viernes, 28 de octubre de 2011

Sectarismo

Que la afición del Sevilla siempre fue exigente es algo que sabemos todos de sobra. Y también que es muy volátil, que igual nos creemos los mejores del mundo, que al rato todo es lo peor. Aunque esto último es muy común en la mayoría de las aficiones del mundo, no sólo en la nuestra. Por eso prefiero centrarme en la exigencia, en el hecho de que nunca nos hemos rendido, nunca hemos renunciado a considerar a nuestro equipo como un grande a pesar de haber pasado décadas en la medianía. Yo creo, y así lo atestiguan también nuestros Guardianes de la Memoria, mucho más expertos en historia que yo, que eso está en el ADN sevillista. Que el Sevilla siempre fue un grande, primero en Andalucía (donde nunca dejó de serlo) y luego en España, cuando la competición más importante a nivel nacional, La Liga, se comenzó a disputar en 1929. Aquellos inicios ligueros fueron de Segunda División para nosotros, pero pronto alcanzamos nuestro sitio para acabar ganando títulos en los años 30, en los 40, y para estar continuamente rondándolos en los 50. Hablamos de más de 50 años de grandeza, de estar arriba, de codearnos con los mejores en los ámbitos en los que competíamos, y de incluso superarlos en bastantes ocasiones. Éramos uno de los grandes. 

Todo cambió con el esfuerzo económico que supuso la construcción del estadio Ramón Sánchez Pizjuán, acabada en 1958. Dicho esfuerzo estranguló nuestra economía y la capacidad para mantenernos en el sitio en el que siempre estuvimos. Caímos un peldaño, y dos, y tres, y hasta incluso perdimos la categoría. Luego recuperamos nuestro lugar en la élite, y ahí nos mantuvimos, salvo por contadas excepciones que todos conocemos. Nos mantuvimos, ya digo, pero en una triste medianía. Nunca volvimos a ser de facto los grandes que antes fuimos. De facto. Porque, como decía antes, esa grandeza quedó grabada en nuestro ADN. 

Y ahora volvemos a estar ahí. Hemos superado la medianía. Nos hemos vuelto a instalar en la grandeza tal y como se conoce hoy, la cual es muy distinta a como era antes. Hoy hay dos súper grandes, y luego está la zona noble. Donde nos encontramos nosotros. Llevamos prácticamente una década entre los cinco primeros, ganando títulos y aspirando a más. Y eso ha sido gracias a que nunca nos hemos rendido, nunca nos hemos resignado a dejar de considerarnos grandes. Y siempre hemos sido exigentes con el equipo porque eso es lo que hacen las aficiones de los clubes grandes. 

Teniendo en cuenta esto, yo nunca he dejado de admitir que esa exigencia es fundamental, más que nada porque es lo que nos ha llevado a recuperar nuestro sitio. Pero también pienso que es necesario saber en qué momento parar, en qué punto relajarse, ser conscientes de cuando debe terminar la exigencia razonable para no dar paso al imposibilismo. En ese sentido, el debate es necesario. Hay que escuchar a todos porque todos podemos aportar algo. Hay que coger lo bueno de los que son muy exigentes, porque eso bueno compensa el conformismo de otros; conformismo que nos puede llevar a la autocomplacencia y, por tanto, al estancamiento. A no crecer más por no querer hacerlo, por no luchar por ello.

Y viceversa. El conformismo de esos puede hacer parar los pies a los primeros, a los muy exigentes, para evitar que ese exceso de exigencia se vuelva en nuestra contra. Se suele decir que un objetivo ha de ser ambicioso, pero asumible. Que un objetivo inasumible provoca desencanto y frustración, y que puede llevar a unos resultados mucho peores que si tal objetivo hubiese sido un poquito (sólo un poquito) más laxo. 

Equilibrio: en el medio está en la virtud. 

Debate, pues, intercambio de opiniones y acuerdo posterior. Eso es lo ideal.

