lunes, 31 de octubre de 2011

Un día pa ná

Hace no mucho, desde la Patronal, la CEOE, se propuso pasar todas las fiestas a los lunes (salvo las más carismáticas, claro) para así evitar los puentes "acueductados". Normalmente me suelo llevar las manos a la cabeza con las propuestas de estos señores empresarios, pero la verdad es que esta me pareció muy bien. 

Los días de puente son laborables, pero completamente improductivos. La gente que tiene que trabajar va al trabajo, pero no suele rendir como es habitual porque el ambiente que se respira no es el de un día normal. Quien tiene un comercio, y abre sus puertas, sabe que la caja va a ser mala porque buena parte del personal está de vacaciones y el resto anda como que sí, pero que no. Salvo bares, restaurantes y zonas turísticas. Incluso estas últimas, con la que nos está cayendo, tampoco van a tirar cohetes, no van a aprovechar días como estos del modo en que lo hacían en tiempos de bonanza. 

Sin embargo, si esas fiestas las pasasen a un lunes, todo el mundo disfrutaría de un fin de semana más largo de lo normal sin necesidad de pedirse un día de vacaciones, y el resto de los días laborables de la semana serían normales, se trabajaría y consumiría como es habitual.

Para colmo, ayer nos cambiaron la hora. Medida muy idónea para el ahorro de energía según el horario laboral europeo, pero que no vale para nada en España. En Europa se trabaja de nueve a cinco, con lo que se ajustan las horas en invierno para hacer coincidir al máximo posible dicho horario laboral con la luz del día. Pero en España, con nuestro horario partido, da exactamente igual que anochezca una hora antes o una hora después. Afecta muchísimo menos. Pero como eso viene impuesto por una directiva europea, pues se hace y ya está. 

Eso sí, el mal cuerpo que se le queda a uno con esta medida es inevitable. Y si tienes un niño de dos años, pues mucho más. Los niños a esa edad no entienden de cambios horarios, de modo que ayer, domingo, este que escribe y su señora esposa estaban en planta a las siete de la mañana con un niño pegando saltos por la casa porque a él le importa bien poco la hora que sea, él sólo conoce su reloj biológico. Y ahora habrá que aguantarle unos cuantos días con el humor del revés en tanto en cuanto ese reloj biológico se ajusta al que nos impone la mencionada directiva europea.

De modo que hoy concurren esos dos factores. Un día de puente que es laborable, pero que no es igual que los demás, y la jornada posterior al cambio de hora, con ese cuerpo extraño que te deja tal modificación. Y mañana, fiesta otra vez, a ver quién se pone en órbita al cien por cien el miércoles. 

Hoy es un día pa ná. Decía el humorista aquel que si hay que ir se va, pero que ir pa ná es tontería. Pues bien, aquí estoy yo sintiéndome un tonto, porque he venido a trabajar, pero es que venir a trabajar pa ná es tontería. Y como las tonterías las hacen los tontos... pues eso. 

Tengo el cuerpo cortado, tengo el ánimo que ni fú ni fa. No me apetece recibir clientes, pero es que si no vienen clientes, pues no gano dinero. Y si no voy a ganar dinero, ¿para qué coño abro mi negocio? Pues pa ná, como decía antes. Pero es que ¿quien no abre, con la falta que nos hace a mí y a familia lo poco mucho o regular que entre en caja, aunque sea en un día como hoy? Tengo que abrir, aunque sea pa ná. Al menos me quedaré con la conciencia tranquila. Aunque me sienta un tonto. Muchas veces es mejor ser un tonto con la conciencia tranquila que un listo con el resquemor que te deja el saber que igual estás perdiendo dinero por ser eso, un listo. 

Por supuesto, de inspiración para escribir un post ando bastante chungo. De hecho, puede que este sea uno de los peores artículos que haya escrito desde que comencé con esto del blog, pero, ¿qué queréis que os diga? Por mal que me salga, me apetecía dejar salir algo de esto que siento por dentro. No siempre se tiene la cabeza para que las cosas salgan como uno quiere. Y menos en un día pa ná como el de hoy. Un día que amaneció con fresco, pero que promete calor para después. Un día en el que he dormido menos de seis horas porque anoche eran las doce y estaba con los ojos como platos. Eran las doce sí, pero para mi cuerpo era una hora menos, o un a hora más, ya ni lo sé ni lo tengo claro, pero el caso es que el sueño no me vencía. Eso sí, el despertador sonó a la hora establecida por la directiva europea, y el sueño quedará para mí a lo largo de toda la jornada. 

Afortunadamente, hay algo en lo que puedo pensar para entretener un poco mi ánimo. Esta noche juega el Sevilla. Se dice que hay colas para adquirir una entrada, lo cual no me extraña. A pesar de ser lunes, mañana no hay que trabajar, con lo que es como si se jugara en sábado. Además, por la compra de la entrada regalan otra para el partido contra el Athletic, el cual será un domingo a las seis, un horario magnífico, con lo que hoy se espera una muy buena entrada. 

El Sevilla necesita la victoria, no por la urgencia de los puntos, sino porque a los colistas hay que ganarles. Y va a tener el apoyo de la afición. El encuentro promete, la jornada se antoja positiva para nuestros intereses, e imaginarme al equipo quinto, con veinte puntos, a tres del tercero y a uno del cuarto, pues le alegra a uno el día, ¿para qué vamos a decir otra cosa si sería mentira?

No sé cual es la idea de Marcelino, pero yo apostaría por poner a Del Moral por la izquierda y a Trochowski en la media punta, y no al revés, como supongo que acabará haciendo. El alemán se pierde un poco en la banda, y la media punta, justo por detrás del delantero, es su posición ideal, mucho más que el medio centro. Al menos fue ahí donde triunfó en el Hamburgo. Por supuesto, seguiría confiando en Campaña y Medel para el centro del campo. El Granada se va a encerrar atrás, y es necesario control en la medular (Campaña - Medel - Trochowski) y velocidad en las bandas (Del Moral - Navas) Si, por el contrario mandamos a Trochowski a la banda, perdemos esa velocidad. Y además, con Del Moral por el centro, no tendremos el control que sí que nos da el alemán. 

Estas son mis impresiones y opiniones. Luego Marcelino hará lo que quiera, que para eso le pagan. En el fondo, me importa bien poco mientras el Sevilla gane.

Además, en un día como el de hoy en el que la mitad de mis neuronas no están seguras de la hora que es, y la otra mitad me pregunta si hoy no era fiesta, pues no ando yo lo bastante fino como para dar consejos de nada. 

Si es que es lo que tienen estos días que son pa ná. 

2 comentarios:

EL PAPI MAGASE dijo...

Pa ná no ha sido hermano,al menos has acabado actualizando el blog y dejandonos esas impresiones tan personales que acabas de contarnos a todos,un abrazo y a ver si el peque se mete prontito en el nuevo horario y al menos podeis todos coger el ritmo invernal con normalidad,un abrazo Rafa.

Marcu dijo...

Parece que los ánimos están algo decaidos. Es el otoño, el puente, el cambio, todo.
Tómatelo por la parte positiva, si hay alguna, mira la carilla del chaval y sonríe un poco.
Y esta noche...a ganar.
Un cordial saludo

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