jueves, 27 de octubre de 2011

De señores y otros que no lo son tanto

Hay en el mundo personas que son como son, y otras que pretenden serlo, que se acercan, pero que no lo acaban de conseguir. Los primeros no necesitan nada para ser así, mientras que los segundos se empeñan en hacer lo que sea para llegar a ese nivel, aunque nunca terminan de alcanzarlo. Hay ejemplos de todo tipo. Hay gente simpática por naturaleza, y otros que tratan de serlo, pero que no pasan de graciosillos. Hay gente amable porque sí, y otros que resultan falsos por mucho que traten de ser agradables. Hay gente que te enamora con una sonrisa, y otros que son repelentes por mucho que se esfuercen por agradar. 

Y hay personas que son grandes por naturaleza, y otras que no llegan a serlo tanto por mucho que se empeñen.

Lo ocurrido entre Cesc y Kanouté ha puesto en evidencia un ejemplo claro de este último caso que he comentado. Es curioso comprobar cómo Kanouté zanjó el tema con dos tweets, y un tercero posterior para informar de su conversación telefónica con Cesc. Admitió su mal comportamiento, pidió disculpas por él, aunque dejando claro que fue insultado previamente, cumplió su partido de sanción y no le hizo falta decir nada más para que nadie se metiera con él y para mantener intacta su extraordinaria reputación. Cesc, sin embargo, puso mil excusas para justificar un acto (lo del tatuaje árabe, lo de su novia libanesa, lo de que juega con compañeros de diferentes religiones, etc), a la vez que insistía en que no llevó a cabo ese acto, cargó contra Kanouté diciendo que es de cobardes apelar al racismo para justificar una agresión (que no lo fue tanto), admitió luego que habló con el malí para aclarar el asunto, y aún anda llorando por las esquinas tratando de limpiar su imagen. Cosa que no sería necesaria si, efectivamente, no hubiese hecho nada malo. Ayer se publicó lo que dijo en una comparecencia ante la prensa en Barcelona, y la verdad es que la cosa no deja de llamarme la atención. Mientras Kanouté permanece, como siempre, en la sombra, discreto, sencillo y concentrado en su cometido, que es entrenar para su equipo, este chaval sigue poniendo una excusa tras otra en un vano intento por zanjar una cuestión que sigue cayendo sobre su cabeza como una pesada losa. 

"Al que filtró que soy un jugador que digo palabras racistas a los compañeros le salió muy bien la jugada (...) No le dije nada racista. Hoy día cualquiera se inventa algo por "twitter" y luego está en todo el mundo"

No sé si Cesc no se da cuenta de que lo del racismo es secundario. Lo que todo el mundo vio fue que se tapó la boca para que no se le leyeran los labios al decir lo que fuera. Y lo que fuera tuvo que ser de una gravedad extraordinaria para que una persona tan equilibrada como Kanouté reaccionara como reaccionó. ¿Qué más da que fuera racista o no? Aquello no fue un calentón, sino una acción meditada y alevosa. Uno no se tapa la boca para hablar cuando está en medio de un calentón. Eso fue lo que vio la gente. Hay incluso quien captó una toma en la que se le leen los labios (a pesar del afán del jugador por evitarlo), y en la que aciertan a adivinar que dijo "puto moro de mierda". Me da igual. No me importa que el insulto fuera racista. No hace falta apelar al racismo para ofender, y Cesc ofendió a Kanouté alevosamente. 

A continuación dijo que:

"A lo largo de los años me he labrado una imagen, y no me gustaría que fuera dañada por una cosa inventada"

Otra vez lo mismo. No es un invento. Cesc insultó a Kanouté. Y lo hizo de tal forma que provocó en el malí una reacción que está en las antípodas de su personalidad. Eso se vio claramente en televisión, lo vio todo el mundo. Nadie se inventa nada. Es que parece que sólo ofende el racismo. Admitamos que no dijo nada racista. ¿Eso significa que no le insultó? Evidentemente, no. 

Pero el tío siguió hablando, dejando entrever lo injusto que le parecía el hecho de que fuera él quien tuviera que dar explicaciones siendo el agredido.  Y es aquí donde me veo obligado a reproducir una frase que dije un poco más arriba:

"Y hay personas que son grandes por naturaleza, y otras que no llegan a serlo tanto por mucho que se empeñen."

Esto es como el joven enamorado de una chica, el cual se vuelca en atenciones hacia ella. Y ella le reconoce lo amable que es, pero por quien suspira es por ese otro que es quien se las lleva a todas de calle. ¿Qué tiene este segundo que no tenga el primero? ¿Qué tiene Kanouté para que se le respete tanto, mientras Cesc no consigue llegar a ese nivel de respeto por muchas explicaciones que de, y siendo además el supuesto agredido?

