiera 

Pues muy buena pregunta. También sobre eso he reflexionado. Y la conclusión a la que he llegado es verdaderamente patética. Al menos en lo que a mí y a mi pensamiento se refiere. 

Marcelino me caía mal porque Marcelino era el nombre que más se utilizaba como sustituto perfecto de Jiménez cuando Jiménez tenía al equipo tercero y, a pesar de eso, había una corriente fortísima que clamaba por su destitución, su marcha del equipo y hasta casi su deportación a Siberia. Aquello que se le hizo a Manolo Jiménez, ya lo he dicho muchas veces, me parece la mayor muestra de indignidad que se ha perpetrado en toda la historia del Sevilla FC. Y ahí estaba Marcelino. En boca de esos que querían ver a Jiménez hundido y humillado. Claro que Marcelino no tenía culpa de eso. Pero ahí estaba. 

Y esto me parece patético cuando se refiere a mí mismo porque yo siempre he renegado de esos medios de comunicación que no hacen más que mentir y manipular. Y siempre lo he hecho porque me fastidia sobre manera que haya gente que se deje manipular por ellos. Ojalá esa gente se diera cuenta de hasta qué punto les engañan, les condicionan sus opiniones. No quiero parecer pretencioso. No quiero hacer creer que yo soy más listo porque no me dejo manipular. Porque no permito que mis opiniones sean condicionadas por lo que esos digan. Nunca he pretendido tal cosa, pero esa forma de pensar al respecto lleva implícita un halo de soberbia, de vanidad, que no me gusta, pero que está ahí. 

Pues bien, he aquí el más imbécil de todos los imbéciles escribiendo este post. Yo, que me quejo de que la gente se deje manipular y condicionar sus opiniones, no puedo evitar reconocer que me caía mal Marcelino porque era el nombre utilizado por esos que manipulan y condicionan para arrojarlo contra Jiménez. Es decir, que el primer manipulado y condicionado soy yo, que tengo una opinión negativa sobre alguien que no conozco simplemente porque ese alguien tiene un nombre que fue repetido hasta la saciedad por esos a los que tanto aborrezco. 

Toda una cura de humildad que reconozco, que acepto y que procuraré por todos los medios que me ayude a aprender para en el futuro no hacer más el ridículo. Porque el hecho de que alguien como yo, con la de cosas que he dicho y escrito sobre la prensa sevillana, tenga que reconocer lo que estoy reconociendo, no se puede calificar como otra cosa que un lamentable y escandaloso ridículo. 

Patético, como decía antes. 

Afortunadamente, ya hace tiempo que voy poniendo remedio a este tipo de cosas. Vamos, que hace tiempo que no leo casi nada de prensa sevillana. Me limito a consultar la web "Orgullo de Nervión", que es donde publica Roberto Arrocha y sus compañeros, y a devorar todo lo que puedo de la Blogosfera Sevillista, que es ahí donde está la calidad, la sinceridad y, sobre todo, la información. La verdadera información. Aparte, por supuesto, de la opinión, la opinión buena, la que sale del corazón sevillista de quien la escribe, la que no tiene doblez ni mala intención. La que se hace con la misma buena fe que yo empleo cuando expongo la mía. 

Y, una vez reconocido mi error y mi ridículo, no puedo hacer otra cosa que pedirle al sevillismo que expulsemos de una vez a toda esa gentuza de nuestras vidas. Que no leamos sus páginas ni siquiera para reírnos de ellos.  Que no escuchemos sus radios, que no compremos sus periódicos. Que ni tan siquiera los hojeemos mientras desayunamos en el bar de al lado del trabajo. Que ni nos limpiemos con sus hojas después de hacer eso que hacemos cuando nos sentamos en el baño. Que los condenemos al olvido, que no saque ni un duro gracias a nosotros. Que desaparezcan, lo tenemos en nuestra mano. Es tan sencillo como hacer lo que estoy diciendo. 

Porque del mismo modo que yo reconozco que me caía mal Marcelino por cuestiones subjetivas que no tienen sentido, ¿cuánta gente le habrá cogido inquina a Jiménez del mismo modo que yo se la cogí al asturiano? Porque una cosa es que no te guste como juega el equipo, y otra lo que pasó con el de Arahal. ¿No deberíamos todos reflexionar sobre esto? ¿No nos damos cuenta del daño que están haciendo en el sevillismo? Del daño tan enorme.

Yo, que me creía libre de esa manipulación por ser consciente de ella, imbécil de mí, ahora tengo que reconocer que me ha atrapado y dominado del mismo modo que a tanta gente. 

Y a partir de hoy hago tabla rasa con Marcelino. A partir de ayer, mejor dicho. He escuchado sus declaraciones en su presentación procurando olvidarme de mis prejuicios y me he encontrado con un tipo que tiene las ideas claras, la ilusión desbordada y unas ganas de triunfar que hacía tiempo que no veía por estos lares.

Y eso me ilusiona muchísimo, ¿Cómo va a ser de otra manera? 

Lo otro, mis prejuicios, ya son cosa mía. Lo primero que se necesita para solucionar un problema es reconocer ese problema. Yo ya he reconocido mi prejuicio y lo patético que resulta tenerlo. A partir de ahí, acabaré por desterrarlo, de eso que no le quepa duda a nadie. 

Y hablando de desterrar, repito, por favor, hagamos lo que sea por echar a patadas a todos esos de los que hablaba antes. Que no hagan más daño. 

4 comentarios:

Juan Angel de Tena dijo...

Causa-efecto amigo.
No tienes porque renegar de eso porque es humano tener sensaciones que por unas causas u otras, uno no controla.
En lo que si que podemos controlar , es en hacer frente comun contra la manipulacion y la mentira, y para ello, que mejor herramienta que la propia blogosfera sevillista.

Evidentemente que la prensa, "la mala prensa" no te pone un puñal en el pecho para que pienses de una determinada manera, pero amigo, que influye, ya lo creo que influye, desde sus inicios.

Lo del cuarto poder amigo mio, no se lo pusieron por gusto.
Un fuerte abrazo.

EL PAPI MAGASE dijo...

Para tu tranquilidad yo solo leo a mis hermanos de la blogosfera que sois todos ya cada uno de los que aqui decis cosas como esta y poco más,mi otro tiempo es para escuchar carnavales y para mirar el correo que me llega a diario,un abrazo tio grande,pedazo de post,no voy a decir que es una cura de humildad porque tú eres un humilde sin cura,un abrazo de nuevo hermano y tira palante siempre de frente y palante crack.

Julián Ruiz dijo...

A/A Ravesen
Si me permites el inciso, además de compartir tu gusto sobre el portal de Orgullo de Nervión, creo que en Diario de Sevilla se da un tratamiento muy serio y profesional sobre el día a día en el club de nuestros amores, de la mano de Eduardo Florido y Jesús ALba. No hablo de nuitres, sino de profesionales. Y ésa es mi opinión y la quería compartir contigo.

Un saludo desde "sevillismo desde la cuna".

Blogosfera Sevilla FC dijo...

Post elegido como uno de los tres mejores posts publicados en la blogosfera sevillista durante la pasada semana.
Felicidades.

Un cordial saludo.
Blogosfera Sevilla FC.

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