Sin embargo, en los últimos tiempos se ha instalado en el Sevillismo una actitud muy peligrosa, al menos en mi opinión. Se ha instalado un sectarismo que cercena el debate, que impide que se lleve a cabo con la soltura necesaria como para que las ideas fluyan y se puedan coger las mejores en beneficio de la totalidad, o sea, de la entidad, del Sevilla FC, lo que todos queremos. Es curioso que últimamente cuesta hablar de fútbol sin que te encasillen en un extremo o en otro. Si dices que estás contento con la marcha del Sevilla porque está imbatido y porque, aun encontrándose en formación, estamos en la pomada, pues eres un conformista que te vale cualquier cosa y que cierras los ojos a una realidad muy distinta a los mundos de Yupi en donde vives. Por otra parte, si después de un partido, no importa el resultado, opinas sobre el juego, sobre los cambios, sobre la actitud de tal o cual jugador, no sé, cualquier cosa relacionada estrictamente con el fútbol, pues corres serio riesgo de ser encasillado en ese cerrado grupo de críticones empedernidos que nunca están contentos con nada y que no hacen más que poner piedras en el camino que está recorriendo el equipo. 

A mí esto me apena, me abruma y, de paso, me saca de mis casillas. Que yo esté contento con el puesto que ocupa mi equipo en la clasificación no quita para que reconozca que hay cosas que no se están haciendo bien. Y que reconozca que hay cosas que no se están haciendo bien no quiere decir que esté pidiendo la cabeza del entrenador, del director deportivo, del director de marketing o hasta del presidente. 

Por otro lado, que yo diga que hay que tener paciencia con el entrenador no quiere decir que me niegue a aceptar la realidad y que viva en un mundo feliz e inventado. Y si insisto en que no veo diferencia entre el Sevilla de Marcelino y el de Jiménez no quiero despertar fantasmas del pasado, sino simplemente que no veo diferencia entre ambos. Tampoco quiero decir con eso que pretendo que se le haga a Marcelino lo que se le hizo al de Arahal (una especie de venganza vital), sino justo todo lo contrario. Que se tenga con el asturiano la paciencia que no se tuvo con el otro. Y esto no significa que le esté echando en cara nada a los que no tuvieron esa paciencia con Jiménez, joder, ya me estoy cansando de darle vueltas a las cosas. Lo único que significa es que estoy hablando de fútbol. Hablando, charlando, conversando, debatiendo, cambiando impresiones.

¿Es que se ha perdido la posibilidad de conversar? ¿Es que uno no puede dar su opinión sobre algo sin que le manden a una punta o a la contraria? ¿Es que entre aquí y las antípodas no está el mundo entero de por medio?

A mí me encanta charlar, debatir, y si es de fútbol, pues no digamos. Me gusta que me lleven la contraria de un modo argumentado porque esa es la manera más rápida que hay de aprender algo y aumentar tus conocimientos. Me encanta tener razón, pero también que me demuestren que no la tengo, porque así la siguiente vez que hable sí que tendré razón. Y ya digo que eso me encanta. Una de las razones más importantes por las que tengo un blog es esa: expresar aquí mi opinión y que la gente entre, lo lea y comparta conmigo las suyas. Me da igual que sean a favor o en contra de lo que digo. De igual manera que me gustaría tener tiempo para emplear un rato los fines de semanas en tomar un par de cervezas con sevillistas para entre todos arreglar el mundo, y de paso también el club de nuestros amores.

Pero es que con este sectarismo que nos está empezando a invadir, eso se antoja cada vez más complicado. 

Dejémonos de historias de una vez. No perdamos esas charlas futbolísticas. No permitamos que los que nos quieren dividir lo hagan y nos priven de eso tan agradable y entrañable. Todos queremos lo mismo, todos tenemos nuestra parte de razón. Basta con coger lo mejor de cada uno, y juntarlo, para obtener algo parecido a la excelencia. 

Ojalá esto no sean más que impresiones mías y me esté equivocando. Pero lo cierto es que esa impresión la tengo. Y yo lo único que quiero es hablar de fútbol. 

8 comentarios:

Miguel dijo...

Tranquilo que de seguir el camino que lleva al señor marcelino lo pondran contra la pared

Triana1952 dijo...

Creo que desde que se marcho Juande Ramos se esta intentando esta division pero ni se ha conseguido ni se podra conseguir,porque detras de cada Sevillista hay
un Entrenador ,
un Periodista
y un Juez
y es muy dificil de desunir eso,pues lo que los une son unos colores y un Sentimiento y eso es imposible de ver para intentar destruir.
El dialogo es constructivo,pero lo quieren hacer negativo y no podran nunca mientras que existan Aficionados como tu ,para desenmascararlo.