Pues bien, yo le diría a Cesc Fábragas que repasara esa supuesta imagen que dice que se ha ganado a lo largo de los años. Porque el espectáculo que dio sobre aquel autobús descapotable durante la celebración de la victoria en la Eurocopa de 2008 fue lamentable. Fue Piqué quien se llevó los palos por aquel escupitajo que lanzó a Pedro Cortés, pero quien quiera, que mire la actitud de su inseparable Cesc durante todo el rato. Eso no da buena imagen precisamente.

Pero no es eso lo único. Hay otro escupitajo en su vida, como el que asegura el entrenador del Hull City que Cesc le lanzó a su ayudante tras un partido de la Copa Inglesa. El catalán lo desmintió, por supuesto, pero se trata de la palabra de uno contra la de otro. ¿A quien creer ? ¿Otro invento? ¿Todo el mundo inventa cosas malas sobre Cesc? ¿Qué es esto, una conspiración contra él?

Tampoco es que de la mejor imagen de un profesional comprometido con la empresa que le paga la barbaridad que le paga la actitud que tuvo contra su ex-equipo, el Arsenal, este verano. En su empeño por tensar la cuerda, se llevó semanas (un par de meses) entrenando al margen del grupo con el objetivo de poner a su entrenador y al club en una situación límite. No viajó a Lisboa para enfrentarse al Benfica en un partido amistoso en el que participaba su equipo, tampoco viajó a Colonia para eso mismo posteriormente, y no jugó la Emirates Cup bajo la excusa de estar lesionado, cuando en verdad, como digo, se entrenaba al margen de sus compañeros para así presionar a su club para que lo traspasase. Y así no es como uno se labra una buena imagen que luego pueda ser manchada por un supuesto invento.

Eso por no hablar de su primera marcha, la del Barcelona al Arsenal cuando era un crío, aprovechando esos recovecos legales que permiten a los equipos levantar las jóvenes promesas a otros sin apenas gastarse un duro. Un club te mima con esmero desde que eres niño, y cuando está a punto de llegar el momento de que ese club reciba de vuelta todo lo invertido en ti, vas y les dejas tirados, les traicionas. Claro que luego haces lo propio en el sentido inverso. El Barcelona le crió, le enseñó a jugar al fútbol, le formó, se gastó el dinero que se tuvo que gastar para ello, luego el jugador se marchó para que otro club se aprovechase de esos conocimientos sin pagar por ello, para que al final los primeros tuvieran que gastarse 40 millones de euros para poder repescarlo. Pedazo de imagen la del tío este. ¡Qué persona más íntegra!

Claro que, cuando habla de imagen, igual se refiere a su faceta solidaria. Como cuando se disfrazó de conejito para recaudar fondos para un hospital infantil de Londres. O como cuando cambió su foto en sus perfiles de las redes sociales para sustituirlas por una de Aldeas Infantiles. O como cuando posó como modelo en favor de los damnificados por el terremoto de Haití. También hizo de modelo para el calendario solidario "Runners World" para Aldeas Infantiles. Y donó una camiseta del mundial para una asociación de personas con daño cerebral. Además, con motivo de su boda (con la novia que tenia antes de la libanesa), donó 3 euros por cada invitado que asistió al enlace. Incluso, llegó a dar 14.000 € para que su hermana cenara con Orlando Bloom, en una iniciativa solidaria de este actor (se subastaba esa cena para un fin benéfico)

Todo esto está muy bien, un montón de apariciones públicas, algunas verdaderamente impactantes, con el objetivo de labrarse esa imagen que tanto reivindica. Claro que a Kanouté no le hace falta tanta algarabía para tener la fama que tiene. Él se pone su túnica blanca y sus sandalias y se planta en Malí con sus niños. A veces le sacan alguna foto y se publica, pero poco más. Y sólo con eso consigue una imagen muchísimo más contundente que el otro con tanta tontería. 

Pero no quiero ser demasiado cruel con Cesc Fabregas. Es cierto que el jugador es embajador de Aldeas Infantiles. Y que nadie sabe el dinero que dona a causas benéficas sin que nadie se entere, más allá de los esperpentos que enumeré anteriormente. No quiero decir que sea mala persona. Cesc tenía 21 o 22 años cuando celebró la Eurocopa de 2008. Con esa edad, y un par de copas de más, yo también hice multitud de estupideces. Tampoco es mi intención crucificarlo por un escupitajo al suelo que acabo sobre el zapato del ayudante del entrenador del Hull City. A todo el mundo se le va la olla alguna vez, y eso no es motivo de escarnio público. Ni siquiera pretendo hundir su reputación por su marcha al Arsenal, ni por la presión que ejerció para volver al Barcelona. Todo el mundo tiene derecho a luchar en la vida por su propia prosperidad. Y no es el primero, ni será el último, en llevar a cabo esas acciones. Todos los equipos han sufrido cosas así, pero también todos se han beneficiado de ellas cuando han tenido ocasión. 

Pero es que Cesc Fábregas se ha topado nada menos que con Frederic Oumar Kanouté, probablemente el SEÑOR más grande que hay en la actualidad en el mundo del fútbol. Nadie encontrará en el pasado de Kanouté escenas como las del autobús, ni escupitajos, ni nada de eso. Kanouté jamás presionó a nadie para cambiar de club. Lo más cerca que tuvo fue la meditación que llevó a cabo durante sus últimas vacaciones, para acabar por decidir quedarse en el Sevilla. Nunca presionó a nadie, nunca hizo nada fuera de lugar. Se limitó a decir la verdad a la cara y a emplazar al club a una reunión para hablar de su futuro. Como el señor que es. 

Kanouté no posa como modelo, no hace calendarios, no se disfraza de nada. Sencillamente no está en la escena pública, es prácticamente imposible verle fuera de lo que son entrenamientos o partidos. Quizás alguna entrevista previamente concertada. Pero todo el mundo sabe que pocos futbolistas en el mundo llevan adelante acciones solidarias tan grandes como la suya. No necesita publicidad. 

Para colmo, su forma de ser, su personalidad, es sencilla, serena, educada, hasta majestuosa. Es un tipo humilde, cercano, sincero, caballero. Jamás saca los pies del plato. Jamás tiene un mal gesto. Nunca protesta, nunca hace una declaración altisonante, en ningún momento dice una palabra más alta que otra. El respeto que se ha ganado es casi reverencial. No sólo en Sevilla, sino en toda España. Y eso que juega en el equipo que peor cae.

Por eso, Cesc Fábregas, hablar de imagen al lado de Kanouté es hacer el ridículo. Podrás luchar por tener una buena imagen, pero nunca llegarás a lo que es el Gigante de Malí. Gigante por tamaño, gigante como jugador, y el doble de gigante como persona. Todo el mundo sabe que algo muy gordo le tuviste que decir para que reaccionara como reaccionó. Da igual que fuera racista o no, eso no importa. El insulto que perpetraste tuvo que ser de órdago. Y eso, ya digo, lo sabe todo el mundo. 

Por eso, en este asunto, a pesar de ser el supuesto agredido (que tampoco fue para tanto), el verdadero culpable a los ojos de todos eres tú. 

Por mucho que intentes lavar tu imagen. 

7 comentarios:

Triana1952 dijo...

Futbol es Futbol.
Los jugadores tienen su propia LEY.
Saludos Sevillistas

EL PAPI MAGASE dijo...

Por los siglos de los siglos AMEN.

Miguel dijo...

Este es un chico que las leyes del futbol no la respeta y asi le va al colega que solo quiere ahora intentar arrglar la metedura de pata asi que mejor dejalo com oesta que no vaya a salir mas mierda y te siga salpicando Francisco Fabregas

Kike Ríos dijo...

Impresionante post, de los que ami me gustan, cargaditos de enlaces y justificaciones.

A mi Cesc Fábregas ni me va ni me viene, casi nunca se ha topado con nosotros y la verdad que no tenía ni idea de nada de sus "fechorías" (muy entrecomillado, por supuesto) pero intentar dejar en mal lugar a Freddie parece una broma de muy muy mal gusto.

Un saludo Rafa!

Juan Angel Tena dijo...

Desde luego comparar a Cesc Fabregas con Kanoute es como hacerlo con el jamón 5 jotas con uno de pata blanca.

Por sus hechos les conocereis, y hete ahi.

Tu has puestos algunos de ellos, pero aun si conocer nada de la vida del catalan, solo sabiendo lo que Kanoute representa en este club amen de por lo esctrictamente deportivo, por su condicion humana, todo lo demas sobra.

Este chaval es nuy joven y de mentalidad muy diferente a la de kANOUTE, pero aun con ello, no le llegara en la vida a la altura humana del gran gigante de Mali.

Un fuerte abrazo amigo.

Mayte Carrera dijo...

Magnífico post, cualquiera que se compare con Kanouté, quedará bastante mal, la verdad, porque es un auténtico SEÑOR.
Un abrazo

Blogosfera Sevilla FC dijo...

Post elegido como uno de los tres mejores posts publicados en la blogosfera sevillista durante la pasada semana.
Felicidades.

Un cordial saludo.
Blogosfera Sevilla FC.

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