Saludos Sevillistas

Marcu dijo...

!!Bienencontrado de nuevo, amigo!!
Sigues en tu línea habitual.

La afición sevillista es como es y eso no lo puede cambiar nadie. Una parte crítica, otra, digamos, conformista, y una tercera como tú muy bien dices en el término medio.

Y así somos, para lo bueno y para lo malo. Y los demás...que hagan lo que quieran o puedan.

Un cordialísimo saludo

Kike Ríos dijo...

Ojalá que poquito a poco se vayan perdiendo esas absurdas disputas regionales que no llevan a nada, aunque ya sabemos que no es principalmente de granada de donde vienen los recelos.

Conforme a tu post, decirte que es normal que cuando no salen las cosas haya división. Creo que cuando hemos sido campeones a ninguno se nos ha ocurrido discutir lo más mínimo. Lo bueno es que, de momento, las disputas están en otros sitios y no sólo en torno a la actuación del equipo que, pese a las carencias, está dando el do de pecho.

Un saludo

Jose Manuel Ariza dijo...

Saludos.

"Todos los hombres, de cualquier nivel social, ideas religiosas o políticas, tendrán aquí cabida"

Y futbolísticas.

Y sobre todo, RESPETO.

Especialmente con quien no piensa como uno. Y si es necesario, defenderé con mi vida tu derecho a decir lo contrario que yo...

Es, como dices, nuestra esencia.

Y a pesar de tus temores, si cambiamos será terrible y dejaremos de ser nosotros.

Somos el SEVILLA F.C., desde antes de 1890, y nadie (desde dentro o desde fuera) nos harán cambiar.

Yo no quiero que cambiemos porque eso sí que sería peligroso.

Es grandeza, amigo mio. Es ser o no ser. Es ser sevillista u otra cosa.

Ánimo, compañero. Lo llevamos en la esencia misma y no podemos renunciar a los genes.

Cuídate y cuida tu pluma.

EL PAPI MAGASE dijo...

Me adhiero al comentario de mi hermano JM Ariza.

Somos sevillistas y nadie nos va a cambiar porque geneticamente es imposible,me encanta pertenecer a ese termino medio que existe entre ese punto y las antipodas,es mas grande y mas dilatado y encima no está en ningun extremo,un abrazo Rafa,no cambies nunca hermano.

Juan Angel Tena dijo...

Pues amigo Rafael, yo estoy en tu linea.
El hecho de que seamos como seamos no determina que sea ni lo mejor, ni bueno ni lo deseable.

A mi me gustaria que se cambiasen algunas actitudes del Sevillismo y que imperara el respeto por encima de ese sectarismo que por desgracia se ha instaurado en la aficion sevillista.

Un fuerte abrazo amigo.

Ravesen dijo...

@Miguel

Espero que no sea así por el bien del Sevilla. Ya sabes que mi deseo es que no tengas razón, aunque no te quite ni un ápice de la que tienes.

@Triana 1952

Afortunadamente, somos muchos los que pensamos así. No podrán hacerlo, pero hay que seguir denunciándolo.

@Marcu

Bien hallado de vuelta.

Yo no quiero que cambiemos, sólo hablar de fútbol sin que me encasillen. Tampoco pido tanto.

@Kike Ríos

La división es natural en un colectivo de cientos de miles de personas, cada una de su padre y de su madre. Pero una cosa es división y otra sectarismo. No es blanco o negro. Hay muchos grises de por medio

@Jose Manuel Ariza

Magnífico comentario, como siempre. El orgullo de ser grandes nos ha mantenido y nos ha situado donde estamos. Pero reducir las cosas a dos bandos no es grande, es mediocre. Por eso me quejo de ello, y nunca, jamás, del debate o la división.

@Papi Magase

Pues te contesto lo mismo que a él. Debate, siempre, pero no encasillamiento. Somos muy grandes como para simplificarnos de esa forma.

@Juan Angel Tena

EL respeto es imprescindible en todos los órdenes de la vida. Los irrespetuosos no son conscientes de lo que se pierden por no tener respeto por los demás. Se aprende mucho escuchando y asumiendo que no se puede tener razón en todo.

Muchas gracias a todos, un abrazo

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